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lunes, 1 de agosto de 2011

Santander: La peor corrida para un cierre de feria gris / Por Juan Miguel Núñez.

Hermoso montando a "Manolete" durante su actuación en Santander.
 ( pablohermoso.net )

La peor corrida
para un cierre de feria gris


Juan Miguel Núñez / EFE

Santander, 31 jul (EFE).- La corrida más aburrida de toda la feria tuvo lugar hoy en Santander, precisamente en el cierre, pues ni el rejoneador Hermoso de Mendoza ni los toreros de a pie Alejandro Talavante y Daniel Luque llegaron a interesar con un ganado muy deslucido.

PELMAZO
De antemano resultaba extraña la mixtura de un rejoneador y dos toreros que no rivalizan en nada. Y así resultó. Un pelmazo de corrida.

Ni toros ni toreros. No hay indulgencia para nadie, pues si falló el ganado, tampoco anduvieron lúcidos los espadas.

Estaba anunciado Cayetano Rivera, que al encontrarse lesionado fue sustituido por Daniel Luque, triunfador en esta misma plaza tres días antes. El "rival" de Luque ya estaba designado, Talavante, aunque entre ellos no hay nada que les aproxime, ni siquiera que les distancie. Esta tarde se parecieron en el carácter apagado y estilo taciturno que ambos expresaron frente al toro.

Por si faltaba, tampoco el rejoneador Hermoso de Mendoza estuvo muy allá. Así que pesó la corrida como un plomo.

Una lástima este final de una feria que ha tenido tardes muy interesantes. Quizás el punto de partida del fracasado festejo estuvo en el ganado. Y lo denunció una voz firme e indignada desde la grada de sombra: "¡con estos toros acabáis con ´la Fiesta´!".

El caso que más allá de esa sentencia apenas hubo pasajes reseñables en la tarde.

El rejoneador Hermoso templó a dos pistas montando a "Chenel" en su primero, toro cada vez más quedado. Y no hubo más que resaltar como brillante, ya que no cuentan los cabezazos y el adorno del teléfono con el toro prácticamente moribundo.

En el cuarto, que también se paró pronto y no ayudó nada, anduvo el navarro con notables desigualdades. Una banderilla de frente y arriba por otra "al aire". Fue bueno un par de cortas a dos manos, pero matando lo estropeó todo.

Talavante llevó a cabo un primer trasteo picotero (de citar mucho con "el pico" de la muleta), a base de tironazos y enganchones, sin llegar a empezar verdaderamente faena. El toro, sin fuerzas ni raza, y por ende maltratado por el torero, apenas respondió.

Anduvo más ajustado en el quinto, al que toreó bien a la verónica, y con el que hubo un prometedor principio de faena por estatuarios. Pero enseguida se impuso la falta de celo del animal, muy corto de embestida, muy parado.

Sobre la marcha proyectó Talavante una especie de parón, recurso muy socorrido con los toros que no se mueven, pero tampoco resultó. El hombre estuvo un buen rato entre los pitones, sin embargo, sin llegar a interesar.

Luque, en corte parecido al compañero, tampoco fue más allá en su frenado primero, al que citó descruzado y perfilero, siempre lo que se dice "fuera de cacho". Buscó asimismo el parón como alternativa, más puede entenderse que no fue nada efectivo, ni original.

Ya el sexto, cuya mansedumbre lo demuestra el hecho de salir huyendo del caballo en el único picotazo que recibió, estuvo en el suelo absolutamente en todas las tandas. Y su matador, Luque, espeso de ideas, pesadísimo, intentando cortarle el escaso viaje para ver si conseguía algo también por la vía del arrimón. Hasta los alardes en las cercanías estuvieron de más. Nada resultó. 

 FICHA DEL FESTEJO.-
Dos toros para rejones de Carmen Lorenzo, lidiados en primero y cuarto y lugar, cómodos de pitones teniendo en cuenta el reglamentario "afeitado, y, aunque manejables, yendo a menos. En lidia ordinaria, cuatro toros de Román Sorando, desiguales y fuera de tipo, justos de fuerza y de raza, apagados y deslucidos.

El rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza: dos pinchazos, metisaca en los blandos, rejón y descabello (silencio); y medio rejón y rejón (ovación).

Alejandro Talavante: pinchazo y estocada (silencio); y media estocada (aviso y ovación tras petición).

Daniel Luque: pinchazo y estocada (silencio tras aviso); y estocada (silencio).

La plaza se llenó en tarde espléndida.

domingo, 31 de julio de 2011

Gran "victorinada"y una sola oreja para Ferrera /Por Juan Miguel Núñez

-Antonio Ferrera con al extraordinario Victorino,
el mejor toro de la feria-

Gran "victorinada" 
y una sola oreja para Ferrera con el mejor toro de la feria

Juan Miguel Núñez

Santander, 30 jul (EFE).- El torero Antonio Ferrera cortó solamente una oreja al toro más importante de lo que va de feria de Santiago, de la ganadería de Victorino Martín, hoy en Santander.


"VICTORINO" DE BANDERA
Gran corrida en lo que a toros de refiere, lástima que prácticamente pasó desapercibida para toreros y público.
El nombre de Victorino Martín suele concitar espectación por aquello del poco manejo que se dejan sus toros para los toreros, pero hoy fue al revés. Corrida con mucha "transmisión", a pesar de todo, haciéndole las cosas bien, con excelente respuesta.

Toro de no va más el quinto, dechado de bravura en los tres tercios, pronto y humillado, repetidor y largo de embestida. Toro incansable, duró muchísimo. Cuando Ferrera le montaba la espada todavía tenía otra faena.
Hubo oreja para el torero, lo cual no es suficiente elogio para "el victorino", que era de dos. En verdad la gente pidió también ese doble trofeo, que el presidente no concedió, y de paso, lo más imperdonable, se le disimuló al toro la vuelta en el arrastre.
Lanceó bien Ferrera a la verónica, ganando terreno y abriendo el compás. Empujó el astado en un puyazo, el único que tomó, algo trasero. Y hubo quite por delantales, pero tuvo Ferrera el feo detalle de darlos todos por el pitón derecho, despreciando el otro, que era tan bueno o más como iba a quedar demostrado después en la muleta.
Ferrera banderilleó en solitario haciendo su consabido alarde de facultades, y con un inoportuno gesto cuando mandó callar al tamboril y la gaita de la peña "La Pirula", una tradición de toda la vida en esta plaza durante el tercio de banderillas.

El caso es que, volviendo al protagonismo del toro, desde los primeros compases con la muleta se desplazó con mucho "carbón" pero siempre por abajo, abriéndose lo justo para iniciar y repetir la siguiente embestida sin agobios para el torero.
Eso si, no perdonó errores, y cuando Ferrera le quitó la muleta antes de tiempo, el mismo toro le avisó que no era manera.
Se sucedieron las series con ambas manos, fundamentalmente por el derecho, todo muy rápido y sin nada extraordinario. Hasta que bien avanzado el trasteo tomó conciencia el torero de la importancia del toro, relajándose algo más. Por fin unos muletazos más pausados y hondos. Pero vuelta enseguida al toreo centelleante de molinetes y recortes.
Murió el toro de una gran estocada en la suerte de recibir, y esto si que fue mérito del torero, que finalmente paseó una oreja.
La faena anterior de Ferrera fue larga y con altibajos, descargando la suerte en el toreo a derechas, y más asentado al natural aunque sin la necesaria ligazón.

Padilla resultó como acostumbra un torbellino en todo, desde las seis largas cambiadas de rodillas, seis, que se dice pronto, en su primero y hasta la estocada con la que hizo rodar al cuarto. Torero todo corazón, sin embargo no siempre se acopló lo suficiente.
En su noble e importante primero anduvo casi siempre descruzado, y desde luego acompañando más que toreando.
Todavía más efectista en el cuarto, al que banderilleó fácil y seguro, lo más llamativo del trasteo fueron los remates de serie, de lo más variados, ora con el rodillazo, ora con el abaniqueo, incluso el desplante. La petición de oreja resultó insuficiente.

