domingo, 30 de mayo de 2010

Vigesimocuarta de feria. Triste, solitario y final / Por José Ramón Márquez



Vigesimocuarta de feria. Triste, solitario y final
José Ramón Márquez

La feria de los antitaurinos ha terminado. Maldita sea. Una de las peores que se recuerdan y, para finalizar de manera acorde a todo lo demás, los escrupulosos veterinarios han puesto fuera de la circulación la corrida de Adolfo Martín -y no se me malinterprete, que yo no soy especialmente adolfista- y la han reparado tras diversos vericuetos con una del Marqués de Domecq que tenían de pupilaje en la finca-batán ésa que la empresa tiene alquilada por Arganda.

Cambiamos los albaserradas por los armarios del marqués y aquí no pasa nada, y además le damos la oportunidad a Rafaelillo de brillar con los toros de las figuras y empezamos a hacer caja; eso debió ser lo que pensó el estratega taurómaco Roberto Espinosa, porque Rafaelillo es además torero de arte, que lo dijo el Dr. Zaius en su televisión de Zaiusland, y sus monitos favoritos, el gasolinero y el viejo gargajos, asentían felices mientras se tapaban el uno los ojitos y el otro las orejitas. De esa forma tan tonta montaron esta birria de tarde última de feria los antitaurinos de guardia para el día de hoy.

A raíz de este lío se produjo un movimiento de vaivén; por una parte los centenares de abonados que corrieron a devolver sus billetes, y por otra, los centenares de personas que se fueron a las taquillas a comprar los boletos devueltos. El resultado es que la plaza estaba como cualquier otro día.Luego pasó lo que pasó; Fundi estuvo tan Fundi y tan naufragado con la muleta y con el acero como lleva desde sus cogidas y demostró que en realidad el único papel que ya le queda por jugar en los toros es el de telonero de José Tomás.

Rafaelillo, sin gañafones, no es nada, pero le han convencido de que la oreja que le regalaron el otro día significa una señal, un camino a seguir. ¿Quién te ha engañado?, le gritaron, y la respuesta la halló justo frente a él, en un burladero donde pone ‘EMPRESA’ y donde estaba sentado su apoderado.

Javier Valverde (el arma secreta del Dr. Zaius) anduvo por allí, y viendo sus carreras al matar el sexto y la forma de animar a la gente a que le aplaudiese, más parecía que estuviésemos viendo a Miguel Ríos, el introductor en España de la Faja Vulcan, en su gira de Rock en el Ruedo de los años 80.

En resumen, una memez de corrida, adecuado punto final para una memez de feria.Podríamos echarnos al monte y cargar la culpa de este desastre sobre la empresa, como ése de la andanada 8 que dio un grito de guerra ya casi olvidado: ‘¡Fuera Chopera!’, pero creo que el mal no es sólo una responsabilidad de estos Don Choperón que padecemos como empresarios.

El mal viene de cuatro sitios: en primer lugar de que la acción de los empresarios está mediatizada por los gustos particulares, vaivenes y modas de la Presidenta de la Comunidad; en segundo lugar, por la existencia de un llamado Consejo Taurino que, además de dedicarse al hispánico deporte de darse importancia, interfieren y estorban lo suyo a la gestión empresarial sin tener nunca en cuenta a los consumidores del espectáculo; en tercer lugar, por la nefasta acción entre bambalinas ejercidas por el pernicioso Dr. Zaius y sus telecámaras, ya que dirige y organiza las cosas con arreglo a sus intereses televisivo-mercantiles; y en cuarto lugar, por la práctica inexistencia de una opinión publicada que sea auténticamente preparada, independiente y verdaderamente libre.

A este paso, como señala acertadamente I., los toros van camino de llevar la misma deriva que tuvo el boxeo a partir de los años treinta del pasado siglo y que, prácticamente ha terminado con él en nuestros días. Quizás en estos momentos de final de feria se debería reflexionar sobre qué hace falta para que las reglas de juego en los toros se adecúen a las reglas por las que se rige cualquier espectáculo contemporáneo, sobre bases tales como la transparencia para los espectadores sobre las interioridades, el juego limpio y equilibrado o la existencia de sorteos en vez de tanto andar eligiendo ganaderías.

