martes, 29 de marzo de 2011

LIBRO “EL POLIÉDRICO DOCTOR THEBUSSEM”: Autor José Mª Moreno Bermejo

PESENTACIÓN DEL LIBRO

“EL POLIÉDRICO DOCTOR THEBUSSEM”
Autor:
José María Moreno Bermejo
Editado por:
La Unión de Biblófilos Taurinos


Deltoroalinfinito/blogspot
Madrid, 29 de Marzo de 2011.- En el histórico Salón de la Lengua del taurinísimo Centro Riojano de Madrid, enclavado en el corazón del barrio de Salamanca, se ha celebrado hoy un acto más acorde a su vocación taurómaca, con la brillante presentación una obra editada por la prolífica Unión de Bibliófilos Taurinos y de la que es autor José María Morenop Bermejo.
 
El presidente del centro regional Pedro López Arriba ha abierto la sesión  para pasar la palabra  a los ilustres Rafael Cabreta Bontet, presidente de la Unión de Bibliófilos, y al escritor Andrés Amorós Guardiola,  jefe de información taurina de ABC, y candidato a académico de la RAE, los cuales disertaron sobre la alta significación de la obra, y de la encomiable labor de su autor, ante un público ávido de conocer el sorprendente contenido, su personaje central, su época y el alto valor que adquierecomo legado histórico taurino.

 Rafael Cabrera, José María Moreno, y Andrés Amorós
Centro Riojano de Madrid
Rafael Cabrera, Andrés Amorós, Pedro López, y José María Moreno
 Andrés Amorós durante su intervención

José María Moreno Bermejo, disertó sobre su obra
ofreciendo el siguiente relato:

EL POLIÉDRICO DR. THEBUSSEM

Y LOS TOROS

1.- Presentamos hoy un epistolario que creemos de gran interés, que se refiere a las cartas que escribió D. Mariano Pardo Figueroa "Doctor Thebussem" al bibliógrafo y crítico taurino, D. Luis Carmena y Millán. Las cartas que transcribimos son sólo las escritas por el polifacético Dr., ya que nos ha sido imposible localizar las de D. Luis Carmena, aunque lo hemos intentado

2.- Nace Thebussem en Medina Sidonia el 18-XI-1828, en la casa solariega de su abuelo materno, D.  Francisco de la Serna y Montes de Oca. Es hijo de José María Pardo de Figueroa Manso de Andrade y de María Luisa de la Serna y Pareja. Tuvo tres hermanos: Francisco de Paula, Rafael y José Emilio; y una hermana, Josefa.

3.- Estudió Latín, Inglés, Francés e Italiano, amén de Filosofía. Cursó la carrera de Derecho en Sevilla, Granada y Madrid, donde se graduó como doctor en 1854 defendiendo una tesina sobre: Influencia del renacimiento del Derecho en los pueblos de Europa,   que causó sensación y múltiples felicitaciones, y que constituyó una satisfacción para el Dr., quién editó a su costa dicha tesina en forma de opúsculo.       

Viajó el Dr. por varios países de Europa, África y Oceanía, adquiriendo conocimientos de sus culturas y de sus gentes. Tras esos años viajeros, se refugió en su Medina Sidonia natal a los 35 años, y se dedicó a la administración de los bienes familiares, además de a la Abogacía. Cuenta el Conde de las Navas que, tras un juicio en que le tocó por turno de pobres, defender a un asesino de su propia mujer y de su suegra en circunstancias horribles consiguiendo tras actuación excelsa librar al reo de la muerte, decidió colgar la toga, disconforme con los resultados de las intrigas y  falacias con las que tenía que vivir en esa profesión.

A partir de entonces, se dedicó a la lectura y a la escritura, principalmente a la epistolar, de la que fue un verdadero artista. En su biblioteca disponía, encuadernadas, de más de 12.000 copias de cartas escritas por él. Eligió la vida sedentaria y monótona de su pueblo, y fue muy querido por todos sus paisanos.

