martes, 10 de agosto de 2010

OLIVA SOTO EN PARTIDO DE RESINA

Ganadería de Partido de Resina
Tienta de Vacas por el matador de toros
Alfonso Oliva Soto
Así se para a la fiera...
Ahí va eso....

Del toro al infinito
Martes, 9 de Agosto de 2010.- No fue obstáculo el calor aplastante sobre el albero de la histórica placita de Partido de Resina para que 4 vacas 4 ofrecieran ayer, en las manos de Alfonso Oliva Soto, un auténtico corridón de toros en un tentadero de hembras.

Así parecieron en edad sobrepasando a los cinqueños, con fuerza y carácter, con fijeza y templanza que conformaron un común derroche de bravura al caballo, y a la muleta del gitanito de Camas.

De ello, buena nota tomaba José Luis Algora en su burladero junto al dinástico mayoral Manolo Muñoz, cuyas expertas instrucciones a lidiadores y picador no pudieron evitar las violentas entradas de largo al caballo de estas fieras vacas que se crecen con el castigo. Una cárdena se dejó un cuerno sobre la arena, la otra se partió los hocicos con el estribo, y las otras, cárdena oscura, y negra, como centellas contra el caballo, pusieron a prueba la fortaleza de sus cuellos. Todo un espectáculo, sí señor.

Las atentas miradas de los Morales traslucían la satisfacción del deber cumplido, y hacían vislumbrar la tranquilidad de conciencia por la pesada carga histórica contraída al adquirir la ganadería de Pablo Romero hace casi tres lustros. Alcanzada las más altas cotas con la lidia del famoso toro Joyerito en San Isidro de 1997, distintos problemas de sanidad dieron lugar a un denodado esfuerzo de estos entusiastas ganaderos para restaurar el prestigio del legendario hierro. La labor callada pero incesante en el sevillano campo de Aznalcázar, antesala de las marismas, y donde, en tiempos remotos, los árboles de resina cubrieron de sombra todo lo largo ancho y de la finca de los Pablo Romero. El fruto va brotando del abono fértil del trabajo de los ganaderos y ayer, una vez más, pudieron dsifrutar de verdad.
No hubo que levantar del suelo a ninguna vaca por el rabo o asiéndole el pitón como cantarillo de fuente.
No hubo que medirles el castigo en el caballo ni abreviar la lidia por agotamiento a pesar de la infernal ambiente que hacía saltar el termómetro. La preocupación fue otra, había que evitar que alguna se matara en su encuentro con el caballo, y que el bravo empuje que mostraron fuera canalizado por las telas de un torero. Y ahí estuvo uno de verdad, Oliva Soto, mejor vestío que Rafael Albaicín, con respeto a su profesión, y respeto a la casa gentil que le abría sus puertas.

No se puede estar más dispuesto ni con más ilusión que este diestro cuyo nombre de fruto olivarero destila el más puro y extra virgen toreo. Su duende, aires del bronce, y gracia calé, emergen cimentados sobre un sereno valor, y la solidez y firmeza de sus formas. Da igual capote que muleta, siempre palante con su concepto de clasicismo pellizcado con la espontaneidad de la inspiración.

Enhorabuena al ganadero, y enhorabuena a Oliva Soto, al que a Malagueta en su feria de agosto, le espera el próximo domingo, y Dios quiera, para bien del propio torero y de la Fiesta, que se le pueda ver lo que es capaz de hacer este torero.






La cárdena se dejó el cuerno en el caballo



Qué buena ha sido la negra, ganadero...
Los ganaderos contentos.... Don José y Don Javier
De milagro salvó no se partió el cuello
"Comiéndose" la muleta
¡Qué hechuras!
Embistiendo como un toro

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