domingo, 30 de enero de 2011

LA GANADERIA CORDOBESA DE D. FRANCISCO MARTINEZ BENAVIDES ACABA EN EL MATADERO


LA GANADERIA CORDOBESA DE D. FRANCISCO MARTINEZ BENAVIDES ACABA EN EL MATADERO
D. Francisco Martínez Benavides nació en Posadas el 24 de Mayo de 1904 su madre Dª María del Patrocinio Benavides Páez era prima de los ganaderos Páez de Almodóvar propietarios de la divisa del Marqués de los Castellanos y la que fue su esposa María Serrano Franco había estado casada anteriormente con el criador D. Francisco García Natera único hijo varón de D. Antonio García Pedrajas.
En 1965 compro el señor Martínez Benavides una de las dos partes en que se había dividido la de don Pedro Gandarias cuyas reses procedían del conde de Santa Coloma y D. José Urquijo es decir encaste Graciliano con Santa Coloma, una vez en su poder la aumento con eralas de Clemente Tasara de Sevilla. Hoy 26 de Enero de 2011 su ganadería a acabado en el Matadero.

RECORDANDO A UN GANADERO CORDOBES
MIL MILLONES PARA REPARTIR ENTRE LOS POBRES DEL PUEBLO
http://terceraviso.blogspot.com/2010/02/recordando-un-ganadero-cordobes.html
Hace años saltaba una noticia en toda la prensa nacional que por su interés y la vinculación del actor con el mundo del toro produjo un revuelo tan inusitado como esperanzador para todo un pueblo cordobés llamado Posadas.

Y era que los más desfavorecidos se repartirán los mil millones de pesetas que les legó un ganadero de toros bravos D. Francisco Martínez Benavides.
La historia de la herencia comienza en 1989, hace ahora más de veinte años, cuando muere Francisco Martínez Benavides y se descubre que en el testamento lega toda su fortuna a su esposa, en usufructo, para que a la muerte de ésta fuese destinada a «atender las necesidades de los pobres de Posadas». Según el testamento, el legado, que incluía fincas, ganado, inmuebles, maquinaría, acciones y vehículos, debía ser administrado por una fundación que llevase su nombre y cuyo patronato estuviese constituido por las fuerzas vivas del pueblo: el alcalde, el cura, el juez, el médico y el veterinario.
La noticia, publicada en un bando por el alcalde, despertó innumerables rumores y conjeturas sobre el destino del dinero. Los vecinos comenzaron a echar cuentas: si se repartían los mil millones entre todos, tocarían a unos treinta mil duros por cabeza. Pero la expectación fue diluyéndose ante lo incierto del legado y la buena salud de Dª María Serrano Franco, la viuda del difunto.Pero después, del fallecimiento de María Serrano se volvió a despertar esta particular fiebre del oro en la vega cordobesa.
Entonces se decía «Por ahora sólo hay una cosa clara: que el patrimonio no se puede enajenar. Lo que hará la Fundación será administrar los bienes y darle una finalidad social. Se trata de poner el dinero a producir, no de repartir». El entonces alcalde de Posadas, el socialista José Luna, y su secretario, Valeriano Lavela, se esforzaban por disipar rumores y matizar ilusiones.Aunque calificaban de «acontecimiento histórico» la llegada del dinero, reconocían que no se sabe qué se hará con él. «Respetando la voluntad del finado, se tratará de adaptar el objetivo fundacional a las realidades socioeconómicas de cada momento», rezarán los estatutos de la Fundación. ¿Cómo? «Hay varios proyectos, como empresas, viviendas, subvenciones... pero es muy pronto para hablar de eso», explicaba el secretario municipal.
Sin embargo, lo que preocupaba a los vecinos de Posadas no era tanto la manera en la que se manejaría el legado sino quiénes serán los beneficiarios. «Pobres, pobres... ¿quién decide el que es pobre y el que no? ¿Y si yo tengo dinero pero se me muere mi familia, es que no soy más desgraciado que otro porque vivo en una casa mejor?», afirmaba un comerciante. «Joder, es que si nos comparamos con los suecos, todos somos pobres, ¿no?», apuntaba un cliente.
Y es que el testamento, además de una lluvia de millones, trajo la cizaña a este tranquilo pueblo.
«Francisco Martínez Benavides no era un "señorito" cualquiera. Amaba a su mujer, a sus jornaleros y a sus sobrinos, por ese orden, como demostró tras su muerte», explicaba Francisco Martínez Morales, uno de sus sobrinos.
El hacendado, que se hizo rico en los años setenta transformando enormes fincas de secano en regadío y creando una ganadería, se desplazaba cada mañana desde su vivienda de Córdoba para estar junto a sus obreros, con los que trabajaba «ocho o diez horas diarias».
Hombre religioso pero no beato, amante de las cosas bien hechas y con la impecabilidad como bandera, Francisco nunca comentó a nadie cuál iba a ser el destino de su ingente fortuna tras su fallecimiento. Según su sobrino, el rico hacendado, quien sólo tuvo un hijo que falleció a las pocas horas de nacer «porque entonces todavía no había incubadoras en España, o al menos, en Andalucía», era un hombre «falto de cariño que había encontrado su segunda familia en sus trabajadores, de los que era realmente amigo.
«Vivía para sus jornaleros. Les ayudaba económicamente cuando enfermaban, les dejaba viviendas a alquileres muy pequeños, estaba con ellos cada día... Aunque nunca comentó que fuese a legarles su fortuna, cuando lo leí en el testamento me sorprendí, pero lo entendí enseguida», agregaba su sobrino.
Menos lo entendió la familia de la mujer de Martínez Benavides, a quienes el destino de la herencia «les sentó como un tiro. Desde entonces no nos hablamos», agrega.

