domingo, 19 de diciembre de 2010

LOS TOROS EN ECUADOR: LA GRAN FERIA DE QUITO 2010 / Por Jorge Guevara



Manuel Benítez "El Cordobés"
Recibió un gran homenaje en Quito y fue paseado a hombros
========================================


ENRIQUE PONCE Y GUILLERMO ALBÁN, TRIUFADORES DE LA FERIA DE "JESÚS DEL GRAN PODER" DE QUITO

Por Jorge Guevara
IMAGENES PARA EL RECUERDO DE QUITO 2010

Lo que fue la feria de Quito Jesús del Gran Poder 2010, en su cincuenta aniversario.

Los triunfadores del ciclo Fueron: el valenciano Enrique Ponce y el ecuatoriano Guillermo Albán.

Ponce realizó la mejor faena de toda la feria, tras una actuación magistral en que sentó cátedra del buen torear, cortando dos orejas y un rabo, cosa que no sucedía en el coso de Iñaquito, desde hace treinta años, excluyendo los acaecidos de forma simbólica por indulto, para este periodista, fue una faena magistral, llena de plasticidad, torería, técnica y conocimiento, el único pero que puedo poner, es que fue a un novillo que apenas tenía el peso mínimo de 450 Kg., (¡según la tablilla!), que exige el reglamento vigente en Ecuador, por lo demás ninguna otra objeción.

La actuación del torero guayaquileño Guillermo Albán, estuvo a la altura de las máximas figuras que han actuado en el ciclo decembrino, ya que en sus dos comparecencias logró abrir la  Puerta Grande, saliendo en hombros en loor de multitudes, siendo el torero que más trofeos cortó de todos los actuantes, cuatro orejas y un rabo, el rabo de forma simbólica ya que en su primera comparecencia, indultó un cuatreño del hierro de “Triana” de nombre “Forjador”, marcado con el número 299 y de 452 kilos.

Otro logro a destacar, dentro del escalafón superior fue una faena de calidad, temple, valor y torería la que realizó el madrileño Víctor Puerto, que fue premiado con un apéndice, siendo pedido mayoritariamente por el respetable el segundo trofeo, que no fue atendido por la autoridad de turno, recibiendo una fuerte bronca.

También hay que dejar constancia la actuación del francés Sebastián Castella, que cortó cuatro orejas en sus actuaciones, resaltando la faena valiente y entregada en su primera comparecencia en el ruedo de Iñaquito.

Completa el panel de los que cortaron un solo trofeo, Miguel Abellán, “El Fandi”, que como siempre hizo las delicias del público en el segundo tercio, poniendo en pié a la plaza, el matador ecuatoriano Martín Campuzano, también sumó una oreja.

De los novilleros destacaron el mexicano Diego Silveti, que ha dejado una magnífica impresión ante los aficionados de la capital de Ecuador, que premiaron su única actuación con tres orejas, otro de los novilleros que causaron una extraordinaria impresión fue el español Juan del Álamo que cortó dos orejas, los dos jóvenes espadas salieron por la Puerta Grande del coso de los “Shiris”. Destacaremos también la estupenda actuación del novillero nacional Pablo Santamaría, que logró un merecido apéndice en el primero de su lote y una vuelta al anillo en su segundo.

La parte negativa diremos que fue la penosa y desastrosa actuación de dos toreros españoles Cayetano, que no se acopló o no supo hacerlo ante su lote en la primera corrida ferial, siendo pitado en sus dos oponentes y despedido con música de viento al desandar el paseíllo. A Julio Benítez “El Cordobés le sucedió otro tanto de lo mismo en la última de feria, está aún muy verde, escaso de técnica y recursos, eso sí no le faltó disposición.

Hasta aquí la actuación de los toreros. Pero queda por destacar, cosas muy puntuales como son: La inauguración del magnífico alumbrado del coso de Iñaquito, para la celebración de una corrida nocturna al estilo goyesco que no se hacía desde el año 1975. La presencia de Manuel Benítez “El Cordobés”, V Califa de Córdoba, que recibió un homenaje muy entrañable de la afición capitalina, descubriéndose una placa en el Patio de Cuadrillas, el mítico torero agradeció tan sentido acto, desde el mismo platillo del ruedo de la Monumental plaza quiteña, llevándose en un bolsillo de su chaqueta un puñado de su arena. La corrida del 4 de diciembre, fue apoteósica, ya que salieron por la Puerta Grande los tres matadores: Guillermo Albán, “El Fandi” y Sebastián Castella y el ganadero José Luis Cobo propietario de los hierros de Huagrahuasi y Triana.

En dos actos y por separado tuvo lugar la entrega de los premios de la feria. Las peñas taurinas de la ciudad en unión del Circulo Bienvenida en un conocido restaurante de la ciudad otorgaron los siguientes premios. Triunfador del ciclo a Guillermo Albán, la mejor faena a Enrique Ponce, la mejor estocada al maestro se Chiva, el mejor novillero el mexicano Silveti, la faena más completa a Víctor Puerto y menciones con diploma a los subalternos; Picadores: Braulio Almeida, HernanTapia y Naún Salazar; de los de plata: Antonio Campana, Milton Calahorrano, El Bille y Gabriel Caza, en la brega a Francisco Mateus y Carlos López. Los premios del Ilustre Cabildo y de la empresa Citotusa, se entregaron el Hotel Plaza Grande situado en el Centro Histórico de Quito. Premio de la municipalidad al triunfador de la Feria, al nacional Guillermo Albán y el Agustín Galarraga al mismo espada. De Citotusa, el Jesús del Gran Poder a Enrique Ponce. Al mejor Toro, a Forjador indultado por el nacional Albán, al mejor encierro al del hierro de “Trinidad”, al mejor novillo, de la ganadería de Mirafuente, a la Torería a Víctor Puerto.

La primera parte de la Feria quedó deslucida por la falta de raza y casta de los bóvidos que salieron por la puerta de los sustos, no dando facilidades a los coletas encartelados; no así los festejos finales en que hubieron toros importantes, con trapío, cara, encastados y con mucha nobleza, propiciando que la feria del cincuentenario se fuera para arriba.

Hay que dejar constancia de lo acertada que estuvo la Autoridad, durante casi todos los festejos, exceptuando la negación de un segundo trofeo pedido de forma total por el público que llenaba las dependencias del coso de Iñaquito, al diestro nacional Albán que tuvo que dar una segunda vuelta al anillo devolviendo prendas y sombreros al respetable; sucediendo otro tanto de lo mismo con el torero manchego Víctor Puerto.

Un año más la afición quiteña llenó los tendidos de su plaza, poniéndose en las taquillas, el cartel de no hay entradas en tres ocasiones; la primera el día 3 de diciembre, en que se celebró un festejo nocturno a la usanza de los tiempos de Goya, la segunda, el día 4 y por último en la corrida del día grande de la Ciudad, el 6 de diciembre, fecha de la fundación española por Sebastián de Benalcázar en el año de 1534.

He aquí un sucinto resumen de los que fue la feria de Quito de 2010 al cumplirse las bodas de oro de su apertura.

No hay comentarios:

Publicar un comentario