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sábado, 21 de mayo de 2011

SAN ISIDRO: Siguen las rebajas: Oreja de saldo para Castella, y más seria para Manzanares / Por Juan Miguel Núñez / EFE

·...El tercero, que apenas empujó, fue una birria..."

Siguen las rebajas:
oreja de saldo para Castella, y más seria para Manzanares
-El ocupante del palco Manuel Muñoz Infante -

"....Todo lo anterior le viene de perlas al presidente de turno, que después de admitir corridas impresentables, acaba certificando el desaguisado con la concesión de estos trofeos "de mercadillo", haciendo de "La Ventas" una portátil cualquiera..." 

Juan Miguel Núñez
Madrid, 20 may (EFE).- Dos orejas de rebajas y de distinto valor, una muy barata para Sebastián Castella, en tanto fue más oreja otra que paseó José María Manzanares, hoy en Las Ventas, en un festejo en el que Alejandro Talavante firmó una ambiciosa faena, sin embargo, sin la rúbrica de la espada.


EL "SISTEMA" SE EQUIVOCA, AUNQUE DA RESULTADO
Cosas buenas y hasta muy buenas en la tarde. Y otras, no tanto. Lo más censurable, el planteamiento de corrida teniendo en cuenta la expectación que había levantado el cartel, con Manzanares y Talavante, cuyos nombres venían orlados por la Puerta Grande que cada uno se había apuntado hace menos de una semana, y con ellos, otro "gallito", el francés Castella.
Los toros inicialmente previstos de Garcigrande fueron rechazados en el reconocimiento previo -se dijo que trajeron hasta catorce, y pasó sólo uno, que terminaría llevándose el ganadero-, por lo que la empresa, que dicho sea de paso apodera a Talavante, echó mano de una corrida de los dos hierros de Juan Pedro Domecq, que también dejó mucho que desear sobre todo en cuanto a presencia.
Lo mejor para crear un ambiente en contra era eso, traer toros escasos. De hecho, se preguntaba la afición al ver salir el anovillado primero, cómo serían "los garcigrandes" devueltos al campo.
El segundo, también de escasa apariencia. El tercero, que apenas empujó, fue una birria. El cuarto, más toro, con más "carbón". Pero el quinto, aunque se movió más y mejor que ninguno, hizo que antes de que tomara vuelo la faena alguien gritara "¡Vaya becerro, Manzanares!". Y el sexto, difícil por manso y cobardón.
A quien se le diga, la que le prepararon a las figuras. Pero no hay que asombrarse, que es así como ha funcionado siempre lo que ellos mismos, los profesionales, llaman "el sistema".
Menos mal que tanta sinrazón cuenta de antemano con la condescendencia de un público en muchos casos ocasional, y desde luego ingenuo, que todo le parece bien. Son la gente "del clavel", como les llaman los habituales. No son críticos en absoluto, quizás porque, más que a ver, vienen a la plaza a dejarse ver. Y parece que tienen asumido de antemano el papel de una especie de selecta "claque" que todo lo aplaude, por supuesto con el pañuelo siempre a mano para pedir las orejas.
Todo lo anterior le viene de perlas al presidente de turno, que después de admitir corridas impresentables, acaba certificando el desaguisado con la concesión de estos trofeos "de mercadillo", haciendo de "La Ventas" una portátil cualquiera.
Contado lo cual se entenderá mejor el relato de lo que fue la corrida.
Medio toro, el que abrió plaza, sin presencia y cayéndose, sin raza. "¡Novillero!", le gritaron a Castella desde "el 7", el tendido entendido y crítico, esta vez cargado de razón.
También el primero de Manzanares, en el límite de todo. El alicantino estuvo elegante y sin ajuste, y también faltó limpieza. Pero le aplaudieron. Está claro que hay gente que les da igual un toro que una cabra, con tal de que sea Manzanares el que esté delante.
El tercer duró muy poco y aportó menos, y Talavante pasó con él sin pena ni gloria.
La segunda parte del festejo fue otra cosa, aunque nada justifica el triunfalismo que se vivió, por ejemplo, en la faena de Castella al cuarto, premiado con una oreja que dice poco bien del prestigio de Madrid. Porque hubo una serie a derechas, la primera, ligada y honda, y lo demás fueron cites fuera de sitio, muy rápido y fuera de cacho. La estocada fue buena, pero faltó mucho para la oreja que paseó, por supuesto entre muchas protestas.
Manzanares, también con ciertas desigualdades en el quinto, no obstante, aquí hizo cosas muy notables. Un cambio de mano por delante, lentísimo, fue de una belleza indescriptible. Y en general, en el toreo al natural, lo bordó. No tanto por el derecho, pero en general fue una oreja de mucho más peso que la del francés.
Aunque la faena de más mérito, por las exigencias que tuvo el toro, fue la de Talavante al sexto, un manso que buscó pronto la querencia. Allí en tablas después de una primera parte de poca expresión, tanta disposición, entrega y seguridad del torero dieron sus frutos: una tanda ligadísima al natural, y otra, fueron el acabose.
En las manoletinas finales, ¡zas!, un volteretón, que impresionó mucho aunque por fortuna no le pasó nada al torero. Montó la espada aprovechando la impresión de congoja en el tendido. Pero no hubo suerte. Y la oreja más que segura, y ésta sí que hubiera sido de verdad, se esfumó. EFE

