Mostrando entradas con la etiqueta J. Atº DEL MORAL-LA GACETA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta J. Atº DEL MORAL-LA GACETA. Mostrar todas las entradas

sábado, 10 de septiembre de 2011

VALLADOLID: OTRA TARDE PARA LA HISTORIA / Por José Atº del Moral

Manzanares, El Juli, y Talavante a hombros en Valladolid
/Fotografía: Burladero.com/

5ª de la feria de Nuestra Señora de San Lorenzo de Valladolid
Otra tarde para la historia


..."¿Qué tendrá que ver la del ínclito Tomás en pobre aunque triunfal compañía con la que gozamos ayer? Absolutamente nada. El casi lleno fue natural, sin necesidad de propaganda previa. Y lo hecho por los tres matadores, la auténtica verdad del toreo en tres versiones y no lo que este año está haciendo el espectral figurón de Galapagar. Hasta vergüenza da decirlo. Pero dicho queda..."

José Antonio del Moral
La Gaceta Intereconomía

La primera fue en El Puerto con Morante y Manzanares mano a mano. La de ayer fue la segunda. Otra para la historia del toreo en su más amplia acepción y variedad. 
Colosal, magistral, enorme tarde de El Juli. Cortó dos orejas del primer toro de Victoriano del Río tras descubrir sabiamente lo que llevaba dentro, y otra de un marrajo sobrero de Zalduendo. 
Faena para las antologías de José María Manzanares al muy noble quinto del que cortó dobles apéndices con petición de rabo. 
Y una oreja de cada uno de sus toros para Alejandro Talavante, superior con el sexto que fue, con el de Manzanares, otro de los mejores del envío. Los tres toreros salieron en hombros.

Valladolid. Plaza del Paseo Zorrilla. Viernes 9 de septiembre de 2011. 
Quinta de feria. Tarde calurosa con casi lleno. Siete toros de Victoriano del Río incluido el sobrero que reemplazó al cuarto, devuelto por derrengado tras un largo puyazo. De justas y preciosas hechuras. De peor a mucho mejor juego por quien supo sacar lo bueno que llevaba dentro. Bravo aunque muy venido a menos en la muleta el segundo. Con este mismo defecto aunque más acusado el tercero. En cuarto lugar y tras la devolución del primer sobrero se lidió un segundo de Zalduendo, muy deslucido. Con mucha clase el quinto. Y bravo y noble el sexto aunque duró poco. 

El Juli (pizarra y oro): Estocada casi entera trasera, dos orejas. Estocada y descabello, oreja. 
José María Manzanares (pizarra tornasolada en nazareno y oro): Pinchazo y estocada recibiendo, petición insuficiente y gran ovación. Estocada recibiendo ladeada en dos tiempos, dos orejas y petición de rabo. Alejandro Talavante (blanco y plata): Buena estocada, petición insistente y oreja generosa. Estocada, oreja y petición de otra. Los tres matadores salieron en hombros en medio del delirio de los espectadores.

El cartel de ayer era el más cerrado del ciclo. Nada menos que El Juli, Manzanares y Talavante. Infinitamente mejor que el del día anterior. Pero ayer no se llenó del todo la plaza. Y eso que dicen que los efectos de J T son muy buenos para La Fiesta. Yo creo que es al revés. Si la gente prefiere un petardo abultado con orejas inmerecidas a una corrida con tres de los más importantes y más seguros toreros de la actualidad, es precisamente por culpa de esa descomunal y exclusiva propaganda que ha hecho creer que, salvo el único, los demás toreros no valen un duro. Ni existen en los telediarios. Así estamos. Pero una cosa son los efectos dañinos y otra la realidad. En la misión de dar cuenta de ella, empezamos a ver con alegre ilusión la corrida de ayer. Otra tarde para la historia. 

¿Qué tendrá que ver la del ínclito Tomás en pobre aunque triunfal compañía con la que gozamos ayer? Absolutamente nada. El casi lleno fue natural, sin necesidad de propaganda previa. Y lo hecho por los tres matadores, la auténtica verdad del toreo en tres versiones y no lo que este año está haciendo el espectral figurón de Galapagar. Hasta vergüenza da decirlo. Pero dicho queda.

El Juli fue desarmado en el primer capotazo que quiso dar al primer toro al que hubo que “hacer” desde el principio. Renuente y blando, si llevaba buenas cosas dentro quedaron por descubrir. El Juli se aplicó a ello durante una costosa y deslucida lidia dado lo huidizo y blando del animal que también tuvo querencia a tablas. El quite por chicuelinas de El Juli tuvo por ello un desarrollo de menor a mayor limpieza y claridad, descubriendo las posibilidades de su oponente. Reflejo de lo cual, el extraordinario arranque de la faena por alto a pies juntos y por redondos que cosió al de pecho, con el toro ya dominado y adquiriendo la fijeza que no tuvo al principio. Y luego lo mismo o mejor por naturales cada cual más largos. Como también los circulares que siguieron. Eso es torear, eso es mandar, eso es ser un maestro consumado. Hasta se permitió un arrimón a la moderna y unas comprometidas giraldillas. Estocada casi entera y dos orejas de valor.

El cuarto toro salió al ruedo queriendo tablas tras dos verónicas rodilla en tierra de El Juli. Esta querencia la tuvo durante toda su lidia mientras duró. Raudo fue al caballo tomando un puyazo prolongado que, por excesivo, afectó notablemente a las manos del animal, devuelto de inmediato por derrengado. Estas devoluciones antirreglamentarias son de sentido común. Hay que reformar la norma al respecto.

El sobrero, de la misma ganadería, tuvo creciente embestir a medida que El Juli le fue metiendo en su capote al recibirlo. Pero quedó para el arrastre al recibir el primer puyazo que debió afectarle en la médula. Costó mucho tiempo devolverlo a los corrales por una parada de bueyes sin amaestrar. 
El segundo sobrero fue de Zalduendo. Un cuajado castaño que salió engallado y abanto. El Juli lo fijó como se debe en estos casos. Fuera de las rayas y el toro por dentro. Un peón quiso hacerlo en tablas y por poco se lo lleva por delante. Desarmó luego a El Juli cuando lo llevaba al caballo y, al tomar el primero, perdió las manos. Acertado el cambio de tercio. Se fue arriba en palos y El Juli lo brindó al público. Y a pesar de lo que el toro no quiso, El Juli tanto, que se hizo con él rompiendo a posible por el lado derecho. E igualmente por el izquierdo. Otra labor de puro prodigio, digna de un superdotado del toreo. Si tenía fuerza, mucha más tras su reciente paternidad. Sacó de donde no había y se la jugó sin pestañear. Enorme don Julián. Estoconazo y dos descabellos. Hombrada. ¡Torerazo ! Y otra oreja. Yo le hubiera dado las dos. 

