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sábado, 4 de junio de 2011

SAN ISIDRO 2011: Jiménez, Manzanares y Talavante, de Madrid al cielo / Por Juan Miguel Núñez


Jiménez, Manzanares y Talavante, de Madrid al cielo


Juan Miguel Núñez / EFE

Madrid, 3 jun (EFE).- Tres toreros, César Jiménez, José María Manzanares y Alejandro Talavante, salen lanzados al estrellato, como en el dicho popular, de Madrid al cielo, tras la recién finalizada Feria de San Isidro.

Tres triunfos que son el principal argumento del ciclo, en los que no obstante caben todavía algunas matizaciones, y no para hacerles pasar antes por el purgatorio o restarles rotundidad, sencillamente para que se conozcan mejor todas las circunstancias.

Citados por antigüedad de alternativa, los tres han cruzado una tarde la Puerta Grande que lleva a "la gloria", que es como decir han revalorizado notablemente su crédito de cara a próximas contrataciones.

En otra especialidad -hay que dejar bien claro que es "otra", pues se trata del rejoneo-, cuentan también los méritos de Diego Ventura y Leonardo Hernández, ambos igualmente con sendos "portazos".

Conviene precisar el contexto de cada triunfo para situarlos en su más estricta dimensión. Cronológicamente, así:

Lo de Talavante, el día 17, fue muy exacto en las formas, aún sin llegar a tener claro el verdadero patrón de faena hasta el segundo tramo de la misma. Fue además con un toro "de dulce", de "El Ventorrillo", apenas picado, que lució mucha clase y tuvo "transmisión".

Dos días antes de su gran suceso, Talavante había pasado desapercibido en una corrida de Núñez del Cuvillo que no ayudó nada.

Y ojo, valga otra vez la advertencia, que no se trata de restar méritos a Talavante, pues resolvió finalmente su triunfo con un toreo vibrante y sincero, de poder a poder.

Lo bueno de Talavante es que vuelve a la senda de la esperanza y la ilusión que despertó su toreo en los primeros años de alternativa, y ahora además con más frescura si cabe, con un oficio muy depurado, las ideas muy claras, y el ánimo a tope.

No hubo tiempo para la resaca, ya que al día siguiente, miércoles, igualmente iba en volandas Manzanares, que llegaba lanzado desde la Puerta del Príncipe de Sevilla, y reafirmado en su paso por Valladolid, Jerez y Córdoba. Arregostado el alicantino en ese estado de gracia que resume la fórmula "inspiración + ambición + capacidad de resolución", se cumplieron los pronósticos.

Mas también hay que advertir que él mismo Manzanares ha reconocido que "quizás no ha sido una faena cumbre", según dijo a los periodistas en el momento de ser aupado por los costaleros.

Claro que es bonito poder contar dos salidas a hombros tan importantes, Sevilla y Madrid, en la misma temporada, y sobre todo después de tanto sufrimiento por la lesión que se produjo en la mano a final de la anterior campaña. Ha sido su primera Puerta Grande, y no se trata ahora de poner peros a la despaciosidad, el relajo y el encanto de su toreo, de innegables méritos.

Pero sí hay que señalar que el toro de Núñez del Cuvillo al que desorejó fue poquita cosa en presencia y esencia, además de que hubo pocas vibraciones cuando toreó al natural, y en todo caso lo que le dio más "ambiente" a la faena fue una espectacular voltereta en las postrimerías. Aunque no hay que olvidar que la estocada, recibiendo, fue determinante. Así se entiende mejor este triunfo.

De Manzanares hay que decir además que en la siguiente tarde que tuvo, el viernes, 20, volvió a justificarse con otro triunfo, desde luego menor, pues cortó una oreja por una desigual faena, amén de que la corrida fue una birria por su escasez de todo, pero cuando menos contentó a sus partidarios. Su tercer paseíllo, el martes, 24, sin toros, mejor olvidarlo.

Y ya, César Jiménez, "el inesperado", que según confesión propia "estaba muerto", y este triunfo le abre de nuevo las puertas de las ferias. Estoqueó dos corridas de las que llaman "toristas", término que no deja de ser un eufemismo para justificar en algunos casos las escasas garantías que tienen de embestir. Lo cierto es que en la primera, de Samuel Flores, nada resolvió.

Sin embargo, dos días después, el martes, 31, Jiménez se hizo el amo del cotarro al firmar lo mejor de la feria, y con diferencia. Otra cosa es que no se haya valorado la verdadera dimensión de sus dos faenas, premiadas ambas con sendas orejas.

Desde luego, en base a los toros que sorteó, un "peñajara" tan bravo como fiero y exigente, y un sobrero de Carmen Segovia que se movió con mucha violencia, sólo por lo que tuvo que apostar y arriesgar con los dos, ya merece un reconocimiento extra.

Pero es que además Jiménez toreó con mucho encanto y profundidad a uno, y con mucho aplomo y suficiencia al otro. Una bella y pasional faena la primera, y muy maciza e igualmente estremecedora la siguiente.

El presidente le quitó la posibilidad de haber cortado las dos orejas del primero, haciéndose el remolón para no sacar el pañuelo hasta el último momento, cuando la plaza estaba ya agotada en la petición, y eso que había más pañuelos que nunca. Táctica deleznable, precisamente cuando en los días de las figuras dio la impresión de que existía un código para abaratar los trofeos.