El primero de Bolívar fue un punto violento, mas se impuso el torero y al final no pareció tanto. Tampoco Bolívar llegó a entrar en profundidades.
Y con el noble y repetidor sexto, toreó Bolívar siempre por fuera, vaciando los muletazos lejos y por alto. Primó la desconfianza en la faena, y el eco de la misma se redujo a unas leves palmas de la despedida.

FICHA DEL FESTEJO.- 
Toros de Victorino Martín, bien presentados, bravos y nobles en distinto grado. Corrida completa en todos los tercios, con un quinto toro extraordinario.
Juan José Padilla: estocada desprendida y atravesada, y cuatro descabellos (silencio tras aviso); y estocada (gran ovación tras petición).
Antonio Ferrera: tres pinchazos y estocada (silencio); y estocada recibiendo (oreja con fuerte petición de la segunda).
Luis Bolívar: estocada atravesada que medio escupe (silencio); y estocada (palmas).
La plaza se llenó en tarde soleada.

viernes, 29 de julio de 2011

Manzanares corta la única oreja y "Morante" lo borda con el capote / PorJuan Miguel Núñez



Manzanares corta la única oreja 
y "Morante" lo borda con el capote 

"...Toros de "El Pilar",escasos de presencia, y lo que es peor, 
con muy fundadas sospechas de "afeitado"..."



Juan Miguel Núñez
Santander, 29 jul (EFE).- El torero José María Manzanares cortó la única oreja del séptimo festejo de la Feria de Santiago, hoy en Santander, en el que José Antonio "Morante de la Puebla" bordó el toreo a la verónica.

BUEN FONDO PERO SIN PITONES Buena corrida la del Pilar, aunque insignificante por lo del "afeitado". Parece mentira, lo que va de un día a otro. En la víspera se lidió un encierro de Torrestrella de aquí te espero por su apabullante cuajo y seriedad, naturalmente de pitones aparentemente intactos.

En función del toro, en este caso de las cornamentas, habría que valorar también los méritos de los toreros. Manzanares ha cortado una oreja y hubo muchos motivos para hablar también muy elogiosamente de "Morante" aún sin haber "tocado pelo".

Pero las cosas en su sitio: el toro sin pitones, parece menos toro, e incluso no es tal.

Fechorías aparte -también conviene dejar claro que la culpa no es del pobre animal-, Manzanares hizo una faena muy bella a su primero, aún sin estrecheces, con mucha limpieza y gran estética, basada en el temple.

Lucieron todos los muletazos, quede claro. Pero se notó mucho el recurso, o defecto según se mire, de esperarle con la muleta retrasada para que el medio muletazo aparentara más.

Después de recorrer mucha plaza, echó mano todavía de dos circulares invertidos que tienen poco que ver con ese estilo suyo que intenta ser tan depurado. Táctica válida puesto que es una manera de amarrar trofeos cuando el público se entrega sobre todo con lo superficial.

Mas hubo algo muy serio, la estocada recibiendo, perfecta de ejecución y colocación, en todo lo alto y de efecto letal. Clamorosa petición del doble trofeo, que, no obstante, el presidente dejó en uno solo.

El sexto fue un toro de mucha clase, con un tranco excelente, sin embargo, con muy escasa fuerza. Manzanares se empeñó en torearle, a fin de cuentas para no llegar a nada.

Lo grande vino con "Morante", que después de ganarse una sonora bronca en el primero por su absoluta inhibición, bordó el toreo de capa en el cuarto. Seis verónicas y media, y remate, de las que el poeta llamó de alhelí. Menudo alboroto. Y todavía más "fiesta" en un quite de cuatro y media.

Lástima que la faena de muleta no tuvo continuidad. El toro, llevando la cara suelta, obligó en ocasiones a ciertas prisas por parte del torero. Mejor por el pitón derecho ya que por el izquierdo "reponía".

Hubo pasajes de mucha consistencia, aunque en conjunto lo que sobresalió fueron los detalles. Pinturas esporádicas de gran belleza. No remató con los aceros y la cosa quedó en una simple ovación.

Leandro Marcos
no hizo una apuesta seria en ninguno de sus toros. Su primero duró poco, pero así y todo hubiera valido más que de sobra si no es porque el hombre estuvo más precavido de la cuenta, además dejándose enganchar en muchas ocasiones.

El quinto fue toro bueno, pero otra vez la faena no tuvo suficiente calado. Se empeñó Marcos en torear de las rayas para adentro, de modo que el toro tampoco sacó todo lo bueno que apuntaba.

Hubo prestancia y cierta suavidad, buena apostura en ocasiones, pero sin estrecheces. Y entre esto último y que el animal andaba capitidisminuido de defensas, la gente no entró en la faena. EFE jmnb/ea (foto)

FICHA DEL FESTEJO.- 
Toros de "El Pilar", escasos de presencia, y lo que es peor, con muy fundadas sospechas de "afeitado". Lo mejor del ganado su nobleza. Cinco de juego más que aceptable, sobre todo el tercero; también el sexto tuvo mucha clase, aunque ninguna fuerza; de muy buen son, cuarto y quinto; el segundo duró poco; y el único que "no sirvió", el primero.

José Antonio "Morante de la Puebla"
: pinchazo hondo (bronca); y pinchazo y casi entera (ovación).

Leandro Marcos: pinchazo honda, estocada tendida y cruzada, y diez descabellos (silencio tras aviso); y casi entera (ovación).

José María Manzanares
: estocada recibiendo (oreja con fuerte petición de la segunda); y pinchazo y estocada (palmas tras aviso).

En cuadrillas, buenos pares de Curro Javier y Luis Blázquez en el tercero.

La plaza se llenó en tarde soleada y con ligera brisa que a ratos molestó en el ruedo.
*****
Vídeo de Morante toreando de capa

martes, 26 de julio de 2011

SANTANDER: Juan del Álamo pega fuerte en su alternativa: dos orejas sin discusión / Por Juan Miguel Núñez

-El diestro Julian López " El Juli " da la alternativa a Juan del Álamo-
Juan del Álamo pega fuerte en su alternativa:
dos orejas sin discusión
Juan Miguel Núñez / EFE

Santander, 25 jul (EFE).- Juan del Álamo salió triunfador en la tarde de su alternativa, hoy en Santander, al cortar dos orejas sin discusión que le ponen desde ya en el disparadero de torero importante.

EL EMPAQUE DE LA SUFICIENCIA
Torero a la vista. Torero importante, Juan del Álamo. En su alternativa ha dejado dicho lo que puede ser en el futuro, que ya venía adivinándose en la más que prometedora etapa que ha tenido como novillero. Ha cortado dos orejas, que debieron ser tres si no es por la cicatería del presidente, que le negó un apéndice en el toro del doctorado.

Del Álamo ha estado más que bien, por encima de las escasas posibilidades que ofreció el ganado. Porque la corrida, hay que advertir, dejó mucho que desear sobre todo por la falta de fuerzas. Sin embargo, hay que insistir, la capacidad en todos los órdenes del nuevo matador de toros ha sido determinante para que el festejo pareciera otra cosa, incluso con tono triunfal.

Faena de muy buena técnica, de mucho aplomo y torería la que llevó a cabo Del Álamo en el de la alternativa. Buenos lances en el recibo y exquisita faena de muleta, de mucho temple y seguridad, gran estética y hasta hondura. Del Álamo lució el empaque que da la suficiencia, y eso que tuvo que ajustarse a las exigencias del toro, que por sus limitadas fuerzas, anduvo más bien a la defensiva.

No se entiende que el presidente le negara la oreja, quizás al considerar que la falta de contundencia con la espada debía ser determinante para la concesión del trofeo. Había pañuelos más que de sobra, y desde luego mereció el trofeo.

Ya en el último, con la tarde metida en ambiente poco propicio por el agua que arreciaba, y sobre todo por la escasa rentabilidad que se podía sacar del poco juego de los toros, la apuesta del toricantano se redobló.

Una larga cambiada en el tercio, los consiguientes lances a la verónica y un quite por navarras. No se guardó nada Del Álamo, que abrió faena de muleta con unos exquisitos pases de trinchera. El toreo al natural fue de verdadera maravilla. Y en el fin de fiesta, unos molinetes de rodillas, dos "alegrías" por la cara y unas emotivas bernadinas. La estocada esta vez, letal. Y las dos orejas de verdad.

