lunes, 16 de agosto de 2010

Victorinos en Baeza, la remontada continúa

Plaza de Toros de Baeza
Inaugurada el 18 de Mayo de 1892
Victorinos en Baeza, la remontada continúa

Vuelta al 4º de la tarde, tres más aplaudido en el arrastre,
y ocho orejas y un rabo cortados por la terna.

Victorinos, padre e hijo

Por Bocanegra
Lunes, 16 de Agosto de 2010.-A una ganadería de verdad como la de Victorino Martín el sistema la mandó al hoyo, al igual que hicieron con un torero de verdad como El Cid. Parece que la casta, la integridad del toro, y la pureza y el clasicismo en el toreo molestan al dogma de la suma importancia del destoreo moderno ante el chochillo modélico.

Si a cada ganadería que falla dos veces seguidas, y si a cada torero que tiene altibajos, los castigaran como al de Galapagar y como al de Salteras, no se podría acartelar ninguna feria de España.

Manuel Jesús El Cid, al igual que El Campeador, va ganando batallas cuando lo daban por muerto, y sus sepultureros se ven forzados a reconocerlo entre los vivos –vivito y coleando- del escalafón.

El ya legendario ganadero, creador de un encaste propio desde la reata y pelaje de los albaserradas, se va quitando el palo de sus enterradores en sus últimas coridas en Santander, Dax, y ayer en Baeza. Ahora le esperan San Sebastián y Blibao para seguir con la remontada.

A Victorino hijo, le correspondió hace unos días pronunciar en la ciudad el Pregón Taurino que organiza el Círculo de Baeza, y su franqueza respecto a la línea de actuación de la casa y la permanencia en los valores que han forjado su ganadería, lo colocaba en grave aprieto ante su anunciada comparecencia en la feria de Ntra. Sra. del Alcázar.
Pues mire usted por dónde, ni Victorino engañó a nadie, ni sus toros se la han jugado. El triunfo ha sido rotundo en la tarde del debut con una vuelta al ruedo del 4º de la tarde, tres toros más aplaudidos en el arrastre, y tres toreros a hombros -ninguno sacó a saludar al mayoral- Antonio Ferrera, Luis Bolívar, e Iván Fandiño, tras la consecución ocho orejas y un rabo del encierro lidiado.

Cinco toros buenos, unos más y otros menos, que cumplieron con los montados a pesar de su desastrosa lidia por el mosqueo de las cuadrillas.
Salió un garbanzo negro, el manso segundo, feo y sin hechuras, un buey abufalao. Lo demás, de desigual presentación y caras normales, ofrecieron el espectáculo ansiado por el aficionado por la movilidad y casta de las reses, unido a las condiciones de nobleza que sueñan los toreros en las embestidas de los victorinos, sobre las manos, humillando y con fijeza.

No olvidará Antonio Ferrera a su segundo toro, al que le cortó el rabo, y las mulillas lo pasearan por el ruedo. Desde su encuentro con el capote mostró el albaserrada sus nobles credenciales para que el extremeño lo lanceara cuantas veces quiso, y con la muleta se rebozara con él desplegando toda su tauromaquia, con temple, entrega, y con variedad y alegría conectada a los tendidos.

En su buen primero, si la fea estocada desmerecía el doble premio de orejas, su completa faena y el juego de su oponente hicieron que el público y el presidente olvidaran el detalle.

Lo más meritorio lo hizo Bolívar ante el toro más exigente, un victorino en estado puro, al que el caleño tuvo que emplearse para poderle, someterle y llevarlo toreado por ambas manos en series ligadas bien abrochadas por los forzados de pecho. Las condiciones del toro no permitieron concesiones a la galería, por lo que la solidez, firmeza, y sobriedad de Bolívar limitaron la excitación del respetable para la petición de mayor premio al de las dos orejas conseguidas. Ayer, visto lo visto, el recordado Manolo Cano no le hubiera espetado lo que en sus comienzos novilleriles: Bolívar, o cambia usted de nombre, o cambia de actitud.

Muy bien estuvo el vizcaíno Iván Fandiño – Un viva Bilbao, salió del tendido, y el de Orduña sonriente contestó: Sí pero con arte. Y así quiso interpretar su toreo, con valor y buen gusto frente al tercero, de más corta e incierta embestida, y frente al flojo y facilón, aunque repetidor sexto.

Que no estaba muerto, que no…que estaba tomando cañas, dice la letra rumbera de Peret. De muerto res de res, además el viejo cateto de Galapagar la cerveza ni la probó, pero los artesanales helados baezanos fueron degustados uno tras uno en el día de la Asunción de la Virgen María, con la misma sonrisa picarona que alumbraron su rostro las embestidas de su toros sobre el ruedo de Baeza.

Luis Bolívar

Buenas tardes...

Iván Fandiño

Antonio Ferrera

Ferrera se tira a matar

Vuelta al ruedo para el 5º

El rabo para Ferrera

Tuvo miga el 5º

Y Bolívar se encargó de él

Superior el colombiano

También se prestaron con el capote

Fandiño al natural















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