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miércoles, 5 de enero de 2011

Los Reyes Magos

Adoración de los Magos / Botichelli
Uffizi - Florencia / 1476

Los Reyes Magos / Los Fronterizos - 1967

Poema a los Reyes Magos de Rubén Darío

La rosa niña

Cristal, oro y rosa. Alba en Palestina.
Salen los tres reyes de adorar al Rey,
flor de infancia llena de una luz divina
que humaniza y dora la mula y el buey.

Baltasar medita, mirando la estrella
que guía en la altura. Gaspar sueña en
la visión sagrada. Melchor ve, en aquella
visión, la llegada de un mágico bien.

Las cabalgaduras sacuden los cuellos
cubiertos de sedas y metales. Frío
matinal refresca belfos de camellos
húmedos de gracia, de azur y rocío.

Las meditaciones de la barba sabia
van acompasando los plumajes flavos,
los ágiles trotes de potros de Arabia
y las risas blancas de negros esclavos.

¿De dónde vinieron a la Epifanía?
¿De Persia? ¿De Egipto? ¿De la India? Es en vano
cavilar. Vinieron de la luz, del Día,
del Amor. Inútil pensar. Tertuliano.

El fin anunciaban de un gran cautiverio,
y el advenimiento de un raro tesoro.
Traían un símbolo de triple misterio,
portando el incienso, la mirra y el oro.

En las cercanías de Belén se para
el cortejo. ¿A causa? A causa de que
una dulce niña de belleza rara
surge ante los magos, toda ensueño y fe.

- “¡Oh, reyes!” -les dice- “Yo soy una niña
que oyó a los vecinos pastores cantar,
y desde la próxima florida campiña
miró vuestro regio cortejo pasar.

Yo sé que ha nacido Jesús Nazareno,
que el mundo está lleno de gozo por El,
y qué es tan rosado, tan lindo y tan bueno,
que hace al sol más sol, y a la miel más miel.

Aún no llega el día…¿Dónde está el establo?
¡Prestadme la estrella para ir a Belén!
No tengáis cuidado que la apague el diablo
con mis ojos puros la cuidare bien!”

Los magos quedaron silenciosos, bella
de toda belleza, a Belén tornó
la estrella y la niña, llevada por ella
al establo, cuna de Jesús, entró.

La madre miraba a su niño lucero
las dos bestias buenas daban su calor
sonreía el santo y viejo carpintero,
la niña estaba temblando de amor.

Allí había oro en cajas reales,
perfume en frascos de hechura oriental,
incienso en copas de finos metales,
y quesos y flores y miel de panal.

¡Qué dar a ese niño, qué dar sino ella!
¿Qué dar a ese tesoro divino, Señor?
Le hubiera ofrecido la mágica estrella,
la de Baltasar, Gaspar y Melchor.

Mas a los influjos del hada amorosa,
que supo el secreto de aquel corazón,
se fue convirtiendo poco a poco en rosa,
en rosa más bella que las de Sarón.

La metamorfosis fue santa aquel día
(la sombra lejana de Ovidio aplaudía)
Pues la dulce niña ofreció al Señor,
que le agradecía y le sonreía,
en la melodía de la Epifanía,
su cuerpo hecho pétalos y su alma hecha flor…

(Autor: Rubén Darío)

martes, 28 de diciembre de 2010

BRINDIS POR NAVIDAD

¡Presente!
 