En suma, abriendo las puertas y las ventanas de este espectáculo anquilosado, de esta habitación llena de miasmas, para que entre el aire fresco, llegue a todos los rincones y se lleve tanta inmundicia como hay. Me temo, sin embargo, que los únicos que aquí ponemos la cabeza, el corazón, los riñones, la pasión y la cartera somos los aficionados y, casualmente, parece ser que tal y como están las cosas, somos los que más estorbamos.

La pregunta que deberían hacerse, sin embargo, es:

¿Irán a los toros nuestros hijos?

Pero eso no les importa.

Fuente: Blog Salmonetes ya..

sábado, 29 de mayo de 2010

LA MONA CHITA / Por Carlos Ruiz Villasuso

Rafaelillo y el del Marqués de Domecq
Por Carlos Ruiz Villasuso
Desde que la mona Chita se fugó de Platanolandia en un barco, camuflada entre una excursión de haricrisnas, el país de los plátanos se quedó sin inteligencia. La mona Chita llegó a ser estrella de Hollywood al lado de un tal Tarzán de los monos, un tipo que chillaba por las ramas ataviado con un tapaplátanos, explotaba a los monos y le partía la madre a los leones. Lo de los monos explotados llegó en noticia a Platanolandia vía botella de náufrago y se armó tan revuelta que la mona Chita tuvo que regresar para apaciguar simios. Se los llevó a Europa y de ahí a Madrid, a comer rabo de toro en Casa Pepe. Y de allí, a Las Ventas, en donde se sumaron a la revuelta que exigía, no el toro, sino que finalizara de una vez tanto hartazgo, tanta mediocridad, tanto nada de nada en una tarde en la que la razón de los simios tomó Las Ventas, convertida en Platanolandia, bajo la supuesta corrida de toros que fue una mueca aplatanada de lo que debe de ser, se supone, la fiesta.

El cruce de un mono tonto con Chita, que era mona lista (no Monalisa) dio una generación de monitos medio tontos o medio listos. Depende. Platanolandia era país de, ¿plátanos?, eeeeso es, con la inteligencia del ganadero que dice que tiene una corrida y no la tiene y con quien piensa que tiene una corrida para sustituirla y no la tiene. Ayer el torismo coló uno o dos novillotes y el epitafio a esta liturgia aplatanada fue una corrida suplente de escasito cuajo, hechuras dispares, y vacía de todo, que pretendió taparse por sus astifinos pitones. En Platanolandia, en la primera de feria, bueno. En Madrid, en la última de un rosario de cabreos, prendió la mecha. Y pasó poco. Porque lo bruto no quita lo noble. Porque de las seis lidias sólo una, al final, en el sexto de la corrida, con el toro de más volumen y hechuras distintas de lo del Marqués, de Domecq, se pudieron jalear dos tandas con la mano derecha de Javier Valverde. Poco más.

Desde el paseillo, parte de la afición protestó. A veces no basta con el derecho de regresar el billete en taquilla porque hay cosas que no se regresan. El espectáculo, su razón de ser. Esa razón de ser que tuvo el sexto como una ilusión escasa de duración, como las burbujas de la casera que con tinto se tomaron los monitos de Platanolandia en Casa Pepe. ¿De postre? ¿Plátanos? Eeeeso, es. Fue Valverde el mejor parado con ese regalo, quien sabe si de dios o del Rey de los Monos, pasando por su adiós de Madrid con dignidad, abrochándose con unas manoletinas y una estocada que trató de hacer olvidar el sablazo con guardia que enterró en el cuerpo del tercero. Este había sido un toro inválido, bajito, fino de cabos, que enseñaba dos puntas para decir ok en el reconocimiento. Lo mantuvo el palco contagiado quizá por la inteligencia de los visitantes de Platanolandia que, está escrito, son fruto del cruce de una mona lista y un momo tonto. Ni un pase le pudo dar el torero.

