jueves, 23 de diciembre de 2010

MÉJICO, PASADO IMPRESCINDIBLE / Aquilino Sánchez Nodal

Plaza de Toros Monumental de Méjico 

MÉJICO, PASADO IMPRESCINDIBLE

 Aquilino Sánchez Nodal

     Resulta interesante comprobar que pese a la decadente situación por falta de figuras relevantes en el panorama taurino mejicano, la cantidad de plazas de toros en aquel país no ha descendido aunque, al igual que en España las de importancia han reducido sus festejos taurinos o rebajada la importancia de sus carteles en busca de superiores beneficios con menos festejos organizados. Pese a la realidad desoladora del toreo en Méjico las corridas de toros siguen siendo el segundo espectáculo con mayor asistencia y máxima defensa de la Fiesta ejercida por sus aficionados.

     A finales de Diciembre de 1.944 se aprueba el proyecto para la construcción de un complejo extraordinario en que se concentrarían modalidades deportivas de toda índole, un reglamentado estadio de fútbol y la plaza más grande del Mundo, la Monumental México,  con 41.262 localidades que se inaugura el 5 de Febrero de 1.946 con un cartel de lujo; Luis Castro “El Soldado”, Manuel Rodríguez “Manolete” y Luis Procuna, los toros correspondieron a la ganadería de San Mateo.

     Hasta esa fecha histórica para el mundo del toro, en el País hermano existían 85 plazas de toros de las que, aproximadamente 25 eran merecedoras de categoría preferente. En la capital, D.F. estaban en funcionamiento de temporada cuatro cosos; El Toreo con una capacidad para 25.000 espectadores. Vista Alegre para 7.500. La plaza de toros de Merced Gómez con 7.000 localidades y La Rosa con 4.000 entradas. En la actualidad quedan, la Monumental y otra de mucha menos importancia taurina, Cuatro Caminos. El complejo con plaza de toros Arroyo no puede considerarse por ser privada y con capacidad para solo, 1.100 personas.

      La cantidad de inmuebles taurinos se ha reducido en Méjico a treinta y seis ciudades importantes. Guadalajara que antaño disponían de dos plazas de toros, La Lidia y El Progreso se ha quedado en una. La calidad de los festejos taurinos que se ofrecen actualmente son de superior categoría que antes de 1.946. Primero, por la facilidad de contratación de toreros españoles del escalafón que viajan fácilmente a aquel país. Después, por los mejores resultados en la selección de castas registradas, hasta ese año más del centenar, fueron eliminadas las que adulteradas sin control de bravura y dejar unas treinta de garantía. 

     El toro mejicano es muy diferente al criado en las dehesas de España, aunque algunos se empeñen en decir que es el mismo. Chico, encogido, a veces regordío. Personalmente me parece de poca acometida, pitones “platanito” y muy feo de cara, la impresión, durante la lidia, es que está aburrido. Ver a nuestras figuras gallear estos toros, no podemos evitar la sensación de estar asistiendo a un tentadero. Con perdón.

     No siempre pudieron viajar las figuras españolas, ahora “artistas con pedigrí”, a tierras mejicanas. En los tiempos modernos hubo una larga ausencia de matadores de España, ocho años. Coincidiendo con estas temporadas de enfrentamiento taurino, se produce la época más negra del toreo. En 1.936, no por culpa de tratados de trabajo o por diferencias entre las asociaciones de matadores de Méjico y España, por malas razones políticas comienzan las ausencias lamentadas por aquende y allende de  aficionados en ambas orillas del Atlántico. La situación dura hasta 1.944, año en que se inicia la temporada taurina en la plaza de El Toreo, como siempre a mediados de Noviembre y toda la afición mejicana se rebosa en las plazas de toros que anuncian matadores llegados de España. Son los años siguientes los que definen la mejor época del toreo mejicano en competencia con las máximas figuras españolas.

     En la actualidad taurina mejicana, ajena a banderías y modas, la Temporada Grande en la Plaza México ha vuelto a registrar importante asistencia de aficionados deseosos de juzgar a las nuevas generaciones de toreros españoles y suspirar por la vuelta de aquellos matadores mejicanos que llenaron con sus triunfos de gloria la Historia de la Tauromaquia Eterna.  

 Plazza de Toros El Toreo de la Condesa
 Lá Méjico
 Luis Castro El Soldado
 Lorenzo Garza
Alternativa de  Manolo Martínez por Lorenzo Garza
 Manolo Martínez, Eloy Cavazos y Alfredo Leal
 Manuel Rodríguez "Manolete"

 El Soldado
 Luis Procuna
 Carlos Arruza
 Eloy Cavazos
 José Eulalio López "El Zotoluco"

Arturo Macías

1 comentario:

  1. hay farta un torero richa er jitano,er peor torero de mexico.

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