Perera arrancó un apéndice al quinto por el valor que le echó y la habilidad que puso en el trasteo. Toro inválido para no ser menos. Se le midió mucho el castigo, lo que en buena medida le ayudó a echarse para adelante. Pero se quedaría en toro de viaje corto y venciéndose por el derecho.
En resumidas cuentas, lo fundamental se redujo a unos naturales espaciados, incluso tropezados. Aunque Perera aprovecharía en las postrimerías para ensayar unan especie de arrimón con un par de circulares invertidos, argumento principal de la faena. Eso y la estocada para cortar la oreja.

En su toro anterior, que embistió siempre con la cara alta y pegando un tornillazo al final de los pases, Perera no pudo pasar de las apariencias.

Tampoco "El Juli" redondeó nada. Su primero, corto de embestida y reponiendo, cuando no perdía las manos para ir directamente al suelo. Y parecido en el cuarto, al que trató de mantener en pie, pero sin conseguirlo.

FICHA DEL FESTEJO.- 
Toros de Jandilla, de desigual presentación, bajos de raza, y sobre todo flojos, algunos en el límite de la invalidez. Sólo el primero se sujetó algo. Pitados la mayoría de los arrastres.

Julián López "El Juli": estocada baja y dos descabellos (silencio); y dos pinchazos y estocada (silencio).

Miguel Ángel Perera: pinchazo hondo (silencio); y estocada (oreja tras aviso).

Juan del Álamo, que tomaba la alternativa: pinchazo hondo (vuelta tras petición); y casi entera (dos orejas).

La plaza tuvo lleno de "no hay billetes" en tarde de nubes y calor, y con un calabobos intermitente, que se volvió lluvia pertinaz en el último.

viernes, 8 de julio de 2011

Pamplona: Oreja "de merienda" para Rubén Pinar /Paco Aguado / EFE

Rubén Pinar en redondo al buen Torrestrella
(Foto Emilio Méndez-Burladero.com)

Oreja "de merienda" para Rubén Pinar en Pamplona

Paco Aguado.
EFE - 07/07/2011
Pamplona, 7 jul (EFE).- El torero albaceteño Rubén Pinar cortó la única oreja de la primera corrida de toros de los Sanfermines, que premió la faena al cuarto de la tarde, el que llaman "de la merienda", único momento en que las peñas pamplonesas no tapan con su alboroto los ecos de lo que sucede en el ruedo.

El ruido que todo lo tapa El día del Patrón, como cada año, las peñas volvieron a los tendidos de sol de la plaza de Pamplona para disfrutar de su particular fiesta, independientemente de lo suceda en el ruedo. Y como cada año volvieron a atronar la tarde con todas las piezas de su repertorio: desde "La chica ye-ye" a "Resistencia", desde la sintonía de Eurovisión a "El rey", pasando por los cánticos más tradicionales y otras tonadas más modernas de Barrikada, AC-DC, y Kortatu.
Tal estruendo, cada feria que pasa más intenso y persistente, crea una barrera sonora con la arena que hace que pocas veces el toreo encuentre eco en el tendido, que los toreros vean recompensado su esfuerzo con los olés y las palmas de ánimo.

Así pasó en las dos valientes y entregadas faenas que el mexicano Arturo Saldívar planteó a un lote violento, complejo y problemático, en cuya lidia, ya desde los lances de recibo al segundo de la tarde, sufrió volteretas y empellones, aunque sin consecuencias graves.
Saldívar aguantó estoicamente el peligro manifiesto y los tornillazos de ese primer enemigo sin que disminuyeran los decibelios en los tendidos de sol, y se encajó con mucha sinceridad ante la deslucida y descastada embestida del astifiísimo sexto sin escuchar un solo olé de recompensa entre el chirriar de trompetas y trombones.

Algo parecido sucedió en el tercer toro con el sevillano Esaú Fernández, que tras su alternativa abrileña en Sevilla mataba hoy la segunda corrida de su carrera. Y nada menos que en Pamplona. El joven espada estuvo seguro y muy aseado ante un toro calamocheante negado a seguir la muleta más de un par de metros, e incluso sacó pases limpios que tampoco consiguieron distraer la atención de los tendidos hacia la arena.
Hasta tuvo que llamar con gestos la atención de las peñas para que valoraran la larga a portagayola que se disponía a realizar a la salida del sexto, sólo que luego hubo bastante menos seguridad en su quehacer ante un toraco grandón e insulso, que muleteó bajo los acordes del "Vals de Astraín".

El mejor resultado estadístico de tarde tan musical -vuelta al ruedo y oreja- fue para Rubén Pinar. Y no tanto porque estuviera aseado con el lote más potable como por el hecho de que le tocó actuar en el toro "de la merienda", ese durante el que las bocas se llenan de bocadillos de magras con tomate o de ajoarriero, sin posibilidad de cantar ni de soplar instrumentos de viento.
En ese toro volvieron a escucharse los sonidos naturales del toreo, e incluso los acordes del pasodoble de "La Pamplonesa".
Y, por supuesto, se oyeron nítidamente los olés y las ovaciones a una actuación marcada por el oficio del albaceteño, que supo mover sin exigirle demasiado esfuerzo a un toro noble que se empleó más que sus hermanos.
Como con el primero de la tarde, Pinar se dio también con éste a un final de recursos populistas que calentó los ánimos para terminar de anotarse ese mejor balance de la corrida, en ambos tras una efectiva estocada. 

FICHA DEL FESTEJO: 
Seis toros de Torrestrella, de dispar volumen pero todos con gran seriedad y de astifinas y aparatosas cabezas. En general, dieron un juego descastado, áspero y a la defensiva. El lote de Pinar resultó el más manejable.
Rubén Pinar: estocada desprendida de rápido efecto (vuelta al ruedo tras petición); estocada desprendida (oreja).
Arturo Saldívar: estocada trasera (silencio); pinchazo y estocada tendida (silencio).
Esaú Fernández: estocada baja (silencio); pinchazo, estocada desprendida y dos descabellos (silencio).
La plaza se llenó.