Un poco distraído salió el segundo toro que fue bravo en el caballo. Sin embargo, no se definieron sus intenciones hasta después de ser banderilleado, como siempre muy bien por Trujillo, y magníficamente lidiado por Curro Javier quien parece llevar en sus manos una muleta en vez de un capote. Esta cuadrilla es la más y mejor descubridora y acomodadora de embestidas en las últimas décadas.
Tan seguro de ello está Manzanares, que ayer empezó su faena con redondo eterno. Y tras unos pequeños desajustes, con tres y el de pecho, imperiales. Lo tardo del toro y la calma de José Mari, balizaron la obra en trazos cual chicotás nazarenas. Pero venido abajo el animal, los naturales y los redondos que siguieron no pudieron tener parecida continuidad. Quiso, insistió en recibir para matar y lo consiguió al segundo envite en el platillo de la plaza. Algún día habrá que escribir un libro sobre la suerte de recibir versus Manzanares para… 
Tras saludar el torero la ovación que le dieron, me enteré que ayer salió a torear con fiebre muy alta. Pasó por ello a la enfermería de donde salió antes de que soltaran al cuarto toro.

Frente al corto y acucharado quinto, tras un buen puyazo de Chocolate, el volteretón que se pegó el todo al salir de un capotazo de Manzanares y los estupendos pares de Curro Javier y Luís Blázquez, al toro le quedó la suficiente aunque frágil movilidad para que el alicantino hiciera una delicada faena a media altura logrando que el animal se meciera al mismo y lento compás que le impuso el inaudito temple del joven gran torero. Un concierto de los suyos. Una obra de maravillosa sublimación con pases en redondo, naturales, de pecho y un cambio de mano excepcionales por su elegantísima lentitud. De ole, ole, ole y ole… Y otra estocada recibiendo en los medios, recetada con mucho aguante en dos tiempos quedando ladeada aunque efectiva. Locura en los tendidos y dos orejas con petición de rabo. Sin duda la mejor faena de la feria. Se premiará.

Alejandro Talavante venía de una lesión en una clavícula padecida por un volteretón en Almería que le ha tenido en el dique seco varios días. 
El tercer toro pareció de salida mejor por el pitón derecho que por el izquierdo. Pero a este no le descubren los toros sus peones. Lo descubrió él en un principio de faena con varios pases por alto sin moverse que pusieron la plaza boca abajo. Alejandro prefirió torear primero por el lado derecho porque la clavícula lesionada había sido la izquierda. Pero cuando tomó la muleta para dar naturales, además de notar la molestia, el toro empezó a quedarse cortísimo y tuvo que desistir una vez comprobado que por el derecho ocurrió lo mismo. La sorprendente por buena y en él desacostumbrada estocada que pegó, valió una oreja. ¿Por qué no se la pidieron igual a Manzanares? Misterios del comportamiento de los públicos. 

Templado con el capote Talavante en el precioso sexto, bien picado por Miguel Muñoz. El toro galopó en banderillas y fue muy noble y fijo en la muleta de Alejandro que cuajó un brillante trasteo muy de su especial corte, sobresaliendo los naturales con su mano de oro. Aguante, largura, temple y valor. Hasta la música estuvo ayer inspirada y acertada en cada faena. E impavidez al final con la derecha con el toro ya casi parado. Y otra buena estocada. La oreja cayó de inmediato. Y la salida de los tres espadas a hombros, para recordar mientras vivamos los que la presenciamos. ¡Enhorabuena a todos!
*****

viernes, 9 de septiembre de 2011

VALLADOLID: José Tomás, mejor pero sin cortar oreja en la 7ª / Por José Atº del Moral


Tomás, mejor pero sin cortar oreja en la 7ª

"...Cuando dio los ayudados por bajo del final, alguien gritó 
“!Viva la República¡...”.

José Antonio del Moral
La Gaceta / Intereconomía


4ª d ela feria de Nuestra Señora de San Lorenzo
Bien aunque por bajo del excelente segundo toro de los tres buenísimos que trajo César Rincón, José Tomás se fue de vacío por pinchar en su mejor oponente y no poder lucirse con el peor quinto. 
Manolo Sánchez, que se despidió de su plaza, anduvo flojito con los dos muy blandos que le tocaron. Leandro tampoco estuvo a la altura de su gran lote. Le regalaron la segunda oreja del maravilloso tercero y pinchó tras un acelerado trasteo con el muy encastado sexto. Otro llenazo y nueva decepción en la séptima aparición del galapagarino.   

Valladolid. Plaza del Paseo Zorrilla. 
Jueves 8 de septiembre de 2011. Cuarta de feria. Tarde calurosa con lleno total. Seis toros de El Torreón, bien presentados en tres normales y tres más cuajados. Noble aunque remiso, rebrincado y muy a menos el primero. Excelente el segundo. Extraordinario el tercero, premiado con vuelta al ruedo. Noble aunque muy flojo el más cuajado cuarto. Muy deslucido el quinto que fue el peor. Y bravo además de encastado el sexto
Manolo Sánchez (amapola y oro): Estocada, silencio tras pitos al toro. Estocada trasera, gran ovación de despedida.
José Tomás (cobalto y oro): Dos pinchazos y estocada caída, ovación al toro en el arrastre y otra grande para el torero que salió a saludar. Estocada caída, palmitas y fuerte división de opiniones al saludar. 
Leandro (corinto y oro): Estocada trasera desprendida, dos orejas, de regalo la segunda. Dos pinchazos, estocada y descabello, palmas. Salió a hombros.

Uno de los fenómenos más curiosos que acontecen en las pocas corridas de la vuelta de José Tomás a los ruedos es la cantidad de espectadores conocidos que no se ven en ninguna otra más que en las del ídolo. Algo normal, si no fuera porque, al verles y mirarles a los ojos, parece molestarles que los descubras. Son los antes files seguidores de otras figuras que ya han abandonado y ahora se avergüenzan cuando los descubrimos en las de Tomás.

Im-prezio-nan-te, como diría Jesulín de Ubrique, el ambiente que había en la plaza del paseo Zorrila antes de comenzar la séptima aparición del fenómeno más fenomenal de los últimos años. La ovación tras el paseíllo la recogió Manolo Sánchez. Al verle salir, las palmas duraron un segundo porque muchos a quien querían ver salir del burladero era a José Tomás. Debería haber invitado a saludar a sus compañeros. Pero, o no se atrevió, o no quiso.