 La policía también tiene derecho........
 Protección para el C.N.P.
 Habla el Jefe
Gustavo y su lugarteniente
 Ya vendrá el verano.......
Recordando a Totó
Jardines de Cecilio Rodríguez del Parque del Retiro
 Historia de la fotografía taurina
Muriel y Canito
 Dos maestros, Juan Mora y Antonio Chávarri
 Ponce, S. Aguilar, y Amorós
"La Montera" con Dolores de Lara
 La "Isla Terceira" con Victoriano Valencia
 Canito el incumbustible
 Salieron ilesos de la feria de Quito.......
 Todos tan contentos con Partido de Resina
 Otros que no votarán a ZetaP
 Victoriano Valencia y Javier Morales
 Un genio de la cocina, Diego Guerrero
 Amanecer en el "Pirulí"
 Sosegaos.....y sin prisa
 Javier Hurtado
 Fernando Herrero
 Mario Alonso
 El periodista y el ganadero
Federico Sánchez Aguilar y Juan Pablo Jiménez Pasquau
 Ricardo de la Peña...añorando Quito
 Lázaro Carmona y Julio Aparicio
 Alfonso Muñoz, Luis Perals, y Julio Aparicio
 El pintor César Palacios y Juan Lamarca
 El peroidismo taurino y la Cultura
José Luis Medina, Muriel feiner, José Mª Moreno Bermejo, y José L. Carabias
 Va de históricos
Alipio Pérez-Tabernero, Luis Alegre, y Juan Palma
 Buen cartel y Migel Flores de primer espada
 Julio Aparicio y José María Moreno Bermejo
 Juan Palma y Paco el Capitán, con Gitanillo en el recuerdo
 Un matador de toros"Barajitas"
 Antonio, hermano de Fermin sastre de toreros, Alipio y Paco el Capitán
 Si sales del ascensor oirás un villancico
 Adoremos al Niño
 En un rincón del alma.........
Felicidades hija

sábado, 25 de diciembre de 2010

HOY ES NAVIDAD. EL NIÑO JESÚS HA NACIDO

Benedicto XVI, durante la tradicional bendición «Urbi et Orbi» del día de Navidad

Reflexión dominical: El Niño Jesús ha nacido

José Cervantes Gabarrón, 
sacerdote misionero y profesor de Sagrada Escritura.

Santa Cruz, 25/12/2010.-Cuántas felicitaciones hemos dado y recibido durante estos días. Con ello queremos expresar que la paz y el bien, la alegría y la felicidad, el éxito y la salud, el amor y el cariño reinen entre las personas que queremos, con las que convivimos y a las que recordamos. Como la esperanza y la posibilidad de cambiar son los dones más específicamente humanos, podemos expresar todas nuestras felicitaciones y deseos aún en medio de la situación profunda de crisis económica y de las dificultades de los que están en el desempleo o sin caminos viables de salida en sus empresas, o en medio de las múltiples formas de violencia que sufren los seres humanos, particularmente los niños y las mujeres en el mundo actual. A los apuros de los inmigrantes en los países desarrollados, al avance del narcotráfico en los países pobres latinoamericanos, a la escasez de recursos para sobrevivir en gran parte de las familias del planeta hemos de añadir la falta de respeto a los derechos humanos de la dignidad y la libertad, el avance desmedido de la cultura de la exclusión y los atentados contra la vida humana. Para hacer frente a todo ello manifestamos nuestros mejores augurios de cambio, de solidaridad junto a los débiles y de paz.

Sin embargo, la Navidad cristiana no es sólo expresar buenos deseos. El motivo real de la celebración de la Navidad y de nuestra alegría es el nacimiento de un niño, que se llama Jesús, que nació de María, la Virgen, y que es el Mesías e Hijo de Dios. Este Jesús no es sólo un deseo, sino una persona viva, que anunció con sus palabras y obras el inmenso amor de Dios a una humanidad sumida, entonces y ahora, en el mal, en el egoísmo, en la envidia, en la avaricia, en la injusticia, en el desprecio de unos a otros, y su amor entrañable le llevó a proclamar, con su muerte en la cruz, el triunfo del amor, del perdón, de la misericordia, del servicio a los demás, de la resistencia frente al mal y frente al pecado. Con su muerte y resurrección se hizo patente que Él es el Hijo de Dios, la palabra viva y permanente que Dios ha revelado a la humanidad. Este Jesús no es una vana ilusión, ni una proyección de deseos, sino el camino concreto y accesible a todo ser humano para que, encontrándose con él, toda persona pueda salir adelante en medio de los sufrimientos de la vida. La Navidad es la fiesta que hace memoria de la natividad de aquel niño y actualiza la esperanza a la que puede renacer toda persona. Es una realidad palpable. Es Dios hecho hombre en un niño, el niño Dios, el niño Jesús.