4.- Fue Académico de la Historia y Académico de la de Sevilla de las Buenas Letras. Era tan corta ya su afición al viaje, que por medio de su gran amigo y compañero de Academia, Francisco Rafael de Huagón, hizo llegar a la Academia sevillana un retrato suyo que le hizo el pintor alemán Franz Buschen tras su regreso de la campaña de África en 1860; Ya que no estaré en cuerpo, que esté al menos en imagen. Su inmenso humor, uno de sus destacados rasgos personales.

5.- Escribió sobre: Tauromaquia, Gastronomía, Heráldica, Música, Teatro, Bibliografía pura, Derecho, Ex-libris, Filología, Gramática, Lexicología, de Comedor y Cocina, Yantares y Condumios, Caza y Pesca, Arcos de la Frontera, Cervantes, Usos y Costumbres, Cortesía, Genealogía, Jurisprudencia, Biblioteca, Correos, Fruslerías postales, Administración, Política, Arqueología, Poesía, Cartas postales, Filatelia, Comercio...; hasta 79 obras, más otras 24 que fueron compartidas con otros autores. Treinta más publican notas bibliográficas sobre él. Puede verse la relación en el libro de uno de sus biógrafos, José Amosa, publicado en Medina Sidonia en 1911.

=Cultivó la amistad de los más preclaros intelectuales de España y del extranjero; Marcelino Menéndez Pelayo, Mariano de Cavia, Juan Valera, Antonio Peña y Goñi, Romero Robledo, José García Serrano, Fermín Caballero, Francisco R. de Huagón, Asenjo Barbieri, y un largo etcétera que llenaron su vida junto a sus amplísimas relaciones epistolares.

6.- Su capacidad de estudio y su vasta cultura, le permitieron disfrutar al máximo, aún en los postreros momentos de su vida, en los que tampoco perdió el humor. Nos cuenta D. Juan Gualberto López-Valdemoro y Quesada "Conde de las Navas", que el 3 de octubre de 1917 recibió una tarjeta postal dictada por el Dr. que decía: "Queridísimo Juanito: mil gracias por la papeleta mortuoria con que usted me obsequia, y que viene con gran oportunidad, por que anoche recibí los últimos Sacramentos. Vaya mi último abrazo". Murió Thebussem el 11 de febrero del 1918, tras incorporar a su colección de recordatorios mortuorios el enviado por su amigo el Conde de Las Navas

7.- Otro rasgo curioso de su entretenida vida sucedió cuando, tras la irrupción en el Congreso del general Pavía y Rodríguez de Alburqueque, -que a Thebussem llenó de júbilo-, éste fue nombrado Alcalde de Medina Sidonia, cargo que aceptó con condiciones: Solicitó del Comandante de la Guardia Civil ser llevado al Ayuntamiento atado codo con codo y escoltados por dos parejas de la Benemerita. Una vez en la Casa Consistorial, pidió a su gran amigo Fermín Caballero que recabara del general Serrano ser relevado del cargo, por constituir para el noble hidalgo condena insoportable; y fue complacido, también telegráficamente, por lo que su nombramiento duró apenas unos minutos.

8.- Cuando Francisco R. de Uhagón visitó a la familia Pardo de Figueroa y de la Serna para constatar la idoneidad de la petición de ser nombrados Caballeros de Santiago, solicitó del Doctor que le mostrara su castillo de Huerta de Cigarra, el que figuraba en sus impresos, y que parecía ser una preciosa casa solariega; Thebussem, sonriendo,   Confesó a su amigo que la "celebre" Huerta de Cigarra, era una ilusión que mantenía en su cabeza, que sólo el solar existía, y que se placía en esperar el que un día pudiera culminar su construcción.

=Fue Thebussem un Coleccionista empedernido de las más variadas banalidades: menús de restaurantes, esquelas mortuorias, anuarios de ciudades, sellos de correos, platos que se llevaba de los banquetes,..., y un largo etcétera que cubrían sus satisfacciones cotidianas, y que le permitían escribir y escribir de las más variadas materias.

9.- Descendiente de una noble familia, además de los títulos que consiguió con sus esfuerzos, fue nombrado Caballero de Santiago, junto con sus hermanos, tras presentar unos alegatos irrefutables por medio de una publicación en la que mostraba  los méritos de sus ancestros, de él y de sus hermanos.                                                       

10.- Mostramos su árbol genealógico, con sus predecesores, datado desde 1629, en los orígenes de la familia: Pardo Figueroa, Manso de Andrade, Serna y Parejo.