viernes, 27 de mayo de 2011

SAN ISIDRO: "Morenito de Aranda", muy firme / Por Juan Miguel Núñez - EFE

-Morenito de Aranda- 

Un toro con empuje y un torero,
"Morenito de Aranda", muy firme


Juan Miguel Núñez / EFE
Madrid, 26 may (EFE).- Un toro con empuje y emoción, y enfrente un torero muy dispuesto, "Morenito de Aranda", y en la conjunción de ambos, una emotiva faena, sin embargo, sin premio final por el fallo con el descabello, hoy en Las Ventas.
"MORENITO", PODEROSO Y ARTISTA
Sólo por presencia -indecente presencia, conviene matizar-, se sabía que los toros no iban a "servir". Aunque el público no protestó hasta el cuarto, desde luego el colmo, un toro colorado muy corto, que de haber tenido la capa negra aún hubiera parecido más chico.
Quede claro que fueron los toros la piedra de toque del fracasado festejo. Aunque no sería justo pasar por alto la emoción que prestó el segundo, un toro, sin embargo, al que hay que analizar minuciosamente en el comportamiento que tuvo en cada tercio de la lidia.
Distraído de salida. "Morenito" le enjaretó pausados y más que estimables lances a la verónica. Manso sin paliativos en el caballo, y manso en banderillas, se iba suelto a las primeras de cambio.
Y la muleta. Ahí cambió el panorama. El toro empezó a "desarrollar" lo que no parecía. Violentas y muy bruscas las primeras arrancadas. El toro huía hacia adelante, arrollando, y la gente confundió genio con bravura.
El mérito de "Morenito" fue grande, primero por aguantar aquel torrente de aspereza, sin permitirse un fallo o paso atrás, que el toro hubiera aprovechado para hacerse el amo de la situación. La muleta siempre por delante para engancharle y llevarle muy tapado, adelantándose a la acción del animal.
Firme y muy quieto, muy seguro, "Morenito" impuso su mando. Se sucedieron las series, primero a derechas, con el toro con mucho ímpetu y cada vez más entregado. Toreo seguido, de perfecto hilván, en series de cuatro y hasta cinco muletazos. Los remates de serie, por abajo, de mucha categoría.
Y todavía, al natural, lo más importante. No le importó a "Morenito" ni el viento ni la brusquedad del astado para seguir "ahí", ahora si cabe más artista que poderoso. La plaza fue un clamor en el final de faena. Una estocada hasta las cintas, sin embargo, no dobló el toro.
El segundo golpe de descabello enfrió incomprensiblemente los ánimos del tendido, que premio la obra con una gran pero cicatera ovación. Que no asomaran pañuelos en demanda del trofeo dice poco bueno de la sensibilidad de la plaza.
Público igualmente frío con Diego Urdiales en el cuarto, un toro descompuesto al que le costaba mucho tomar y seguir el engaño. Urdiales no se rindió, y a base de tesón, y, ojo, también de valor, le obligó a la huida hacia adelante. Y en las pocas e insulsas arrancadas que tuvo, Urdiales le pegó muletazos muy buenos, aislados pero de muy bella factura. Lo mató bien, y sin embargo, se guardó silencio. Tampoco se entiende.
El resto del festejo estuvo marcado por las condiciones adversas de los toros. Urdiales se estrelló con un descastado y casi inválido primero. "Morenito" anduvo voluntarioso frente al incómodo quinto, que se quedaba debajo, sin rematar los viajes, y cuando le apretaba se vencía.
Y Tendero. Faena sin relieve a su primero, que lo poco que empujó fue dando cabezazos. Tampoco tuvo chispa el último, y la faena, aunque laboriosa, no dejó ningún poso. EFE
FICHA DEL FESTEJO.-
Toros de "El Cortijillo", de desigual y en algunos casos también pobre presencia, como ocurrió con el cuarto, una "sardina", en contraste con el altón y "remangado" de pitones quinto, no obstante, éste también algo escurrido por detrás. Los demás igualmente faltos de remate.
En cuanto al contenido, predominó la mansedumbre, el mal estilo y la sosería El segundo fue la excepción, un toro que se movió mucho aunque un punto brusco.
Diego Urdiales: dos pinchazos y estocada desprendida (silencio); y estocada (silencio tras aviso).
Jesús Martínez "Morenito de Aranda": estocada y dos descabellos (gran ovación tras aviso); y pinchazo, media y dos descabellos (silencio).
Miguel Tendero: pinchazo hondo, nuevo pinchazo y tres descabellos (silencio); y pinchazo, estocada corta y dos descabellos (silencio).
La plaza tuvo lleno sin apreturas en tarde plomiza y con viento a rachas que molestó en el ruedo.

domingo, 22 de mayo de 2011

SAN ISIDRO: Diego Ventura, a hombros, le gana la partida a Hermoso de Mendoza / Por Juan Miguel Núñez / EFE

Diego Ventura, 
a hombros, le gana la partida a Hermoso de Mendoza
Juan Miguel Núñez / EFE
Madrid, 21 may (EFE).- El rejoneador Diego Ventura cortó una oreja a cada toro de su lote, abriendo así la correspondiente Puerta Grande, en la corrida de la especialidad celebrada hoy en Las Ventas, un duelo en la cumbre al estar también en el cartel su rival más directo, Pablo Hermoso de Mendoza, que se fue de vacío.


EL REJÓN DE MUERTE, DECISIVO
El cartel de rejones más esperado, en el que entran en competencia Hermoso de Mendoza y Ventura. No es fácil que se anuncien juntos, y menos en plaza de tanta responsabilidad como la monumental madrileña. Se dice que es el más veterano el que viene esquivando al otro, siempre con la excusa de que no quiere abrir plaza y para ello busca un nombre más antiguo que vaya por delante en el cartel.
Aunque últimamente parece que el navarro está poniendo menos pegas. De hecho sus nombres aparecieron juntos en un cartel de la pasada feria de abril, aunque la lluvia se encargó de suspender aquel festejo. De ahí la enorme expectación que había levantado la corrida de hoy, donde se iban a ver por fin las caras en el ruedo.
Al final ganó Ventura, pero no fue un duelo en la cumbre tal como se entiende, sobre todo porque los toros de la familia de "Niño de la Capea" restaron muchas posibilidades de lucimiento. También cuenta el hándicap de Hermoso en la suerte suprema, al perder un trofeo más que seguro en su primero, lo que hubiera equilibrado más la competencia para el siguiente.
Ventura ganó, y por méritos propios. Más templado y riguroso con la ortodoxia de lo que acostumbra, puso la plaza a su favor con un par de piruetas nada más clavar en su primero un rejón de castigo. Ya en banderillas iba a ser definitiva una vuelta completa al redondel llevando al toro imantado al estribo del caballo "Nazarí" en espectacular galope a dos pistas.
El toro a menos, paradito, obligaba a llegarle mucho, y ahí arriesgó lo suyo "Distinto", que como su propio nombre indica, es caballo con personalidad, y sobre todo valor. Los quiebros en la cara, muy ajustadas las reuniones. El único lunar de Ventura, que con las cortas puso dos de tres. Mas al cazarlo a la primera con el rejón de muerte, primera oreja, y hasta petición de la segunda.
El sexto fue el único toro que llevó dos rejones de castigo, lo que posiblemente influyó para que se parara pronto. Aún así la faena resultó otra vez muy templada, buscando siempre Ventura el pitón contrario, y apoyándose en la gran expresividad de sus cabalgaduras, sobre todo la del valiente y agresivo "Morante". El pinchazo previo al rejón definitivo no fue óbice para que paseara otra oreja, con la que amarró la salida a hombros.
Con Mendoza no pudo ser, y no sólo porque apechara con el peor lote del deslucido envío de "los Capea". Sus dos toros, mansos, amagaron varias veces con saltar al callejón antes de buscar definitivamente las tablas, donde también se negaron a embestir.
Con todo, faena maestra la que llevó a cabo Mendoza en el segundo, primero de su lote. Los quiebros y cambios de pitón por dentro sin ir armado, los cites de frente para reunirse al estribo y salir toreando en el sentido literal de la palabra. Y todavía más, la elasticidad de "Chenel", que tan pronto se estiraba como giraba en un palmo, y la temeridad de "Ícaro", abundaron en la explosión del frenesí. La pena, está dicho, el borrón al matar.
El quinto fue toro más remiso en todo, obligando al jinete a buscarle siempre en el refugio de la querencia. Emotiva pelea, que sin embargo no dio sus frutos.
Bohórquez, un lujo de cabecera de cartel, esta vez anduvo con notables desigualdades. En el que abrió plaza, una primera parte de faena muy limpia y con notable acierto al clavar. Sin embargo, a partir de un par a dos manos se vino un poco abajo.
Y algo parecido en el cuarto, tras espectaculares cites de plaza a plaza, "clavó" por dos veces al aire, enmendándolo al final con dos pares a dos manos, esta vez impecables. EFE
FICHA DEL FESTEJO.- 
Cinco toros de Carmen Lorenzo y uno -el cuarto- de San Pelayo, reglamentariamente despuntados, mansones y de juego desigual. Los mejores, tercero y cuarto; el resto, amigos de las tablas y poco colaboradores.
Fermín Bohórquez: cinco pinchazos y dos rejones (silencio); y rejón caído (ovación).
Pablo Hermoso de Mendoza: tres pinchazos y rejón (ovación); y rejón desprendido (ovación).
Diego Ventura: rejón (oreja con petición de la segunda); y pinchazo y rejón (oreja).
La plaza tuvo lleno de "no hay billetes" en tarde espléndida.

viernes, 20 de mayo de 2011

Resurge "El Cid" por naturales / Por Juan Miguel Núñwez / EFE

´Manuel Jesús "El Cid" (Fotografía burladero.com)

Resurge "El Cid" por naturales
 
Juan Miguel Núñez
Madrid, 19 may (EFE).- Un importante "Cid" en lo que es su especialidad, el toreo por naturales, cortó hoy una oreja al hacer vibrar la plaza de Las Ventas, en una faena y triunfo que le devuelve todo el crédito de sus mejores tiempos.
 