Tales fueron las circunstancias de las tres Puertas Grandes de este San Isidro. 

jueves, 2 de junio de 2011

SAN ISIDRO: Valeroso David Mora / Por Juan Miguel Núñez / EFE

David Mora con su primero de Palha

Valeroso David Mora,
el único que se salva de una corrida pelmazo
Juan Miguel Núñez
Madrid, 1 jun (EFE).- Un valeroso David Mora fue la excepción del pelmazo de corrida de hoy en Las Ventas, festejo en el que fallaron a partes iguales toros y toreros.
NO ERA CORRIDA PARA MADRID
Tenía que habérselo pensado el ganadero antes de aceptar el compromiso de lidiar una corrida así en Las Ventas. Una corrida que, a la vista de lo que salió por chiqueros, no existía en la camada de este año. ¿Para qué arriesgar el prestigio de una divisa con fama de torista, cuando se da por descontado que va a fallar el toro por su escasa y desigual presencia? Es lo que tiene la vanidad.
Todos quieren venir a Madrid, pero no anunciándose de cualquier manera. Joao Folque de Mendoza, propietario de Palha, otras veces ensalzado en esta misma plaza por su criterio y forma de criar toros, hoy ha dado un notable paso atrás con la corrida que ha traído, ayuna de lo más mínimo en todos los conceptos de la bravura. Las palmas de tango y los gritos a coro de "¡toooooros-tooooros!" le va a hacer recapacitar para la próxima.
La corrida ha sido mala sin paliativos. Los toros no han servido por su extrema mansedumbre. Y a eso hay que añadir la dificultad del viento.
De los toreros, salvo la muy honrosa excepción de David Mora, tampoco hay mucho bueno que contar.
Al colombiano Bolívar le faltó confianza en el primero, el único toro de los titulares que "medio se dejó" por el pitón derecho, aunque sin llegar a ser claro del todo. Hubo prisas en el trasteo, mucha destemplaza y, lo que más se notó, poca confianza para dar el paso adelante en los cites. Descruzado el torero, que además echó casi siempre el toro para fuera, a pesar de algún muletazo muy aislado, el trasteo resultó de lo más anodino.
El cuarto fue mucho más complicado, "metiéndose" por los dos pitones. Un toro poco franco, que arrollaba, con el que Bolívar estuvo aún más desconfiado.
Lo de Salvador Cortés en el segundo tuvo también su miga. Toro que le costaba arrancar, y cuando lo hacía era llevando la cara arriba y para terminar frenándose. Y torero que pretendía aparentar lo que no estaba dispuesto. En resumidas cuentas, ni Cortés llegó a ponerse en el sitio, como si no supiera por dónde meterle mano, ni el sobrero de Carmen Segovia quiso embestir. Un simulacro de faena.
El quinto hacía amagos de humillar, pero para terminar colándose y tirando hachazos. Cortés puso voluntad aparente, pero sólo eso, aparente, pues rectificó mucho, recolocándose continuamente, sin llegar a nada.
Mora tampoco resolvió el triunfo, pero al menos se hizo notar, por actitud y aptitud. En su incómodo primero, que llevaba la cara por las nubes, estuvo queriendo mucho, muy firme y solvente. Aunque quizás se equivocó en los planteamientos al querer hacer la faena donde más soplaba el viento, no obstante, ahí "vendió" muy bien el peligro del toro, ganándose el respeto de la plaza.
Más y mejor en el sexto, un toraco que embestía a trompicones y se frenaba. Toro que se movía, pero con poco celo, sin terminar de humillar, ni de pasar. Difícil papeleta, que resolvió a base de insistir y tragar. De hecho hubo muletazos, aunque aislados, largos y de muy buen trazo. Lo mejor, lo único de la tarde. EFE
FICHA DEL FESTEJO.-
Cuatro toros portugueses de Palha, y sendos sobreros de Carmen Segovia, el segundo, y otro de Aurelio Hernando, el sexto, mal presentados, mansos y deslucidos. De hechuras muy desiguales, la corrida fue un muestrario de toros de todo tipo, entre el escurrido primero, el anovillado tercero, el grandón quinto y el zambombo sexto. Característica común en todos, la mansedumbre. No era corrida para Madrid, y menos en San Isidro.
Luis Bolívar: bajonazo (silencio tras aviso); y casi entera delantera y desprendida (silencio).
Salvador Cortés: estocada y dos descabellos (silencio tras aviso); y pinchazo, otro hondo y media (silencio tras aviso).
David Mora: metisaca y estocada que asoma (silencio); y pinchazo y estocada (ovación).
En cuadrillas, Juan José Domínguez y Pedro Mariscal saludaron tras banderillear al segundo, y estuvo muy oportuno en quites a la salida de banderillas, sin molestar al toro, Domingo Navarro.
La infanta Elena presenció el festejo desde el palco Real, recibiendo el brindis de los tres espadas en sus respectivos primeros toros.
La plaza se llenó en tarde despejada y de viento a rachas que molestó mucho en el ruedo.

lunes, 30 de mayo de 2011

Los toros de Samuel Flores se cargan la tarde / Por Juan Miguel Núñez / EFE



Los toros de Samuel Flores se cargan la tarde

Juan Miguel Núñez / EFE

Madrid, 29 may (EFE).- La mansedumbre de los toros de Samuel Flores frustraron cualquier posibilidad de triunfo para los toreros, hoy en Las Ventas, en la corrida correspondiente a la feria de San Isidro.