11.- Sin duda su mayor placer terrenal lo experimentó al ser nombrado Cartero Real, primer cartero real de los cinco que han existido -los últimos Camilo José Cela y Antonio Mingote- ; sus trabajos sobre correos, asuntos postales, historias de la filatelia, etc., le hicieron acreedor a tan alta distinción. Y fiel a su forma de ser, llegó a trabajar con batín en mostrador seleccionado cartas; quería ver de cerca lo que era el trabajo de los hombres que se dedicaban a la materia que él tanto amaba. =Curiosa fue la respuesta de Alfonso XII, que refiriéndose al Dr. delante de unos amigos, lo trató de "colega"; ¿Colega, Majestad; de qué? A lo que el Borbón contestó: por que en lo suyo, como yo en lo mío, somos únicos.

La mayoría de sus amistades literarias le llegaron en sus años de cervantista enconado y practicante; sus trabajos sobre la obra de Cervantes fueron muy celebrados, y esto le proporcionó el ser conocido y reputado como intelectual relevante. Sus aportaciones a la Real Academia Española de palabras ligadas a la obra cervantina -o cervantista, como a él le gustaba decir-, las ligadas a Correos y a la Gastronomía, merecieron para su ego satisfacción máxima; más de 40 de sus sugerencias fueron aceptadas por la Academia.

=Thebussem es el acrónimo de "embustes", al revés, añadiendo una "h" suntuosa para darle un cierto aire germánico, como dice su amigo Juan Gualberto. Acrónimo que hizo famoso el Dr., llegando a ser más conocido por él que por su nombre verdadero. De alguna forma, es presumible que dicha decisión pudiera haber sido adoptada para  separar sus genialidades de la seriedad y nobleza ancestrales de su familia.

=12.- En 1883 cae en manos de el Dr. Thebussem la Bibliografía de la Tauromaquia, y es tal la impresión que le produce la calidad de la obra, que decide ponerse en contacto con Luis Carmena y Millán, autor de la misma, para felicitarle por lo que él considera un trabajo bien construido, con perfecto orden, con buen índice, bien definido; una obra admirable. Para ello escribe a su amigo el compositor Asenjo Barbieri, amigo de Carmena, alabando la obra, en una carta que llamó: "De Re taurina", y que tras ser remitida al bibliógrafo fue reproducida en la revista "La Lidia". Thebussem recibe una carta de Carmena agradeciéndole sus elogios, y comienza un epistolario del que transcribimos 275 datas, entre cartas, notas y alguna tarjeta. Esto ocurría entre 1883 y 1893, más de 10 años de intensa relación.

13.- La importancia de este trabajo radica en el descubrimiento de dos personalidades ligadas al mundo de las letras taurinas. De Carmena se sabe poco, aparte de los escritos de toros en La Lidia y Sol y Sombra; los de Música, la que fuera su otra gran afición, y de que fuera funcionario del Consejo de Estado, Jefe de Administración Militar, pocas noticias más nos han llegado de él. Pero a través de los escritos se descubren muchas de las virtudes de su personalidad. También de la del Dr., quién muestra desde el inicio de las relaciones que las establece de pleno; hasta se atreve a aconsejar sobre cómo mejorar la edición de La Lidia, revista en la que colaboraba Carmena. 14.- (Comentar).

15.- Entre las obras de Carmena, relacionadas en el libro, destacamos la citada Bibliografía de la Tauromaquia, Catálogo de la biblioteca taurina de Luis Carmena, Lances de capa, etc.; Crónica de la Ópera Italiana en Madrid, El Teatro Real de Madrid, Temporada 1878/79, Teatro Real de Madrid, Temporada 1879/1880, etc.