FICHA DEL FESTEJO.- 
Cuatro toros de Parladé, escasos de presencia, blandos, mansones y deslucidos; y dos -cuarto y quinto- de Juan Pedro Domecq, la misma casa ganadera, más encastados, con movilidad y clase. El quinto, aplaudido.
Sebastián Castella: media (silencio); y buena estocada (aviso y oreja protestada).
 José María Manzanares: bajonazo (palmas); y estocada desprendida (oreja).
Alejandro Talavante: pinchazo y estocada (silencio); y pinchazo, casi entera atravesada y dos descabellos (vuelta tras dos avisos).
En cuadrillas, Curro Javier se desmonteró en el segundo, pero el que estuvo soberbio con "los palos" fue su compañero Juan José Trujillo, sobre todo en el último par. Trujillo saludó, invitando a compartir la ovación a Luis Blázquez.
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Lleno de "no hay billetes" en tarde espléndida.

viernes, 13 de mayo de 2011

FERIA SAN ISIDRO: Renace Uceda / Por Juan Miguel Núñez


Renace Uceda 
con una faena muy de su estilo, de mucho empaque y gran espada
 
Juan Miguel Núñez
Noticias EFE
Madrid, 13 may (EFE).- Uceda Leal cortó hoy la primera oreja de la feria de San Isidro, triunfo de una autoestima que suele darse poco en él, tan gran torero, esta tarde muy firme y entregado con capote y muleta, y sobre todo con mucha prestancia y empaque en la interpretación, además de su contundencia con la espada.

UCEDA, COMO EL AVE FÉNIX
Emotivo homenaje a Juan Pedro Domecq de su toros. La divisa encarnada y blanca hoy salió en negro para recordar la figura del ganadero recientemente fallecido. No fue corrida completa por las lagunas que tuvo en la presentación, y porque algunos toros -primero y último sobre todo- no se dejaron del todo; en otros -segundo y tercero- faltó fuelle, pero hubo calidad; y dos, buenos -cuarto y quinto-, sobre todo el quinto.
Así las cosas desde el punto de vista torista, conviene adelantar que el que mejor ha estado con la corrida ha sido Uceda. Bien, muy bien el madrileño. "Morenito", a punto también de haber "tocado pelo" si llega a matar a su primero. Y no puede decirse lo mismo del francés Bautista, que, amontonado de ideas, desaprovechó la oportunidad del magnífico quinto.
Uceda, como el Ave Fénix, ha vuelto a renacer cuando la afición empezaba a lamentar que su toreo se convertía en cenizas. Hubiese sido una pena no seguir contando con él, pero llevaba un par de temporadas que le vencía su propia abulia. Y ha sido precisamente el antídoto de la desgana lo que le ha puesto otra vez a funcionar.
Había despachado ya sin pena ni gloria tres toros en la feria, cuando -la ocasión la pintan calva, dice el refrán-, en el último que aún le quedaba, se transformó, contando también con la colaboración del astado, que dicho sea de paso aportó igualmente lo suyo.
Un toro que ya de salida le permitió estirarse con el capote. Buen recibo a la verónica y buen quite de igual guisa. Todavía llevó el astado un quite de Bautista por chicuelinas. La faena de muleta tuvo su aquel, tras unas deliciosas probaturas por alto, y desde el momento que Uceda encajó la figura, muy asentado y firme, que fue a partir de la primera serie, por el pitón derecho.
Se sucedieron los pases con ritmo, mando y pulcritud. Pases largos y sentidos, de mucho poderío al tiempo que de sutiles y ralentizados movimientos. Toreo grande.
Así dos tandas, cerradas con los obligados de pecho a la hombrera contraria. Y aunque no hubo tan buen compás por el izquierdo, sin embargo, los naturales de uno en uno, con la misma cadencia. Una serie más a derechas. El toro, perfectamente exprimido. Y la estocada. El volapié, marca de la casa. El toro patas arriba, y la oreja que hace retornar las mejores expectativas para su carrera.
 