CIERVOS Y BUEYES
No era corrida propia para Madrid, y menos en San Isidro, para defraudar a tanta gente que durante la semana no puede ir a la plaza y reserva sus ilusiones para el domingo.
Y no es de recibo, que asegurado el lleno, se ofrezcan carteles como éste, de dos toreros "legionarios", los más veteranos, y un tercero cuya carrera no termina de levantar vuelo a pesar de lo bien que ha apuntado en ocasiones.

Pero lo peor, la clave del fracasado festejo, fueron los toros. ¿No sabía el ganadero lo que había criado y seleccionado para la ocasión? Toros como ciervos por las exageradas arboladuras que lucían, y como bueyes por su total mansedumbre.

No cabía otra alternativa en el tendido que el aburrimiento, previa desesperación de los toreros en el ruedo. Lo malo es que todavía hubo quien quiso pedir cuentas a la terna. Desde luego que todos los intentos fueron imposibles. Así que esta vez se impone el silencio de respeto.

Padilla decía seguramente adiós a Madrid después de haber anunciado que está en temporada de despedida. No va ser grato el recuerdo de esta tarde, y en verdad se merecía otra cosa, por su impecable "hoja de servicios" en la profesión. Un torero que se ha movido entre la vistosidad, el valor y el poderío, y cuya conducta ha sido de una absoluta seriedad, tenía que haber tenido una oportunidad más clara para una ocasión como ésta.
Con el manso y huido primero, el llamado "Ciclón de Jerez" se las vio duras para intentar sujetarlo. Fue imposible meterle mano por ningún lado. Y con el cuarto, que andaba a la defensiva, midiendo y repartiendo gañafones a diestro y siniestro, al menos no se arrugó. Estuvo ahí, que ya es bastante. Banderilleó en solitario al cuarto, y a dúo con Ferrera el primero, en ambos con mucha suficiencia.

Ferrera se estrelló también con su primero, muy manso y distraído, que tenía un molesto cabeceo, con la cara siempre por las nubes, pero con el que intentó lo imposible. Y no tuvo tanta confianza frente al quinto bis, toro rebrincado y muy corto de embestida. Con las banderillas en este último estuvo de clamor, con quiebros y recortes muy ajustados. Mas sólo fue eso.

Jiménez tampoco resolvió nada, a pesar de que a sus manos fue a parar el único toro que parecía que se iba a dejar, el tercero. Toro justito de fuerzas, algo más noble, pero sin llegar a "romper". Hubo una tanda a derechas, limpia, ligada y con cierto poso. Pero en la siguiente, la interrupción de un inoportuno desarme lo desbarató todo. Ya no fue capaz de remontar, entre otras cosas porque por naturales el toro iba de uno en uno y sin humillar.
El sexto, como toda la corrida, pegó arreones de manso en el caballo, apenas se paró en los capotes y llegó a la muleta mirando por encima del estaquillador y con poquísimo recorrido. Una papeleta que Jiménez solventó con oficio, pero sin llegar a ninguna parte. EFE

FICHA DEL FESTEJO.-
Cinco toros de Samuel Flores, el tercero -el único que "se dejó" algo- con el hierro de Manuela Agustina López Flores, deficientemente presentados, pues aunque abundaron las cornamentas grandes, ninguno tuvo remate en lo que a trapío se refiere, unos por escurridos, otros simplemente por destartalados, y mansos hasta comportarse como bueyes. El quinto fue un sobrero de "Los Chospes", sustituto de uno de Manuela Agustina, bastote e igualmente deslucido.

Juan José Padilla: bajonazo (leves pitos); y pinchazo y casi entera (silencio).
Antonio Ferrera: dos pinchazos y bajonazo con vómito (silencio); y dos pinchazos, media y descabello (silencio tras aviso).
César Jiménez: pinchazo y media (división de opiniones a favor, con más palmas que pitos); y pinchazo hondo y dos descabellos (silencio).

En las cuadrillas, en un tono en general bajo, destacó la brega Francisco Javier Rodríguez en el cuarto.
La plaza tuvo lleno de "no hay billetes" en tarde despejada y con rachas de viento que a ratos se notaron en el ruedo.

domingo, 29 de mayo de 2011

SAN ISIDRO: Cumbre de Leonardo Hernández:tres orejas y cuarta Puerta Grande / Por Juan Miguel Núñez / EFE


Cumbre de Leonardo Hernández: 
tres orejas y cuarta Puerta Grande

Juan Miguel Núñez / EFE

Madrid, 28 may (EFE).- El rejoneador Leonardo Hernández ha vuelto a estar cumbre en Las Ventas, hoy, con un triunfo de tres orejas que le vale su cuarta salida a hombros por la Puerta Grande, su consagración definitiva.

LEONARDO, LA MAESTRÍA

Corrida muy accidentada, con tres caballos heridos: "Garabito" y "Passape", éste último finalmente sacrificado en las cuadras, ambos de Moura Caetano, y "Templario" de Leonardo Hernández.

Al margen de los percances, el festejo ha tenido como principal contrariedad la mansedumbre de los toros. Una corrida muy difícil, exigente y absolutamente nada lucida.
A todo eso hay que añadir la intransigencia del "palco" con uno de los nombres importante que ha tenido la tarde, Sergio Galán, negándole nada menos que la Puerta Grande: una oreja en cada toro.