Pero Carmena era también un excelso bibliófilo. Su gran biblioteca taurina fue un goloso dulce que encandiló al rico americano Archer Milton Huntington, fundador de la The Hispanic Society of América   en 1904, quién en 1903 había comprado la biblioteca del Marqués de Jerez de los Caballeros para comenzar su amplia colección de cultura ibérica. Ofreció a Carmena una cantidad de 30/40.000,00 ptas, y se la llevó a Nueva York. Esa cantidad, suponen alrededor de 1/1.200.000,00 € de 2010. Recordemos que el catálogo de la biblioteca de Carmena tenía unas 1.300 entradas. Poco gozó el bibliófilo de los dineros, pues en septiembre de 1904 se marchó al cielo.

16.- Thebussem, además de a su afición epistolar, dedicaba su tiempo a escribir artículos, opúsculos, libros diversos, como ya hemos indicado de muy diferentes materias. Ahí podemos ver sus colaboraciones con la Prensa escrita de Madrid; 17.- de  Sevilla, de Cádiz, etc. 18.- Sus diferentes libros; hasta los 72 que hemos indicado.


=19.- Decíamos que Thebussem quedó encantado con la Bibliografía de la Tauromaquia que escribiera Carmena en 1883; y que de la felicitación que le cursó por su excelente trabajo, surgió el epistolario que reflejamos en esta obra que hemos titulado: “El poliédrico doctor Thebussem”, y que ha editado la Unión de Bibliófilos Taurinos. Thebussem presume que su nuevo conocido puede llegar a ser buen amigo. Comienza el cruce de cartas, y Thebussem se ofrece a Carmena para ayudarlo en todo lo que el pueda aportar a la literatura taurina. Dos personalidades generosas se encuentran y, como no podía ser de otra manera, intiman desde el principio. 20.- Y así Thebussem comienza a enviar a su nuevo amigo "papeles de toros", como se lee en este primer escrito, convencido de que ése es el mejor regalo que puede ofrecer al bibliófilo.

21.- Al tiempo Thebussem utiliza a Carmena como su apoderado en Madrid; así le encarga el cuidado de sus ediciones de libros, el trato con libreros, compras de libros antiguos, etc. El detallista y puntilloso Dr., cree que lo que él aporta a Carmena es menos que lo que el bibliógrafo le regala, y por ello acepta el escribir artículos en La Lidia, a pesar de su reticencia a tratar sobre ese, para él, desconocido tema.

22.- Thebussem creía que el mundo de la Tauromaquia estaba pleno de personajes iletrados, toscos, bebedores y pendencieros; al leer la Bibliografía de Carmena y los artículos de La Lidia, por los que comenzó a interesarse, empieza a dudar de su opinión al respecto. Tanto es así, que desde  sus primeros escritos indicó a Carmena que estaba seguro de que en un futuro los intelectuales se interesarían por la literatura taurina. La relación con Carmena, Peña y Goñi, Pascual Millán, Mariano de Cavia, Sánchez de Neira, etc., corroboró lo acertado de su pronostico. Otros muchos como Unamuno, Ortega y Gasset, Lorca, Alberti, etc, etc, lo hicieron después. Hoy, a la espera de que el día 7-IV se vote la candidatura de nuestro amigo Andrés Amorós como Académico de la RAE, estamos más seguros de  que Thebussem estaba en lo cierto.

=23.- Por medio de la amistad de Peña y Goñi y Carmena, conoce a Mazzantini. Mazzantini sorprende a Thebussem; es un hombre culto, bachiller y políglota. Le seduce su formación, no su toreo, que desconoce. Admira al intelectual que habla francés, italiano y español; que cita a Virgilio y a Horacio, y departe sobre literatura con el Dr. con facilidad. Thebussem le sugiere que con esas virtudes se dedique a la política, y miren por donde, también acertó en esto, pues Mazzantini llegó a ser Concejal del Ayuntamiento de Madrid y Gobernador de Guadalajara y Ávila. Una de las 3 o 4 corridas que vio Thebussem en su vida, fue en Cádiz, para ver y conocer a Mazzantini; se extrañó de que le brindara un toro, pues desconocía la costumbre. Como tampoco sabía qué era dar la alternativa a un torero,  aun, dos años después de estar leyendo sobre toros.  