DISFRUTA "EL CID" TOREANDO, Y CONTAGIA
 
Vuelve "El Cid" por su fueros. Y otra vez gracias al prodigio de su izquierda. Un triunfo que se le resistía, al plantear la faena a derechas, pero que finalmente fue posible a partir de la cuarta tanda en la muleta, cuando por fin cuajó unos naturales de mucha hondura.
Tomó vuelo la faena, y de qué forma. Crujió la plaza. Muy encajada la figura, el cite con el medio pecho y la muleta adelantada para enganchar al toro allí, y despacito, ceñido y con regusto, vaciar la embestida muy atrás.
Perfecta la posición de toro y torero en cada remate, de forma que no hubo interrupción entre pases. Ritmo y unidad, la emoción de la quietud y la ligazón, y el embrujo de "lo jondo". Algo inenarrable "El Cid" toreando al natural.
Se le vio disfrutar. Ésa fue la primera sensación. Y el contagio que enseguida produjo, su inspiración y mando, su aplomo y su sandunguera mano izquierda. Tres tandas al natural, tres, a cuál mejor. No vale decir que fue faena a más, puesto que desde el primer cite por el izquierdo y hasta que montó la espada, el nivel se mantuvo siempre muy alto.
En un santiamén las lanzas se habían tornado cañas, porque, momentos antes, la plaza le censuró las dudas e indecisiones, la rapidez y el paso atrás, consecuencia de las perversas reacciones que tuvo el toro por el pitón derecho.
Muy bien "El Cid" cuando se hizo con la situación, echando a volar la faena. Fue algo grandioso, y desde luego de mucho mérito por el contexto de la tarde. Lo prueba que no hubo una sola discrepancia en la vuelta al ruedo enarbolando el trofeo: la oreja de más peso en lo que va de feria.
No vale la pena detenerse en la anterior faena a un toro cogido por alfileres, que tomaba los engaños a media altura y sin aguantar dos pases seguidos.
 
Tampoco hubo "ruidos" con Perera a pesar de lo valiente que estuvo con un lote muy complicado. Su primero, manso y "metiéndose" por los dos pitones, distraído a la salida de cada muletazo, terminaría parándose.
Al final de la porfía, larga y muy sincera, al buscar Perera "el arrimón", salió por los aires en una espeluznante voltereta. Tremendo palizón. Volvió a la carga sin mirarse, pero ya el toro se refugió en la querencia, y fue imposible.
En el quinto, más de lo mismo. Toro incierto, mironcete, al que había que aguantar mucho para obligarle a tragarse los muletazos de uno en uno. Un toro que no dejó desahogos, haciendo hilo entre pases, sin atender los cites o "toques" con la muleta.
 
También el primer toro de Luque se venía andando, cuando no tardeaba y miraba mucho, otra veces parándose a mitad del muletazo. Una papeleta que Luque resolvió asimismo por la vía del valor, aunque la faena no llegó a nada.
El sexto se negó en redondo, y eso que le cuidaron mucho en el caballo, sin apenas castigarle. El que quiso mucho otra vez fue el torero, pero de nada sirvió. EFE
 
FICHA DEL FESTEJO.-
Cuatro toros de "El Puerto de San Lorenzo", aceptablemente presentados, mansos e inciertos a excepción del cuarto, que tuvo un buen pitón izquierdo; el tercero fue un sobrero de Salvador Domecq, flojo y deslucido; y el quinto, sobrero también al ser devuelto el segundo y correrse tuno, de Carmen Segovia, incómodo.
Manuel Jesús "El Cid": dos pinchazos y estocada (silencio); y estocada algo tendida y trasera, y descabello (oreja).
Miguel Ángel Perera: pinchazo y estocada desprendida (ovación tras aviso); y pinchazo, estocada y dos descabellos (silencio tras aviso).
Daniel Luque: pinchazo y otro hondo (silencio); y estocada (silencio).
 
En cuadrillas, Joselito Gutiérrez se desmonteró tras banderillear al quinto, invitando a compartir la ovación a Guillermo Barbero.
 
Hubo lleno sin apreturas en tarde entoldada.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Talavante toca la gloria / Juan Miguel Núñez / EFE

gracias a un gran toro de "El Ventorrillo"
 

Talavante toca la gloria
Juan Miguel Núñez
Madrid, 17 may (EFE).- Un gran toro de "El Ventorrillo" fue la base de una importante faena de Alejandro Talavante materializada con el triunfo de las dos orejas y la correspondiente salida a hombros por la Puerta Grande, hoy en Las Ventas, la primera de esta Feria de San Isidro.
 
TALAVANTE TRIUNFA DE PODER A PODER
Talavante ha salido a hombros de la plaza de Las Ventas. Es la segunda vez en su vida que logra un triunfo de estas dimensiones, ya que en abril de 2007, en su confirmación, y cuando aún no había cumplido un año de alternativa, dio idéntico aldabonazo.
 
Por aquella época encandilaba el toreo del joven Talavante por su verticalidad y quietud en las cercanías. Y desde entonces ha procurado mantenerse fiel a ese estilo.
Pero no ha tenido notables progresos en su forma de torear. Su obsesión por lo que en el toreo moderno se ha dado en llamar "el arrimón" le había hecho estancarse. Siempre, o casi siempre, el mismo patrón de faena, en la distancia corta, donde se le notaba más seguro, sobre todo más cómodo.
 
Y puesto que no es lo mismo emocionar poniéndose por delante del pitón que andarse con florituras detrás de la oreja, resulta que lo que hacía Talavante era estar "escondido". Así se ha pasado estos años, aliviándose por la falta de estrecheces. Además, tampoco venía manejando la espada con tino cuando ha habido que amarrar el triunfo después de una faena importante en sitio clave.
 
Estaba necesitando la carrera de Talavante esta bocanada de aire fresco que le ha llegado hoy con el gran toro de "El Ventorrillo", que desde el primer momento le ha pedido distancia. Aún así todavía hubo momentos que parecía empeñado en torearle a base de encimismo, y para ello "cortándole" los viajes, puesto que la primera condición para pisar esos terrenos es que el toro se pare.
 
El de "El Ventorrillo" fue una máquina de embestir, "empujando" los engaños por abajo, y desplazándose largo. Y además con "carbón". Ya había derribado en varas de forma espectacular. No hubo nada sobresaliente con el capote, y la gente empezaba a tomar partido por el toro, cuando en la primera tanda a derechas, sin probaturas previas, con cuatro muletazos hirvió la plaza.
Otra más de igual guisa, el cambio por detrás y el de pecho. La locura. Pero ahí, por un momento, se notó que el hombre quería frenar tanto ímpetu en el toro, con dos, tres recortes, ¿realmente era lo que pedía el toro?
La respuesta la encontró pronto Talavante, al cambiar de mano, al venirse el toro "haciendo el avión", planeando con un estilo soberbio. Los naturales tuvieron profundidad desde el temple, el mando y la ligazón. Ya no hubo más intentos de recurrir al "arrimón".
Distancia para lucir las buenas condiciones del astado, y para ahondar en la verdad y pureza del toreo de poder a poder, por los dos pitones. Sincero, serio, todo muy auténtico. Faena de altura en lo que se conoce como fundamental. Y como corolario, un par de "alegrías" y unas manoletinas muy ajustadas.
 
La estocada en la suerte de recibir, y la plaza blanca de pañuelos. Las dos orejas que paseó harán posiblemente a Talavante tener en cuenta en lo sucesivo otros planteamientos de faena. Que cada toro tiene la suya, y éste, de nombre "Cervato" fue el que le aupó a un triunfo crucial para su carrera.
El sexto, noblón y con menos raza, le permitió estar fácil, pero sin ahondar.
 
Al primer espada, "El Cid", le tocó un primer toro con nervio, que le desbordó. El cuarto, sin celo y a menos, le sirvió para justificarse sin más.
 