Remiso el primer toro. En su huida, tomó un puyazo en el caballo contrario, salió suelto y otro igual en el de tanda. Rebrincado el toro en banderillas. Pero obediente en la muleta aunque tardeó y embistió con el defecto ya apuntado. Manolo Sánchez no se acomodó espaciando mucho las breves tandas sin conseguir dar un solo pase completo hasta que el toro se paró y se cayó, mientas la gente se impacientó deseando que saliera el siguiente.
Frente al hondo y más serio cuarto, veroniqueó sin cuajar ninguna. El toro perdió pies. Pero fue alegre desde lejos al caballo. El vallisoletano iba a hacer la última faena en su ciudad natal, pero no lo brindó. Se fue a los medios y no pudo evitar que el toro doblara las manos o las encogiera aunque toreó con el buen gusto que siempre tuvo sobre ambas manos hasta que su noble aunque frágil oponente empezó a pararse. Parte del público empezó a pitar. La verdad sea dicha: no tuvo suerte en la despedida de su plaza en la que de él dijimos el día de su alternativa que podría ser figura. 

Se alborotaron los tendidos antes de que saliera el segundo de la tarde. Y reclamaron silencio con sisesos antes del primer lance de Tomás del que salió suelto, pero no de los templados y jaleados que dio luego en los que el toro embistió noblemente. Se protestó el puyazo y se jalearon las forzadas chicuelinas que Tomás dio despatarrado y muy quieto en el quite. Bien en banderillas aunque con cierta tendencia a las tablas. 

Tomás brindó a su cuidadoso veedor, Joaquín Ramos, y empezó muy quieto la faena con pases diestros por alto, perdiendo el equilibrio al dar el último y cayendo al suelo con el sustazo consiguiente. Pero, de inmediato y en los medios, se hartó de dar muletazos en redondo corrientes y molientes como los de cualquier buen torero que fueron recibidos como una revelación. Muy noble el toro, siguió por naturales cortos y oblicuos, para terminar con circular invertido y unas roblesinas que cerró con un enganchón. Cuando dio los ayudados por bajo del final, alguien gritó “!Viva la República¡”. 
Y tras igualar, pinchó al primer envite. Tomás dio sus manoletinas para compensar que pusieron a los de sol en pie. Tuvo que cambiar de terreros para volver a igualar y pinchó otra vez. Sonó un aviso y mató de estocada caída al tercer intento. Adiós al que podría haber sido primer triunfo de la tarde.

Muy bonito fue el colorao quinto. Pero embistió abriéndose y salió suelto de los templados aunque distantes lances de Tomás y, enseguida vimos que no tenía fuerza. Hizo un extraño al matador antes de tomar un leve puyazo rectificado del que se fue raudo. Delantales y revolera de Tomás en el quite que hizo en los medios. Esperó y se dolió en palos. Y llegó a la muleta revoltoso sin permitir templarse al de Galapagar. Medios pases diestros en los medios jaleados por un loco. El toro se rebrincó apenas metía la cara y no hubo manera de dar pases completos. Si a caso, uno de pecho, otro de trinchera… Casi lo mismo al natural. Y otros gritos de “¡Viva la República!” absolutamente inoportunos. Como también las ya imposibles embestidas del toro, arisco definitivamente, por lo que macheteó Tomás antes de matar de estocada caída echándose fuera. 
Se dividieron las opiniones y se recrudecieron al salir a saludar unas cariñosas palmas de sus más fieles. 

Más cuajadito el tercero, Leandro sembró verónicas clásicas entre los olés de sus paisanos y el toro se fue de naja tomando un puyazo al relance de cualquier manera. A Leandro le pareció suficiente. Otro buen toro, extraordinario por el lado derecho. Leandro hizo para empezar lo que sabe, torearlo mirándose en el espejo sin atender a llevar al toro a media altura y suavemente para evitar que se cayera. Por eso tardó en brillar con la derecha. Lo que hizo en tres tandas muy acelerado. 
También brilló al natural aunque no tanto y, asimismo, acelerado. Más con la derecha a pies juntos, las inevitables manoletinas, dos de pecho y estocada trasera desprendida. ¿Dos orejas? Se las dieron. Sobró la segunda. Al toro le premiaron con vuelta al ruedo.

El más serio sexto casi derriba en el primer puyazo. Leandro no supo darle el trato debido aunque sí pases bonitos. Sin embargo, la chispa que tuvo el toro en su noble embestir tapó las carencias técnicas del torero que volvió a acelerarse demasiado por redondos y abduvo torpe al natural. Dejó escapar al toro, más incluso que a su anterior oponente. Quizá le hubieran dado alguna oreja más. Pero pinchó y allí se acabo lo que se daba por bastante más que dos reales…

Y es que con lo que está cobrando Tomás cada tarde y lo que cuestan las entradas, muchas a precio de oro en la reventa, las cuentas de lo visto no salen por ninguna parte porque no lo valen. Vamos, que en absoluto son rentables porque a los muchos que van a verle creyendo a pie juntillas lo que el propagandón que le acompaña dice sobre sus prodigios celestiales, a la hora de la verdad no son casi nada porque parece uno más. Y, no digamos, los que van a ver si es verdad eso de que se pone donde no se pone nadie y que todas las tardes se deja matar…

Yo no sé qué decidirá hacer este hombre en la próxima temporada. Pero si la plantea parecida a esta, deberá pensárselo antes de repetir lo mismo. Por mucho que sus fieles más adictos digan, por mucho que la crítica más amable y/o a sus órdenes exagere los elogios hasta la más burda de las mentiras, no hay por donde coger lo que está haciendo y pasando. Ayer tuvo un toro, el segundo, que si lo hubiera encontrado en sus mejores tiempos, le habría formado un lío tremendo. 

El José Tomás de su regreso, no es ni la tercera parte de lo que fue. Si le cambiaran la cara y le anunciaran con otro nombre, los mismos que tanto le están cantando, echarían pestes del sujeto por hacer lo mismo. Lamentable.

domingo, 10 de octubre de 2010

El falsario taurinismo de los socialistas / Por José Antonio del Moral

¡Estos son.......!


El falsario taurinismo de los socialistas

Por José Antonio del Moral

Si los muchos cientos de profesionales junto a los relacionados de un modo u otro con el mundo del toro, mas los millones de aficionados españoles no votaran a los socialistas en ninguna de las próximas elecciones, no volverían a ocupar el poder en el Gobierno de la Nación ni en los de la mayoría de las Autonomías y Ayuntamientos.

Madrid, 10 de Octubre de 2010
Aunque conozco a no pocos aficionados de hueso colorado y a muchos más simplemente entusiastas entre los socialistas que integran y, por el momento, obedecen a sus correligionarios actualmente en el poder, la conclusión a que hemos llegado tras la reunión de algunas figuras del toreo con la Ministra de Cultura y días después en el Congreso con dos destacados parlamentarios del PSOE, es que en lo concerniente a toros vienen actuando cínicamente desde que ganaron las dos últimas elecciones generales. O dan amables largas o se oponen tajantemente cuando quien manda se lo ordena, según convenga.