24.-El veneno de la cultura taurina le entra a Thebussem, y empieza a comprometerse en su difusión. Ya en sus escritos a Carmena la revista La Lidia es citada prácticamente en todas sus cartas. Accede a los ruegos de sus amigos Carmena y de Peña y Goñi, y se decide a colaborar en la revista, lo que le reporta una maravillosa sensación, aunque le produce dudas, pues desconoce todo sobre la Tauromaquia. Descubre que el lector taurino está ávido de textos de calidad, y tras las loas que recibió tras la publicación de su carta a Barbieri, "De Re Taurina", dice a Carmena: "Compadre, ¿usted quiere que me den un revolcón? ¿V. cree que por haber sonado la flauta por casualidad, pite con armonía por segunda vez? Yo haré lo de D. Quijote con Sancho: ayudar desde los andamios con voces y advertimientos saludables"; pero ya está decidido a colaborar. Comprueba que el lector de La Lidia es muy agradecido, espontáneo y solidario. Así recibe múltiples felicitaciones de los lectores tras publicar su primer artículo. El ego de Thebussem, una de las características más destacada de su carácter, se sublima; ha encontrado en la literatura taurina grandes posibilidades. (En la carta expuesta se refiere a La Lidia, a Lagartijo, Fernando Gómez, Goñi, Barbieri, etc.). Ya le ha entrado el gusanillo.

25.-Thebussem escriben varios artículos para La Lidia, casi todos en forma de cartas, y con ellos edita un libro que titula: Un triste capeo. De Re Taurina, es el primero de ellos, ya comentado. Voz en Tauro, Desde la Talanquera, Don Diego y Paquiro, Los toros de Cádiz, etc., conforman un libro que ha quedado como la obra relevante y conocida del Dr. en la temática taurina. 26.- Las cartas entre Carmena y Thebussem siguen conformando una relación cada vez más afectiva, y en ellas se anuncian sucesos y noticias taurinas de máximo interés. (Vemos una con datos de un festejo taurinos en 1658 con motivo del nacimiento del Príncipe de las Españas). 27.-

28.- Todas las papeletas que Thebussem va enviando a Carmena, son de sumo interés para el bibliófilo. Con todas ellas va preparando su Catálogo de la biblioteca taurina de Luis Carmena y Millán, que editaría en 1903, conteniendo más de 1300 fichas. En 1888, en su: Tauromaquia. Apuntes bibliográficos, que aparece como apéndice de su citada Bibliografía de la Tauromaquia; y en la dedicatoria Carmena agradece a su amigo Thebussem sus aportaciones a la obra; dice: “…, pero hay otras dos personas, de las que fuera injusticia e ingratitud, no hacer especialísima cita: me refiero al eminente literato Doctor Thebussem y al erudito e inteligente bibliógrafo D. Francisco R. de Uhagón”.

29.- Siguen cruzándose las cartas, y Thebussem escribe las suyas en muy diferentes impresos. Su inexistente Huerta de Cigarra, los títulos de Cartero Real, luego también de Cartero Real de España y de las Indias, más tarde la Cruz de Santiago, en color rojo o en negro…, figuran en los impresos de sus cartas. 32.- Los encabezamientos de los escritos suelen ser singulares y desmesurados: Mi querido don Luis, amigo y dueño; Carmena buenísimo y queridísimo; Amigo querido y archieficaz; Carmena queridísimo;…; y todo esto antes de tutearlo, cosa que no ocurrió hasta la carta número 85, año y medio después de iniciada su relación epistolar.

31.- El Doctor continúa su colaboración con La Lidia. Prepara con denuedo artículos de investigación que luego publicará en la citada revista y que causaron sensación; nos referimos a los que realizó sobre el picador Puyana, del que hizo una completa biografía; y al que por primera vez aclara la fecha del nacimiento de Pepe-Hillo, su bautismo, los que fueron sus familiares; sus propiedades, testamento, etc., más de 80 documentos que llegaron a él gracias a la generosidad de sus propietarios sevillanos, para los que pidió a Carmena se diera el agradecimiento debido en la revista.

=32.- Thebussem sigue consultando con Carmena todo lo referente a sus ediciones de opúsculos y libros; aconseja al bibliógrafo algunos trucos para cumplir con los amigos, aún con los imprevistos. (Leer el 32).