Podríamos aprovechar la Navidad para comprender su sentido real desde los Evangelios. Y podríamos leer con ojos nuevos los dos primeros capítulos de los evangelios de Mateo y de Lucas para encontrarnos con Dios en el auténtico Belén del Evangelio. Los relatos allí narrados tienen un interés teológico y espiritual y tratan de mostrar quién es Jesús desde el principio: El Mesías, el Señor, el Salvador. Esto es lo que se revela también en el texto de este domingo en labios de Simeón ante la Sagrada familia (Lc 2, 25-35). Pero no podemos pasar por alto la conmemoración del día de los inocentes, pues con ello se evoca la narración de Mateo acerca del origen de Jesús desde una perspectiva de Pasión. La hostilidad de Herodes y de los fariseos buscando la muerte del niño prefigura el destino de Jesús en la cruz y las persecuciones de los discípulos en la iglesia naciente, como también hoy los cristianos en muchos lugares están siendo perseguidos, especialmente en Oriente. Pero el plan de Dios se llevará a cabo. Quienes se dejen interpelar por su palabra y orienten su vida según el plan de Dios, como José y María, la sagrada familia, constituyen realmente la auténtica familia de Jesús. Feliz Navidad.  


infodecom.com

jueves, 23 de diciembre de 2010

NACE EL NIÑO DIOS ¡¡¡ FELIZ NAVIDAD !!!

Al nacimiento de Cristo Nuestro Señor 
/ Luis de Góngora y Argote 1621 /

“Caído se le ha un clavel hoy a la Aurora del seno; ¡qué glorioso que está el heno porque ha caído sobre él! Cuando el silencio tenía todas las cosas del suelo, y coronada de hielo reinaba la noche fría, en medio la algarabía de tiniebla tan cruel, caído se le ha un clavel. De un solo clavel ceñido la Virgen, Aurora bella, al mundo le dio, y ella quedó cual antes, florida”



Madrid, 24 de Diciembre de 2010
Desde el blog "Del toro al infinito" deseamos a todos una Feliz Navidad de paz y concordia, y un venturoso Año Nuevo donde la razón y el legítimo derecho del toro prevalezca sobre la infamia y la hipocresía de los que le combaten.

El Coro de Niños de El Agustino esta cantando un Mix Navideño en su primera presentación por televisión, en la navidad del 2006. Están en atrio de la Catedral de Lima, frente a la Plaza de Armas de la Capital, en el festival de coros "Pesebre de los cielos"

domingo, 3 de enero de 2010

YA VIENEN LOS REYES MAGOS......

Ya vienen los Reyes Magos caminito de Belén...

Con la imagen de la Revista "El Rastrillo" de nuestros amigos Los Areneros de Las Ventas, deseamos "Felices Reyes Magos" para que en su paseillo por el ruedo hispánico dejen los mejores regalos a los aficionados y a la Fiesta.

Para los "marrajos" que actúan en contra de los toros le pedimos un poquito de carbón....aunque sea ardiendo....


viernes, 25 de diciembre de 2009

HOY ES NAVIDAD

Que el nacimiento del Niño Dios
sea una bendición sobre la Fiesta de los Toros.



jueves, 24 de diciembre de 2009

¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!!