No pusieron impedimento alguno a seguir explotando las plazas de toros de propiedad pública de las que, como los de otros partidos con el Popular a la cabeza, sacaron tajadas que apenas suponen nada en los presupuestos millonarios de comunidades y ayuntamientos, mientras resultan ruinosas para la mayoría de las empresas que las gestionan mediante concursos previos, en su mayoría apañados, por lo que los “agraciados” corren como posesos tras sus arrendadores de la política y ponen a su entera disposición incontables y, por cierto, innecesarios burladeros para que puedan presumir en las corridas más atractivas de las ferias más importantes, restando sitio a los profesionales del toreo y de la prensa que, salvo excepciones, tienen que ver las corridas desde asientos altísimos. Basta echar un vistazo a los callejones para comprobarlo. Y eso por no hablar de los centenares de localidades de tendidos y palcos de sombra de cada plaza que los políticos distribuyen entre sus varias amistades y compromisos que, naturalmente, corren a cargo de los empresarios. Alguna inconfesable prebenda también habrá bajo cuerda, pero de esto no hay pruebas.

Mientras las temporadas venían sucediéndose sin intromisiones políticas bajo una ley de cobertura nacional promulgada en 1991 y, más tarde, bajo los distintos reglamentos ya en vigor, aunque con no pocos conflictos derivados de las muchas veces arbitrarias ordenes o imposiciones más o menos caprichosas de las autoridades o presidencias civiles dependientes de las consejerías de interior en cada caso, los festejos taurinos se celebraron sin más contratiempos que el resultado exitoso o no de los espectáculos, tanto por lo que se refiere a los aspectos artísticos como a los económicos.

Pero desde el mismo momento en que el señor Zapatero llegó a la Presidencia del Gobierno y ordenó para empezar que en los medios de difusión nacionales se dejara de prestar la atención que siempre dedicaron a la Fiesta – nunca desde entonces TVE ha retransmitido una sola corrida de toros -y acto seguido permitió que los nacionalistas que le sostenían y todavía le sostienen hicieran y deshicieran a su antojo cuanto les viniera en gana, las relaciones entre el mundo taurino y los gobiernos socialistas han venido deteriorándose pese a las infinitas declaraciones de los que, bien por su propia cuenta o desde sus poltronas autonómicas o municipales, no han cesado de afirmar con no poco cinismo su amor por el toreo.

Amor falso de toda falsedad porque, a la hora de la verdad, siempre que se han presentado ocasiones para demostrarlo efectivamente cuando en los parlamentos nacionales y en los regionales donde son mayoría o la tienen con ayuda de partidos nacionalistas, han votado en contra de la defensa de la Fiesta y últimamente de declararla Bien de Interés Cultural. En bloque cuando el Partido Popular andaba cerca de ser mayoritario o dejando libertad de voto cuando los populares estaban en franca minoría, tal y como sucedió en el Parlamento Catalán cuando se prohibieron los festejos taurinos en aquella región.

Solamente nos queda la próxima temporada que, además, será un año electoral. Si todos los profesionales del toreo, mas cuantos de una manera u otra se ganan el sustento gracias a la Fiesta, y los millones de aficionados que hay en España tomáramos efectivas cartas en el asunto y no metiéramos en las urnas ni un solo voto para los traidores socialistas actualmente en el poder, como tampoco para los partidos nacionalistas que están en contra de la Fiesta, no volverían a ejercer el poder en tanto no rectificaran.

Todo lo demás que se haga desde las muchas – demasiadas - entidades profesionales, increíblemente incapaces de actuar unidas, o desde las que pretenden representar a la afición, son ineficaces monsergas que no van más allá de continuar mareando la perdiz y de aguantar continuas tomaduras de pelo. La cuestión ha llegado a un punto tan urgentemente grave, que no habrá mejor remedio que expulsarles de cuantos poderes mantienen. Deben tener muy claro que si los afectos al toreo no les hubieran votado nunca, jamás habrían ostentado ningún poder. Y aunque los demás tremendos y hasta terribles asuntos de todas clases que el seudo democrático y mentiroso socialismo está imponiendo dictatorialmente a los españoles son muchísimo más importantes y trascendentales que el devenir de la Fiesta, los taurinos y los aficionados deberíamos concienciarnos y actuar en consecuencia con lo nuestro.

Adenda/ La Ley 10/1991, sobre potestades administrativas en materia de espectáculos taurinos, impulsada por el Partido Socialista, recoge en su artículo 4.1. (Medidas de Fomento) que 'la Administración del Estado podrá adoptar medidas destinadas a fomentar y proteger las actividades a las que se refiere la presente Ley, en atención a la tradición y vigencia cultural de la fiesta de los toros'. Por lo tanto, es una Ley nacional que insta a la administración del Estado a proteger las actividades, y una Comunidad Autónoma sólo tiene competencias para hacerlo en ámbito regional.

domingo, 13 de junio de 2010

El devenir de la temporada. Y después de San Isidro, ¿qué? / Por José Antonio del Moral



Publicado en LA GACETA
Por José Antonio del Moral
Domingo 13 de Junio de 2010

El Juli y varios toros de las ganaderías de los encastes Atanasio, Rincón y Domecq, fueron lo mejor de la feria de San Isidro más pobre de los últimos años en la que muchas reses de otras divisas con alta nota se fueron sin aprovechar.
Morante protagonizó con el capote el momento artístico más sobresaliente del serial. Muy pocos toreros pasaron por la feria con resultados positivos. A la baja dos de las figuras más destacadas, Sebastián Castella y Miguel Ángel Perera aunque éste arrancó una de las seis orejas que se cortaron en total. Salvado in-extremis El Cid. Inesperados éxitos de Miguel Abellán y de Juan Bautista que fue el único matador de toros que abrió la Puerta Grande de Las Ventas. El gran suceso fue la terrible cornada de Julio Aparicio. Solo un novillero destacado, Juan del Álamo. Y grandes triunfos de los rejoneadores Leonardo Hernández y Diego Ventura. Pero el grueso de la gran temporada, empieza ahora.

Aunque se esperaba desde que se dieron a conocer los carteles, los poquísimos triunfos toreros de la feria tenida por más trascendental del mundo no dejaron de sorprender a la afición siempre pendiente de lo que sucedía en la Plaza de Las Ventas. Una feria dividida en dos por puro interés comercial de la empresa en la que los toros estuvieron por encima de quienes los mataron salvo muy escasas excepciones. Y es que, por mucho que lamentemos el actual estado de la cabaña brava, la situación por la que atraviesan los matadores de toros anda bastante peor pese a las grandes expectativas que habían despertado varios de los aspirantes a ocupar los puestos cimeros de la primera fila.