Pero de esos hubo unos cuantos. El primero regresó a los corrales en la prórroga del segundo puyazo y salió en su lugar uno de Cortijoliva, que invitó a que un monito nuevo en esta piedra preguntara si eso no era una marca de aceite. Fue toro bien comido que debajo del polvo que portaba era negro mulato salpicado. Y fue de piedra luego de un puyazo largo y de pararse en los siguientes tercios, llegando a la muleta agazapado y con su guasita, abreviando El Fundi, Como cuarto salió uno bajito y corto de tipo muy armado y afilado de pitón, que se movió poco y buscando dos veces al torero en el inicio de la faena, por el pitón derecho. Por el izquierdo se vino buscando. Vuelve a abreviar El Fundi.

Uno de Rafaelillo debió ver los plátanos en los árboles porque llevó la cara a la altura de la segunda rama. Descastado , tomado por inercia el primer pase, con el torero buscando la ligazón sin molestarlo en los dos siguientes, pero, desde esas alturas, siempre se ve y se aprende. Y aprendió en cada pase que le daba el torero, que estuvo digno. El quinto, lavado, de cuerpo breve, sin perfil y astifino, fue toro que se durmió en el peto y que, bajo de raza, echó manos y cuerpo por delante. Tal fue la corrida epitafio de San Isidro, observada por el público de Platanolandia con el que la mona Chita trató de lavar su mala fama de artista de cine al lado de un maltratador de monos que dice llamarse Tarzán y ser Rey. La mona Chita es una golfa del carajo, sacada de la canción de Sabina, de falda muy corta y lengua muy larga. Para que la usa, que se lo pregunten a Tarzán. El Rey ¿de los monos? Eeeeso es.

Plaza de Las Ventas. Último festejo de la Feria de San Isidro. Lleno. Toros de Marqués de Domecq, muy desiguales de tipo aunque en general fuera de tipo y sin remate. Corrida sin opciones por su falta de raza y fuerza. Algunos incluso sacaron complicaciones. Un sobrero de Cortijoliva (1º) deslucido. El Fundi, silencio en ambos; Rafaelillo, silencio y silencio; Javier Valverde, silencio y ovación.

ANTITAURINOS DEL MUNDO.....¡Uníos! / Por I. Ruiz Quintano


ANTITAURINOS DEL MUNDO......¡Uníos!
Si de veras creéis en vuestra causa, defended a la empresa de Madrid; a los políticos del Consejo Taurino; a la actual crítica especializada, con la única excepción de quienes en la tarde de Palha se pusieran de parte de los toros (sólo lo hizo uno); a July, adalid del nefasto destoreo moderno; a los toros-artistas de procedencia Domecq; a los veterinarios de Las Ventas que aprobaron el toro de Cayetano y echaron abajo toros de Dolores Aguirre, de Palha y de Adolfo Martín; a los presidentes de Las Ventas que justifican sus arbitrariedades con el santo temor al conflicto de orden público; y, en general, a todo aquél que, de palabra u obra, contribuya a hacer de la tauromaquia una charlotada como San Isidro 2010.
Haced esto, y habréis vencido.
Ignacio Ruiz Quintano

PAQUIRO Y EL LILI / Por Ignacio Ruiz Quintano

Último premio "Paquiro", a José Tomás
Entrega Luis Abril


PAQUIRO Y EL LILI

Sábado, 29 de mayo

Cuando la gente esperaba el Paquiro para José Tomás por su gesta de Barcelona para Payasos sin fronteras, la piñata se la ha llevado Morante, que todavía debe de estar flipando.En 2009, Morante mató seis toros en Madrid, con el balance siguiente: silencio, silencio, pitos, oreja (por dos verónicas a un juanpedro), bronca y bronca.

Resultado: triunfador de la temporada en Madrid... y el Paquiro.Morante, a quien los revistosos del puchero llamaban injustamente Tunante, debe mucho éxito al Lili, que creyó en él y supo ir convenciendo a los críticos de que el mentón en conversación con el esternón no es artificio, sino arte.

