lunes, 20 de diciembre de 2010

CUMBRES BORRASCOSAS / Por Pedro Javier Cáceres

  La Mesa del Toro

CUMBRES BORRASCOSAS

Pedro Javier Cáceres
Domingo, 19 de Diciembre de 2010-
Esta semana “el toreo” celebró “su cumbre”, una más. La actual “Mesa del Toro” ¡al poder! Sin novedad en el frente. Bueno sí, bandazo va, bandazo viene para conseguir financiación para su funcionamiento.
Paralelamente cada vez toma más cuerpo el rumor que, por segunda ocasión consecutiva, no podrá celebrarse la Feria Mundial del Toro, el máximo escaparate público del sector. También problemas de financiación.
El caso es que hablamos de un gremio potencialmente rico si nos atenemos a los datos macroeconómicos que mueve esta industria y que de forma profusa quedaron expuestos en nuestra anterior columna.
La Mesa del Toro acordó hace tiempo un sistema de cuotas de los diferentes entes, numerosísimos, que la integran. Parece que no resulta.
La Feria Mundial del Toro se financiaba con subvenciones públicas (Junta de Andalucía, principalmente) y patrocinadores. Ni los unos ni los otros. La crisis es un paraguas que impermeabiliza los miedos y los descaros.
La Mesa del Toro tiene una fuerte presencia de los ganaderos de lidia, con mando en plaza, al parecer, y estos son los próceres que inventaron la Feria del Toro.
Pero se deduce de la “cumbre” taúrica celebrada, que ni los ganaderos, ni los toreros, ni empresarios, ni nadie, están por la labor de autofinanciarse, repito que es un sector potencialmente rico, y sí emitir bonos a ajenos a pagar en tres plazos: tarde, mal y nunca. Eso sí, se les adelanta abrazos y parabienes.
En esa cumbre no se habló para nada de rescatar la Feria, salvo que Merkel y Sarkozy lo consideren algo estratégico para la supervivencia humana y así se lo indiquen a Pepe Griñán. Al menos eso es lo que parecen esperar los “taurinos”.
Para ir tirando ellos, sueldos, dietas y gastos varios de infraestructura, han tenido una brillantísima idea: hacer un festival… a beneficio propio. Ellos ponen la mano de obra, pero el dinero, como siempre, será de los aficionados y público que acudan a tal evento según el tirón que tenga el mismo dependiendo de las figuras que se anuncien.
No es fácil que “la taurinada” encuentre patrocinadores a pesar de ser el segundo espectáculo de masas, con gran arraigo popular, y tirón comercial como se colige, otro dato de nuestra columna pasada, de los más de diez millones de espectadores que acudieron en 2010.
¿Por qué?
Hombre si en el sector milita, y se lucra, en muchos casos, de esta actividad, empresarios cualificados y relevantes de lo más granado del tejido industrial del País, resulta de desahogados intentar vender un producto que ellos, beneficiaros, no compran.
Dos ejemplos: Endesa se gasta una fortuna en promociones y patrocinios, de hecho es la patrona de la Fundación Real Madrid, su presidente es el ganadero de Torrealta, Borja Prado. En Coca-Cola (marca que no le hace ascos a vender 10 millones de botellas, al menos una por espectador, en las plazas de toros) el ganadero de La Palmosilla, Sr. Núñez Cervera es uno de sus altos ejecutivos. Luego están los “ladrilleros”, los “cochineros”, “arroceros”, “madereros y mueblistas”; banqueros y “bingueros”; empresarios de hostelería, ocio diverso y juego más otros compañeros del “metal”, del vil metal. Igualmente empresarios taurinos de postín, de todo tipo de plazas, pululan con relevancia en negocios con gran presupuesto publicitario.
¿Y los toreros? Pues ahí los tienen, independientemente de tener capital invertido en sociedades publicitables, son objeto de reclamo para la más variopinta publicidad, muchos de ellos.
Está claro que podrían forzar, puesto que son demandados por las firmas y no oferentes, que tales productos promocionaran y se publicitaran en eventos taurinos. Eso sí, sin merma de sus derechos de imagen.
¿Por cierto? Derechos de imagen que, en cambio, si les exigen a las operadoras de televisión, vía empresarios taurinos, cuando en este caso son oferta, de cuya publicidad se nutren, y muy escasamente demandados.
Bien podrían descansar la gestión de sus imágenes publicitarias en la tal Mesa del Toro, convenientemente otra distinta a la actual, y así el colectivo se beneficiaría del porcentaje oportuno. Es lo que hacen los clubes de fútbol con los “galácticos”, más o menos. ¡Ah, pero no! Instalados en el capitalismo su máxima no puede ser más “bolchevique”: “lo del toreo es de todos, pero lo mío es mío.
Menos comprometido su bolsillo, un torero sin traje de luces es, generalmente, un bulto sospechoso, siempre nos quedará el altruista festival.
Yo mato un becerro mutilado y de corto, y que el de siempre ponga la “pasta”.
¡Jóder, que papo! ¿Cullons!



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