Mañana, por percance de Leandro Marcos, torea de nuevo Uceda Leal en Madrid. Ahora no se le puede escapar otra vez. Sería una pena que tan buen torero como él no esté en el circuito de las ferias.
En el que abrió plaza, que no humilló del todo, paradito e incómodo, se puso Uceda por los dos pitones, pero sin encontrarse.
 
"Morenito" cumplió también una notable actuación, aunque sin pasar la frontera del triunfo por culpa de la espada. Faena limpia, ligada y sobre todo honda, y ello a pesar de que el toro no tuvo tanta emoción. Fue en el tercero. Ya en el sexto, que no se entregó tanto, hizo un esfuerzo, pero sin terminar de estructurar faena.
Bautista no tuvo su tarde. Su primero se apagó pronto, y por ahí le valen las disculpas. Mas con el quinto fue imperdonable, haciendo los cites fuera del toro y dejándose enganchar. Toro pronto, de viajes largos y por abajo. Se le fue, se dice en el argot. EFE
 
FICHA DEL FESTEJO.-
Toros de Juan Pedro Domecq, desiguales de presencia, los tres primeros más escasos, pero en general muy manejables. Corrida con calidad a pesar de que le faltó algo más de fuelle, sin embargo, ningún toro se cayó. Los mejores, el cuarto, y sobre todo el quinto, ovacionados ambos. El único que desentonó, el sexto, con más genio que clase.
José Ignacio Uceda Leal: estocada desprendida (silencio); y buena estocada (oreja).
Juan Bautista: pinchazo y media (silencio); y pinchazo, otro hondo y descabello (pitos).
Jesús Martínez "Morenito de Aranda": pinchazo hondo y tres descabello (palmas tras aviso); y pinchazo, otro hondo y dos descabellos (silencio tras aviso).
En cuadrillas, "Antoñares" puso dos buenos pares al cuarto.
La plaza tuvo lleno sin apreturas en tarde espléndida.
 

sábado, 30 de abril de 2011

Sevilla: El triunfo de ElJuli pone en duda el rigor de la Maestranza / Por Juan Miguel Núñez

Julián López "El Juli" trasteando al Garcigrande
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El Juli abre una Puerta del Príncipe 
que pone en duda el rigor de la Maestranza

Por Juan Miguel Núñez / EFE

Sevilla, 29 abr (EFE).- Una exagerada Puerta del Príncipe para Julián López "El Juli", con escasos méritos para las tres orejas que cortó, fue el balance de la corrida de hoy en Sevilla. 
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CAPRICHOSA SEVILLA
No hay duda sobre el estado de gracia del "Juli".
Torero de ideas muy claras, mucho más allá de conocer la técnica, la maneja y aplica a la perfección. Torero de mucho oficio, con una cabeza privilegiada, en el momento que se encuentra no hay toro que se le resista, ni triunfo que se le escape, por su capacidad de pensar, poder y resolver en la cara del toro. Su valor está también más que contrastado. Algo fuera de lo común.
Cosa bien distinta es el gusto y el sentimiento que pone en la interpretación. Torería y profundidad son dos conceptos que, aplicados a su estilo, no son tan fáciles de apreciar, y valorar. Y esto último porque los méritos para una salida a hombros por la cotizada Puerta del Príncipe de La Maestranza hay que medirlos siempre con muy estricto rasero.

Vaya otra vez por delante el reconocimiento al "Juli", que en sus dos toros estuvo sobrado en lo de la técnica. Dicho de otra manera, pisó los terrenos oportunos y en las distancias clave, acertó en el temple al acompasar los movimientos de los engaños a la velocidad de los toros, y en la altura que ambos exigían. Impuso su mando. En suma, fue el esplendor en las formas.
Aunque en el fondo faltan otras cosas. En este sentido no se le ve cruzado al otro pitón, el de más allá, ni la suerte cargada. También empaque y figura hay que ponerlas al margen. Dicho en pocas palabras: "El Juli" no es un exquisito del toreo.
Aunque visto lo que hay, "El Juli" puede ser, y de hecho lo está siendo, el prototipo de torero triunfador, de épica, que no de lírica. Y no se trata de hacer juegos de palabras, sencillamente dejar claro que sus triunfos en los dos toros que toreó esta tarde en Sevilla resultan incompletos.