Dos de los tres matadores que parecía podrían destronar a los incombustibles, Enrique Ponce y El Juli, están llevando a cabo una campaña por debajo de lo que ellos mismos creían. Me refiero a Sebastián Castella y a Miguel Ángel Perera. Ambos habían arrasado respectivamente en las temporadas del 2006 y 2008 pero, por unas razones o por otras, no han logrado sostenerse en los privilegiados lugares que se situaron.
Una vez más se ha demostrado que una cosa es llegar y otra mantenerse. De tal modo, a Castella se le escaparon tres excelentes toros en las ferias de Sevilla y de Madrid, mientras Perera, con peor suerte, tampoco fue el imparable matador capaz de triunfar con todo lo que se le pusiera por delante. Lo digo con el mayor de los respetos porque ambos, sobre todo el extremeño, habían conseguido situarse en el nivel más alto pese a los muchos percances y cornadas que sufrieron.

Por el contrario, uno de los que llegaron a Madrid como irrecuperable, El Cid, se salvó de la quema in-extremis aunque será a partir de ahora cuando podamos comprobar si su éxito madrileño ha supuesto una recuperación definitiva del sitio que tenía perdido desde el pasado año. A esta digamos puntual resurrección de El Cid, hay que añadir otras dos ciertamente sorpresivas, la del madrileño Miguel Abellán y la del francés Juan Butista Jalabert, único matador de toros que logró abrir la Puerta Grande de Las Ventas.

Así las cosas y descontando las ausencias de José Tomás, la de José María Manzanares y la más o menos voluntaria de Enrique Ponce, los grandes supervivientes fueron El Juli que fue quien mejor anduvo con notoria diferencia en Madrid pese a sus fallos con la espada y a la pertinaz aunque inútil enemiga de los sectores integristas de Las Ventas que intentaron reventarle como fuera en sus tres comparecencias;y Morante de la Puebla, protagonista indiscutible del momento artístico más importante de la feria la tarde que compitió en quites con Daniel Luque quien, salvo en tan brillante disputa capotera, tampoco consiguió superar del todo sus anteriores malos pasos por Madrid.

Y casi todos los demás, a pique. Lo que vuelve a demostrar que la contratación de los toreros del pelotón que engrosaron los carteles isidriles, no tuvo más motivo que el de compensar los altos honorarios de las figuras para que el tinglado del abono continuara siendo rentable. Un despropósito que solo tendrá remedio cuando la Comunidad de Madrid cambie el sistema de concurso por la gestión directa que permita invertir las ganancias que se obtengan en una mayor calidad de los festejos programados.

Pero como decíamos, en Madrid este año los toros han dado mejores resultados que los obtenidos por los coletudos. Nada menos que 47 reses han dado juego más que suficiente para triunfar por lo grande y, de éstos, solo con cuatro se ha conseguido y no del todo. Destaquemos sobre todo las corridas de El Puerto de San Lorenzo y la de El Cortijillo de los hermanos Lozano que cerró la feria, más varias reses sueltas de Dolores Aguirre, Juan Pedro Domecq, Alcurrucén, Los Bayones, Cuadri, Samuel Flores, Javier Pérez Tabernero, Cuvillo, Victoriano del Río, El Ventorrillo, Pereda, Ibán y La Quinta.

Los encastes que proporcionaron reses más bravas, encastadas y nobles fueron los de procedencia Atanasio y Núñez (Rincón), seguidas por el actualmente dominante de Domecq. Curiosamente, las tres más detestadas por los autoproclamados toristas.

Merece la pena detenerse en el encaste Atanasio por haber sido precisamente este año cuando ha desaparecido la ganadería originaria, actualmente en manos de uno de los herederos del último gran valedor de la histórica ganadería - el inolvidable Gabriel Aguirre – que, desgraciadamente, no ha tenido la afición ni las ganas de luchar que derrocharon su abuelo y su padre a pesar de la sobrada posición que disfruta.

El grueso de la temporada empieza ahora. Porque aunque cada año tenemos la impresión de que la campaña y hasta la Fiesta misma sucumben bajo los efectos depresivos que producen la casi siempre aburridísima Feria de San Isidro, gracias a Dios solo se trata de un espejismo. La Fiesta no ha muerto ni morirá nunca. Continúa tan pimpante y gozosa aunque no falten algunas decepciones en medio de las alegrías.

Pronto tendremos ocasión de confirmar posiciones y expectativas. Lo más complicado será resolver las sustituciones de José Tomás dado que en sus carteles van por delante toreros sin ninguna fuerza. Ironías del destino que castigan a los abusones. Ahora va a resultar que el fenómeno tomasista es el que está perjudicando al negocio. Por el momento, El Juli será el encargado de remediar el fiasco por la caída del de Galapagar. El joven maestro madrileño va en cabeza como máxima figura indiscutible en la espléndida madurez de su carrera.
Ponce se mantiene en el puesto de privilegio que ocupa, por encima del bien y del mal, para desmentir a los que dijeron en Sevilla que tenía que dejarlo cuando quienes tendrían que desaparecer son sus enemigos tras meter la pata hasta el corvejón y hacer el mayor de los ridículos.
Morante permanece en la cima del arte con más valor y capacidad que ninguno de sus antecesores del mismo corte.
Manzanares ha reaparecido con más sitio si cabe que cuando tuvo que operarse de la lesión cervical que le aquejaba, dando más y mejores pasos adelante que sus dos compañeros en lograr la cima, Castella y Perera. El extremeño y el francés tendrán, pues, que apretarse los machos si no quieren dejar de ser lo que son. Y que nadie olvide al imprescindible El Fandi que está cada año mejor y más torero.
Sobre todos estos va a seguir pivotando lo que queda de campaña que se reanuda de inmediato en las ferias de Alicante, Badajoz, Burgos, Algeciras y Pamplona, que será la cuarta cumbre a escalar.
Será después de los Sanfermines cuando volvamos a hacer otro repaso.

sábado, 8 de mayo de 2010

¿HASTA CUANDO EL ÉXITO O EL FRACASO DE LAS FERIAS ISIDRILES? / Por José Atº del Moral

¿Cuando habrá un llenazo como este?




Por José Antonio del Moral en http://www.detorosenlibertad.com/
Artículo ya publicado en el diario La Gaceta

07/05/2010
La feria de San Isidro en Madrid es la más trascendental de cuantas se celebran en el mundo, pero no siempre la mejor, ni siquiera la más importante porque, desde hace muchos años, sus resultados dependen más de la suerte que haya con el ganado o, mejor dicho, de a quienes correspondan los mejores toros y del cambiante comportamiento del público de la plaza de Las Ventas que de lo que consigan los toreros no siempre valorado en estricta justicia. Sin embargo, cada vez que un diestro triunfa en este escenario se multiplican sus expectativas, haya sido merecido o no el éxito. Lo que añadido al ambiente taurino que inunda la gran ciudad, depara las continuas polémicas que se forman espontáneamente en todos sus rincones.