LA FUNDACION DE MARTINEZ BENAVIDES
El 25 de Abril del año 2004 la fundación benéfica de Posadas Francisco Martínez Benavides celebró un acto en homenaje a su fundador en el centenario de su nacimiento, con el objetivo de dar a conocer cómo fue su vida y cuál fue su personalidad y su comportamiento con la gente que lo conocía.
Una exposición de fotografías y aperos agrícolas y ganaderos utilizados en las fincas donadas por Francisco Martínez Benavides tras su muerte para crear la fundación recibió a los invitados al acto, que comenzó con la intervención del alcalde de Posadas, Guillermo Benítez. El también secretario del patronato de la fundación destacó que "fue un hombre controvertido, como todo aquel que se sale de las líneas de actuación que dicta la sociedad, pero fue muy generoso, como demostró al legar la mayor parte de su fortuna para crear una fundación que atendiera a los pobres de Posadas".
El presidente del patronato de la fundación, Enrique Aparicio, ahondó más en la figura de Francisco Martínez, destacando "su respeto hacia todo el mundo y su profundo rechazo a la holgazanería. Siempre se aseguraba de que aquel a quien ayudaba era trabajador". Según Aparicio, "algunos decían que era raro, de carácter huraño, y que no vivía de acuerdo con su posición económica, pero la realidad es que durante su vida estuvo muy preocupado por el bienestar de los más necesitados, ayudando a numerosas personas sin pedir nada a cambio".
Martínez Benavides fue consciente durante su vida de la necesidad de tener una formación para salir adelante, por lo que no dudó en costear los estudios a numerosos jóvenes malenos. Con la misma filosofía y financiada mediante la explotación de las fincas de Benavides, la fundación se dedica actualmente a desarrollar programas de formación e integración laboral, otorgando becas para libros, además de facilitar a numerosas familias de la zona el acceso a una vivienda. FUE SU ULTIMA VOLUNTAD