Las dos orejas que cortó a su primero parecen excesivas por las ausencias en la faena. Un toro cambiante, al que costó sujetar en el capote, y fue por el izquierdo por donde finalmente lo consiguió "El Juli".

Se valoró mucho un quite a modo de réplica a otro de Cayetano Rivera, cuando lo único realmente notable fue la actitud de "picarse" con el compañero, puesto que sólo hubo empaque en la media verónica.

Y ya muleta en mano hubo excelencia en un par de tandas a derechas, por donde el toro empezó a ir mejor. Media muleta a rastras en series de cuatro, conviene hacer notar, y los remates de trinchera, molinetes, cambios por delante y los de pecho, estos, lentísimos.

Pero nada del otro mundo al coger la izquierda, aunque la música seguía con el pasodoble, que a otros toreros se les niega con tantos méritos o más. Y ya al matar, aunque entró derecho como una vela y "empujando" con el corazón, sin embargo, la colocación de la espada dejó bastante que desear.
Está claro que las dos orejas parecen excesivas. Pero las cortó.

Y la tercera, llave para abrir "la Puerta", vino en el quinto. "El Juli" planteó un trasteo de muchos arrestos, de aguante hasta desengañar al toro que en principio venía "midiendo". Otra vez, lo mejor por el pitón derecho. Al natural perdió muchos pasos entre pases, recolocándose continuamente. No hubo tanta armonía. Por eso no se entiende la mayoría de pañuelos en la petición del trofeo después de un pinchazo antes de la estocada definitiva.

Sevilla es así de caprichosa a veces, y hay que aceptarlo. Pero, ojo, que ahora también hay que saber encajar los comentarios que la descalifican. Porque hoy, para muchos, perdió prestigio y rigor una plaza otrora santo y seña de la pureza, templo de la esencia del toreo.

No hubo más en la tarde. Porque Ponce se limitó a estar correcto pero frío en el soso primero, que iba y venía siempre a media altura. Y otra vez fácil y con idéntica apatía frente al parado cuarto.
Cayetano, espeso de ideas, no fue capaz de aprovechar las diez o doce buenas arrancadas del tercero. Y tampoco resolvió en el último, aquí por falta de ánimo.

FICHA DEL FESTEJO.- Toros de Garcigrande, aceptablemente presentados y de juego variado.
Enrique Ponce: pinchazo, metisaca en "los blandos" y casi entera ladeada (silencio tras aviso); y pinchazo, casi media y descabello (silencio).
Julián López "El Juli": estocada en "el rincón" (dos orejas); y pinchazo y estocada desprendida (oreja).
Cayetano Rivera: estocada caída (silencio); y dos pinchazos y estocada tendida (silencio).
En cuadrillas, Luis García "Niño de Leganés" saludó tras dos comprometidos pares al quinto.
La plaza se llenó en tarde con amenaza de lluvia, pero sin agua.

domingo, 6 de junio de 2010

MADRID, 6ª DE ANIVERSARIO: PUERTA GRANDE "LIGHT" DE JUAN BAUTISTA / Por Juan Miguel Núñez


Puerta grande "light" de Juan Bautista


Juan Miguel Núñez
Madrid, 5 jun (EFE).-
Juan Bautista abrió la Puerta Grande hoy en Madrid, sin embargo sin unanimidad entre los aficionados teniendo en cuenta las excelencias de sus toros y las limitaciones mismas de sus dos faenas, premiadas con una y una oreja, en una tarde en la que el toreo más convincente lo hizo Miguel Abellán, lamentablemente sin espada.

FICHA DEL FESTEJO.-
Toros de "El Cortijillo", el primero con el hierro de Lozano Hermanos, del mismo encaste y casa ganadera, aceptablemente presentados y de juego desigual. Hubo tres y tres. Muy buenos, segundo y cuarto; y bueno, el quinto.

Miguel Abellán: pinchazo, otro hondo y descabello (división al saludar tras aviso); y pinchazo hondo y dos descabellos (vuelta tras aviso).

Juan Bautista: gran estocada (oreja); y estocada ligeramente caída (oreja tras aviso).

Arturo Macías: estocada ligeramente trasera y tendida, y descabello (palmas tras aviso); y dos estocadas que asoman (silencio).

