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domingo, 11 de septiembre de 2011

TOVAR: OREJA PARA GIRÓN, CON PUERTA GRANDE PARA EL REJONEADOR JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ.

César Girón corta una oreja, que redime la tediosa tarde de toros de ayer, donde igualmente el triunfo se lo llevó el rejoneador José Luis Rodríguez, al pechar el toro más bravo de la función. Foto: Leo León

2ª DE LA FERIA DE LA VIRGEN DE LA REGLA

Deslucido encierro de Campolargo 
que salva un toro de Rancho Alegre
OREJA PARA GIRÓN, 
CON PUERTA GRANDE PARA JOSÉ LUIS

RUBÉN DARÍO VILLAFRAZ

TOVAR (Mérida, Ven.).-  La corrida de ayer en pocas palabras fue un “tostón” en toda su magnitud. Ni la oreja de César Girón al 5º, ni las dos orejas que le dieron en la labor de cierre al rejoneador José Luis Rodríguez salva de la quema un festejo que transcurrió entre el bostezo y el hastío total, lo cual es malo para lo que se llama una corrida de toros.

Y precisamente los toros en parte tienen culpa del resultado. Sacamos de este apartado el bravo castaño que cerró plaza, precisamente para rejones, un manantial de bravura de principio a fin, que fue aprovechado por el jinete merideño, en lidia solvente, efectista, ayuna de la pureza que debe contar el clavar al estribo y no a la grupa como lo fueron la mayoría de rejones y banderillas que se prodigó. En fin, corta historia que se complementa con la oreja que por petición del público el palco presidencial concedió. Si no lo hace, igual nada hubiese pasado.

Petardo monumental el que se ha pegado en su presentación en el ruedo tovareño el mexicano Alejandro Martínez Vértiz. Ni con su primero, ni con el que hizo cuarto el ya mayorcito espada se le vio luz en su planteamiento. Dubitativo, falto de sitio, sin ideas claras de lidia, pasó sin pena ni gloria por el redondel del Coliseo. Una pena, porque se esperaba mucho más, sin redimirlo de culpa que pechara con antagonistas a contraestilo, descastados, sin clase, ritmo cambiante en su embestida, pero tampoco sacando a relucir recursos para solventar dichos problemas propios de un toro bravo. Al final la desaprobación entre los presentes era evidente, al igual que la contrariedad del propio torero y su padre en el callejón.

César Girón se presentaba en Tovar, frente a un exponente de irregular comportamiento tanto en varas como en muleta, donde la voluntad por agradar del sevillano se colocó en evidencia en todo momento. Largo y variado fue su labor con la pañosa, siempre por encima de las condiciones del animal, en especial por la mano diestra donde se sintió a gusto. El certero medio espadazo perpendicular hizo de la muerte del toro una viva imagen de aquella escultura del valenciano Mariano Benlliure.

Más asentado y en momentos artista se le observó en los comienzos de actuación frente a su segundo, animal mucho más agradecido en el trato que en los tercios previos al de muleta dispendió el nieto de el Gran César Girón. Las series por la derecha, cuatro para ser más precisos, llevaron aroma y sentimiento caro hasta que el bruto acorto recorrido. En esos terrenos se adentró el hijo de Doña Mirna, para cincelar una labor, con altibajos que era un oasis en pleno desierto a lo que había sido hasta ese momento la corrida. El pinchazo previo a la estocada entera, para cortar la oreja, por petición mayoritaria de público, no precisamente por los entendidos.

Orellana, el torero del patio, luciendo un precioso terno “de la aguja” no ha podido coronar el triunfo que se le resiste con rotundidad en esta, su plaza. Con su primero, por momento atropellando la razón, a pesar de las enormes ganas se le vio al espigado torero, llevándose incluso una voltereta y un achuchón, sin afortunadamente que lamentar. De esta labor se destaca su toreo por verónicas, con suavidad. La media tendida y trasera, fueron salvoconducto para saludar al tercio.

Los faroles de rodillas despertaron del letargo a los presentes ante el sexto, motivo para que Orellana “echara toda la carne en el asador” para no irse vacío. Pero otro fue el cantar de dicha actuación, pues el toro pronto cortó recorrido por ambos pitones, sin humillar lo que a pesar del incondicional apoyo de los paisanos no hizo eco en los tendidos. Cuatro viajes con el acero, ante de tres golpes con el descabello dejaron su acto en silencio y preocupante panorama, ante lo que implica el que aún se le resistan en triunfos las plazas de su estado natal.

