sábado, 5 de diciembre de 2009

QUITO: 6ª DE FERIA “JESÚS DEL GRAN PODER”

A hombros Castella y Bolívar


6 TOROS DE

”HUAGRAHUASI” Y “TRIANA”

JULIÁN LÓPEZ “EL JULI”
SEBASTIÁN CASTELLA
LUIS BOLÍVAR

El francés pasea un rabo simbólico tras el indulto de un toro de “Triana” de nombre “Gitanito”, núm. 250, y de 450 kilos de peso.
"Gitanito" vuelve a la hacienda


"CASTELLA Y COBO REVIENTAN LA FERIA"

Del toro al infinito Blogspot
Quito 4 de Diciembre de 2009
La gente se lo olió, y la corrida respondió. Desde días anteriores estaba colgado el cartel de No hay billetes” para este día, y se pudo ver como la terna dio una gran tarde de toros con un importante encierro del ganadero José Luís Cobo en el que además del ejemplar indultado destacó sobremanera el lidiado por Bolívar en sexto lugar.

Pletórico estuvo Castella en su lote desde que se abrió de capa con “Gitanito”, dirigiendo su lidia y cuidándolo “como oro en paño” al ver ya las extraordinarias condiciones que ofrecía.

Su habitual comienzo del último tercio con el pase cambiado gozó de mayor magnitud por la fijeza y templanza que mostrara el burel. El público enardecido ya no tuvo descanso.
Toro y torero se fueron fundiendo en una obra alegre y variada en su inicio, para elevarse a los más alto con un toreo al natural inmenso, largo y profundo. Toro y torero cumplían los tiempos con tal cadencia y pauta como sí de un acuerdo previo se tratara, la simbiosis perfecta esculpida en una obra nada de efímera por la huella que dejara en la retina del maravilloso público quiteño.

Los variedad de remates y adornos dibujados por Castella fueron el perfecto colofón para que “Gitanito” confirmara su bravura y nobleza, en su acometida briosa a la vez que templada.

El público ya no puso resisitir y como una eclosión pidió el indulto del toro, después de una serie con la derecha continuado con pases invertidos y de pecho rebozándose el torero con el toro en un palmo de terreno.
Antes, incluso, de que Castella se dispusiera a preparar la suerte suprema, los espectadores en pie demandaban a la presidencia el indulto de “Gitanito”. Así fue, el toro al campo a disfrutar de la vida, y Castella en clamorosa vuelta al ruedo con el rabo simbólico en sus manos, justo premio de tan magna actuación.

No se conformó el francés con la gloria lograda sino que en el quinto, un muy buen toro de nombre “Pregonero”, volvió a mostrarse superior con capa y muleta capa, sobrado de sitio y afición, pero que no pudo rematar con la espada perdiendo el corte de dos orejas que de seguro le hubieran sido concedidas.

Abrió plaza Luis Bolívar que recibió la confirmación de alternativa en este coso de “Iñaquito” de manos de “El Juli”. Llegó por la puerta de la sustitución de Morante de la Puebla, no desaprovechó la oacasión.

Bolívar se encontró con un lote propicio, aunque no fácil por lo enrazado. El tesón y la firmeza del colombiano le permitió hacer un variado y lucido uso del capote en ambos toros, con dos faenas macizas, mejor y más brillante la del sexto, de series largas por ambas manos, y bien rematadas con las espada.

La estocada en su primero fue colosal; no solo resultó ser la escodada de la tarde, sino que difícil va a ser que no sea la estocada de la feria y de muchas ferias en este coso de Iñaquito.

Ante la realidad en que se ha convertido el torero colombiano Luis Bolívar cabe referir la anécdota con su apoderado, en sus inicios novilleriles, Manolo Cano. Luis había tenido una mala racha por las plazas de la sierra madrileña, y alegando mala suerte ante su mentor, este le dijo: Bolívar, o cambia usted de actitud o cambia de nombre.

A lo que se ve su nombre en los carteles ha adquirido carácter de naturaleza.

No tuvo suerte “El Juli” y no es un tópico recurrible, no. El madrileño pechó con deslucido lote con el que se peleó dando la cara, con responsabilidad de figura que es, entregándose con oficio y técnica aplicada a dos toros desrazados que verían en las tablas el color verde de los campos donde ha pastado.
La espada tampoco ayudó y se fue de vacío en una tarde de clamores. Le queda otra corrida, el broche de la feria que será, de seguro, un buen broche para él.

Capítulo aparte merece el ganadero José Luis Cobo. El encierro que mandó supone una muestra más de lo que representa para la ganadería ecuatoriana, y para su imprescindible aportación a esta feria de “Jesús del Gran Poder.
En principio, la presentación de los toros ha sido intachable. Corrida con trapío, con cara, con hechuras, y pareja.

Ciertamente el toro indultado no peleó con los montados como debiera, cosa que por estos lares no es tan definitiva, pero el juego que dio para su lidia en capa y muleta resultó sensacional para que Castella estuviera cumbre.

En cuestiónes de matices, el lidiado en sexto lugar de “Huagrahuasi” de nombre “Marianillo” hubiera merecido también el indulto. Fue un toro cuajado y serio, bravo y encastado, que embistió humillando y vibración.

Ante la problemática situación que se encuentra la fiesta en Ecuador por las corrientes antitaurinas existentes al amparo de reprobables posiciones oficialistas contra las corridas de toros, ésta de hoy representa un clara victoria en la dura pelea que se está librando.

Es el triunfo del toreo que surge cuando la verdad se enarbola como estandarte, sin trampa ni cartón, sin artimañas, argucias o engaños que lamentablemente operan con demasiada frecuencia en el seno de la propia fiesta, y que constituyen alimento goloso para las fauces de la horda antitaurina.


"Gitanito" embistiendo con raza y humillado

Luis Bolívar en la estocada de la tarde

El Juli sin suerte

Bolivar oreja y vuelta al ruedo

"Marianillo", otro gran toro


Tabilla de reseña de "Marianillo"










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