jueves, 31 de marzo de 2011

JUAN PABLO II, LOS ARTISTAS Y “EL ALGABEÑO” / Por Por Aquilino Sánchez Nodal

 José García Carranza "El Algabeño" II
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          JUAN PABLO II, LOS ARTISTAS Y “EL ALGABEÑO

 Por Aquilino Sánchez Nodal

     “ A los que con apasionada entrega buscan nuevas de la belleza para ofrecerlas al mundo a través de la creación artística.
El artista es la más clara imagen de Dios Creador”.
-         Ciudad el Vaticano, 22 de Abril de 1.999. Carta de Juan Pablo II
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En todas las formas de realizar arte el hombre plasma con su trabajo una materia propia de humanidad que ofrece a los demás. No todos están llamados a ser artistas en el sentido específico de la palabra. Sin embargo, según la expresión del Génesis, a cada persona se confía la tarea de ser artífice de su propia vida, en cierto modo debe hacer de ella una obra de arte. Por medio del arte realizado el artista se expresa y comunica. La historia del arte, por ello, no se limita a ser contemplación de las obras, sino también revela la contribución del artista a la cultura de un país. La sociedad tiene necesidad de artistas y de otros valores, técnicos, científicos, maestros, padres y madres que los engendren para el propio desarrollo de la comunidad en la que el arte, sin duda, tiene un lugar preferente. La expresión, “arte de torear” es definición de cultura por excelencia.

     Con sorpresa contemplo la fotografía de un torero de los primeros años del Siglo XX, José García Carranza “El Algabeño”, su parecido físico con Curro Romero, la expresión y forma de sus rostros idénticos, se diría que están relacionados por lazos familiares de primer grado. Francisco Romero López, Curro Romero, nace en Camas, Sevilla, el 1 de Diciembre de 1.935.

     José García “El Algabeño”, hijo del famoso matador del mismo nombre y apodo nació en la Algaba, Sevilla, el 20 de Febrero de 1.902 con el veneno del toreo metido en la cabeza. El padre no quiere para su hijo las calamidades y disgustos que él mismo había sufrido. Ese fue el motivo de una vocación tardía para no molestar y desairar a su progenitor. En secreto, Pepe el Algabeño consigue entrar en un cartel para hacer su presentación en Barcelona, festejo que se celebraba el 21 de Julio de 1.921 con Fausto Barajas y Marcial Lalanda de compañeros y ganado del Marqués de Villamarta. Enterado su padre telegrafía al Gobernador Civil de Barcelona para que no permita la actuación del hijo. La corrida se celebró sin la intervención de José. Tiempo después el padre se convence de que todo lo que haga para evitar que José sea torero es perder el tiempo, enfrentarse al hijo era batalla perdida de antemano.

     El día 13 de Marzo de 1.922, con veinte años, se viste de luces por primera vez. Plaza de toros de Valencia, novillos de Juan Terrones en compañía de Gallito de Zafra el auténtico, Ángel Navas y Rosario Olmos.

     En Barcelona se presenta, ¡por fin!, el día 20 de Abril de 1.922 y el 31 de Agosto lo hace en Madrid alternando con “Montañesito” y Zurito con novillos de Villamarta. El 3 de Septiembre lo hace en Sevilla con reses de Gallardo y de compañeros a Correa Montes y Juan Cabezas.

     El éxito perfecto lo consigue en Madrid el 31 de Mayo de 1.923, alternaba con Zurito y “Bombita IV”, novillos de Santa Coloma. “El Algabeño” corta una oreja , cosa nada corriente en aquella época en la plaza de toros de la carretera de Aragón. Este triunfo le anima a coger la alternativa, acontecimiento que ocurre en Valencia en la Corrida de la Asociación de la Prensa el día 29 de Junio de ese mismo año con Rafael “El Gallo” de padrino y Juan Silveti de segundo espada. Pepe cortó una oreja al toro de su alternativa.

     Manuel Jiménez, “Chicuelo” le confirma el 8 de Marzo de 1.924 con astados de doña Carmen de Federico y Nacional II de testigo. Este año y el siguiente son los que más torea de toda su carrera. Terminada la temporada marcha a Méjico y Guatemala. La temporada de 1.926 es el comienzo del declive. Viaja a finales de 1.929 al Perú y a su regreso anuncia que no se volvería a vestir de luces. Efectivamente, reaparece en 1.933 como rejoneador.

     Por motivos de ideología política sufre un atentado en Málaga el 11 de Marzo de 1.934, en la Caleta es agredido por unos pistoleros que le causan heridas graves en el hombro derecho. Interviene a favor y en defensa de la Autoridad Civil frente a la subversión producida en Sevilla al advenimiento de la República y sus turbas sanguinarias. Alistado en el lado Nacional, cumple misiones de enlace con el Cuartel General del Ejercito del Sur. El 30 de Diciembre de 1.936 un balazo a traición de un mosquetón republicano acaba con su vida.

     José García el “Algabeño” fue un torero con estilo muy personal, toreaba como, sin importancia, daba la sensación de estar contemplando faenas camperas. En los primeros años fue un excelente estoqueador. No se cumplió la promesa de llegar a figura pero consiguió lo que más deseaba, ser matador de toros.

Pepe, el Algabeño, entrando a matar en la plaza de toros de Bayonne (Francia). Posiblemente se trate de la corrida del 28 de septiembre de 1929, en la que sufrió una grave cogida que fue la causante, al decir de muchos, de su retirada del toreo.
 
Portada de "La Muerte del Algabeño", romance al torero falangista García Carranza, escrito por N. Sanz y Ruiz de la Peña en 1937. "Llorad, mocitas gitanas, la muerte del Algabeño...".

1 comentario:

  1. Qué bien documentado está Don Aquilino y qué bien lo cuenta, Muy oportuno en el día de hoy 1º de Abril, recordar a un torero que le fue arrebatada la vida por su patriotismo. Enhorabuena, maestro.
    Saludos.

    Carlos Romero

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