lunes, 29 de agosto de 2011

Enrique Ponce / Bilbao


"..Ponce es un referente insustituible de Bilbao y de la Tauromaquia.."

"...Cuando empiece a escribirse dentro de unos años la historia de las Corridas Generales pero también la Historia de la Tauromaquia, Enrique Ponce será un pilar fundamental. Hasta tal punto lo será que no será comprensible una Historia que no haga parada y fonda en la figura del valenciano..."
Las cosas hechas con cariño y profesionalidad pueden salir mal, pero cuando salen bien, salen mejor que bien. Por eso Bilbao ha sido una Feria cumbre. No hacen falta circunloquios. Se ha vivido en lo ganadero un nivel importantísimo, pocas veces visto. Tres corridas completas ofrecieron sobre la arena gris de Bilbao el espectáculo que echamos de menos tantas tardes y en tantas otras plazas. Cuvillo, Alcurrucén y El Pilar. Tres corridas, nada menos. Y además, las de Victorino Martín y Fuente Ymbro que tuvieron también su miga. Estas cosas raras veces ocurren por casualidad, y es el trabajo el que las propicia. El que vienen haciendo la Junta Administrativa y la Casa Chopera en los últimos años es de Matrícula de Honor.

Los toreros también han contribuido al éxito. Nos empeñamos a veces en rizar el rizo de la exigencia y no buscamos sino que exigimos la perfección en el toreo. Somos en parte inconscientes, al hacerlo, de que el día que la perfección sea cotidiana se acabará el toreo, porque la imperfección es su esencia. Ni siquiera esta exigencia es suficiente para no ver que lo de Morante de la Puebla fue, y el adjetivo no es exagerado esta vez, histórico. Pero tampoco es suficiente para dejar de percibir que además de lo de Morante, la Feria de Bilbao ha sido escenario de toreo importante y bueno.

Por lo demás, hablar de Bilbao es hablar de Enrique Ponce. No hace falta siquiera pararse a mirar si salió o no en hombros. Ponce es un referente insustituible de Bilbao y de la Tauromaquia. Ha trenzado 52 paseíllos en Vista Alegre. Ha ofrecido siempre una dimensión sobresaliente. Ha compartido cartel con las figuras indiscutibles de varias generaciones. Por todo eso, goza hoy de un tirón, un crédito y un cariño que ningún otro torero puede aspirar a conquistar en Bilbao. Cuando empiece a escribirse dentro de unos años la historia de las Corridas Generales pero también la Historia de la Tauromaquia, Enrique Ponce será un pilar fundamental. Hasta tal punto lo será que no será comprensible una Historia que no haga parada y fonda en la figura del valenciano.

La evolución de su toreo tiene entidad propia en la evolución de la tauromaquia. La progresión de sus modos de torear ha sido uno de los factores transformadores de los modos de torear de los demás. La tauromaquia de Enrique Ponce atraviesa y transforma la línea de la tauromaquia que viene de los finales setenta a los comienzos de este siglo. Ningún torero, y ningún hombre, está por encima del bien y del mal. Él tampoco. Pero si hubiese que hacer excepciones a esa norma, el primero en la lista se llama Enrique Ponce.

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