¿Hasta cuando el éxito del fracaso de las ferias isidiles?
Por desgracia, cada vez hay menos abonados que asisten a todos los festejos programados, de modo que, los días más apetecibles predomina un público selecto entre famosos, políticos, artistas y buenos aficionados de otros lares, mientras que en los demás abunda el pueblo más variopinto y de cambiante aluvión que pueda darse en cualquier otro ruedo taurino. De ello, pues, depende que unos días Las Ventas parezca un foro de exigentes entendidos y otros una plaza pueblerina, sobre todo los domingos y festivos. Las más sorprendentes e incómodas, las que los aficionados normales no entienden, son las pocas tardes con figuras o con toreros que han triunfado con fuerza en otras plazas. El escenario, entonces, se troca en tribunal inquisidor. Pero, casi siempre, lo que domina es un recinto en el que todo se mezcla en forma de Babel indefinible y alocada. Muy pocas veces se logra poner a todo el mundo deacuerdo.


Aunque los resultados de cada feria en las plazas de primera categoría dependen mayormente de que los buenos toros caigan en manos de las figuras capaces de aprovecharlos al máximo, en Madrid sucede esto mismo con el aditamento que supone la presión bajo la que actúan todos los toreros, incluidos los más importantes que, por ello, casi nunca logran en Las Ventas las altísimas cotas artísticas que suelen alcanzar en plazas de segunda y de tercera categorías. Esto es así y así continuará mientras el denominador común de San Isidro en cuanto al comportamiento del público siga siendo la ya célebre e inevitable dictadura del tendido 7, en donde no más de veinte personajes vociferan, silencian, revientan o aprueban a su antojo. Pese a tanto inconveniente, nuca se sabe lo que puede ocurrir. La esperanza es lo que nunca debe perderse en el toreo y en Madrid tampoco…

La asistencia masiva de espectadores a casi todos los festejos, sea cual sea su calidad, y las condiciones contractuales que imperan desde hace años – muy favorables para que los sucesivos gestores puedan permitirse programar muchos más festejos sin el más mínimo atractivo que corridas verdaderamente atrayentes – terminan resultando un extraño “éxito del fracaso” porque no hay un solo espectáculo de cualquier otra índole que resulte más rentable que esta larguísima feria - últimamente dividida en dos - pese a las escasísimas ocasiones que el público se muestra satisfecho. Rentabilidad que compensa las pérdidas que se producen en la mayor parte de los festejos que se dan durante el resto de la temporada. Pero quien nunca pierde es la Comunidad de Madrid, aunque los mil millones de las antiguas pesetas que, según dicen, ganan cada temporada, no son nada comparado con el presupuesto multimillonario que maneja la institución gobernante.

Precisamente por eso, esta sin razón no tendrá remedio mientras la Comunidad de Madrid no se decida a explotar su plaza directamente con puntual encargo a los profesionales más acreditados que, vigilados por la Comisión que compongan aficionados de probada solvencia e independencia y de ninguna manera por recomendados más o menos solventes en materia taurina, vigilen y exijan que la feria vuelva a ser lo que fue en los buenos tiempos: una muestra de las ganaderías más prestigiosas que estén en su mejor momento para que sean lidiadas por todas las figuras que quieran participar y por los más destacados que aspiran a serlo, de modo que los carteles sean en su mayoría verdaderamente atractivos por competitivos y que los pocos huecos que queden libres sea completados por nuevos valores con un mínimo de futuro. Es decir, que los beneficios que obtenga la Comunidad se inviertan en la mejora de la calidad de los carteles.

LA FERIA DE ESTE AÑO

Sobre el papel es una más, como las de años pasados, en la que no están todos los que son – faltan Enrique Ponce y Pablo Hermoso de Mendoza – mientras aparecen muchísimos diestros que apenas interesan. Claro que, como cada temporada, podrán haber sorpresas y quizá alguna realmente buena con tal o cual éxito inesperado a cargo de algún modesto capaz de lograr un imprevisto gran triunfo. Sin embargo y a pesar de todo, el mejor resultado de los dos ciclos consecutivos que no esperan, dependerá como siempre de que las figuras que participan tengan suerte con algunos de los mejores toros que salgan, aunque también del momento que cada torero tenga los días que
actúen.

Se espera todo de El Juli en sus dos corridas a la vista del temporadón que está protagonizando en el máximo esplendor de su carrera. El triunfador del año pasado, Sebastián Castella, tendrá tres oportunidades y hay que desear que las aproveche a tope, no como en la pasada feria de Sevilla en la que se le escapó el mejor toro del serial maestrante. Casi lo mismo podemos decir de Miguel Ángel Perera, que viene a dos y, ojalá que ya resueltos los problemas personales que tanto le han afectado últimamente. Morante, que también comparecerá un par de tardes, es uno de los grandes favoritos. Madrid se le viene dando más que bien. En cambio, hay preocupación con El Cid por la falta de sitio que le aqueja desde hace demasiado tiempo. Deseamos fervientemente que al menos un toro le devuelva a su ser triunfal como de costumbre en Las Ventas donde sigue siendo preferido.


José María Manzanares, otro de los grandes favoritos, está por ver si vendrá o no en plena recuperación de su ya intervenida hernia vertebral. Alejandro Talavante, es de esperar que triunfe si tiene suerte y mata bien.

El Fandi seguro que divertirá al personal aunque con la murga del 7 como telón de fondo. Se espera a las dos más jóvenes promesas, Rubén Pinar y Miguel Tendero. Como también a Diego Urdiales, a El Fundi, otro con tres corridas – demasiadas – y a Rafaelillo.


Y, cómo no, a Cayetano que está puesto en los dos lugares más privilegiados sin más merecimiento que su fama mediática, que no estrictamente taurina, Prensa y Beneficencia. Mejor hubiera sido dejarle solo en una de estas dos corridas y que en la otra hubieran dado el sitio que merece a Enrique Ponce en el vigésimo aniversario de su alternativa.


Finalmente, lamentar la más que posible ausencia de José Tomás a no ser que sigan los “milagros” y pueda comparecer en los dos festejos que todavía le anuncian.

lunes, 8 de febrero de 2010

JOSÉ ANTONIO DEL MORAL SE ESTRENA EN EL DIARIO LA GACETA DE MADRID: La temporada 2010 ( I )

El toro espera...

GRANDES EXPECTATIVAS
PARA LA TEMPORADA 2010 QUE ACABA DE EMPEZAR

El estado actual de las principales figuras y de los que pretenden serlo. El momento de las ganaderías más prestigiosas. Y las polémicas más candentes



Por José Antonio del Moral
La Gaceta.-Madrid 7 de Febrero de 2010
GRANDES EXPECTATIVAS
PARA LA TEMPORADA 2010
QUE ACABA DE EMPEZAR


El estado actual de las principales figuras y de los que pretenden serlo. El momento de las ganaderías más prestigiosas. Y las polémicas más candentes

Por mucho que lo repitamos, es necesario insistir en que, una temporada tras otra, los toreros tienen el deber de conquistar – o reconquistar – a la afición plaza a plaza, traspasar o mantener el listón de la cotización impuesto por las empresas y competir con sus rivales porque el éxito de cada uno de ellos puede devaluar la trascendencia de los suyos por muy legítimos que hayan sido. Así pues, cada temporada, cada corrida, es un volver a empezar, retomar el miedo, la responsabilidad, la emoción, la incertidumbre de las primeras veces. Casi nada se repite. Los toros y los toreros entregan su vida en la lidia y los aficionados exigen en consonancia.

