jueves, 17 de marzo de 2011

Baño de moralidad / Por Carlos Crivell


Baño de moralidad

Por Carlos Crivell

La temporada ha echado a andar y los asuntos palaciegos quedan ya postergados para el próximo otoño. No todos. Ojalá la ILP por la Fiesta prospere. Los taurinos ya están en sus cosas. Los del G-10, y los demás, que todos son toreros hijos de Dios, a torear lo que puedan, unos todos los días y algunos casi nunca. Los ganaderos, a lidiar todo lo que les dejen. Los empresarios, a lo suyo. La afición, a pagar y poco más.

Pero no es así. La Fiesta tiene una enfermedad de base que necesita cuidados urgentes. Y nadie sabe dónde está la Unidad de Cuidados Intensivos que la pueda reanimar. Entre otras cuestiones, no es de recibo que los taurinos digan una cosa en los medios y en los foros, mientras que luego en la plaza sigan atropellando la razón taurina. No se han convencido que el único camino posible para este espectáculo es la regeneración moral de todas sus estructuras. El mundo del toreo requiere con urgencias un baño de moralidad. Y por supuesto no necesita soluciones a toro pasado, sino que hay que hacer prevención.

Hay aspectos que parecen irresolubles. No quiero dar la impresión de que sea el asunto que más me preocupa; lo de los pitones es una muestra más del abandono de esta Fiesta. El afeitado es universal en el toreo: o casi universal, dicho con el respeto debido a quienes han pagado con su sangre la entrega en su profesión. En este país, y en Andalucía en particular, no se analiza un pitón desde hace un lustro. Y no se hace, entre otras cosas, porque en los tribunales los expedientes no prosperan, como ha pasado en más de una ocasión. Pero no hay que llegar a esas situaciones. Lo que hay que hacer es no afeitar. Es decir, hay que tener honradez ganadera para no manipular ni un pitón,

La administración andaluza, tan buena en tantas cosas relacionadas con la Fiesta, ha abandonado la vigilancia del fraude. Por eso suena a chiste que se diga que se abre ahora un expediente a Zalduendo, por la corrida del 26 de octubre de 2010 en Sevilla, cuando en Andalucía no se analiza un pitón nunca. Fernando Domecq debe estar temblando de miedo. Es un paripé absurdo que no quiere más que tapar la permanente ineficacia y dejación de funciones del gobierno de Andalucía. Es un canto al sol. Y no sé ni siquiera si es verdad, porque nadie ha comunicado nada de forma oficial. También la administración debe bañarse de moralidad, tanto a la hora de informar como a la hora de cuidar la pureza e integridad de las corridas de toros.

1 comentario:

  1. Dice Crivell que en Sevilla no se analiza un pitón desde hace un lustro; y en el resto de las plazas españolas ¿cuanto tiempo hace? Pues vaya usted a saber. Si lo que manda en este pais es la corrupción, el toro no tiene por qué estar ajeno a esta situación. Dice Rodrigo que en Valencia han salido borregas, pero además con los cuernos arreglados por ese artista que tiene como sobrenombre el de Núñez del banquillo. Recuérdese su paso por los tribunales y prisión por la falsificación de la edad de sus toros en las partidas de nacimiento. Pues nada, ahí está como el ganadero más deseado por estas figuritas de papel.

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