"ESTA NOCHE ES NOCHEBUENA Y MAÑANA NAVIDAD,
ADOREMOS A LA VIRGEN Y A JESÚS QUE NACERÁ"


ISAIAS

Lecturas:
Is 9, 1-3.5-6;Sal 95;Tt 2, 11-14;Lc 2, 1-14
1. El libro del Génesis muestra a Dios creando el cielo, la tierra y los seres vivientes; como colofón de su obra crea al hombre «a su imagen y semejanza» (Gn 1,26-27). La creación es un acto de amor y una manifestación de la omnipotencia divina. Dios, por su gran bondad, ha creado libremente al hombre para hacerle partícipe de su vida bienaventurada. En todo tiempo y lugar Dios está cerca del hombre; le llama y le invita a conocerle y a amarle con todas sus fuerzas. "Lo hace mediante su Hijo que envió como Redentor y Salvador al llegar la plenitud de los tiempos. En Él y por Él, llama a los hombres a ser, en el Espíritu Santo, sus hijos de adopción, y por tanto los herederos de su vida bienaventurada" (Catecismo Iglesia Católica, 1). Isaías nos lo ha recordado en la primera lectura: «Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado. Lleva a hombros el principado y es su nombre: Maravilla de Consejero, Dios guerrero, Padre perpetuo, Príncipe de la paz» (Is 9,5). Esto es lo que celebramos en esta noche de Navidad.


2. La carta a los Hebreos nos revela que «en distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas. Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por su Hijo» (Hb 1,1-2). Cristo, el Hijo de Dios hecho hombre, es la Palabra única, perfecta e insuperable del Padre. En Él lo dice todo, no habrá otra palabra más que ésta. San Juan de la Cruz, comentando este texto, lo expresa de manera luminosa: "Porque en darnos, como nos dio a su Hijo, que es una Palabra suya, que no tiene otra, todo nos lo habló junto y de una vez en esta sola Palabra...; porque lo que hablaba antes en partes a los profetas ya lo ha hablado todo en Él, dándonos al Todo, que es su Hijo. Por lo cual, el que ahora quisiese preguntar a Dios, o querer alguna visión o revelación, no sólo haría una necedad, sino haría agravio a Dios, no poniendo los ojos totalmente en Cristo, sin querer otra alguna cosa o novedad" (San Juan de la Cruz, Subida del monte Carmelo, 2, 22,3-5).

3. El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, creado por Dios y para Dios, quien no cesa de atraer al hombre hacia sí. Sólo en Dios encontrará el hombre la verdad y la dicha, que no cesa de buscar; sólo en Dios está la verdadera felicidad, estimados hermanos. El hombre lleva en sí el testimonio de su pecado y la experiencia de que Dios resiste a los soberbios. San Agustín, en un diálogo sincero con Dios, dice: "A pesar de todo, el hombre, pequeña parte de tu creación, quiere alabarte. Tú mismo le incitas a ello, haciendo que encuentre sus delicias en tu alabanza, porque nos has hecho para ti y nuestro corazón está inquieto mientras no descansa en ti" (Confessiones, 1,1,1). "La razón más alta de la dignidad humana -nos dice el Concilio Vaticano II- consiste en la vocación del hombre a la unión con Dios. Desde su mismo nacimiento, el hombre es invitado al diálogo con Dios. Existe pura y simplemente por el amor de Dios, que lo creó, y por el amor de Dios, que lo conserva. Y sólo se puede decir que vive en la plenitud de la verdad cuando reconoce libremente ese amor y se confía por entero a su Creador" (Gaudium est spes 19).


4. De múltiples maneras han expresado los hombres, a través de la historia, su búsqueda de Dios. Pero esta unión vital con Dios puede ser olvidada y rechazada por el hombre. "Tales actitudes pueden tener orígenes muy diversos: la rebelión contra el mal en el mundo, la ignorancia o la indiferencia religiosa, los afanes del mundo y de las riquezas, el mal ejemplo de los creyentes, las corrientes de pensamiento hostiles a la religión, y finalmente esa actitud del hombre pecador que, por miedo, se oculta de Dios y huye ante su llamada" (Catecismo Iglesia Católica, 29). El hombre se encuentra muchas veces en las tinieblas del error, de la ignorancia y del rechazo a Dios, su creador.