Más o menos fieles a estas incuestionables premisas, las perspectivas de la temporada que acaba de empezar en España mientras termina la Americana, presenta un panorama torero ciertamente alentador. Claro que todo va a depender en gran parte del momento que atraviese la cabaña de bravo, siempre tan oscilante como impredecible aunque también esperanzador en los casos de ganaderías que mejor y más regular juego dieron en las pasadas campañas y, sobre todo, en la del año anterior. Pero no siempre se cumplen los pronósticos porque de una camada a la siguiente, muchas veces hay sorpresas para bien o para mal. Ganaderías triunfadoras de un año no lo son en el siguiente y viceversa. De cualquier manera, siempre hay que confiar porque, en el toreo, la esperanza es lo último que se pierde y los grandes diestros suelen ser capaces de convertir el agua en vino. Esta capacidad en superar las malas condiciones de las reses de lidia y estar a la par o incluso por encima de las más bravas y nobles, es lo que en mayor o menor grado sitúa a cada torero en el sitio que le corresponde año a año. De ahí que la regularidad en los triunfos siga siendo lo que manda independientemente del estilo, de la personalidad y de arte de cada cual porque, aunque hay gustos para todo y salvo en escasísimos casos, lo que prima es el sentido más estricto de la responsabilidad profesional.

Vivimos un momento ciertamente esplendoroso, quizá uno de los más importantes de la historia de la Fiesta por lo que se refiera a la cantidad, calidad y variedad de toreros que componen la primera y la segunda filas sin olvidar a los que luchan por alcanzar gloria y rango entre los más jóvenes. La batalla, pues, está servida como podemos comprobar recordando lo que ocurrió en los años pasados, lo que acaba de suceder en las ferias y plazas americanas donde los más destacados ha seguido triunfando y a la vista de los carteles que ya se anuncian de los primeros ciclos importantes para la gran campaña que, ya mismo, se iniciará en la novedosa feria invernal de Vista Alegre en Madrid, en la inexcusable cita desde hace 20 años de Olivenza, en Castellón y, sobre todo, en las primeras grandes ferias de Fallas en Valencia, en la de Abril en Sevilla y en la de San Isidro en Madrid.

La cúpula

Los tres toreros que desde hace tiempo continúan arriba por categoría, maestría, clase y cotización son Enrique Ponce, José Tomás y El Juli. Ninguno de los tres parece dispuesto a ceder aunque cada uno desde sus respectivas circunstancias. Ponce, son veinte años consecutivos de alternativa en la cumbre y sin desmayos – su palmarés profesional es el más importante de todos los tiempos – afronta la nueva campaña en un lugar ciertamente privilegiado porque ya anda por encima del bien y del mal. Su historia está escrita con letras de oro y, aunque voluntariamente haya decidido torear cada vez menos, lo cierto y verdad es que su categoría no solo continúa intacta sino que últimamente se complace en regalarnos actuaciones verdaderamente sublimes y artísticamente reveladoras tras muchos años en los que sus faenas frente a toros complicados le separaron y aún le separan del resto de la grey torera cada vez que tiene que afrontarlos. Si Ponce no fuera tan irregular con la espada, la suma de sus trofeos apabullaría aunque, así y todo, muestra un nivel difícil de igualar.

José Tomás, en su cuarta temporada desde que reapareció, acapara la máxima expectación y fuerza taquillera por su excepcional personalidad y singularidad de su toreo aunque también gracias al impresionante y fructífero marketing que goza, incluido el incondicional apoyo que disfruta por parte de la mayoría de los medios escritos, hablados y visuales. Un plan perfectamente diseñado por su equipo que, con incesante publicidad, compensa los grandes huecos que se suceden en sus campañas por el escaso número de corridas en las que viene participando – no más de venticinco por año – y no en todas las plazas y ferias de primera como debería entre las que elige actuar según le convenga, como asimismo el ganado que elige, limitado a no más de cinco divisas de entre las más famosas por la nobleza que vienen mostrando y alternando en carteles casi siempre encabezados por matadores de bastante menor categoría y no siempre cerrados por otra figura que, por ahora, en casi ningún caso son Ponce ni El Juli. Algo que lamenta profundamente la afición siempre deseosa de ver competir a las grandes estrellas en todas las ferias y con el ganado que corresponde a las plazas de máxima categoría.

Una pena porque, como digo, Tomás también debería competir más con El Juli. Junto a Ponce, el otro gran maestro del toreo actual, indeclinable en su sentido de la responsabilidad, presente e imprescindible en todas las plazas desde hace más de diez años. Gran y largo lidiador, dominador de todos los tercios, purísimo en su interpretación muletera, versátil como pocos lo hayan sido frente a toda clase de ganado y seguro estoqueador, viene siendo ejemplar guía para todo el escalafón. Su precocidad le hace parecer mayor aunque esté en plena y fecunda juventud, lo que le permitirá durar mucho más tiempo del que ya lleva en la cumbre.

Los tres, sin embargo, vienen siendo más acosados - muchas tardes pisándoles los talones y hasta superándoles - por los más jóvenes valores del toreo actual. En cabeza, Sebastián Castella y Miguel Ángel Perera, ambos empeñados en tomar el cetro con un toreo basado en el valor sin tacha, la quietud, la cercanía, el temple y la intensa e inverosímil ligazón de las suertes, más inspirados por Paco Ojeda que por cualquier otro en su intento de superar lo insuperable en su síntesis de las revoluciones técnicas que han venido cambiando las maneras de torear. Los dos, protagonistas de sendas temporadas realmente históricas. Castella, la de 2006. Perera, la del 2008. El francés superando el bache que padeció el 2007, fue el triunfador de la pasada temporada, tanto en España como en Francia y América donde ahora mismo continúa triunfando a diario. Perera, solucionando sobradamente la para él dificilísima campaña de 2008 en la que volvió a sufrir varios percances.

Más acomodado por seguro de la gran clase e incomparable empaque que le son propios por nacencia y genes, José María Manzanares no va a la zaga tras convertirse en grandioso torero fiel a la línea que, en cuanto a estilo, marcaron sucesivamente el gran maestro Antonio Ordóñez y su inolvidable padre. Pero también descubierto como naturalmente valiente, poderoso y magnífico matador. El más seguro y eficaz del toreo actual en la suerte suprema.

