jueves, 28 de enero de 2010

Una buena vara -sin peto- en la Plaza de Toros de Madrid (1925)
Fotografía de Manuel Vaquero



¡Una sola vara!

Fermín González
27 de Enero 2010
La suerte de varas hoy carece de riesgo y belleza, quedando en un segundo plano al inutilizar el toro para la lidia, provocando la irritación del público.

La suerte de varas, ha sido postergada a un plano secundario. Hoy dicha suerte nos ofrece el espectáculo de inutilizar al toro para la lidia, y parece presentarse en la actualidad, carente de dos elementos esenciales: riesgo y belleza. No todo consiste en correr peligro, sino qué público pueda valorarlo. Las posibles facultades del caballo quedan disminuidas por (droga, peto, peso, careta, tapones etc.). El toro simplemente, se estrella, proporcionando la misma emoción que pudiera resultar de que se lanzara contra el conjunto caballo-picador – un objeto inanimado cualquiera.El tema hace años que esta en la calle.
– El toro se acaba en la suerte de varas, en la mayor parte de las corridas -. El público se descorazona, se irrita, protesta contra el picador. – ¡El toro ha salido de los toriles alegre, con dosis de bravura y codicia; pero ha entrado por primera vez al caballo, y ya no parece el mismo– ¡Pero, ¿cómo puede ser posible, sí tan solo ha tomado una vara? Se pregunta sorprendida la gente. ¡Cuidado con lo de una vara! Eso ha sido en el momento de la reunión. Después, toro y caballo se ha hecho una sola pieza, han forcejeado durante buen rato y, mientras tanto el varilarguero ha castigado tremendamente a la res, en interminable “carioca” o acosando contra las tablas y metiendo la puya en los costillares. ¿Una vara? Según lo que se entienda por una vara, pues, si lo es como la descrita, esa que repetidamente vemos en la plaza, el morlaco queda prácticamente invalido para el resto de la lidia.
El problema es gordo, y de caracteres fundamentales; – y otra cosa importante, cuanto más bravos sean, cuanto más poderosamente embistan y codicia demuestren, peor para ellos– . Mayor será su porrazo contra el peto y más grande será el boquete que les abrirá el puyazo y del tremendo castigo no se librara.Seria de ilusos pensar que esta solución es tarea fácil, tal y como están los entresijos de la fiesta, y que a una permisiva administración y autoridad les trae al fresco todo esto. Pero esta claro, que lo que no se puede permitir, es que la suerte de varas sea no pocas tardes, el principio y el fin de la corrida.

Fermín González.-Comentarista Onda Cero radio Salamanca

Peligro durante la suerte de varas, ya con peto el caballo.
Plaza de Toros de Segovia (1932)
Fotografía de Baldomero

2 comentarios:

  1. Bien compuesto, bien escrito. Me ha gustado mucho la acertada y sabia comparación de épocas entre los aspirantes de antaño y la facilidad general con la que un buen número de torerillos se acercan tanto a los ruedos como al éxito hoy en día. Ciertamente, aquellos duros tiempos de varias y de muchas décadas atrás suelen dejar inalcanzable el romance taurino tan hondo y tan épico de dichos ilusos maletillas. Muchas gracias por expresar y recordarnos esta realidad humana. // Atte., Torotino.

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  2. Respecto a la suerte de varas, muy cierto también. Hay que rescatar este arte, pero... ¿¡¿cómo, si el toro sale medio muerto de esa primera (y ya acostumbrada) única vara, y aún así se sostiene la Fiesta?!? El peto exagerado, el toro apocado o acabado. Qué absurda situación; o mejor dicho, qué exasperante. Gracias por subrayar esta otra realidad que exije mayor acción por parte de ganaderos y empresarios, taurinos en general. // Atte., Torotino.

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