Cerró plaza la actuación del rejoneador José Luis Rodríguez, el cual ya habíamos señalado los derroteros por los cuales transcurrió. Que tiene una excelente cuadra de caballos, es evidente. Que la veteranía es un grado que no se oculta, se le reconoce. Que tuvo ante sí un gran colaborador que fue «Andino» Nº 83, de Rancho Alegre es punto importante para definir su triunfo de ayer, el mismo que le redime de los petardazos vistos en San Cristóbal, ultima ocasión donde le habíamos observado. Otra cosa es la pureza de su toreo a la jineta que tanto se ufanan en endilgar. Materia aún pendiente, para quien actualmente es referencia del rejoneo en nuestro país. ¡Ahora quien le aguatan a sus acólitos cantarle este triunfo!. Amanecerá y después veremos…

FICHA DEL FESTEJO 

Plaza de Toros Coliseo de Tovar. Sábado 10 de Septiembre de 2011. 
II corrida de la 168ª Feria de la Virgen de Regla. 

Con casi lleno en los tendidos, con escasos claros en el tendido general, se han lidiado seis toros de CAMPOLARGO (Juan Campolargo), justos de presencia, corralones, descastados, con asperezas en la muleta, siendo el más potable, en lo que cabe, el corrido en 5º lugar. 
Para rejones se corrió en 7º lugar un astado de RANCHO ALEGRE, bravo con los caballos, el cual no se cansó de perseguir las cabalgaduras. 
Pesos: 496, 445, 425, 428, 430, 430, 425.

Alejandro Martínez Vértiz (Lila y plata), silencio y pitos. 

César Vargas Girón (Blanco y plata), saludos desde el tercio y oreja. 

Rafael Orellana (Blanco y azabache), saludos desde el tercio y silencio. 

José Luis Rodríguez (Casaquilla negra a la usanza portuguesa), dos orejas. 

INCIDENCIAS: Buenos pares de Jorge Uzcátegui “Chirimoya” además de buena vara de Alfredo Guimerá al 5º. 
*** Martínez Vértiz se presentaba en Tovar con «Bailador» Nº 898 de 496 kilos al igual César Girón, con «Mocotíes» Nº 890 de 445 kilos.

viernes, 9 de septiembre de 2011

168ª Feria de Tovar: Esccribano logra el indulto de un toro y Benítez corta dos orejas

Manuel Escribano consiguió el indulto del 5º toro de Paispamba      El sevillano es uno de los toreros españoles que por estas tierras tiene un ganado cartel

En la primera corrida de la Feria de Virgen de Regla en Tovar
BENÍTEZ Y ESCRIBANO HACEN TABLAS EN DISCURSOS DE DISTINTO CONTENIDO
Seria corrida la lidiada, perteneciente a la vacada colombiana de Paispamba, el cual dejaron que desear en su juego de muleta, exceptuando el corrido en 5º lugar, premiado con el indulto, así como a incomprensible vuelta al ruedo al 4º.

RUBÉN DARÍO VILLAFRAZ

TOVAR (Mérida, Ven.).-  09/09/2011.-Corrida de gran expectación la que se tenía esta tarde en el papel para los taurinos, en el marco de la Feria de Tovar 2011. El encierro de astados traído para tal ocasión, además de la rivalidad de los toreros presentes, lo hacía intuir. Otra cosa fue el devenir en el ruedo de los ejemplares del ganadero español, radicado en las montañas de Popayán, Enrique Valencia. Serios por fuera, por dentro su temperamental comportamiento en la muleta e irregular comportamiento, puso a los coletudos pasar “ricino” en cada intervención. Merito el que sean veteranos en estas lides, e iban dispuestos a dejarse el “pellejo” en la arena tovareña.

Leonardo Benítez tuvo de primero en su actuación enfrente un animal que por la mañana no le había correspondido en el sorteo. Los “duendes” de toriles le hicieron el favor de enviarle el que era segundo del lote de Escribano, y bien adentrado los dos primeros tercios se vinieron dar cuenta del fallo. Llegado acuerdo en el mismo ruedo, Leonardo paso por ambas manos con decoro y solvencias las cambiantes embestidas del colorao astado, quien pidió carnet de veteranía al coleta caraqueño. Otra cosa fue que la gente no supo entender el peligro sordo que paulatinamente desarrolló templándole y aguantándole, sobre todo por el pitón derecho. Tras varios fallos con el acero, en especial con el de cruceta, se le silenció.