EL PROBLEMA DE LA HERENCIA CONTINUA
Pasaron 20 años y en Noviembre del 2009 los Informativos de Canal Sur daban la siguiente noticia
Un centenar de personas permanecen encerradas en el Ayuntamiento cordobés de Posadas exigiendo que se cumpla la voluntad de un ganadero del pueblo fallecido hace 19 años y que dejara su fortuna a los pobres de este municipio.
Los encerrados exigen que sean trabajadores de esta localidad, y no extranjeros, los que se empleen en las tareas agrícolas que proporcionan las fincas que legó el difunto. Los bienes del fallecido los administran el alcalde, el veterinario, el médico y el cura del pueblo.
Un centenar de personas permanecen encerrados en el Ayuntamiento de Posadas, en Córdoba, exigiendo que se cumpla la voluntad de un ganadero del pueblo que dejó su fortuna a los pobres de este municipio. Los encerrados exigen que sean trabajadores de esta localidad, y no extranjeros, los que se empleen en las tareas agrícolas que proporcionan las fincas que legó el difunto.
Sus bienes los administra una fundación que ha delegado en la empresa Pentaflor la explotación de sus tierras. En las haciendas trabajan unas cien personas. Según los demandantes todos son extranjeros y se emplean en unas pésimas condiciones.
Según los vecinos encerrados, los trabajadores extranjeros cobran por la recogida de la lechuga 3 euros la hora en jornadas de diez horas al día. Estos malenos, quieren que se respete la voluntad del finado y que el 80 de los empleados sean de Posadas. La fundación la componen el alcalde, el veterinario, el médico y el cura de Posadas.

¿QUE FUE DE LA GANADERÍA DE MARTÍNEZ BENAVIDES?
Antecedentes históricos:
En 1946 don Pedro Gandarias solicitó la prueba de ingreso con la ganadería que tenía formada con reses de Urquijo, vazqueñas y otras procedencias, anunciando Castillo de Higares. Lidió las novilladas reglamentarias en las plazas de Madrid, Toledo, Tarragona, Barcelona, y Murcia, y dado el buen resultado de los festejos fue admitido. Posteriormente adquirió un lote de vacas y un semental de don José Escobar y otro de Antonio Urquijo, llevando las dos líneas por separado.
En 1965 fue adquirida la ganadería por don Francisco Martínez Benavides, que varió el hierro.
En 1989 fallece don Francisco y pasa a anunciarse a nombre de su viuda.
En 1997 es adquirida por don Juan Serrano Pineda, (Finito de Córdoba) el cual la vende a don José Luis Paredes Limones, que es dado de alta en la Unión en 1998.
Durante 1998, don José Luis Paredes Limones, refresca sangre con dos sementales de la ganadería de don Pedro Gutiérrez Moya (Pedro y Verónica Gutiérrez Lorenzo).
En 2000 vende la ganadería a Agrosur, S.L., anunciándose a nombre de don José María Bajo Bello.
En 2001 es adquirida por sus actuales propietarios que anuncian “Toros de Benavides” conservando hierro, divisa y señal en la Finca: “Monte Nuevo” 28812 PEZUELA DE LAS TORRES (Madrid) siendo su procedencia actual: Martínez Benavides (“Murube-Urquijo” y Conde de Santa Coloma-D. Graciliano Pérez-Tabernero). Fuente: Unión de Criadores de Toros de Lidia (Temporada 2007).