Aunque la corrida tuvo un aspecto positivo que, sobre todas las coyunturas adversas, es el que la va a instalar en la memoria de esta plaza: el triunfo rotundo de Leonardo Hernández.
Más allá de las tres orejas conquistadas, con la correspondiente Puerta Grande, el joven Leonardo Hernández logró la perfección. En los tiempos, en la elección de terrenos, y la manera de citar y arrancarse con una amplia variedad de galopes, unas veces en corto, otras de plaza a plaza, para ir de poder a poder o cuarteando. Por supuesto, muy ajustadas las reuniones.
Rápido cuando fue necesario, y en muchas ocasiones dejándose ver a base de frenar el ímpetu del astado con el arma del temple. Todo muy sencillo, pero muy expresivo. Y sin tiempos muertos. Las dos faenas, muy ligadas, con mucha unidad. Lo de Leonardo Hernández hoy fue de una consumada maestría.
En su manso y parado primero arriesgó una barbaridad, llegando mucho, a pesar de que el toro estaba siempre al acecho para pegar el arreón. Bien, muy bien el jinete, y con él su caballo OH-31. La gente se puso definitivamente de acuerdo con tres cortas al violín.

El sexto fue un buen toro, o en sus manos lo pareció. Pero no tan buen toro desde la circunstancia de haber saltado al callejón, en clara huida de manso, y frenándose después en el primer quiebro en banderillas. Ahí fue donde Leonardo anduvo con una suficiencia bárbara.
El toro terminó echándose para adelante por "el imán" del temple, y tomando confianza por los desahogos que le permitió. Importante tercio de banderillas, con un par a dos manos que fue definitivo.

En uno y otro funcionó el rejón de muerte a la primera. No había otra salida que la del triunfo: una y dos orejas. Ahora mismo es Leonardo Hernández el primero en Madrid.

También fue más que notable la doble actuación de Galán, que tuvo el peor lote, y encima "lo" del presidente. Un Galán más que correcto, clásico y muy suficiente, dominador y muy valiente.
Enceló muy bien a su manso primero a base de llegarle mucho, aprovechando las primeras arrancadas para clavar de poder a poder y recurriendo a los quiebros con el toro ya más aplomado. El cuarto le obligó a un gran esfuerzo, por lo parado que resultó. Galán arriesgó una barbaridad, pero con elegancia, sin hacer ruido, haciendo las reuniones al estribo, con muchas estrecheces y, al tiempo, con suma limpieza. No se podía más. Pero el presidente, como ya había hecho en el anterior, no quiso reconocerlo.

Moura Caetano no tuvo su tarde. Expuso mucho de salida con su primero resultando herido el caballo en el anca derecha al dejar el primer rejón de castigo. Luego la falta de raza del astado planteó muchas dificultades. Pero sobre todo le pasó factura el recuerdo del percance, pues la gente ya no entró en la faena.
El colmo de su mala suerte fue tener que vérselas con el quinto, el más manso y huido del envío. Tuvo que salirle al encuentro para intentar clavarle de frente, y en un quiebro vino el tropezón en el que salió herido el caballo "Passape". Mala suerte la del portugués. EFE
 
FICHA DEL FESTEJO.- 
Toros de Luis Terrón, reglamentariamente "despuntados", mansos y deslucidos, y lo que es peor, alguno, como el quinto, hasta con peligro, y en parte también el cuarto. Los únicos que medio "se dejaron", segundo y sexto.

Sergio Galán: rejón (palmas tras petición); y rejón traser (vuelta tras petición).
Moura Caetano: medio rejón sin quebrar (ovación); y rejón sin quebrar, pinchazo y rejón (ovación).
Leonardo Hernández: rejón (oreja); y rejón (dos orejas).

La plaza se llenó en tarde apacible.

sábado, 28 de mayo de 2011

SAN ISIDRO: Hasta nueve birriosos toros en el ruedo / Por Juan Miguel Núñez / EFE

David Fandila "El Fandi"
-Fotografía Luis M. Sánchez-Burladero.com-

Corrida larga y aburrida, 
de hasta nueve birriosos toros en el ruedo
Juan Miguel Núñez / EFE

Madrid, 27 may (EFE).- Hasta nueve toros saltaron al ruedo, a cuál peor por presencia y juego, en un tarde de desesperación y aburrimiento a pesar de ciertos detalles sueltos de la terna, hoy en Las Ventas.

BAJO MÍNIMOS
No se entiende, que a principio de temporada como es el mes de mayo no haya en el campo suficientes corridas para elegir, y más tratándose de Madrid. Más incomprensible, que los ganaderos que no las tienen se empeñen en traerlas.
Como está fuera de toda lógica que también la empresa transija con la situación, sabiendo lo que se juega de cara al próximo concurso, cuyo pliego saldrá este mismo año. Y ya el colmo, que la autoridad "trague" también, y ojo con la responsabilidad de los veterinarios.

Hubo un toro, el segundo, que "se tapó" por los pitones, y ello también a pesar de ser demasiado estrecho de sienes. El tercero, escurridísimo de todo, ni tenía cara. Y para terminar de arreglarlo, el sexto, un armario de tres cuerpos.
El "baile" de sobreros, también de lo más desafortunado.
Y ya la falta de raza y la invalidez, absolutamente en los astados que saltaron al ruedo, como peor aderezo para que todo saliera rematadamente mal.

Una tarde bajo mínimos, por tanto, como no podía ser de otra manera.
Aunque todavía, de parte de los toreros, se salvan actitudes y capacidades que no sería justo pasar por alto.
Lo más notable, la muleta del Cid, a derechas en el primero, y por naturales en el cuarto. No falló "El Cid" a pesar de la falta de "material".
El desrazado primero se movió mejor por el lado derecho, pero sin continuidad, y eso hizo que, aunque de uno en uno, "El Cid" cuajara pases de muy buena factura. Y algo parecido en el cuarto, en el que el hombre, muy comprometido, muy firme, tampoco se afligió ante las circunstancias. Pocos pero muy buenos muletazos en un largo conjunto.