Otro decorado ocurrió con su segundo, igualmente erróneamente anunciado. Breve con el percal, el desorden que se prodigo el peonaje en varas tuvo bálsamo en el solvente tercio de rehiletes que se prodigo el espada, clavando en lo alto. Luego en la muleta, la garra y tesón fueron los basamentos para Leonardo ir haciéndose con la embestida noble más no humillada del cornúpeta, siempre dándole sitio y distancia, en cada pase que por ambas manos desgranó. Por encima el torero a las opciones que ofrecía el toro, las mismas que coronó con estocada entera contraria, para hacerse con las dos orejas, la segunda un tanto “pueblerina” si nos acatamos a los cánones que deberían regir.

Manuel Escribano es uno de los toreros españoles que por estas tierras tiene un ganado cartel. A pulso se lo ha sudado. Y nuevamente ha dejado constancia que su idilio con la afición tovareña es perenne. Poco pudo hacer con el castaño “chorreado en verdugo” que pasaportó por Benítez, tras el error gafado de toriles. Geniudo, con guasa y malas ideas, hasta en dos ocasiones claras, se vio en apuros. Dos pinchazos, previos a una media y tres descabellos, dejaron a las mulillas literalmente tal regalito.

Totalmente otro matiz lo que ocurrió en su segundo, bravo ejemplar en varas, el cual dosificó castigo, para luego, en vibrante tercio de banderillas clavando en todos los terrenos, de rodillas en los medios prologar lo que fue un recital de toreo variado, compacto y unísono, de principio a fin. Largo, templado, en los medios, a la altura justa la muleta, y con toques sutiles para llevarlo a los vuelos de la muleta, Escribano no dejaría escapar dicha ocasión para cuajar una de sus mejores faenas en suelo tricolor. Labor larga, intensa, vivida en el tendido con pasión que vino ser la sima de una tarde hasta los momentos con el agridulce sabor de la inconformidad por parte del público ávido de emociones. Tal fue el apasionamiento de los presentes, que hasta el propio palco presidencial imprudentemente concedió el indulto del animal, cuando había marcada claras tendencia a rajarse, y ni siquiera haber dejado cuadrar al matador por lo menos para intentar simular la suerte suprema, cercenando la que de haber coronado con la espada, una actuación apoteósica y rotunda. Viene a colación, lo inoportuno que viene hacer un indulto no del todo merecido. Al final las dos orejas simbólicas dejaron su triunfo a tablas con el torero de La Vega.

El resto del festejo no tuvo mucha más historia que contar. Debutaba el sevillano Alfonso Oliva Soto, quien en su primero del lote había dejado ramalazos de su buen concepto del toreo, templando, mandando y llevando las noblotas embestidas de morlaco, todo esto antes que se dedicara buscar el consentimiento del indulto “barato” por parte del publico, pasándose de faena, lo que a la postre, y tras el aviso de la presidencia, trucar lo que seguramente era faena de premio, por un pinchazo y media honda, dejando amorcillar el toro, para ser silenciado tras dos avisos. Peor tarjeta dejó en el que cerró plaza, serio cuatreño que convirtió su lidia en una vulgar capea, llegando a la muleta avisado, lo que degenero en peligro y breve “macheteo”, para ser silenciado tras nuevamente varios con el acero.

En el que abrió plaza, el jinete Rafa Rodríguez ya nos había dejado su tarjeta de regreso a esta plaza, tras varias temporadas de ausencia, ante un manso de libro, que solo le permitió clavar dos rejones y más na’, pues lo demás fue pasar y pasar delante de él sin ningún atisbo de emoción. Al final la brevedad con la que le pasaportó el matador sobresaliente Gonzalo de Gregorio se lo agradeció la parroquia con leves palmas, lo más torero del preámbulo de una tarde del que se esperaba mucho más. Así son los toros, no tienen palabra de honor…

FICHA DEL FESTEJO
Plaza de Toros Coliseo de Tovar. Viernes 9 de Septiembre de 2011.
Corrida de la 168ª Feria de la Virgen de Regla.
Con poco de dos tercios de plaza, en tarde soleada, se han lidiado seis astados colombianos de PAISPAMBA (Enrique Valencia), bien presentados, serios, castaños de pelaje con distintos accidentes, bravos en el caballo, viniéndose a menos en la muleta, desarrollando genio y temperamento; el más completo el corrido en 6º lugar, premiado con el indulto, de nombre «Carmelo» Nº 20 de 445 kilos y con vuelta al ruedo al 5º de nombre «Solitario » Nº 16 de 430 kilos. Para rejones se corrió un ejemplar de LOS ARAGUEZ, manso de solemnidad, aquerenciado, que saltó al atiborrado callejón.
Pesos: 418, 428, 508, 428 430, 445 y 506.