En cuadrillas, Curro Robles saludó tras banderillear al quinto.
La plaza rozó el lleno en tarde de calor.
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OREJAS PEDIDAS POR LA MAYORÍA
La polémica está servida con la salida a hombros de Juan Bautista. La única Puerta Grande en veintisiete festejos de a pie en el ciclo ininterrumpido que ha durado un mes, de 6 de mayo a 6 de junio, pues se termina mañana con una de rejones.

Bautista ha salido a hombros porque ha cortado dos orejas, está claro. Una y una en cada toro. Orejas pedidas por la mayoría del público. Así que no habría nada que objetar.

Pero, ¿qué público asistió hoy a Las Ventas? Sencillamente un público distinto. Es difícil precisar si había mayoría de los habituales, o por el contrario abundaban los espectadores ocasionales y en consecuencia menos enterados y exigentes.

Lo cierto es que se valoró bien la doble actuación de Bautista hasta el extremo de premiársele con los trofeos salvoconducto para la salida a hombros. Y desde luego, habría que insistir, donde si hubo mayoría fue en las peticiones de ambos trofeos. Quede claro que el presidente no regaló nada.

Lo que está por discutir es la valía de las dos faenas del diestro francés, teniendo en cuenta sobre todo el juego de ambos toros. Pues si se toma como referencia la aportación de los toros, muy probablemente se quedan cortos los méritos del torero.

Bautista no estuvo mal, vaya también por delante esta apreciación. Pero es innegable que con dos toros tan buenos como los que tuvo, sus trasteos resultaron algo escasos.

Toro muy completo, y por los dos pitones, el segundo, primero del lote de Bautista, yendo y viendo, noble y con "transmisión". El hombre le pegó pases, más o menos templados, más o menos hilvanados, más o menos artísticos... más o menos todo. Faena por tanto en el límite para premiarla o no. Seguramente pesó en el ánimo del presidente la buena estocada final.

Lo más chocante fue concederle también la oreja del quinto, decisiva para "el portazo". Y es que la faena de Bautista a éste tuvo bastante menos profundidad, bastante menos ritmo y bastante menos encanto, sobre todo cuando toreó al natural, desplazando muy para afuera las embestidas, haciendo imposible la ligazón. Por el lado derecho sí hubo pases seguidos, limpios y hasta con cierto aroma.

La clave para despejar dudas fue la espada. No cayó el estoque en su sitio, aunque la muerte del animal fue fulminante. Y como según un dicho muy taurino "las orejas se ganan toreando y se cortan con la espada", ahí queda una enorme interrogante para que cada uno dé su respuesta después de sacar sus propias conclusiones.

Bautista atravesó a hombros el umbral de la Puerta Grande por tercera vez en su vida (antes lo hizo en su presentación de novillero en el San Isidro de 1999 y como matador en la feria de Otoño en 2007). Seguro que con polémica y todo el triunfo le va a servir para encauzar nuevamente su carrera.

La tarde tuvo también un pasaje especialmente rotundo desde varios puntos de vista, que abarcan el arte, la técnica y el valor, el trípode fundamental del toreo, que llevó la firma de Abellán. Fue una pena que no acertara al matar.

Ocurrió con el cuarto toro. Aquello sí que fue emotivo, sincero y de arrebato. Faena convincente, por la firmeza del matador, la exactitud en el espacio y en el tiempo, la forma de traerse al toro "cosido" a los vuelos de la muleta, la lentitud en los movimientos, los trazos firmes y tan sentidos. Abellán por naturales, palabras mayores. Sin embargo, sin contundencia con los aceros. Aunque la vuelta al ruedo final, hay que advertir, tuvo sabor a trofeo.

Poco había hecho el mismo Abellán en su incómodo primero a pesar del largometraje de la faena.

Y menos el mexicano Macías, con el lote menos lucido. Valiente, pero sin torear. EFE

Juan Bautista

viernes, 4 de junio de 2010

CASTELLA SE LLEVA UNA OREJITA DONDE HABÍA TRES / Por Juan Miguel Núñez


Castella se lleva una "orejita"
donde habían tres de verdad

Buena corrida de Victoriano del Río
destacaron el segundo, cuarto y quinto


Juan Miguel Núñez/Efe,

Madrid. 04/06/2010 09:44 h.
Una gran corrida, aún con sus matices, de Victoriano del Río, ha tenido un pobre balance para la terna a pesar de la oreja que se llevó Sebastián Castella, más bien "una orejita", como suele decirse en la jerga cuando el trofeo tiene poco peso dada la escasa consistencia de la faena, este jueves en Las Ventas.

