domingo, 27 de septiembre de 2009

BOCANEGRA: ACOSO AL "EL CID"

(El Dr. Vila reconoce al Cid)

ACOSO A “EL CID”
Bocanegra.-
27 Sptbre. 2009
Esperemos que no lo derriben. Manuel Jesús viene demostrando que puede con “todo”, y en el logro de su sacrificado triunfo, nadie le ha regalado nada. Pero “lo pícaro” del toro no cesa y de su fondo cutre nunca consigue desprenderse.

(Foto: Evacuando consulta)
Siempre se ha dicho que “el tonto no descansa”, bueno, pues los pícaros tampoco, son inasequibles al desaliento, pero aún es más doloroso cuando su miserable acción se urde sobre plazas de la categoría de la Real Mestranza de Sevilla, sobre una afición de tanta solera y sobre un torero de tan acrisoladas virtudes profesionales y humanas.

El Cid, por su concepto de torero puro, responsable, sin trampas ni cartón, está pagando con sangre el triunfo por lo que tanto tiempo luchó; el toro está legitimado para dar cornadas, los que no lo están son los que, por el contrario, debieran protegerle, aquellos que están obligados a defender sus intereses, y a ofrecerle respeto.

El Cid sabrá lo que ha tenido que sufrir, convaleciente por las graves heridas de su último percance en los ruedos, por las presiones recibidas para no faltar a su cita con la corrida de abono de la Feria de “San Miguel” de Sevilla, y así quedar descartado un peligro para al empresa como es el de la devolución del importe de las localidades por causa del “caída” del espada anunciado.

¿Qué El Cid no está “pa torea”? Hay que recordarle que tiene cinco corridas para el próximo año, y que tiene que “h’asser un ejfuersso”, si no el palo a la taquilla va a ser serio.

El Cid, con la que tiene encima, sin un suspiro que consuele su ánimo, por sujetar el aire que se quiere escapar de su pulmón herido, se sentirá como la liebre cuando la sueltan en el campo en un concurso de galgos, ¡hala!...todos a por él.
Manuel, “arma mía”, zi no ee ná”, “zi te sirve le pegaa pazee, y zi no pue lo mataa”.
Habrán sido capaces hasta de recordarle que en Sevilla hay “güena” enfermería, y que allí está el afamado, pinturero, y llorón Doctor Vila, pendiente, atento, vigilante, como siempre, vamos; no se sabe si para animar al torero le dirían que, en caso de cloroformo y quirófano, la escena y su herida saldría a los cuatro vientos, y que a lo mejor le meterían hasta una cámara en la femoral.

Mientras tanto, en las vísperas, aparecían en los medios la argucia de hacer creer a la gente que El Cid iba a reaparecer, que se recuperación era cierta. Y El Cid en la cama.

El Cid no fue a torear, por Dios, como iba a hacerlo. Al final se libró de los “Parladés”, pero ¿se ha librado de los acosadores?, ¿jo…..qué tropa”!, por “dessir argo”.


(El Cid forzando su recuperación el patio de su su casa)


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