Rafa Rodríguez (A la usanza campera), silencio.
Leonardo Benítez (Azul celeste y oro), leves palmas y dos orejas
Manuel Escribano (Verde botella y oro), silencio y dos orejas simbólicas.
Alfonso Oliva Soto (Barquillo y oro con remates negros), silencio tras dos avisos y silencio.
INCIDENCIAS: Nuevamente deja mucho que decir el desempeño de las cuadrillas. 

*** El 1º y 4º toro fueron anunciado erróneamente, el 1º por equivocación fue pasaportado por Benítez habiendo sido del lote de Escribano. 
*** Callejón con numerosas personas que nada tiene ver con las labores del mismo, de por sí inseguro. 
*** Largo y tedioso prolegómeno de actos previos al comienzo de la corrida que retrasan el comienzo de la misma regularmente 15 a 20 min., lo que debe de tomarse en cuenta para la puntualidad del mismo. *** Oliva Soto se presentó ante el «Soliman» Nº 44 de 428 kilos.

jueves, 8 de septiembre de 2011

TOVAR: LO TORERO POR ENCIMA DE LAS OREJAS

Jonathan Guillen, ante un utrero de La Cruz de Hierro ha dejado en claro que el paso a matador de toros está próximo alcanzar. Foto: Archivo-Aníbal García Soteldo

LO TORERO POR ENCIMA DE LAS OREJAS
Destacadas actuaciones de Guillén, Martínez y Suárez en la novillada de apertura de la Feria de Tovar 2011.

RUBÉN DARÍO VILLAFRAZ

TOVAR (Mérida, Ven.).- En toda la extensión de la palabra, ha sido un verdadero lujo de novillada. En cualquier pueblo de nuestra patria le hubiesen pasado como una corrida de toros, y eso de por sí para los diestros actuantes la noche de este miércoles, tiene gran merito. Muchos eran la primera vez que pasaportaban un astado de tal catadura, y a fe que lo hicieron con solvencia, cada quien con sus cualidades que les atesora.

Interesante ha resultado la novillada que abría la feria taurina en honor a la Virgen de Regla 2011. El factor toro ha sido primordial para que al final, sin contar orejas, los aficionados hayan salidos satisfechos de las distintas facetas que en la larga función se observaron en el manojo de ilusiones vestidas de luces, el cual hicieron el paseíllo en la arena del Coliseo El Llano.

Antonio Ramos en el que abrió plaza ha dejado evidencia de su ambición y deseos de agradar desde el primer capotazo. Suaves fueron los lances con el percal, para pasar sin mucha trascendencia en banderillas. En la muleta, por la zurda fue donde a primeras lograría acoplarse a la cambiante embestida del serío utrero, quien a pesar de esto se dejó en buenos muletazos. Mediada labor, por la diestra luciría con mayor solvencia antes de marrar labor con la espada, siendo silenciado.

Con un novillo de La Cruz de Hierro, Jonathan Guillén se hizo presente nuevamente en este ruedo, con miras a tomar alternativa en febrero próximo. No estaba en el cartel anunciado, teniendo que comprar su novillo, y con ello ha justificado su inclusión a base de su vasto rodaje que ya se le ve, pasando por ambas manos las sosas y escasamente humilladas viajes del animal. Se recreó en el muletazo Guillén, componiendo la figura, dejándole la muleta delante de la cara y tapándole cualquier resquicio de salida. Una pena que el fallo con el acero, le dejara sin premio su actuación.

Tal vez la actuación más completa de la noche vino de la mano del coleta local, Tomas Martínez, quien se llevó en suerte el ejemplar de mejor nota del lote. Y también la disposición del torero, quien ya se había mostrado en vistoso quite por chicuelinas en el ejemplar anterior, su singular saludo por tafallera a porta gayola causó curiosidad. Tras brindarle a su maestro, “El Tovareño”, los doblones de prologo fueron presagio a una actuación que tomo importancia por la zurda, llevando templadas y largas las embestidas de la res, aprovechando su bondad más no su entrega. Detalles de su progreso y evolución dejo demostrado con creces, hasta que le perdería la cara al novillo en un desplante y fue encunado, afortunadamente sin mucho que lamentar. El sainete con la espada le privo de “tocar pelo” con justicia.