Ignacio Ruiz Quintano

23ª DE SAN ISIDRO.- CON LA VENIA: LA TALANQUERA, EL TORO, Y LAS AGALLAS DE PLATA / Por Bocanegra

Fernando Robleño con "su" oreja"
LA TALANQUERA, EL TORO, Y LAS AGALLAS DE PLATA
Por Bocanegra
Madrid 29 de Mayo de 2010
La talanquera venteña se mostró ayer en todo su esplendor. Igual se entusiasman con algún toro, sumándose a la ola del tendido de presión, que piden una oreja pueblerina, o que luce su profunda malicia contra un torero desbordado.

Ciertamente la corrida tuvo su interés. Se vio que el ganadero de Palha no tenía seis toros para Madrid y se tuvo que conformar con que le aprobaran cuatro de desiguales hechuras. Contento tiene que estar el criador por la condescendencia disfrutada en los corrales, porque un par de ellos carecían del trapío de Las Ventas, aunque luego en el ruedo se defendieran bien con casta, movilidad, y alguno bravo.

El aficionado pensará que más vale que esta tolerancia recaiga sobre hierros rabiosos que sobre otros del autobús de los artistas –matrícula de juanpedros-. Pero el favoritismo abre el portón del agravio, y se troca en connivencia cuando se baraja la certeza del apoyo del tendido amigo por la tarde con el silencio de la protesta profesionalizada, entronizado en Las Ventas como punto de referencia, sabiendo conducir con buena maña a los espectadores talanqueros a punta de pañuelo y gorgorito aguardientoso.

Precisamente el más chico de Palha, Leizirio de nombre, corrido en tercer lugar, ofreció un recital de bravura, con embestida fija y encastada, humillando a cada toque de la nerviosa franela de Francisco Javier Corpas, llevándose en el arrastre una justa ovación. Por el contario, no hubo compasión para el torero sevillano.
Ya se sabe que el público de toros es como es, pero duele ver como a un torero como Corpas se le echa a los leones sin haber toreado desde que el pasado año cortara una merecida oreja, en corrida agosteña en esta misma plaza, a un serio y bravo toro de Gascón. Así está el toreo y así han dejado a Las Ventas. No le sirvió de nada aquel triunfo, y el empeño y decisión para afrontar el compromiso de San Isidro no fue bastante ante la falta de sitio del buen torero sevillano.

Robleño cayó simpático a la talanquera con su esfuerzo ante el buen toro del Torreón. En su primero de Palha la gente tomó partido por la prontitud y movilidad del toro, pero con el torero nada de nada. Las repetidas embestidas terminaban con la cara por las nubes, a pesar del intento muletero de conducirlas a tierra.

Al ganadero César Rincón le vendría de perlas que le pidieran este remiendo, dos torazos que difícilmente hubieran sido aceptados en carteles de postín. Si el sexto sirvió para el torero acometiendo con nobleza y en chochón, fue el quinto el que se mostró con mayor pujanza y transmisión; buen toro este de El Torreón con el que Robleño estuvo bien, con oficio y muletazos templados y de buen gusto en terrenos de la solanera que estalló cuando le entró con ganas al colorao para dejarle una estocada baja y de rápido efecto.

La ruidosa petición la valoraría el palco como mayoritaria y el presidente concedió la oreja. La protesta por su concesión tampoco fue silenciosa. El error del presidente fue un hecho que quedará en anécdota, lo que sí es lamentable es que el público de la primera plaza del mundo pida orejas, como esta y otras cortadas en esta penosa feria, por faenas sin méritos y poco acordes a lo que debe ser la exigencia de Madrid.
Por lo menos el trofeo ha ido a parar a manos de un torero de digna y encomiable trayectoria, curtido frente a corridas duras, y con sangre regada por los alberos.

El oficio de Jesús Millán solventó su discreta actuación ante un lote no menos discreto, y con la espada más bien picoteó el negro lomo de sus oponentes.

Si emotiva fue la bravura del tercero de Palha, emocionante apareció la actitud valerosa y gallarda de los toreros de plata. En estos tiempos dónde algún profesional cataloga públicamente de lilas a sus compañeros por sentirse ante el toro con hombría y torería, resulta conmovedor ser testigo de las agallas que le echaron con los palos Carlos Casanova y Jesús Arruga, ante un Palha que les esperaba con los pitones abiertos.

