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domingo, 21 de agosto de 2011

Ni rastro de Zapatero en los confesonarios del Retiro / Por Jorge Bustos



Ni rastro de Zapatero 
en los confesonarios del Retiro


"...Fanáticos, lo que se dice fanáticos, los detenidos por patear a inocentes peregrinos en Sol en el ejercicio de la consabida tolerancia perroflauta, herederos naturales de los milicianos que razziaban las casas del Madrid en guerra en busca de cristianos y burgueses a los que dar el paseo..."


Si estaría uno despistado que venía conduciendo hacia Madrid con la preocupación de qué barrio visitaría para captar mejor el ambiente de la JMJ. El ambiente, pronto me di cuenta, es tan ubicuo como el mismo Dios cuyo vicario se hospeda ya entre nosotros. Riadas multicolores de jóvenes uniformados según sus naciones de origen han invadido pacíficamente cada rincón de la capital, con lo que se vuelve bastante difícil sostener eso de que a misa ya sólo van cuatro viejas. He topado con negros de Zimbabue y japoneses de Osaka, italianos y franceses bulliciosos, sudamericanos bailongos, españoles de las 50 provincias coreando sus rimas al límite municipal de decibelios, monjas de heroico hábito bajo la hirviente canícula, niñas monas que sonrientes le reparten a uno un folleto penitencial ilustrado con El hijo pródigo de Rembrandt.

Los que desatan su graznido escandalizado de gansos capitalinos ante la “invasión del espacio público” escriben mayormente sus artículos de fondo bien resguardados en el chalé de la Costa Brava, o sea que menos lobos, pijoprogres. Son clérigos laicos, devotos de la increencia que, acostumbrados a la cotidiana clandestinidad de la fe, contemplan con estupor la emergencia pública, colorista y sonora de los creyentes en esta suerte de olimpiadas del catolicismo que son las Jornadas Mundiales de la Juventud. 

Un taxista que me recogió en la plaza de Gregorio Marañón calificó la JMJ de “catolicismo fanático”; no, camarada conductor: catolicismo a secas.
Fanáticos, lo que se dice fanáticos, los detenidos por patear a inocentes peregrinos en Sol en el ejercicio de la consabida tolerancia perroflauta, herederos naturales de los milicianos que razziaban las casas del Madrid en guerra en busca de cristianos y burgueses a los que dar el paseo. En la cutre manifa antipapa de la tarde se blandió esta pancarta: “La fe mueve montañas de dinero”. ¿Pero no dicen los tertulianos de progreso que los peregrinos apenas consumen y que por eso no dejan beneficio? ¿Y no dicen también esos mismos voltaires y rousseaus -qué haríamos sin sus fogonazos de ilustración quienes, desdichados, tanteamos las paredes de nuestra umbría caverna- que nuestra juventud de ni-nis carece de valores y sólo rinde tributo al botellón? ¿En qué quedamos, queremos valores o consumidores? ¿Acaso no es ya el primer milagro de la JMJ ver a tanto veinteañero sobrio, uno que lleva medio verano viéndolos mamarse por todas las fiestas de España? Pero cuando ayer -de día- pasé por Sol no vi rastro de indignación: sólo la alegría e higiene de los peregrinos, a los que no verán ustedes tirar un papel al suelo.

Ante la presencia de Benedicto XVI, nuestras autoridades se debaten entre la búsqueda de la foto rediticia, el cariño sincero y la obligación del cargo. Que cada cual distribuya estos papeles entre BonoRajoyAguirre Gallardón, que esperaban al Pontífice en Barajas. El protocolo dicta que al Papa lo flanqueenDon Juan Carlos Doña Sofía, aunque se produjo un cierto lío que la Reina solventó con su habitual sonrisa. Antes de la misa, uno se dio una vuelta por El Retiro para ver los célebres confesionarios de lo que han dado en llamar el “paseo del perdón”. Penitentes de todas las edades, hombres, mujeres y niños, se sientan un momento a lo largo del bordillo -la cabeza entre las manos y los codos en las rodillas- para hacer examen de conciencia antes de dirigirse al cura que les dará la absolución. A quien no vi por allí fue a José Luis Rodríguez Zapatero, que desaprovecha así la oportunidad de purgar sus cinco millones de pecados. Digo de parados.

MADRID: El Papa celebra una multitudinaria Eucaristía final.


En directo: El Papa celebra una multitudinaria Eucaristía final

Alrededor de un millón y medio de personas acompañan a Benedicto XVI, que ha sido recibido por los Reyes en el aeródromo madrileño, momentos antes de que se iniciase la misa 




ÙBEDA PRESENTE CON EL CRISTO DE LA CAÍDA EN EL VÍA CRUCIS DE LA JMJ


EMOCIÓN, AL PASO DE LA CAÍDA, POR LAS CALLES DE MADRID


La delegación ubetense estuvo encabezada por el hermano mayor y los directivos de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Caída y María Santísima de la Amargura, los presidentes de la Unión y de la Arciprestal de Cofradías, el arcipreste, así como por el alcalde y algunos concejales y concejalas del equipo gobernante en la ciudad.



jueves, 18 de agosto de 2011

Madrid: Encuentro del Papa con los jóvenes.

-S. S. El Papa-
Duro alegato de Benedicto XVI contra el aborto y la eutanasia en su primer encuentro con los jóvenes

“Hay muchos que, creyéndose dioses, desearían decidir quién es digno de vivir o puede ser sacrificado”

Una marea de jóvenes acompaña al Papa en su primer encuentro con la JMJ.
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¡Bienvenido Papa Benedicto!

El Papa llega a Madrid

para el “extraordinario encuentro eclesial” de la JMJ

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LIBERTAD DE EXPRESIÓN -En nuestra sociedad actual, gracias a Dios, se multa a quien deshonra la fe de Israel, su imagen de Dios, sus grandes figuras. Se multa también a cualquiera que ofenda al Corán y las convicciones de fondo del Islam. En cambio, cuando se trata de Cristo y de lo que es sagrado para los cristianos, entonces la libertad de opinión aparece como el bien supremo, y limitarlo sería una amenaza o incluso destruir la tolerancia y la libertad en general.
EUROPA / JOSEPH RATZINGER


Enlaces relacionados:

Los anti-Papa agreden a los del JMJ en Sol y la Policía no actúa

Sobre la tolerancia

-Código Penal: Artículo 523:

El que con violencia, amenaza, tumulto o vías de hecho, impidiere, interrumpiere o perturbare los actos, funciones, ceremonias o manifestaciones de las confesiones religiosas inscritas en el corrrespondiente registro público del Ministerio de Justicia e Interior, será castigado con la pena de prisión de seis meses a seis años, si el hecho se ha cometido en lugar destinado al culto, y con la de multa de cuatro a diez meses si se realiza en cualquier otro lugar.