lunes, 25 de enero de 2010

EL REPELENTE NIÑO VICENTE / Por Francisco Callejo

EL REPELENTE NIÑO VICENTE

Por Francisco Callejo
Es engreído y fatuo. Sostiene sobre su blanda morfología la cartilaginosa endeblez de los abstemios al ejercício físico. Vanidoso y soberbio, tiende a inocular a través de sus pataletas de niño bien todo el veneno clasista de los burgueses menesterosos. Es, en definitiva, un pijo venido a menos.

Entre las pocas alternativas que me concedo para perder el tiempo, la que observo como más vituperable es la de deambular por la anoréxica sintaxis de los escritos que el sujeto de marras se permite colgar de su página web. Esa masturbación pública en que incurre Vicentito y sufraga Iberdrola.

Provoca vergüenza ajena leer lo tullido de párrafos en los que el plumilla por accidente pretende realizar ejercicios de estilo. Si a eso le añadimos el narcisismo rampante de ese corolario de naderías y vaciedades de que levanta acta a cada punto y aparte, convendremos que estamos en presencia de un sujeto con acentuadas carencias.

¿Y las fotografías?. ¿Ha visto usted ese ajado album de recursos?. Eso de tratar de darse un baño de envanecimiento a costa de la popularidad ajena, ¿ no es lo propio de inseguros, cuando no de inmaduros?.Un caso perdido el de este pobre muchacho.

Resulta ahora que el diario El Mundo, en esa especie de cruzada que se ha arrogado con objeto de revestir de españolidad la hortera estética de que es tan capaz su director, considera dotar de mayor presencia la información taurina en el amarillista libelo. Y para ello no han considerado mayor ocurrencia que la de “fichar” al ínclito Vicentito. Imagínese la cantidad de sapos que se ha tenido que tragar alguien para que el aburguesado juntaletras acceda a la redacción de Pedro José Ramírez Codina.

Y es que el día que este país pueda presumir de periodistas que puedan ser tildados de tal, conoceremos los aspectos de la bajo cuerda que hacen tan nauseabundo el ambiente en que retozan todos estos sicarios de la actualidad a la carta.

Curiosamente, Vicentito ha divulgado su incorporación a la cuadra de Ramírez como un logro profesional, cuando existen encendidas sospechas de que ABC tuviera algo más que ganas de deshacerse de este impedido intelectual.

El contencioso que ha provocado y, finalmente, padecido con el Círculo de Amigos de la Dinastía Bienvenida, le ha dejado con las nalgas al aire. Esas nalgas que tanto gusta de airear. No hay más que leer alguna de sus tristes redacciones para observar que finalmente todo vienen a ser culos, posaderas, ortos, bullarengues y anos. Es el más esclarecido exponente del ir a por lana y salir trasquilado.

A veces inspira la conmiseración de esos villanos de cómic que terminan apaleados a cada refriega en que concurren. Ya le han medido las costillas del ego desde distintas tribunas, pero como es muy torpe y muy soberbio, pues no aprende. El escrito que le dirigió Juan Lamarca a colación de sus arreones hacia los adentros es como para desaparecer de España y no volver jamás. Pero como además de pocas luces no tiene sentido de la dignidad pues hay sigue, sacando la cabeza del agua para seguir nadando a favor de corriente.

No obstante, este pilarista demagogo e hinchado se ha hecho amigo de los pelanas del barrio. De esos quitameriendas con elevadas aspiraciones. Proliferan en ese pasquín caduco de 6toros6 muestras de apoyo al fachendoso amanuense, desde el inane Alfonso Santiago, hasta el pelagatos de José Carlos Arévalo, que ya se preocupa el desplazado Zabala de publicar.

Me inspira la misma sensación que la de ese compungido niño de posibles que no tiene amiguitos y se le terminan arrimando los parias de la clase en demanda de las migas sobrantes del bocadillo que le prepara su asistenta.

Ayer llamaba maestro a Antonio Burgos y hoy, después del vacío que le hace a su padre y a él el malencarado columnista sevillano en uno de sus envenenados artículos omitiendo intencionadamente (y con razón) el periodo cubierto por los Zabala en el ABC, frunce el ceño y le llama hiena.

Convendría decirle a Zabalita que, como inquirió Caracol el del bulto al tren cuando llegado a la estación pegó su bocinazo de vapor y ruido, “esos cojones, en Despeñaperros“.

La información taurina es un tumor insignificante, pero con una sorpresiva capacidad de metástasis. Cada redacción parece competir por disponer del mayor número de tontos.

Lo lamentable es que mientras todos estos badulaques le hablan al espejito para que este les confirme que son las más bellas del reino, el mundo del Toro cada vez está más desacreditado y más desplazado. Y yo, parafraseando al repelente niño Vicente en uno de sus vomitivos artículos, me pregunto, ¿y de aquí no se va nadie?.
Francisco Callejo

Fuente: Blog la Charpa del Azabache

http://lacharpadelazabache.com/2010/01/24/el-repelente-nino-vicente/

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