5. Era necesario, pues, que Dios salvara al hombre. Como dice San Gregorio de Nisa: "Nuestra naturaleza enferma exigía ser sanada; desgarrada, ser restablecida; muerta, ser resucitada. Habíamos perdido la posesión del bien, era necesario que se nos devolviera. Encerrados en las tinieblas, hacía falta que nos llegara la luz; estando cautivos, esperábamos un salvador; prisioneros, un socorro; esclavos, un libertador. ¿No tenían importancia estos razonamientos? ¿No merecían conmover a Dios hasta el punto de hacerle bajar hasta nuestra naturaleza humana para visitarla, ya que la humanidad se encontraba en un estado tan miserable y tan desgraciado? (Oratio catechetica 15,3: PG 45, 48).


6. Para salvar al hombre de esta situación el Hijo de Dios entra en la historia humana: «Ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres» (Tt 2,11). En el Credo Niceno-Constantinopolitano confesamos: "Por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María la Virgen y se hizo hombre». Jesucristo, haciéndose hombre como nosotros, permite que todo hombre pueda alcanzar la salvación y ver la luz: «El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban tierra de sombras y una luz les brilló» (Is 9,1-2), hemos oído en la lectura de esta Noche Buena. Siendo uno de nosotros, puede mostrarnos el rostro amoroso de Dios Padre y enseñarnos a renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos, para llevar una vida de sensatez, de justicia y de piedad (cf. Tt 2,12).


7. En esta noche santa de Navidad, queridos hermanos, la liturgia nos invita a pregustar la dicha que esperamos: «La manifestación gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo» (Tt 2,13), que viene a salvarnos y a sacarnos de las tinieblas del pecado. Esta noche hemos cantado el Salmo interleccional, en el que repetíamos: «Hoy nos ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor» (Sal 95). ¡Que Jesucristo, el Hijo de Dios, hecho hombre, sea de veras salvación para todos nosotros y para todos los hombres!

8. Dios, en su infinita bondad y sabiduría, ha querido revelarse a sí mismo y dar a conocer el misterio de su voluntad por medio de Cristo, Verbo encarnado; por él tienen los hombres "acceso al Padre, en el Espíritu Santo, y se hacen partícipes de la naturaleza divina" (Catecismo Iglesia Católica, 51). San Ireneo de Lyon habla en varias ocasiones de esta pedagogía divina bajo la imagen de un mutuo acostumbrarse entre Dios y el hombre: "El Verbo de Dios ha habitado en el hombre y se ha hecho Hijo del hombre para acostumbrar al hombre a comprender a Dios y para acostumbrar a Dios a habitar en el hombre, según la voluntad del Padre" (San Ireneo, Adversus haereses, 3,20,2: PG 7,944).


9. El Verbo se ha encarnado para salvarnos reconciliándonos con Dios: «Dios nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados» (1 Jn 4,10; cf. 3,5; 4,14). El Verbo se ha encarnado para que nosotros conozcamos el amor de Dios: «En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de él» (1 Jn 4,9). El Verbo se ha encarnado para que nosotros tengamos vida en Él: «Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna» (Jn 3,16)". El Verbo se ha encarnado para permitirnos el acceso a Dios Padre: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí» (Jn 14,6). El Verbo se ha encarnado para hacernos partícipes de su naturaleza divina (cf. 2 Pe 1,4). El Verbo se ha encarnado para ser nuestro modelo de santidad: «Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí» (Mt 11,29). Él es, en efecto, la norma de la ley nueva: «Amaos los unos a los otros como yo os he amado» (Jn 15,12).


10. El ángel anunció a los pastores la buena noticia del nacimiento de Jesús: «No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo. Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor» (Lc 2,10-11). Proclamemos también nosotros esta buena noticia en esta sociedad nuestra, que rechaza cada día más este gran acontecimiento. Proclamemos esta gran noticia, para que la oigan nuestros paisanos y descubran dónde está luz y la verdadera salvación. La Navidad, expresión del amor de Dios a los hombres, nos exige que vivamos el amor a Dios y a los hermanos. Cantemos esta noche con alegría: «Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor». Amén.