lunes, 1 de agosto de 2011

Se va el caimán, se va el caimán / por Pedro Javier Cáceres


Se va el caimán, se va el caimán

Pedro Javier Cáceres
Madrid, 31 de Julio de 2011
La importancia de las fechas y sus caprichos. ¿Casualidad o causalidad? Algunas se eligen maliciosamente y en el pecado pueden llevar la penitencia.

Si hasta ahora el 20N era el día de la muerte biológica de Franco, y del óbito, por asesinato, de José Antonio Primo de Rivera, ¡quién lo iba a decir, que los propios socialistas lo hayan elegido para la muerte política de Zapatero!

¿Quizá un designio divino, un castigo del cielo a un simple “intonso” (ni laico, ni agnóstico, ni ateo) por dejar España como unos zorros? ¿O venganza doméstica por entregar el partido como un “sudoku”?

El 28 J (de julio) de 2010 es fecha en negro mulato para la tauromaquia: se aprobaba la ILP catalana por la que se prohibían los toros.

“El Pacto del Asador”
El 29 fue el día en que las figuras del toreo se movilizaron en reunión, semiclandestina.

Nació el “Pacto del Asador” para dar un golpe en la mesa y empezar a poner las bases para que “el toreo” pasase a depender del Ministerio de Cultura con todas sus colaterales y consecuencias.

Un año después del día zahíno, aun negro, resalta en azabache; más: las luces de los ternos toreros parecen brillar.
Tenues, antes que refulgentes, pero brillan.

El Pacto del Asador empieza a recoger frutos. Enhorabuena al G-10, o los que sean.
Rubalcaba, ya había hecho un guiño estratégico a tan importante sector, El taurino.
Desbloqueó la ñoñería indolente clásica de las ministras “barbies” —en este caso la de Cultura-, adelantándose a cualquier otro pronunciamiento para aprobar el trasvase de la mayor parte de sus competencias en Interior a la cartera con sede en el antiguo Circo Price.
Sorprendió , así, al zapaterismo “gay” (en materia taurina).

Ahora, el sheriff, ya sin ninguna reserva, ha vuelto a mover ficha, sutil; dejando “atado y bien atado” el asunto: cinco minutos antes de decirle a Zapatero “apaga la luz y cierra por fuera” (cuentan que también le ordenó, sí ordenó, previamente, “tirar de la cadena”).

La noticia solo contiene claves positivas para la Tauromaquia.
Otra cosa es que todos recelemos que las “fuerzas vivas” del toreo aprovechen la oportunidad y optimicen la situación.

La coyuntura es propicia por ser Rubalcaba el candidato socialista; pero más, aún, por el inminente anuncio de elecciones “generalísimas”, por aquello del 20N (como bien lo ha definido, con ingenio, Chapu Apaolaza en esa manifestación incruenta de indignados que es el Twitter).

Y lo es en la medida que la previsión es que gobierne en otoño el PP que tanto se ha llenado la boca de ser “el defensor del pueblo” de la universal Tauromaquia.

También el calendario se alía a consolidar y desarrollar las derivadas de beneficio que se suponen residiendo “los toros” en Cultura: otoño es época de despachos para el sector sin los agobios y presiones del devenir del día a día en los ruedos y sentar las bases de protección institucional, medidas de fomento y equiparaciones fiscales a sectores similares que se prevén dicen, en el papel que plasma el traspaso ministerial.

Será entonces, de cumplirse las pronósticos, cuando el G-10, la Mesa del Toro, o quien corresponda, ataque con artillería pesada -de grueso calibre- argumental (que haberlos haylos).
Y sobre todo acciones transparentes, preñadas de claridad y ayunas de “mamoneos” para que la deserción el 28J de 2010 en el “Pacto del Asador” de Soraya Sáenz de Santamaría y, en su nombre, de Rajoy, de producirse sea denunciada y no “secreto de sumario”.

El maquiavelismo de Rubalcaba no es maniqueísmo, es una certidumbre.

Si se especula que su espíritu malvado, sin escrutar intenciones, ha hecho del 20N una fecha de perverso almacenamiento de efemérides, no está probado que sus “sugerencias” al Consejo de Ministros, en estas fechas, para que “los toros” sean oficialmente cultura, obedezcan a desviar los ecos totalitarios de la reaparición de JT en Valencia: convulsión de la vida pública y social; subida del pan e hinchazón de la “prima de riesgo”.

Tampoco es verosímil que con el decreto, Alfredo, evite, igualmente, que en la progresía apologeta y “draconiana” (¿o se dice “dragoniana?, no se) de la “tomatosis” * siga aflorando “el falangista” (y otras tendencias afines) que llevan dentro.
La verdad de JT -indiscutible pero también inobjetable- “hace prisioneros” : a la suya (de ellos).

No. Aquí lo relevante, para todos, para la izquierda también, y por supuesto para la Tauromaquia, es que:

“Se va el caimán, se va el caimán…”

* “Tomatosis”: movimiento totalitario en torno al ídolo.
(“tomasista” soy yo, y muchos, desde antes de 1.995; “tomistas” mis primos, advenedizos, a los que también les gustan otros)

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