Zapatero y sus secuaces...(alguno falta)
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"...Por supuesto, las corridas de toros son acontecimientos de destino preferente para el turismo cultural español y su defensa, por la riqueza que genera a España, añade más valor, pese a quien pese y las prohiban quienes quieran..."
ZAPATERO, REMIENDA BIEN TUS ZAPATOS
Por Aquilino Sánchez Nodal
Lunes, 4 de Abril de 2011
¿Qué Dios nos asista! El cobarde traidor inca-paz anuncia que se queda hasta legalizar la eta, cargarse al Ejercito, despedir a los agentes de seguridad leales a España, recolocar a su banda de ladrones y terminar de crear el agujero negro que se trague España para que surja una paleta nación catalana. Los españoles nos lo creeríamos y quedaríamos en paz si él y todos sus palmeros ingresaran en una prisión de alta seguridad. Este payaso diabólico no desaparece, se oculta para continuar su maniobra destructora.
Por supuesto, las corridas de toros son acontecimientos de destino preferente para el turismo cultural español y su defensa, por la riqueza que genera a España, añade más valor, pese a quien pese y las prohiban quienes quieran. Por desgracia son tiempos de desgobierno en cuanto la Ley ya no es Justicia. Decretan leyes contra natura para ofender a los ciudadanos, saquean a los contribuyentes hasta despojarles de su dignidad, anulan todos los derechos del pueblo para justificar infamias, se castiga con la muerte social las protestas a favor de la libertad, la pobreza, el hambre y el terror para los trabajadores es la bandera del partido sociata, los liberados no son trabajadores, El paro y las subidas de los servicios imprescindibles son demostración de intenciones. Esta manera de gobernar es la destrucción de nuestro País aunque … no nos lo merecemos ni debemos consentirlo.
La corrupción, la hermandad con los terroristas, el robo de las arcas del estado a través de las Cajas de Ahorros y las autonosuyas, el enchufismo, la ocultación de delitos, la libertad de asesinos de la eta, de violadores y de criminales comunes amparados por la ley socialista no por la Justicia y certificados por la derecha majadera que se acongoja con la mirada verduga del vice barrabás y su insípido jefe, matones de barrio ambos y carceleros de jueces y fiscales para que prevariquen y sentencien a la oposición pero nunca a su pagadores políticos porque los que ponemos la “leña” somos los españoles que quieren matar.
La izquierda, como siempre, quiere volver al pasado, al hambre, los piojos, las chinches y la guerra que perdieron sus abuelos ya que sus padres se hicieron ricos en los 40 años de Paz a la sombra de Franco, para intentar ganarla y presumir, sin pensar en que la perderían otra vez porque entre ellos se devoran, es su carácter. Se trata de perpetuarse en el poder por medio del terror y la muerte, este es el motivo de preferir asesinos de la eta y sicarios a su servicio antes que a las gentes de España. ¡El que conspira en el terror y se asocia con el terrorista, al final aparece apuntado en alguna lista!. Vosotros progres millonarios del antisocialismo deberíais pudriros en la cárcel.
Una de las grandes satisfacciones que he logrado en mi afición taurina es saber que a este traidor gobierno, al gusano Rodríguez, la reina, los nacionalistas y los felpudos políticos detestan las corridas de toros. ¡Menos mal que algo en la España actual es motivo de alegría!.
El escribiente taurino de mitad del Siglo XX, don José Carlos de Luna, nos ilustra con un texto discutible en la actualidad pero de reconocida aceptación en su día: -“Paulatinamente, pasito a paso, la sensiblería ha llegado a la afición con un equivocadísimo concepto de lo que es y para qué la lidia del toro bravo. Concienzudamente lo analizo en su esencia y después en su presencia. Lo primero es que su fin supremo es matar al toro. La segunda cuestión es que cada lidiador cumpla con el cometido que marca su profesión”. Don José Carlos denunciaba la falta de profesionalidad.
- Los aficionados observamos la mala intención de algunos banderilleros que rematan el capotazo próximo al olivo para que la madera o el pilar que la aguanta, se quebrante o escobille el toro. Al final, el pinturero puntillero parte el cerviquillo con eficacia y consigue el fin previsto para un triunfo personal que no le pertenece.
Todos los que actúan en el ruedo reciben el nombre genérico de lidiadores pero se clasifican según la función que desempeñan; picador, peón de brega, banderillero tercero y matador. Antiguamente cada uno cumplía con su oficio sin invadir el cometido de los demás. La misión del matador es demostrar su arte, inteligencia, gracia, elegancia y valor con la muleta para terminar luciéndose en la suerte suprema. Su buen hacer cristaliza su popularidad, las aclamaciones de la afición y los emolumentos para toda la cuadrilla. Los otros que lidian son meros colaboradores necesarios, sin voz ni voto.
¡Tararí! … El picador de tanda ya está en el tercio, los banderilleros recortan patas intentando que el toro no remate en tablas … arremete contra el janielgo, jinete y toro se reúnen, el piquero pica en la pelota donde no hay nervios y sangre sin dolor para refrescarse. ¡No hombre, no!… La mayoría de los banderilleros quieren que el toro tope en tablas y los picadores dejan estrellarse al toro contra el peto para que quebrante su poder y pierda la fuerza de la embestida y que llegue al matador aplomado, fijo y sin peligro. La suerte de banderillas es un libro abierto para el matador y conocer como ha quedado al animal, lo malo es que el estado físico del toro también llega al público. El Matador pide permiso y busca al toro que espera cansado y quebrantado sin agonizar pero su bravura está medida y el matador seguro. En algunos toros de ganadería de campanillas exigida por las máximas figuras actuales, se podría prescindir de la faena de muleta, dejar tranquilo y solo al torito en el ruedo después de banderillas, en pocos minutos pegaría la penca a tablas, se haría una cama y reclamaría al puntillero para que lo liberara de la tortura.
Porque ustedes, maestros de ministerio y vaquería, lo que mejor hacen es sacar pecho para lucir corbata, estirarse pamplinamente ante un enemigo adulterado escogido por ustedes que serviría como animal de compañía más que de bravo, peligroso y emocionante toro de casta. Ustedes artistas de ministerio y revista, jóvenes, ágiles, fuertes, bien comidos, mejor pagados que ya han olvidado las sopas de ajo de las que se hartaron en sus comienzos han llegado donde querían, son figuras sin necesidad de más esfuerzos, no necesitan reválida en Madrid, prefieren los toritos guapos elegidos por ustedes que parecen cacerolas con los pitones en forma de asa y cobrando como si se jugasen la barriga cada tarde,… cortijo, mayordomo y … ¡que bella es la vida!. Los encastes garantes del toro auténtico español, salvaje y bravo, que los mate “El Tato” si resucitara.
Mientras no demuestren los contrario y se anuncien con ganaderías de verdad, señores artistas, máximas figuras del toreo, ustedes … son otro fraude.