Y Perera, en el primero de los suyos, se le vio mandón, firme, con buen sentido de la estética, pero en faena a menos, como el propio toro. El quinto fue el que menos aportó, escarbando y a la defensiva, y así no hubo manera. EFE
 
FICHA DEL FESTEJO.-
Toros de "El Ventorrillo", bien presentados y encastados en distintos grados. Tuvo genio y "transmisión" el primero, aplaudido; también se movió mucho el segundo, aunque a menos, igualmente aplaudido; el tercero, el mejor con diferencia, hasta ahora el toro de la feria, bravo y empujando con mucha clase; y más apagados los tres últimos.
Manuel Jesús "El Cid": pinchazo, estocada y diez descabellos (pitos); y dos pinchazos, estocada y descabello (silencio).
Miguel Ángel Perera: pinchazo y media desprendida (silencio tras aviso); y pinchazo hondo y estocada (silencio).
Alejandro Talavante: estocada recibiendo (dos orejas); y media tendida y dos descabellos (silencio tras aviso).
En cuadrillas, saludaron montera en mano Joselito Gutiérrez y Guillermo Barbero en el segundo.
 

martes, 17 de mayo de 2011

San Isidro: Barrio supera la prueba de Flor de Jara / Por Juan Miguel Núñez

Víctor Barrio /
(Foto Luis Miguel Sánchez-Burladero.com/)

"...El otro héroe de la tarde fue Víctor Barrio, que además hizo méritos más que de sobra para cortar la oreja injustamente denegada...."

Barrio supera la prueba de Flor de Jara,
en la que cae herido Jiménez Fortes
Juan Miguel Núñez
Madrid, 16 may (EFE).- Una novillada dura y difícil, con peligro para ser claro, de Flor de Jara, dejó el balance de una vuelta al ruedo con sabor a trofeo de Víctor Barrio, y un percance de carácter menos grave de Jiménez Fortes, hoy en Las Ventas.
BARRIO, VALOR, SUFICIENCIA Y TORERÍA
El percance que sufrió Jiménez Fortes merece mejor reconocimiento que el sollozo por su dolor. El joven novillero cayó herido por arrestos y pundonor, por un querer lo imposible cuando se veía claro que el tributo iba a ser la cornada.
Cuando se quiere tanto y a toda costa en condiciones tan adversas, lo más probable es que se haga presente el infortunio. Y así fue.
Jiménez Fortes había templado mucho con el capote en un mecido saludo a la verónica. Pero cambió radicalmente el comportamiento del astado en el último tercio, tanto que nadie puede asegurar ahora con certeza cuándo y de qué manera le metió el pitón entre tantos acosones y desarmes, y alguna que otra voltereta, durante el valiente trasteo.
Loor para el valiente novillero malagueño, que podía haberse ido antes a la enfermería. Pero se tragó la sangre derramada, aguantando hasta poner la rúbrica con la espada, y ya, sin aspavientos, dejar el ruedo por su propio pie.
El otro héroe de la tarde fue Víctor Barrio, que además hizo méritos más que de sobra para cortar la oreja injustamente denegada.
Apuesta fuerte la suya desde el mismo momento que pidió anunciarse con este hierro sabiendo lo que podía haber detrás de su encaste santacolomeño, que por algo lo rehúsan los toreros de arriba. Barrio quiso hacer el gesto después de haber quedado el pasado año como el novillero con mejores espectativas para éste.
Así es como hay que venir a Madrid, y en San Isidro. Y aunque todavía le aguarda un segundo paseíllo en este mismo ciclo, a pesar del trago que estaba siendo lo de hoy, no volvió la cara en ningún momento, al contrario, sus dos faenas fueron una lección de coraje y valor, orgullo y pundonor, por supuesto también capacidad técnica y notables argumentos artísticos. Torería se llama eso.
A sus dos novillos los esperó de salida en el centro del ruedo. Había que tener agallas, como estaba saliendo la novillada. Al tercero le dio unos escalofriantes lances, una espaldina ligada a cuatro tafalleras de increíble ajuste, quedando prendido en el remate de la media de rodillas. No fue posible en el quinto, por la mala condición del astado, pero Barrio estuvo también "ahí".
Ya con la muleta, la misma disposición. Barrio aguantó sin pestañear las inciertas y perversas embestidas de uno y otro. El tercero como mucho se tragaba dos, al tercero ya venía cruzado, al bulto. El fondo de "olés" esta vez se hizo de "ayes". Vale decir que en el mérito de la faena se fundamentó en el mismo tesón y el valor para sacar aquello adelante. Menudo estuvo Barrio.
Pues mejor si cabe, más poderoso y suficiente, en el quinto. El ánimo otra vez intacto, muy firme y corriendo bien la mano, y eso que el de Flor de Jara venía siempre "cazando". Barrio procuró llevarlo muy tapado, sometiéndole en lo que cabía, muy suficiente el torero, muy capaz. Se agotan los adjetivos para ponderar tan vibrante actuación.
El presidente, sin embargo, no supo valorarlo, quizás porque la espada no cayó en su sitio exacto. Pero la bronca al usía lo dice todo, y todavía más la aclamada vuelta al ruedo del torero segoviano, quien sin cortar orejas ha vuelto a triunfar en Madrid.
El primer espada, Manuel Larios, pasó también su particular calvario en los dos novillos de su lote, revoltosos y peligrosos como los que tocaron en suerte a sus compañeros.
Y hablando de suerte, el destino quiso que Larios estoqueara el segundo que hubiera correspondido al compañero herido. El único astado suavón, excepción del terrible encierro. No obstante, en éste estuvo sólo fácil, dándose el gusto de sentirse seguro y confiado. Pero en circunstancias como las de hoy eso se llama oportunidad perdida. EFE
FICHA DEL FESTEJO.- Novillos de Flor de Jara, con presencia y malas ideas. Novillada que, mucho más allá de las dificultades, planteó serios problemas por su falta de fijeza en cinco novillos, sin atender "los toques", "orientados" y apuntando al cuerpo.
Un infierno, aliviado sólo por el poco empuje que tuvieron los astados, de los que fue excepción el sorprendentemente suavón quinto, corrido en sexto lugar al alterarse el turno por la cogida de Jiménez Fortes.
Manuel Larios: pinchazo y estocada desprendida (silencio); bajonazo (silencio); y estocada (palmas).
Jiménez Fortes: estocada algo trasera y tendida (palmas).
Víctor Barrio: estocada delantera y caída (ovación); y estocada caída (vuelta tras petición, con abucheo al "palco" por denegar el trofeo).
En la enfermería fue operado Jiménez Fortes de "herida en el tercio medio cara externa del muslo derecho, con trayectoria ascendente de 20 centímetros, que causa destrozos en los músculos tensor de la fascia lata y vasto externo, de pronóstico menos grave".
En cuadrillas, excelente el picador Luciano Briceño, se agarró en dos buenos puyazos al tercero, y en este novillo puso un buen par "el tercero" Alberto Zayas, quien saludó después en el quinto al compartir la ovación con Miguel Martín, que puso asimismo dos soberbios pares.
Al final del paseíllo se guardó un minuto de silencio para conmemorar la muerte en Talavera de la Reina, hace 91 años, de Joselito "El Gallo".
La plaza rozó el lleno en tarde agradable.
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Momento de la cornada a Jiménez Fortes
(Foto Luis Miguel Sánchez-Burladero.cm/)

lunes, 16 de mayo de 2011

El mexicano Saldívar, frescura y osadía en una tarde gris de toros y toreros / Por Juan Miguel Núñez / EFE


El mexicano Saldívar,
frescura y osadía en una tarde gris de toros y toreros

"...¿A quién iban a engañar con la corrida de hoy? Ganadero, empresa, toreros con sus veedores y apoderados, sabrán qué pretendían...
Una corrida impresentable en todos los aspectos, cuyo resultado no podía ser otro..."

Juan Miguel Núñez / EFE

Madrid, 15 may (EFE).- El mexicano Arturo Zaldívar, que confirmaba la alternativa, escuchó hoy en Las Ventas las únicas ovaciones de la tarde, por dos faenas con muy buenos apuntes, de frescura y osadía, en contraste con la apagada actitud de los otros dos alternantes.
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SAN ISIDRO MERECÍA ALGO MEJOR
El patrón de Madrid, San Isidro, merecía mejores toros para celebrar su festividad. Se preguntaba el personal, con sorna, si era corrida lo que tocaba hoy. Pues a la vista de lo que iba a apareciendo por chiqueros, se planteaban muchas dudas.