Compromiso grande para el novillero capitalino Ángel Guía, quien vestido elegantemente para la ocasión vio como su cornalón ejemplar le colocaba en aprietos, ante la falta de rodaje que aún posee un joven, a quien se le observa una manera muy pura de embarcar las embestidas, y que sí se le sabe llevar puede funcionar. Valor y disposición fueron sus tarjetas de presentación. Tras ser arrollado en la suerte suprema, y varios viajes con la toledana, saludo desde el tercio.

Jesús Enrique Colombo es otro de los actuales novilleros con “tablas” producto de su metódico manejo y gestiones de su padre. Se le vio fácil y resolutivo con el eral que pasaportó, el cual no le duro mucha cuerda, pues en la muleta suelto de las telas y rajado, no hizo más que dejar expresado que este jovencito va camino a matador de toros en años próximos. Tras dos viajes con la espada con defecto, dio vuelta al ruedo, tras tímida petición.

Antonio Suárez, medico de profesión, también ha dejado evidente las buenas maneras que se pueden conjuntar de llegar a cuajarse como torero. El novillero de San Cristóbal ha dejado en la retina series suaves y templadas en especial por la izquierda, donde se desgranó en toreo de alta escuela, clavando las zapatillas en la arena, con desparpajo y convicción poco común en un novillero de escaso rodaje aún como lo demostró el retoño de nuestro buen amigo Dr. Amenodoro Suárez. Al segundo viaje mando a las mulillas su antagonista, para dar vuelta al ruedo.

Voluntad y mucho corazón fue la que dejo en el ruedo el local Miguel Molina, despachando un serio novillo, que pese a su escaso rodaje dejo manifiesta las ganas de ser de este jovencito valor de la escuela taurina de Tovar. Con capote, banderillas y muleta, “El Ovejo” no se arredró al compromiso, y más bien dejo muy claro que en él hay un Diamante a pulir. Por la diestra y zocata llevó por bajo y largo el noble viaje del animal, hasta que se paró, sacándole hasta el ultimo muletazo, en labor que pecó de dilatada, más de la cuenta. El sainete con la espada le hizo escuchar dos avisos e in extremis el tercero, por lo que los presentes, a pesar de esto, le ovacionó con justicia en su saludo al tercio.

En el cierraplaza, el merideño José Antonio Salas no la ha tenido toda consigo frente al eral que despachó. Su aún verdor, y peso, tal vez del compromiso, le hizo ver atropellado en capote y muleta, lo que es un claro indicio aún de faltarle muchas horas de toreo de salón y campo, para asumir lo que implica estar en las filas novilleriles con picadores, en comparación con los mismos compañeros de este festejo.

FICHA DEL FESTEJO
Plaza de Toros Coliseo de Tovar. Miércoles 7 de Septiembre de 2011.
Novillada nocturna con picadores de la 168ª Feria de la Virgen de Regla.
Con poco más de un cuarto de plaza, en noche fresca, se han lidiado siete astados de Los Aranguez (Alberto Ramírez Avendaño), en su conjunto bien presentados, sosos y descastados, destacando del lote por manejables el 3º. Se lidió en 2º lugar uno de La Cruz de Hierro (Orlando Echenagucia), noblón, sin humillar. 5º y 8º erales de la ganadería titular, para los becerristas de turno.
Pesos: 418, 360, 400, 390, 210, 340, 360, 210.

Antonio Ramos (Pistacho y oro), silencio.
Jonathan Guillen (Verde esmeralda y oro), saludos desde el tercio.
Tomas Martínez (Azulillo y oro), vuelta al ruedo.
Ángel Miguel Guía (Azul marino y oro), saludos al tercio tras aviso.
Jesús Enrique Colombo (Purísima y oro), vuelta al ruedo tras petición.
Antonio Suárez (verde botella y oro), vuelta al ruedo.
Miguel Molina “El Ovejo” (Rosa y oro), saludos desde el tercio.
José Antonio Salas (Azul noche y oro), silencio.

INCIDENCIAS: Mala lidia por parte de la cuadrilla de subalternos actuantes, mal colocados al momento preciso de la lidia. ***  “El Ovejo” se presentaba con picadores lidiando a «Contemporáneo» Nº 70 de 360 kilos. ***  Hacían su estreno en esta plaza los espadas Ángel Miguel Guía, Antonio Suárez y José Antonio Salas.