A "Fandi" se le notó un tanto abrumado por el marco, la plaza de Las Ventas, donde se supone que su estilo encaja menos. De hecho el siempre exigente tendido "siete" no le perdonó ni que pusiera banderillas. Un tanto atolondrado en su primero, llegó a dejar el par al violín en el suelo. Sin embargo, más natural y espontáneo en el quinto, cerró el tercio con un par a la moviola de mucha vibración.

"Fandi" lanceó a este quinto con ajuste y cierta donosura. No obstante, con la muleta le perdieron un poco las prisas y el desajuste. La estocada, aunque no se lo reconocieran, fue muy buena, por ejecución y efecto.

Al contrario que sus compañeros, el mexicano Saldívar tuvo a la gente de su parte. La verdad es que también él salió a darlo todo. Su actitud con el capote, de lo más sobresaliente, haciendo quites por chicuelinas al segundo y por tafalleras al quinto, amén de sendos saludos a la verónica al tercero y al sexto.
Muleta en mano, en los dos de su lote estuvo valiente, a ratos también con finura en el tercero, e intentando lo imposible con el descomunal sexto, que no terminaba de desplazarse.

Analizada la corrida en base a la actitud de la terna, se salva de sobra. Pero pudo más la plasta de los toros, sin duda. EFE.
FICHA DEL FESTEJO.- 
Cuatro toros de "Las Ramblas", uno -el primero- de José Vázquez, y otro -el cuarto-, sobrero-tris, de José Luis Iniesta, que sustituía a otro sobrero de Ortigao Costa que a su vez venía de reemplazar a otro sobrero de José Vázquez que había corrido turno con el primero.
Toros pobres de pobres presencias, con la excepción del mastodóntico sexto, desrazados y deslucidos. Un sector de la plaza aplaudió el arrastre del quinto pero más que nada por fastidiar al torero.
Maniel Jesús "El Cid": casi entera desprendida y descabello (palmas); y cuatro pinchazos y estocada (silencio).
David Fandila "El Fandi": media baja (silencio); y buena estocada (palmas).
El mexicano Arturo Saldívar: estocada (ovación); y dos pinchazos y otro hondo (silencio).
En las cuadrillas, José Manuel Fernández "Alcalareño, hijo" puso dos buenos pares al primero, muy aplaudidos, pero sin llegar a saludar.
La plaza rozó el lleno en tarde fresca después de una fuerte tormenta en los prolegómenos que, sin embargo, ya no volvió a caer.

jueves, 26 de mayo de 2011

Castella se lleva sólo una oreja de un toro de dos / Por Juan Miguel Núñez

Fotografía: Luis M. Sánchez

Castella se lleva sólo una oreja de un toro de dos

Juan Miguel Núñez

Madrid, 25 may (EFE).- Una oreja para Sebastián Castella, pobre balance si se tiene en cuenta la calidad del toro que le tocó en suerte, nunca mejor dicho lo de la suerte, pues era toro de dos, en la llamada "Corrida de la Prensa", correspondiente a la Feria de San Isidro aunque fuera del abono.

CUANDO UN TRIUNFO NO ES TAL
El francés Castella ha cortado una oreja, pero eso no quiere decir que haya triunfado. No se le puede aplaudir por llevarse una oreja donde había claramente dos. Así que, aunque parezca paradójico, el triunfo no es tal.

Y en contraste, el toro. Extraordinario toro por los dos pitones, por clase, ritmo y duración. Tuvo además mucha vibración el de Alcurrucén, prestando más importancia aún al quehacer del torero.
Aunque no habría que pasar por alto que el toro se fue suelto en los dos encuentros con el caballo, lo que quiere decir que no fue completo. Sin embargo, hay que ser generoso esta vez con el toro y disculpar esa mansedumbre en el primer tercio, sencillamente porque en la muleta fue extraordinario. Lo que se dice un toro "para el torero", aunque Castella no supiera estar a la altura.
Tampoco es que Castella estuviera mal del todo, sencillamente que no tuvo redondez la faena. No hubo la rotundidad que el toro pedía.
Una actuación prologada con lances a la verónica doblándose con buen estilo. Doblones muy toreros también en la apertura de faena, con remate de un pase del desdén y otro de pecho. Y a partir de ahí el toro a más, arrancándose con mucho ímpetu en todas las distancias, y repitiendo.
Fue larga la faena, pero así y todo seguía el toro "haciendo el avión" cuando sonaba el aviso, antes de montarle la espada
Castella toreó con la muleta adelantada, citando muy sincero. Bien. Pero hubo muchas desigualdades. En una misma tanda, lo mismo por la derecha que al natural, le tropezaba un par de pases, o el torero "escupía" lejos algunas embestidas que pedían más ajuste.
Examinada así la faena, por partes, resulta que no hubo ni una sola tanda de poner la plaza en pie.
Con la espada, sí. Castella supo amarrar lo que de antemano sabía que podía ser una oreja. Se tiró a matar de frente y por derecho, dejando una gran estocada en todo lo alto. Pero más que la vuelta al ruedo paseando la oreja, lo que la gente ovacionó fue el arrastre del toro.
Fue lo más emotivo en la tarde. Pues el mismo Castella, que estuvo muy dispuesto frente al tardo y violento cuarto, ya no resolvió.