Dicen algunos que se pasan de listos que es así como tienen que ir los toreros considerados figuras. Toro que no moleste por presencia. Y si puede ser, en el límite del descastamiento, que tampoco asuste por comportamiento.
Un toro al que se llega después de una muy estricta y deleznable selección de acuerdo a los genes que atesoran la vaca madre y el padre semental.
En el juego entran prácticamente todos, desde el ganadero que los cría al empresario que los contrata, y naturalmente con el beneplácito del torero y su entorno. Todos de acuerdo, sin contar con la clientela, el público, al que dedican el más el más cruel de los desprecios.

Los toros de hoy no se parecían en nada a los que lidió esta misma ganadería hace apenas un par de semanas en Sevilla, cuando el famoso "Arrojado" mereció el honor del indulto, y todavía en aquella corrida hubo ejemplares muy notables en cuanto a presencia y juego.
¿A quién iban a engañar con la corrida de hoy? Ganadero, empresa, toreros con sus veedores y apoderados, sabrán qué pretendían.
Una corrida impresentable en todos los aspectos, cuyo resultado no podía ser otro. Al final todas las miradas estaban en "Morante", principal responsable del desaguisado por su condición de máxima figura, y acusaciones también, aunque en menor grado, para Talavante, a quien apodera la misma empresa. Queda eximido el toricantano Saldívar, sin fuerza para exigir martingalas de este tipo.

"Morante" pagó cara la osadía de venir con esta birria de corrida. Porque ni sus toros "sirvieron", ni el público le echó cuentas. Si primero, blando y desrazado, fue muy protestado. Apenas tomó los engaños, y cuando lo hizo fue doblando las manos. El hombre se limitó a gesticular su impotencia con unas ligeras probaturas sin llegar a estructuras faena.
Tampoco resultó propicio el manso cuarto, incapaz de dar dos arrancadas seguidas. "Morante" estuvo de nuevo escaso de ánimo, discontinuo y sin compromiso.

Talavante hizo lo que pudo, que no fue mucho. En su primero, algún muletazo serio por el pitón izquierdo antes de que el toro empezara a quedarse corto, que fue enseguida. Otro inconveniente que tuvo la faena fue que el animal, muy soso, apenas humilló. No superó el torero tantos inconvenientes.
En el quinto, toro manso y con genio, que al embestir llevaba lo que se dice "la cara suelta", pegando tarascadas y volviéndose en un palmo, estuvo de nuevo Talavante despegado y fuera de cacho, citando al pitón de acá, con demasiadas precauciones. De modo que no interesó lo más mínimo.

Y en el país de los ciegos, el tuerto fue el rey, en este caso, el mexicano y confirmante Saldívar, que aún un punto acelerado y hasta despegadito en el de la ceremonia, por lo menos se le vio más decidido. Especialmente emotivo el comienzo con la muleta, toreando de rodillas en el centro del anillo, y queriendo hacerlo como si estuviera de pie. No hubo faena compacta porque el toro, sosito, duró poco.
El sexto ayudó más, de modo que el mexicano, después de anotarse un estimable quite por chicuelinas, llevó a cabo un trasteo que por momentos hizo concebir esperanzas de triunfo.
En lo fundamental enganchó siempre al toro por delante, lo templó y lo llevó lejos ligando los muletazos. Hasta que el toro se acabó, aquello tuvo exquisita limpieza, cierta donosura. Querer fue poder. Lástima que la espada no entró hasta el tercer viaje.
No obstante, la impresión que dejó el mexicano fue muy buena. EFE
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FICHA DEL FESTEJO.- Toros de Núñez del Cuvillo, desiguales y justos de presencia, mansos y escasos de raza, en general de muy poco juego. El sexto, el único que ayudó algo.
José Antonio "Morante de la Puebla": pinchazo y descabello (silencio); y cuatro pinchazos y estocada (silencio tras aviso).
Alejandro Talavante: estocada en "los blandos" y estocada corta (silencio); y media tendida y descabello (silencio).
Arturo Saldívar: casi entera (ovación tras petición minoritaria); y dos pinchazos y estocada caída (ovación).
En cuadrillas, un quite de Julio López, a cuerpo descubierto y de mucho riesgo a su compañero Fernando José Plaza a la salida de un par en el quinto.
La plaza tuvo lleno de "no hay billetes" en tarde soleada y, a pesar de una ligera brisa fresca, agradable.

domingo, 15 de mayo de 2011

Feria de San Isidro: Fandiño corta una oreja, con distinción y mucho pundonor

Iván Fandiño al natural / Foto Marco A. Herrero-Burladero.com
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Fandiño corta una oreja, 
con distinción y mucho pundonor

"...Dicen que la decisión fue de los tres toreros, matizada por el presidente de turno, que en las consultas previas llegaría a "amenazarles" -sería más suave el término advertirles, y de ahí las comillas- con echar para adelante toda la corrida, los seis toros, si salía el primero, así cayeran chuzos de punta...""

Juan Miguel Núñez
Madrid, 14 may (EFE).- El diestro Iván Fandiño cortó una oreja hoy en Las Ventas, como ya hiciera el pasado 2 de mayo en la Corrida de la Comunidad con una heroica actuación, sin embargo ésta de hoy por una faena de aire más distinguido y desde luego tanto pundonor.
 
FICHA DEL FESTEJO.- Toros de "El Montecillo", bien presentados y de juego desigual. Fueron buenos los dos primeros, ovacionados ambos, y de peor condición el resto.
Uceda Leal: estocada (ovación tras leve petición); y estocada (silencio).
Iván Fandiño: estocada (oreja); y estocada ligeramente desprendida (ovación).
Miguel Tendero: pinchazo y estocada (silencio); y pinchazo hondo y estocada desprendida y perpendicular (silencio).
Sin destacados en las cuadrillas.
La plaza tuvo más de tres cuartos de entrada en tarde desapacible, con lluvia incesante desde mucho antes del paseíllo y hasta la mitad del cuarto.
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LA LLUVIA Y EL TRIUNFO DE FANDIÑO
El público, otrora soberano y "respetable" como se ha dicho siempre que se han tomado determinaciones que afectan a la programación, desarrollo y valoración final del espectáculo taurino, ya pinta poco en Madrid. O nada. Porque nadie cuenta con el espectador para saber si quiere que se dé la función bajo un diluvio impenitente.
El paraguas sirve, al menos hasta donde debería dar de si el sentido común, para cruzar una calle, guarecerse unos metros de la lluvia, o andar algo más si fuera necesario por una prematura situación. Pero para "divertirse" debajo de la lluvia las dos horas y pico que dura una corrida, hace falta estar loco, o no tener otra alternativa.
 
Dicen que la decisión fue de los tres toreros, matizada por el presidente de turno, que en las consultas previas llegaría a "amenazarles" -sería más suave el término advertirles, y de ahí las comillas- con echar para adelante toda la corrida, los seis toros, si salía el primero, así cayeran chuzos de punta.
Pero precisan los malpensados que detrás de lo acordado pesa "la recomendación" -otra vez el inevitable entrecomillado, pues no hay grabaciones- de la empresa: se da la corrida, porque en la taquilla no llueve. Así de claro. Pobres toreros, pobres espectadores, y, en definitiva, pobre "Fiesta".
 
Menos mal que en buena parte compensó. Sobre todo a Fandiño, después del agua el nombre de la tarde.
Un Fandiño muy motivado, en un momento dulce de su carrera. Vino el hombre a por todas, y a poco que le hubiera ayudado su segundo toros estuvo a punto de irse por la Puerta Grande.
Tuvo calidad su primero, el toro del triunfo, sin embargo, mansito y con poco celo. El secreto fue pasárselo muy cerca mientras procuraba llevarlo muy lejos, con lo que eso significa de aguante. Valor impertérrito.
Pero además de poner esa chispa que le faltaba al toro, Fandiño hizo las cosas con gusto, cierta parsimonia y mucha suficiencia. Así es como hay que venir a Madrid, creyendo en uno mismo, y sin escudarse en los remilgos que objetivamente siempre se dan por las ausencias y lagunas del toro.
Impecable en lo fundamental, sobre todo al natural, en las dos primeras tandas de la faena. Muy oportuno en las bernadinas finales para elevar el diapasón que en cierto modo había bajo en intermedio a derechas y por la condición del astado. Y superior con la espada, entró en corto a matar o morir.
La oreja que paseó Fandiño, a la espera todavía de la corrida del 2 de junio en la que está anunciado para estoquear toros de Cuadri, revaloriza mucho su cartel para estar en las ferias.
Lamentablemente no pudo redondear con el quinto, un toro de embestida descompuesta, con el que volvió a estar entregado y con mucha dignidad.
 
