domingo, 27 de diciembre de 2009

VENEZUELA: LOS DESAFÍOS DEL 2010 /Por Fortunato González Cruz

Patio Central del Rectorado de la Universidad de los Andes de Mérida
Autoridades ante la estatua de su fundador
Obispo Juan Ramos de Lora (1722-1790)


LOS DESAFÍOS DEL 2010


Fortunato González Cruz (1)
Por la calle real
Mérida 27 de Diciembre d 2009

Es difícil escribir con optimismo cuando los vientos anuncian tempestades y todo apunta a que este año 2010 hay que preparar el ánimo para vivir en un ambiente conflictivo. Las palabras del presidente Chávez en los últimos días de 2009 reiteran su pensamiento sombrío y absurdo. Dijo entre otras cosas que la Navidad no es tiempo de regalos ni de estrenos. Poco le faltó condenar la alegría.
Su mensaje de Navidad fue una preocupante mezcla de declaraciones de amor y de amenazas.
En fin, su empeño por montar una revolución comunista ya sin rubores ni entrelíneas chocará con los valores de libertad de los venezolanos, que solo tenemos la voz y el voto.

¿Habrá elecciones parlamentarias? De haberlas seremos testigos de maniobras y amenazas con las que se tratará de dominar la voluntad popular, nadando en ambiguas y retorcidas formulas legales. La confrontación electoral, si la hay, encontrará una oposición dispuesta a resolver sus contradicciones, pero al llegar a los nombres tropezará con sus viejos paradigmas, sus esquemas partidistas rígidos, las anquilosadas formas que una vez más tratarán de impedir la satisfacción del hambre de renovación y de cambio que es una sentida demanda social.

Padeceremos como en el 2009 las consecuencias de la autocracia más ineficiente y corrompida que hayamos vivido en nuestra convulsiva historia; nos sorprenderemos con dichos y hechos absurdos contrarios a la razón y al sentido común porque se mueven dentro de su realidad virtual encandilados por el poder; veremos incrédulos la pasividad de hombres y mujeres llamados por sus cargos o responsabilidades a tomar posiciones, como el indigno silencio de los jueces venezolanos ante el atropello que sufre su colega María Lourdes Afiuni Mora; vendrán más acciones de acoso contra la población para generar miedo, dependencia y sumisión.

Cada venezolano debe saber a estas alturas del proceso que todo está bajo amenaza, desde la alegría de la Navidad que ya nos arrebataron parcialmente en esta del 2009 hasta lo más sagrado de la familia, de la intimidad, de la libertad, de nuestra identidad como pueblo. Habrá que evitar la angustia y la desesperación porque inhiben la inteligencia y desvían la razón. Tendremos que actuar con firmeza en los principios, valor en las acciones, tino en los análisis, certeza en las estrategias, cautela en las alianzas: prudencia y audacia cada una en la dosis correcta.

Firmes en los valores propios de la venezolanidad tan bien expresados en nuestra Constitución, concientes de que mientras nuestro país retrocede en forma dramática y que nuestros males solo los podemos resolver nosotros, las intenciones y peticiones para este año que comienza son por apelar a lo más profundo de nuestros valores como pueblo, a las grandes lecciones que nos han dado los creadores de la patria, a las enseñanzas que hemos recibido en la intimidad de nuestros hogares, a la fe y la esperanza que se fundamentan en la promesa de la Redención.

Cada uno de nosotros en nuestro ámbito de actuación debe obrar positivamente, con preocupación pero con optimismo, porque en este año 2010 tendremos la oportunidad de demostrar la grandeza que efectivamente tenemos como pueblo. Que las actuaciones de los dirigentes políticos sepan ver con claridad los sentimientos de las grandes mayorías y decidir correctamente sus actuaciones sin menoscabo de los derechos, deberes y obligaciones que aún están allí, en nuestra Constitución, señalando lo que debemos y no debemos hacer.

2010 es el año bicentenario de nuestra independencia, cuando nuestros municipios alzaron su voz y proclamaron los valores que nos condujeron a la existencia como país. Habrá grandilocuencia y falsedad en el ámbito oficial de la celebración. Es nuestros espacios, en medio de la tormenta, se abre la oportunidad para ratificar los compromisos originarios con la libertad, la democracia y paz.


(1) Fortunato González Cruz, es catedrático de Derecho de la Universidad de Los Andes de Mérida-Venezuela

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