martes, 8 de septiembre de 2009

HEMEROTECA: CORRRIDA DEL MONTEPIO DE TOREROS 1952

ANTONIO MEJÍAS "BIENVENIDA"


12 de Octubre de 1952. Esta fecha merece ser recordada, pues, según los críticos, aquella tarde “recuperó su más bella y dramática emoción la fiesta de los toros”. (Crónica de "El Alcázar")


Corrida del Montepío de Toreros.

La fecha merece ser recordada, pues, según los críticos, aquella tarde “recuperó su más bella y dramática emoción la fiesta de los toros”, como tituló El Alcázar la crónica correspondiente.

Siete orejas, siete, se cortaron en esta corrida extraordinaria, en la que, si bien triunfaron Juan Silveti y Manolo Carmona con los toros del Conde de la Corte, destacó sobremanera un nombre: el de Antonio Bienvenida, que cortó tres orejas (una de su primero y las dos del cuarto).

M.A., crítico de El Alcázar, es tajante al respecto:
“Antonio Bienvenida no hay más que uno, y sobre ese uno se asienta la Fiesta”.
Según el cronista, lo que consagró “definitivamente a Antonio Bienvenida como la figura más extraordinaria de esta época fue lo que hizo con ese su lote del conde de la Corte. Y lidiar una corrida de auténticos toros de los de hace veinte años en la suma perfección artística que hoy se ve torear a becerros inofensivos […]. Consiguió el torero todos los objetivos.

Pero para ello tuvo que dejárselo pasar por terrenos inverosímiles, hasta que el bruto se embelesó en el juego de esa muleta de privilegio […]. La plaza no es más que hipérbole y Antonio sigue toreando al natural.

Tan natural, que la inspiración del artista se desborda, toreando en un son de magia que asombra”.

Rafael deja claro en "Informaciones" que Bienvenida escribió “la página más gloriosa de su vida taurina".

No se puede torear mejor de lo que él toreó. Ni con más temple. Ni con más graciosa elegancia. Si se acepta que hay perfección en el arte, que siempre tiende a superarse, lo de ayer de Antonio Bienvenida fue eso: perfecto.

Su toreo de seda estuvo ayer bordado en oro y todo cuanto se diga en su elogio no alcanzará a lo que fue en realidad”.

En la misma línea escribe Giraldillo en ABC:

“Decir de Antonio Bienvenida que estuvo superior nos parece poco expresivo. Diremos con más propiedad que ese inmenso espíritu de torero que él alienta, le mostró, ante todos los ojos, como a uno de los más perfectos lidiadores poseedor de todas las claves de la arriesgada profesión, que consisten en descubrir las cualidades y defectos de los astados, para modificarlas y corregirlas, con verdadero señorío, que le permite estar con seguridad en la arena y dirigir la lidia en todas sus fases como un consumado maestro”.

¿Alguna duda sobre lo que es ser un auténtico “doctor en Tauromaquia”?

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