FICHA DEL FESTEJO
Toros de Victoriano del Río, el sexto con el hierro de "Toros de Cortés", de la misma casa ganadera pero de distinto encaste, aceptablemente presentados y de buen juego a excepción del incierto primero, y el mansurrón y blando tercero. Se aplaudieron los arrestos del segundo, cuarto y quinto, éste último un gran toro.

José Pedro Prados "El Fundi": estocada casi entera y cuatro descabellos (silencio); y pinchazo y estocada (pitos).

Sebastián Castella: estocada trasera y desprendida, y larga agonía del toro (oreja); y pinchazo, media desprendida y descabello (ovación tras dos avisos).

Miguel Ángel Perera: estocada casi entera caída (silencio); y dos pinchazos y casi entera (silencio).

En cuadrillas, Javier Ambel saludó tras banderillear al quinto.La plaza se llenó en tarde muy calurosa.
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MÁS TOROS QUE TOREROS
Sigue habiendo más toros que toreros. este jueves una corrida de Victoriano del Río ha dejado en evidencia a la terna.La primera faena de Castella tuvo su momento álgido en el tercio de quites, en duelo con Perera, que intervino primero en su turno por arrogantes y temerarias gaoneras, replicándole a continuación el francés con unas saltilleras también de mucho ajuste y emotividad.Cuando terminaron los dos hubo run-run en el tendido, que en esta plaza viene a ser el eco de las cosas bien hechas, y el prefacio a algo muy bueno que se presiente.

Mas no pasó la cosa de ahí. No tuvo la faena la rotundidad que se esperaba en base a la calidad del toro. Anduvo Castella demasiado encima, y aunque hubo también emoción por el aguante en una primera serie a derechas, pronto se vino aquello abajo, al ahogar la embestida y dejarse enganchar mucho los muletazos.

Faltó limpieza al conjunto, remontando al final con un sucedáneo de "arrimón" ya que para entonces el toro estaba descartado. Acertó en la suerte suprema a la primera, y murió el toro, sí, pero por llevar mucho tiempo la espada dentro. Una muerte penosa por no intervenir con el descabello por temor a fallar. El público, si embargo, no se lo tuvo en cuenta.

Lo de Castella fue todavía peor al dejarse escapar el toro de la tarde, uno de los más importantes que se han lidiado en el último mes en Madrid, el quinto, al que pinchó en el último momento, pero no fue ésa la razón para no cortar la oreja, sencillamente no lo había cuajado antes en lo fundamental.

El prólogo, lo más rotundo, a base de dos por alto, uno por detrás, un remate abajo, el de pecho y un molinete con la muleta sin armar "arrebujándose" una barbaridad con el toro. Todo eso sobre la marcha, en un sólo pasaje, sin interrupciones ni pausas, estrechándose cada vez más el espacio entre toro y torero hasta hacer prácticamente imposible la posibilidad de vaciar la última embestida.

Ahí crujió la plaza. Y en una primera tanda en redondo que también tuvo usía, en la distancia exacta, con la muleta arrastras y de cinco y el de pecho. Perfecta sincronización de toro y torero. La vista en la Puerta Grande.

Ya estaba definitivamente catalogada la calidad del astado. Faltaba sólo el esfuerzo, la continuidad por parte del torero, que otra vez no fue capaz.
El toro, gran toro, a más, haciendo "el avión", planeando sobre la muleta.
Y el torero a menos. Le costaba ponerse en el sitio para ligar convenientemente los pases. Castella buscó "un parón" para disimular su incapacidad, cortándole los viajes. Un sacrilegio a un toro así.

Sonó un aviso antes de buscar la igualada, y otro más cuando ya estaba echo un lío con los aceros. De dos orejas que le había ofrecido el toro, a dos "trompetazos" según el argot. Mal Castella.

Perjudicado también por la importancia de un gran toro, en este caso el cuarto, "El Fundi". Toro importante por su brío y movilidad, por su nobleza y "transmisión". Y el torero, descentrado, no sabía por dónde se andaba. En el que abrió plaza, toro incómodo, estuvo más justificado que saliera el torero del paso.

Perera apechó con el lote en conjunto menos apto. Concretamente su primero fue el garbanzo negro, muy incómodo por su falta de raza y de fuerzas, y el último tampoco "se dejó", tomando los engaños a regañadientes. Pero estuvo también el extremeño demasiado frío.