Perera sorteó un lote infumable. Descastado, distraído y sin humillar, cuando no reponía las embestidas, el tercero, con el que el hombre estuvo queriendo mucho. El quinto, manso, se quedó también muy entero para la muleta, y fue brusco, "desarrollando", hasta acabar "rajado" en la querencia. Castella, otra vez muy firme, muy capaz, sin embargo, no llegó a estructurar faena. Y lo peor, la espada, en los dos fue un desastre.

Confirmaba el mexicano Joselito Adame, torero que se inició en la profesión en España y sur de Francia. Su carrera, muy esperanzadora por los primeros triunfos acá, se proyecta aún más por las hazañas que ha protagonizado en los dos últimos años en su país, donde prácticamente no se le ha resistido ninguna plaza ni feria importante.
Hoy se le ha visto como un torero muy cuajado, con las ideas muy claras, sobrado de valor y muy capaz. En el toro de la ceremonia acusó un poco los nervios, aunque resolvió todos los imprevistos con mucha suficiencia.
Se anotó un elegante quite por chicuelinas y toreó muy bien al natural en un par de tandas iniciales por el lado derecho (sin "la ayuda", que previamente había perdido en un acosón). Asomó la espada, una pena, pues quién sabe si le hubieran pedido una oreja, o quizás la vuelta al ruedo. En el sexto, que se paró y tuvo su "guasa", Adame estuvo igual de decidido y honesto. EFE

FICHA DEL FESTEJO.-
Toros de Alcurrucén, bien presentados y de juego desigual, los mejores, los dos primeros, sobre todo el segundo, de mucha clase y "transmisión" por los dos pitones, largamente ovacionado. También el primero se movió y tuvo emoción. Los otros cuatro, en distintos niveles de mansedumbre y feo estilo.

Sebastián Castella: estocada (oreja tras aviso); y pinchazo, estocada y descabello (silencio tras aviso).
Miguel Ángel Perera: bajonazo y tres descabellos (silencio); y media tendida y trasera (silencio).
El mexicano Joselito Adame, que confirmaba la alternativa: estocada cruzada que asoma y descabello (ovación); y media (palmas en la despedida).

En cuadrillas, dos buenos pares de Javier Ambel en el segundo, aunque no llegó a saludar.
Espectador de excepción en este festejo, el rey don Juan Carlos, recibió el brindis de los tres espadas en sus respectivos primeros toros, en una barrera del tendido "1", donde le acompañaba el presidente de la APM (Asociación de la Prensa de Madrid), Fernando González Urbaneja.

La plaza se llenó "hasta la bandera" en tarde agradable.

martes, 24 de mayo de 2011

SAN ISIDRO: Disposición e ideas claras de los novilleros / Por Juan Miguel Núñez / EFE


-López Simón inicó la fana a sus dos novillos de rodillas en los medios-

 
Disposición e ideas claras de los novilleros
contra la mansedumbre del ganado

Juan Miguel Núñez / EFE

Madrid, 23 may (EFE).- Una terna de novilleros muy dispuesta, y con la ideas muy claras, pudo más que la mansedumbre y el feo estilo de los novillos, hoy en Las Ventas, en un festejo resuelto sin trofeos pero donde quedó patente el buen concepto y el valor de los jóvenes actuantes.

VALIENTES Y CAPACES
Novillada internacional, con espadas de tres nacionalidades. Pero eso fue sólo una anécdota, aunque en estos tiempos de tantas contradicciones con lo taurino sirve para reivindicar el carácter universal del espectáculo.
Lo bueno del festejo fueron las ganas de ser torero demostradas por los tres jóvenes diestros. Ansias de superación frente a la aspereza, violencia y brusquedad de "los montealtos", la mayoría de los cuales, salvo el segundo y en parte el quinto, terminarían apagándose en la muleta.
No hubo trofeos porque fue imposible estructurar faenas de triunfo. Pero hay que insistir en la actitud y aptitud de los tres novilleros, cada uno en corte y estilo diferente. Los tres, a salvo en una tarde cuyo poso final, pese a todo, fue de decepción, circunstancia ésta achacable exclusivamente al ganado.

Novillo manso, suelto y aquerenciado, el primero, que embistió siempre a su aire. La voluntad férrea de Duffau, dejándole la muleta en la cara para "taparle" la huida, logró muletazos aislados de buen trazo por ambos pitones.
El cuarto, que salió haciendo extraños regates a los capotes y manseó lo suyo en el caballo, en la muleta no fue más allá de las medias y espaciadas embestidas. De nuevo Duffau fue a por todas, aunque sin poder profundizar.

El mexicano Flores firmó los pasajes más notables de la función. Una serie de lances a la verónica, templados y mecidos, en el saludo a su grandón y basto primero, fue algo muy distinguido.
La faena de muleta tuvo también su importancia, por el arrojo y las buenas maneras. El novillo, calamocheando, acabó sometido por el temple. Lástima que le faltó un tramo a la faena, imposible desde que el astado empezó a negarse, parándose. Pero la estocada, fulminante, podía haber valido por si sola la oreja, que finalmente el presidente no concedió.
El trasteo al quinto tuvo algunas desigualdades, roto el ritmo por la descompuesta y brusca embestida del burel. No obstante, en la pelea volvió a brillar la capacidad de mando de Flores, dejando incluso destellos de su buen concepto torero. Un artista con valor.