33.- Muestra a Carmena su extrañeza por el comportamiento de algunos toreros, como la disputa habida entre José Redondo y Cúchares, quién castigó al primero con una amenaza torera: En la plaza de Madrid se ha perdido una corná / y vamos a ver cual de los dos se la encuentra. Sigue con interés Thebussem la despedida de Lagartijo, (34) y asiste con pena a la disputa que surgió entre Carmena y Peña y Goñi al defender aquel la tauromaquia del Califa cordobés, al que Peña y Goñi, frascuelista de pro, denostó en un escrito. Tras esta disputa, Goñi salió de La Lidia, que dirigía, y  Thebussem sufrió al asistir a la ruptura entre sus dos amigos.

35.- Desde luego, la aportación del Dr. Thebussem a la literatura taurina fue muy importante; además de su erudición y excelente talante, nunca se podrá olvidar su investigación sobre la biografía de Pepe-Hillo, en la que incluía la firma autógrafa del torero sevillano, además de los ya citados documentos.

36.- Las cartas siguen; cuando el Dr. no está en Medina Sidonia, es que está en Marmolejo a tomar sus aguas sulfurosas para aliviar sus males estomacales. Allí se trata con buenos amigos, por ejemplo, con el que fuera ministro de Gobernación, Francisco Romero Robledo, quienes también se preocupan de facilitarle informaciones sobre documentos taurinos.  

37.- El Doctor sigue con sus juegos literarios y “pare” un festivo libro en el que recopila los diferentes estudios filológicos que sobre la palabra “carajo” le han ido aportando diversos amigos. 38.- Denomina a su libro “Ristra de ajos”, y las muchas contestaciones que recibió de sus amenos y eruditos amigos, le dan para hacer varias “ristras”.

39.- Sigue Thebussem con su laboriosa creación literaria; y en sus cartas transmite a Carmena sus dudas y zozobras sobre cómo editar determinada obra; a qué precio fijar su venta; el número de ejemplares… En fin, se apoya en el bibliógrafo para que le ayude en Madrid a conseguir la mejor imprenta, la adecuada distribución, etc. 40.- Sin embargo, como debiera deducirse de su obsesión por la perfección, el asunto económico de sus ediciones no le preocupa; más bien hace mofa de las cautelas con que otros cubren sus derechos (leer foto). Siempre Thebussem, desinteresado, generoso y ególatra, pues sus calculadas tiradas limitadas, la distribución de sus obras a amigos, revistas, diarios e instituciones, hacen pensar en su medida y calculada estrategia para que su nombre sea benévolamente tratado, justamente tratado, mejor dicho.

41.- Observamos el elenco que formaba la redacción de La Lidia; era el año 86, y pintores como Perea, el gran José Chaves, Ángel Lizcano y Ubaldo Bordanova, quién hiciera luego bellos carteles en colaboración con el gran Roberto Domingo, encabezaban la nómina de los pintores que dieron categoría a la gran revista. En la dirección de la misma, aún está Peña y Goñi, que luego cesaría por la disputa ya comentada; y con él, los colaboradores, Thebussem, bien colocado en primer lugar; Barbieri, Sánchez de Neira, Luis Carmena…

42.- Y Thebussem sigue metido de lleno en su aventura taurina; sus cartas siguen llegando puntualmente a Luis Carmena, pero también a un número importante de amigos e intelectuales con los que cambia impresiones de muy diferentes temas; poliédrico Doctor. Con Francisco Rodríguez Marín comparte el tema cervantista, principalmente, que podemos gozar en la publicación del epistolario que mantuvieron durante casi hasta la muerte del Doctor; muerte (43).- tras la cual se emitió una medalla conmemorativa como homenaje nacional a un ser que entregó su vida al estudio, a la investigación, y a lograr ser una persona querida y admirada por todos. A fe que consiguió lo que se propuso. Y a los amantes de la Fiesta Nacional, nos legó una serie de bellos artículos, unos documentos de máximo interés y la convicción de que se puede escribir de asuntos taurinos con verdad, sin ofender, con justicia y con un léxico a la vez culto y festivo. ¡Bien por D. Mariano Pardo Figueroa y de la Serna, Dr. Thebussem, feliz y poliédrico!.

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