De la lluvia se va a acordar Uceda, que debía haber cortado también una oreja, al toro primero. Fue una faena bella, pero sin ambiente.
La frialdad de abrir plaza, y más aún la ausencia de palmas en los remates puesto que el público tenía las manos sólo para los paraguas, y por la misma razón la falta de pañuelos cuando tocaba pedir la oreja, todo eso lo tuvo en contra Uceda, que había toreado muy bien al natural, con temple y ritmo, con el aquel de la personalidad que muy pocos toreros atesoran.
Ya en el cuarto no pudo sacar nada en claro por la condición absoluta de inutilidad del toro, manso redomado.
 
Una pena no haberle dado continuidad al triunfo de la víspera. No obstante, se vislumbra en Uceda un torero renacido, ilusionado y desde luego con una capacidad artística de privilegio.
Tendero no tuvo toros ni ánimo. Parado y de mala condición su primero, y con más calidad el último, sin embargo, a éste tampoco le faltó mansedumbre. Pero fue sobre todo la convicción del torero lo que más falló. EFE
 
FICHA DEL FESTEJO.
Toros de "El Montecillo", bien presentados y de juego desigual. Fueron buenos los dos primeros, ovacionados ambos, y de peor condición el resto.
 
Uceda Leal: estocada (ovación tras leve petición); y estocada (silencio).
Iván Fandiño: estocada (oreja); y estocada ligeramente desprendida (ovación).
Miguel Tendero: pinchazo y estocada (silencio); y pinchazo hondo y estocada desprendida y perpendicular (silencio).
 
Sin destacados en las cuadrillas.
La plaza tuvo más de tres cuartos de entrada en tarde desapacible, con lluvia incesante desde mucho antes del paseíllo y hasta la mitad del cuarto.
 

domingo, 1 de mayo de 2011

Cumbre de Manzanares, que indulta un toro de Cuvillo en La Maestranza / Por Juan Miguel Núñez / EFE

 
Cumbre de Manzanares, 
que indulta un toro de Cuvillo en La Maestranza 

"...aún habiendo muchas cosas muy notables que ponderar, quedan todavía insatisfacciones que no justifican reconocimientos tan extremos..."

Juan Miguel Núñez / EFE
Sevilla, 30 abr (EFE).- Apoteósica tarde de toreo, hoy en La Maestranza de Sevilla, con el triunfo de un toro de Núñez del Cuvillo, a la postre indultado, y una magistral doble actuación del diestro José María Manzanares, premiado con cuatro orejas, dos de ellas simbólicas.

GRAN TOREO, Y RECONOCIMIENTO AL TORO
No habrá unanimidad en los elogios al toro indultado. Seguro que no. Como no la hubo el día anterior en los parabienes al "Juli" por su salida a hombros por la Puerta del Príncipe. Pues en uno y otro caso, aún habiendo muchas cosas muy notables que ponderar, quedan todavía insatisfacciones que no justifican reconocimientos tan extremos.
El toro "Arrojado" fue, o dicho con más propiedad, es aún, puesto que sigue vivo, un animal con mucha clase. De extraordinario son y exquisita nobleza. Toro cuyo comportamiento en el argot ganadero llaman pastueño, seguramente porque acude a los engaños con una calma y bondad infinitas -la Real Academia matiza que "sin recelos"-, como si se tratara de un carretón que va y viene según los deseos del hombre que está delante, con mucha fijeza, empujando lo justo y desplazándose largo.
Un toro ideal para el torero. Pero, ¿y el público? ¿acaso ése es también el toro preferido por el público, para emocionarse y apasionarse por el espectáculo del toreo, en el que se enfrentan inteligencia y arte del hombre contra el empuje bestial del astado? Pues, no. está claro que la bravura es también, o debe ser, picante, o simplemente más "motor". Y al de Núñez del Cuvillo, en este sentido, le faltó "chispa".
El toro acudió alegre al caballo en los dos encuentros que tuvo. Incluso se dejó pegar, pero acabó yéndose. También en la muleta se largó dos veces a tablas. Algo muy bueno fue que duró mucho. Para resumir: toro con muchas cosas a favor y otras no tanto.
El indulto va dar que hablar. De hecho, en la misma plaza, con las celebraciones ya más relajadas, en el sexto toro, cuando el mismo Manzanares estaba preparándose para entrar a matar, gritó una voz del tendido bajo de sombra: "¡vamos a indultarlo hombre!". Ironía pura, que en Sevilla se da mucho.
En lo que sí es posible que haya unanimidad es en lo de Manzanares. El temple y el gusto, la ligazón que da unidad y ritmo a la obra, la parsimonia y la prestancia, la figura tan encajada..., y antes que todo eso la fuerza de la naturalidad de su toreo.
En lo fundamental, las series de derechazos y naturales, paró el tiempo para plasmar auténticos carteles. Y los remates y adornos, unas veces de trinchera, otros cambiándose de mano lo mismo por delante que por detrás, el molinete sobre la marcha, dándole a este pase su verdadera función al salir de lo más airoso de una situación comprometida. Para qué decir los de pecho, de pitón a rabo, vaciando la embestida a la hombrera contraria.
Inenarrable. Y más teniendo en cuenta que a pesar de la variedad que presidió el conjunto, las dos faenas fueron un calco. Manzanares se superó a si mismo. Y superó a todos. A todos, quede claro.
Aparicio apuntó cosas bonitas con el capote en el que abrió plaza, y también en el tanteo y la primera serie de derechazos con la muleta la plaza "crujió" por el encanto de su personal estilo. Pero al final no cuajó. Al cuarto le zurraron mucho en el caballo, y sin toro no fue posible.
Tampoco "Morante" fue mucho más allá de lo que prometió en un buen comienzo de faena a su primero, al no terminar de asentarse frente a un encastado toro que mereció más. El quinto "no sirvió", y el hombre ni se molestó en intentarlo.
Buena tarde de toreo de Manzanares. Y pese a las críticas que se esperan, bonito reconocimiento también al toro de Cuvillo que hoy hizo historia en La Maestranza.
La empresa Canorea llevaba cinco años sin querer contratar la ganadería de Núñez del Cuvillo. Como hace también tres ferias que no se acuerda de los toros de Victoriano del Río. Seguramente porque sale más barato pagar los desechos que la calidad. Claro que esta es una estrategia que a la larga le puede costar caro. EFE
FICHA DEL FESTEJO.- Toros de Núñez del Cuvillo, bien presentados, y de buen juego, a pesar de que por circunstancias no todos lucieron suficientemente. El mejor, el tercero, de nombre "Arrojado", negro mulato, y de 500 quilos, que fue indultado. Buenos también aunque con matices, primero, segundo y sexto. Al cuarto lo masacraron en varas, y el quinto llegó a la muleta descoordinado posiblemente también por el duro castigo en el caballo.
Julio Aparicio: bajonazo (algunos pitos); y dos pinchazos y estocada desprendida (pitos).
José Antonio "Morante de la Puebla: casi media y descabello (ovación); y pinchazo y cuatro descabellos (silencio).
José María Manzanares: sin llegar a simular la suerte de matar (dos orejas simbólicas); y gran estocada (dos orejas).
En cuadrillas, saludaron Curro Javier y Juan José Trujillo por estupendos pares en el tercero y el sexto, respectivamente, y con ambos compartió los aplausos Luis Blázquez. Y a caballo, Pedro Morales "Chocolate" picó muy bien al tercero.
La plaza se llenó en tarde despejada después de una mañana muy lluviosa en Sevilla.