López Simón apechó con el más deslucido del envío, el tercero, un jabonero con volumen y musculado. Un tío, que se dice en la jerga. Y manso con ganas, que enseguida cantó su condición por la falta de celo en el capote.
Tuvo mérito el novillero madrileño, que abrió faena de rodillas en el mismo platillo, corriendo la mano como si estuviera de pie. Pero el animal, cada vez más parado, abortó pronto las ansias de López Simón, que erguido e hierático, con la mano muy baja, intentó lo imposible.
El sexto parecía que iba a tener mejor condición que ninguno, y otra vez ensayó López Simón los muletazos de rodillas en el inicio del trasteo. Pero se impuso de nuevo el genio del astado, con la cara alta, descompuesto y reponiendo las embestidas. Quiso mucho el hombre, pero no fue posible. EFE

FICHA DEL FESTEJO.-
 Novillos de "Montealto", muy bien presentados -casi una corrida de toros-, mansos y muy deslucidos, con muy feo estilo, pegando arreones más que embestidas, y la mayoría también viniéndose abajo en el último tercio. El segundo fue aplaudido, pero fue más por la "transmisión" que tuvo dada su destemplanza.

El francés Thomas Duffau: pinchazo y estocada (ovación tras aviso); y buena estocada (ovación).
El mexicano Sergio Flores: estocada fulminante (ovación tras petición); y pinchazo y estocada (ovación).
El español López Simón: pinchazo y estocada (ovación); y pinchazo y estocada (palmas).
En cuadrillas, buen tercio a caballo del mexicano Plácido Sandoval "Tito" en el segundo.
La plaza casi se llenó en tarde de nubes altas y calor.

lunes, 23 de mayo de 2011

SAN ISIDRO: Garibay, herido, y Marín se escapa por los pelos / Juan Miguel Núñez / EFE

-Ignacio Garibay por los aires-

Garibay, herido, y Marín se escapa por los pelos,
en una corrida sin opciones

Juan Miguel Núñez / EFE
Madrid, 22 may (EFE).- Ignacio Garibay ha resultado herido grave por un manso y peligroso toro de Partido de Resina, la antigua ganadería de Pablo Romero, en una corrida marcada precisamente por las complicaciones de los astados, uno de los cuales, un sobrero de "Los Chospes", tuvo también a merced a Serafín Marín, que se escapó de milagro, hoy, en Las Ventas.
 
TOROS CON PELIGRO, TOREROS CON ARRESTOS
 
Pasó lo que tenía que pasar. Un torero herido, y otro que casi no lo cuenta. Una pancarta en la andanada de "sol" se preguntaba y afirmaba: "¿Y las figuras? con el toro light".
No se trata de buscar culpables donde no los hay, pues toda la vida fue así. Los de arriba exigen un toro más apropiado para el triunfo, y menos, muchísimo menos peligroso. Aunque ninguno está libre de que en un momento determinado salga el barrabás.
Pero no es de recibo lo de esta ganadería, honra histórica de la bravura, que desde mucho antes que se deshicieran de ella sus anteriores propietarios, no le embiste un toro.
Mucha fachada, por cierto, descomunal -el cuarto pesó ¡672 kilos!-, que tampoco se corresponde con el tipo de toro de este encaste en sus tiempos de bonanza y prestigio. Y, sobre todo, malas ideas.
Basta decir que, sin ser toros completos, "el remiendo" de Nazario y el sobrero de "Los Chospes" marcaron la diferencia. Aunque también con éstos hay que precisar.
El de Ibáñez tuvo poca fuerza, pero apuntó calidad por el derecho. Topón en el capote, peleó en el caballo con la cara alta. Garibay lo probó por arriba, y al bajarle la mano se desplomó. Pero luego hubo acople. Tardaba en acudir al primer cite, sin embargo, una vez que iba, repetía.
El mexicano lo toreó templado y con gusto en dos tandas a derechas de mucha consistencia, incluido un cambio por delante y los de pecho. Toreo de plasticidad y hondura. Lástima que al cambiar de mano, el toro empezó a venirse abajo, los muletazos ya de uno en uno, y la faena irremisiblemente a menos.
El cuarto, toro enorme, todavía más si se compara con lo que es habitual en la tierra de Garibay -al de Partido de Resina le cabían dos de México-, peor que el volumen, lo que tenía era "guasa". Como buen manso fue de caballo a caballo, huyendo en cinco encuentros, y sin atender capotes.
En la muleta, aplomado, las pocas veces que pasó, sin humillar y volviéndose, cuando no poniéndose por delante. En una de esas inciertas arrancadas, en un pase de pecho, Garibay salió por los aires. En el empujón le pegó la cornada. La caída fue tremenda. Y todavía le buscó con saña en el suelo. Estampa dramática, aguantando hasta acabar con el toro, y entrando por su pie a la enfermería.
A Marín casi le pasa otro tanto en el primero que estoqueó, el sobrero de "Los Chospes", al que dio muchos y muy buenos lances con el capote y con el que estuvo muy templado y centrado en la muleta. Faena que apuntó muy bien en el toreo a derechas, tirando del toro con suavidad hasta muy atrás. Sin embargo, no respondió el animal por el izquierdo.
Todavía unas manoletinas muy ajustadas, y la emoción por la voltereta al entrar a matar, cobrando una estocada que fue fulminante. Se pidió la oreja, pero faltaron pañuelos. Marín dio una vuelta al ruedo de las que refuerzan el crédito de un torero. Con el violento y descompuesto quinto ya no fue posible, aunque aquí se la jugó de nuevo sin miramiento, con seriedad y mucha dignidad.
Aguilar lo intentó también pero sin opciones. Su primero, parado, no le dejó ir más allá de las probatura. Y el último, aunque se movió algo más, tampoco aportó nada. Algún muletazo largo, pero aislado. El trasteo no tuvo continuidad, ni contenido. EFE
 