El bandrillero "lila" según los listos

Lo que se le viene encima a Jesús Casanova

Toro de Palha
Leizirio, nº 505, 521 Kilos



Fotografías: Iván Andrés de burladero.com


BELCEBÚ: A DIOS LE PIDO... / Por Mingote


viernes, 28 de mayo de 2010

Vigesimotercera de feria. Tarde de toros (Palha) / Po José Ramón Márquez


Vigesimotercera de feria. Tarde de toros (Palha)
José Ramón Márquez
Palha en Madrid, pero sólo cuatro. Misterios del mundo éste espiritista y ocultista del toreo. El otro día, el escrupuloso club de licenciados en veterinaria que pastorea los toros de Las Ventas no tuvo empacho en aprobar y considerar apto para la lidia el torúnculo llamado Garlitero, número 154 de la ganadería de Toros de Cortés. Hoy han estimado con toda su ciencia veterinaria a cuestas, y eso con lo que a veces cuesta finalizar las carreras, que había que rechazar dos toros de Palha, por falta de remate, quizás, o porque les salió de las entrepiernas a los veterinarios, tal vez.
Resulta que a lo único que íbamos hoy a los toros era a ver la de Palha, y las eminencias de la veterinaria, escrupulosos garantes de la sanidad animal y de los derechos del espectador, deciden quitarnos de enmedio el 33’3% de nuestra ilusión por vaya usted a saber qué tonterías, que hay que ver lo exquisitos y lo reglamentistas que se ponen para algunas cosas y las mangas anchas que aplican a otras. No me extraña que Miura pase de venir a Madrid; lo que no sé es qué hacemos nosotros dándole las pelas al zafio de Don Choperón y a todo el tinglado éste tan sucio, podrido y desagradable.
Los cuatro de Palha que se han visto eran lo que se dice ‘toros’, con dos ejemplares que deberán puntuar en los premios esos que se dan por aquí, por allá y por acullá, que son el segundo, Marismo, número 521, y el tercero, Lezirio, número 505. Me causa extrañeza pensar que estos animales guarden parentesco genético alguno con las basuras del otro día de la corrida tocomocho de la Prensa; al parecer, según la ciencia veterinaria, pertenecen a la misma especie; vamos, que tienen cuatro patas y dos cuernos y un rabo, pero esto de hoy, comparado con un cuvillejo o un juampedritis, es como comparar un camión cisterna con un auto de esos que no necesitan carnet.
De los otros dos con los que han reparado la corrida no me apetece decir nada; primero, porque yo he ido hoy a los toros a ver a los Palha, y segundo, porque esos eran como los de todos los días y ya estoy un poco harto de ellos. Lo de los toreros también esya algo cansino. Si hay una corrida seria en el cartel, no duden que siempre verán anunciados al que toreó una, al de seis y al supermán de trece; en total, veintiuna corridas sumaban entre los tres de hoy en el año pasado, mientras que los que se tiran el rollo de lo buenos y poderosos que son, los de las ochenta corridas al año, no quieren ver estos toros ni hartos de Machaquito, anís de Rute bidestilado. ¿Y por qué? Pues yo creo que sobre todo lo que les echa hacia atrás es la casta, que es lo que el torero contemporáneo más odia.
Paso de hablar de los toreros, salvo dos detalles: uno, la zarrapastrosa oreja que le han dado al pobre Robleño por hacer medios pases y arrimón... a uno que no era de Palha y por no hacer nada a derechas... al Palha. Peor para él. Dos, la impotencia de Corpas, que, por un momento, ha conocido cómo ruge Madrid en dos naturales al toro Lezirio, que tenía mucho que torear, y no ha sabido o no ha sido capaz de seguir adelante. Corpas ha escenificando hoy con toda precisión el drama de un torero y la dureza de este oficio desgarrado.
Diremos también que la ovación más unánime de la feria, por su torería, vergüenza y pundonor fue para Carlos Casanova y Jesús Arruga por un vibrante tercio de banderillas al cuarto, el último de los Palha, pero eso no debe hacernos olvidar lo extraordinariamente que estuvo Miguel Martín bregando al tercero y con los palos en el sexto. Tarde de toros; ojala fuesen todas así.