PAULA BORDO EL TOREO CON UN TORO DE LA GANADERÍA DE MARTINEZ BENAVIDES
http://www.burladero.com/videos/015717/paula/toro/benavides
En la década de los 80 en Las Ventas contó con una prodigiosa faena de Rafael de Paula a "Corchero", el serio ejemplar de Martínez Benavides con el que el diestro jerezano asentó definitivamente su leyenda.
Aquel lunes 28 de septiembre de 1987, Paula fue capaz de convertir en un manicomio el coso madrileño durante la última corrida de la Feria de Otoño. Con diecisiete años de alternativa, el gitano había hecho realidad su sueño: cuajar un toro de forma insuperable en Madrid.
Y Joaquín Vidal, escribía
Jamás el toreo, en las décadas últimas que se recuerdan, alcanzó la grandeza a donde lo llevó Rafael de Paula con su faena de muleta al toro-torazo, cornalón y astifino, que salió, sobrero, en cuarto lugar.
Toro-torazo, cornalón y astifino. Es decir, el toro proscrito, el que no ayuda, aquel al que es imposible hacerle el toreo porque el arte, el arte actual, es otra cosa. Pues bien, si esa otra cosa saca carta de ciudadanía y se transforma en la única opción, me reitero en lo que decía arriba. Este servidor de usted se dedica a leer, a escuchar música y a mirar fútbol, pero la “reventa legal” ya puede ir poniendo mi abono a la disposición de aquellos que estén en condiciones de apreciar un espectáculo que yo ya no comprendo.
Impresionante Paula aquella memorable tarde, pero impresionante, también, aquel toro de Martínez-Benavides, encastado, con una gran movilidad y una embestida alegre que trascendió de inmediato a los tendidos, produciendo esa emoción tan imprescindible que suele ser preámbulo para que en el ruedo se produzca una obra de arte. Sí, astifino con dos pitones que terminaban en dos puntas de alfiler, bien armado y excelente trapío, por perfecto de hechuras.
No era un toro grande, ni mucho menos un elefante con cuernos como los taurinos y taurineadores de aquel momento proclamaban que era el toro de Madrid, sino un animal bellísimo, vareado, perfectamente musculado. La tarde que se unieron la magia de un torero distinto y la de un toro íntegro en todas sus variantes y en la que fundiéndose ambas propiciaron que, algo más de dos décadas después, el recuerdo siga fresco en la memoria de la mayoría de los que tuvimos la suerte de presenciar aquella imborrable pelea entre un hombre y un toro, ambos auténticos y de verdad.

EL DÍA QUE ORTEGA CANO SE HIZO TORERO
En apenas un año y medio, de septiembre de 1984 a mayo de 1986, Ortega Cano se instaló en la elite del toreo. Después de diez años de lucha, le tocó saborear la miel de la Fiesta. Y Las Ventas fué testigo no sólo porque Ortega se hizo "torero de Madrid" sino porque en su ruedo, el 24 de mayo de 1985, se convirtió en figura del toreo.
Su extraordinaria faena a "Cabecero", un toro de Martínez de Benavides, marcó un antes y un después en su carrera.

EN LA ACTUALIDAD
Como tantas otras la Ganadería de Martínez Benavides ha quedado para ADORNAR CUALQUIER FINCA Y SERVIR DE RECLAMO en la que la base de la explotación son las visitas guiadas para campistas, turistas y aburridos de la gran ciudad, acompañadas de vino español, basta con mirar la WEB en Internet.
Hoy segun Burladero.com esta emblemática ganadería de los años 70 acaba sus días en el matadero.
Otra ganadería menos. Los actuales Toros de Benavides, antiguos Martínez Benavides que protagnizaron tardes de gloria en Las Ventas, han terminado sus días en la frialdad del matadero.
Veinticinco años más tarde de aquella faena de Rafael de Paula a Corchero, de aquella otra de Ortega Cano a Cabecero, la misma ganadería sufre el revés de la crisis económica y del excedente de ganado, motivos que, según han llevado a la vacada a terminar sus días.
En la actualidad, Toros de Benavides la ganadería poseía dos sangres (Murube-Urquijo y Conde de Santa Coloma, por la vía de Graciliano Pérez-Tabernero).
Ya en los años 90 comenzaron los vaivenes, con diferentes ventas y compras.
En 1989 fallece Francisco Martínez Benavides y pasa a anunciarse a nombre de su viuda.
En 1997 es adquirida por don Juan Serrano Pineda Finito de Córdoba, el cual la vende a José Luis Paredes Limones, que es dado de alta en la Unión en 1998.
Durante 1998, Paredes Limones refresca sangre con dos sementales de la ganadería del Niño de la Capea y dos años más tarde, en 2000, vende la ganadería a Agrosur SL, anunciándose a nombre de José María Bajo Bello.
En 2001 es adquirida por sus actuales propietarios, que anuncian Toros de Benavides conservando hierro, divisa y señal hasta el frío final de sus días.
La extinción de Benavides se suma a otras recientes como las de Atanasio Fernández y los patablancas de Sánchez Cobaleda, estos como víctima de los saneamientos.
DA PENA VER DONDE ACABA LA BRAVURA

Blog Veterinarios Taurinos de Andalucía

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