jueves, 1 de septiembre de 2011

BITÁCORA TAURINA. MANOLETE EN SEGOVIA / Por Aquilino Sánchez Nodal.


BITÁCORA TAURINA. 
MANOLETE EN SEGOVIA 

Aquilino Sánchez Nodal.

El 26 de Junio de 1.947 Madrid bulle bajo un cielo vestido de banderillero, plomo y plata. En la coctelería de mi amigo Pedro Chicote comentábamos la mala suerte climática en tarde de corrida. Manuel Rodríguez “Manolete”, se presentaba en los alrededores de la capital, en Segovia. No eran los cincuenta Kilómetros de Aranjuez, debíamos desplazarnos casi el doble. La tormenta amenazadora, la duda de una suspensión, el estado de la carretera y el revuelo por la expectación no animaban al viaje pero asistir al festejo era obligado. Primero por amistad con el Monstruo, después por el compromiso de Perico con un cliente de calidad extranjero al que había prometido invitar a la corrida. 

- No hay remedio hay que irse después de almorzar, en armonía, con ganas y sin prisa aunque nos tengamos que volver nada más llegar. 

El camino lo hicimos en silencio, solamente el ruido natural de automóvil interrumpía nuestros pensamientos. Los boletos numerados los teníamos en el bolsillo, es más, nos sobraba uno por deserción de Julián Pombo, “El Bombilla”, anticuario del Rastro y tertuliano del bar. Cerca de San Rafael, una vez bajado el puerto de El León, el cielo azabache parecía estar tocándonos la cabeza, la tormenta era más que suposición. 

Llegamos a la plaza a la hora correcta. Resultó una eternidad poder aparcar y bajarnos del coche por la cantidad de gente que se agolpaba en las inmediaciones. Tuvimos que libra una verdadera batalla para acceder a la puerta del tendido 8. Cuando logramos entrar arrastraban al primer toro y al final nos encontramos con la sorpresa de que nuestras localidades se hallaban ocupadas y todavía algo peor, quienes las ocupaban, sin deber, se negaban sencillamente a abandonarlas. La lluvia calaba hasta los huesos. 

Después de tantas molestias, como otras veces, la corrida no fue buena. Y luego, el temporal de viento y agua fría. Los ateridos espectadores aguantamos hasta el final de la fiesta. Era lógico. Muchos forasteros habíamos ido a Segovia a los toros y los de Segovia habían ido a la plaza a ver a “Manolete”. Si el ídolo cordobés hubiera actuado de primero o segundo espada, en el sexto toro no habría quedado nadie en los tendidos. Pero quedaba el último que era toro del Maestro y suficiente motivo para aguantar. Es la incongruencia del orden en el cartel, difícil de solucionar cuando dos acompañan al matador de la expectación. 

En aquella corrida “Manolete” no estuvo mal. Se lució de capa y con la muleta pero falló con el estoque. Si está certero a espadas para él hubieran sido las orejas y hasta los rabos, que por mucho menos otras veces le fueron concedidos en plazas de igual importancia. 
Ocurría que “Manolete” tenía que a pechar con toda la responsabilidad de la corrida, con el viaje, la lluvia y el cartel. El torero no estuvo como otras muchas tardes, excepcional. Todo parecía en contra, un despropósito contra El Califa y aún así triunfó, fue sin aspavientos pero demostró su innegable personalidad y profesionalidad. Indudablemente, ahora resulta estéril y hasta antipático buscar excusas al resultado de aquella tarde. Todo fueron contradicciones flagrantes anti taurinas ajenas al festejo. La empresa no brilló por la organización y las autoridades políticas se pasaron en primar gorrones de su color. Remedando una vieja frase se podía decir.- “Menos política y más torear”. Sin pasión, aquello de Segovia no estuvo bien ni mal. Convenimos entonces en que la culpa fue del revuelo y el rebose de público, que no ha sido por la corrida en si, ha sucedido por la expectación anterior, los nervios del momento y el mar revuelto de fondo, ajeno a la corrida. 

Como en todas las épocas del toreo, el juicio es claro, “menos taurinismo y más toro” y si puede ser, sin tener que desplazarse cien Kilómetros, mucho mejor.
Para curiosos de hemeroteca, el cartel era: Toros de don Alipio Pérez Tabernero para los matadores, Gitanillo de Triana, Curro Caro y Manuel Rodríguez “Manolete”. 

La corrida de Manolete en Segovia en el Semanario "El Ruedo"
(Imágenes de Blog Granada Taurina)

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