FICHA DEL FESTEJO.-
Cuatro toros de Partido de Resina, uno -el primero- de Nazario Ibáñez, y otro como sobrero -el segundo- de "Los Chospes", grandes y complicados. Tercero, cuarto y quinto sacaron peligro.
Los demás tuvieron también "sus cosas", aunque en los dos que no pertenecían a la ganadería titular, y que se lidiaron por delante, todavía se atisbaron algunas posibilidades.
 
Ignacio Garibay: pinchazo, estocada baja y descabello (silencio tras aviso); y media tendida y seis descabellos (ovación al pasar por su pie a la enfermería).
Serafín Marín: estocada saliendo prendido (vuelta tras petición); y dos pinchazos, media y dos descabellos (silencio tras aviso).
Sergio Aguilar: pinchazo y casi entera (silencio); y dos pinchazos, casi media y cuatro descabellos (silencio tras aviso).
 
Garibay fue operado de "herida en el tercio medio cara externa del muslo derecho con trayectoria adentro y arriba de 25 centímetros que destroza músculos tensor de la fascia lata, vasto externo y recto anterior, con orificio de salida en tercio superior cara anterior". Pronóstico grave.
La plaza se llenó en tarde de nubes altas.
 

jueves, 19 de mayo de 2011

SAN ISIDRO: Manzanares, Puerta Grande / Por Juan Miguel Núñez

-Fotografía: Javier Hernández-Burladero.com-

MADRID FERIA DE SAN ISIDRO

 

JUAN MIGUEL NUÑEZ (EFE) 

19/05/2011
Espléndido resultado, con una Puerta Grande, y una oreja más. Y van dos en dos días seguidos. Dos salidas a hombros, dos. Se dice pronto. La Fiesta está de enhorabuena, en un momento de lo más esplendoroso. Eso sería lo más fácil de escribir, dejándose llevar por el clima de triunfalismo que se ha vivido estos dos días en Las Ventas.
Pero, no. Ni en la víspera, ni hoy, ha sido para tanto. Conviene dejar las cosas en su sitio. Lo que ocurre es que viene de perlas contar, y hasta cantar, estas proezas en tiempos de tantas contradicciones por los que está pasando la Tauromaquia. Porque si a la faena que el día anterior le valió la salida a hombros a Alejandro Talavante, le faltó rotundidad, aún tuvo más carencias la de ayer de Manzanares.
A partir de la concesión del trofeo al Juli, no hace falta decir que muy protestado, por agravio comparativo, no hubo más remedio que darle las dos orejas a Manzanares. Y ahora, brevemente, al contenido de las faenas.

El Juli tuvo un primer toro que fue una birria, que se quedó apenas sin picar, y con el que tras un largo, muy largo trasteo, no pegó ni un sólo muletazo que valiera la pena. El cuarto, enrazado y con mucha trasmisión, fue bueno sobre todo por el pitón derecho, por donde el hombre se empleó a fondo, media muleta a rastras, consiguiendo series de mucha enjundia. Chapeau para el torero, a pesar de cierta discontinuidad en la faena. Pero no es de recibo la estocada, al caer la espada en lo que antiguamente llamaban el rincón de Ordóñez , ahora de casi todos los toreros. Así cortó la oreja El Juli.

Castella estuvo valiente en su primero, sin embargo, le recriminó una voz del siempre crítico tendido siete que "eso, a un toro". Está todo dicho. El quinto no humilló, ni aportó nada. El francés intentó poner la chispa, pero lo que no puede ser, ya lo dijo El Guerra, además es imposible.

Y por fin, Manzanares. Su primera faena transcurrió con muchas interrupciones por culpa del viento, y aunque tuvo fases limpias y de cierta estética, toreó casi siempre en la línea, citando fuera de cacho. Así no es fácil emocionarse, y menos en Madrid. Lo bueno vino en el sexto. Un gran Manzanares por momentos, toreando con mucho relajo y despaciosidad, muy templado y seguro, con suave ritmo y acompañando con la cintura. Lo mejor, por el derecho. Por naturales se quedó muchas veces descolocado en los remates, aunque la culpa era del toro.
La faena iba a menos cuando de pronto la voltereta, al alargar un cambio de mano por delante. El toro lo vio, se volvió y lo empaló. No pasó nada por fortuna, pero impresionó en el tendido, remontando la frialdad. La estocada, recibiendo, y el doble trofeo sin hacerse el presi de rogar.

Ganado:
Cuatro toros de Núñez del Cuvillo, desiguales de todo, el mejor de ellos el sexto, ovacionado; uno -el primero- de Ortigao Costa, chico y engordado, bajo de raza; y un sobrero que hizo quinto de Carmen Segovia.

El Juli: pinchazo y estocada (silencio); y estocada en el rincón (oreja protestada).
Sebastián Castella: estocada delantera caída (silencio); y estocada trasera (silencio tras aviso).
José María Manzanares: estocada al encuentro (palmas tras aviso); y estocada recibiendo (dos orejas).
Plaza: Madrid, lleno de "no hay billetes".