Y más veteranos que estos últimos, Morante de la Puebla, figura asimismo imprescindible por fuera de serie entre los toreros llamados artistas, quizá el más valiente y regular que hayamos visto en sus creaciones con el capote – el mejor con mucho de la actualidad – y con la muleta, por más entregado y puro que sus antecesores del mismo corte. Un orfebre excepcional y por ello capaz de borrarlo todo en sus mejores tardes. Como también, aunque desde otro plano y a pesar de que en la temporada pasada no anduvo a la altura que se había ganado con incontestables méritos, El Cid. Este adusto sevillano de Salteras, está obligado a recomponerse física y mentalmente – ha sufrido muchos inoportunos percances – para volver a sitio que tuvo en las campañas anteriores. Especialista en “victorinos”, en la memoria de todos sigue primando su histórica tarde con seis de esta divisa en la plaza de Bilbao, así como sus grandiosas faenas en Sevilla, en Madrid y en tantos otros sitios.

En esta primera fila, no podemos olvidar a otro matador de toros realmente singular y personalísimo, El Fandi. Dotado de unas facultades físicas fuera de lo común, gran y variado capoteador, poderosísimo y espectacular banderillero – uno de los más grandes y desde luego el más regular de todos los tiempos en esta suerte -, muy seguro estoqueador y, aunque en su faceta muletera baje en calidad, que no en frecuente entrega, eficacia y temple – resuelve tanto o más que los que más lo consiguen -, no por ello destaca en el conjunto de todas y cada una de sus actuaciones por lo que viene encabezando desde hace cuatro años el escalafón por mayor número de corridas toreadas y trofeos cortados. El Fandi, por tanto, también es un líder y gran comodín en cualquier cartel porque, además, atrae a muchísimos espectadores por la casi infalible seguridad de sus espectaculares éxitos allá donde actúa.

Alejandro Talavante, un extraño Guadiana del toreo que empezó asombrando, medió decepcionando y, sucesivamente, desconcertando entre genial y eclipsado, tan pronto parece ser uno de los más grandes como otro de entre los más torpes y anodinos. Afortunadamente, el año pasado resucitó en septiembre. Veremos qué le ocurre en éste.

Los mediáticos

Cayetano Rivera Ordóñez, también presente y atractivo por nuevo aunque tardío matador, ha cubierto con demasiadas cautelas sus primeros años desde que tomó la alternativa, doctorado por su hermano Francisco, con menos calidad pero bastante más profesionalidad y ya con muy larga carrera que transcurrió desde muy arriba hasta ir declinando aunque todavía en los primeros puestos dentro de los toreros llamado mediáticos que también sigue encabezando con no poco mérito Manuel Díaz El Cordobés en el segundo circuito. Tanto o más famoso por sí mismo Cayetano que su fraternal padrino gracias a la alcurnia de los progenitores y parientes más directos de ambos (Ordóñez-Paquirri–Dominguín) y a sus encantos físicos, está por ver si a su personalidad y maneras - clásico y algo agitanado como su abuelo materno - añade la imprescindible destreza que le permita acceder al gran rango que ansía. Valor no le falta y clase tampoco, pero su sitio es demasiado inconstante. Arrebatador en sus mejores actuaciones, las anunciadas comparecencias de Cayetano en las grandes ferias que venía rehuyendo – Sevilla y Madrid sobre todo, y esperemos que también en Pamplona, Bilbao y Zaragoza – serán la prueba definitiva para que podamos considerarle a la altura profesional de los más grandes. Ojala que así sea.

Principales novedades

De entre los más recientemente doctorados, punto y aparte merecen el huracanado artista Daniel Luque, el supercapaz Rubén Pinar y siempre templado Miguel Tendero. Tres que vienen a por todas con gran velocidad y ya están instalados en muchas ferias. Pero de entre esta juvenil terna de ilustres aspirantes a la primera fila, quien más está apostando es Daniel Luque. Mucho que decir lleva dentro este sevillano malencarado por su indisimulable hambre de triunfo y de llegar a lo más alto. Este año mata en Las Ventas una corrida de solitario el Domingo de Resurrección y en la Feria de Abril actuará mano a mano con Miguel Ángel Perera. No se lo pierdan porque en el duelo maestrante saltarán chispas. Como también en las corridas que se anuncian juntos José Tomás y Sebastián Castella, en Málaga y Madrid. Observamos también con la atención que merece al mejor torero que, más recientemente, nos vino de América, el colombiano Luís Bolívar, figura en su Colombia y en trance de serlo en Europa aunque, por ahora, le está costando lograr.

Guerreros, estilistas y eternos que no rompen

El Fundi continúa en el primer plano de los especialistas en corridas duras y, últimamente, también en las más gratas cada vez que pudo entrar en carteles de fuste. Dualidad que le ha llevado a redescubrirse y a querer ser otro torero del que siempre fue. En tal tesitura, el pasado año fue repetidamente herido en sus precipitadas y sucesivas reapariciones tras el grave percance de equitación que padeció. En esta clase de festejos duros, también sigue instalado el siempre espectacular, desenfadado y simpatiquísimo Juan José Padilla. Pero más temprano que tarde, ambos tendrán que dar su venia a Rafaelillo y a Diego Urdiales, este último, también destacado aspirante a tener mayores y mejores ocasiones. También habrá que tener en cuenta porque lo merece, al cordobés José Luís Moreno, a la vista de cómo en el opuesto plano artístico siguen dando paso al buen aunque irregular intérprete Curro Díaz, al genial aunque aún más desigualísimo Javier Conde y, al tardíamente renacido aunque ni de lejos capaz de hacer lo que hizo en sus primeros años, Julio Aparicio. Finalmente, incluyo a dos toreros que llevan mucho tiempo tratando de llegar arriba por su gran concepto del toreo y nunca terminan de romper, el ya veteranísimo Uceda Leal y el más joven Matías Tejela.

Reapariciones

Reaparecen este año, Jesulín de Ubrique y El Tato. El gaditano, figura con muchísima fuerza en sus mejores tiempos por su gran capacidad, resistencia y, sobre todo, por su sentido del temple – su mayor virtud -, a pesar de las derivas populistas que protagonizó y que, a medio plazo, tanto de perjudicaron como torero formal. Cuando volvió a los ruedos tras un gravísimo accidente de automóvil que le puso al borde de quedar inútil, lo hizo en plan serio sin que le reconocieran sus muchos seguidores de anteriores ocasiones. Otra vez retirado, regresa este año, supongo que para ganar lo que todavía pueda y, ya veremos, si en broma o en serio, que es lo que deseamos.

Y en cuanto a El Tato, le deseamos mucha suerte en su nueva andadura tras pasarlo mal como apoderado durante su primer retiro y aún peor por salud y en lo personal, ya todo superado. Siempre recordaremos su gran faena con un “Victorino” en Sevilla. Quizá la más redonda que nadie haya cuajado a un toro de esta ganadería.

Rejoneadores

No quiero omitir a los mejores del rejoneo. También en esta especialidad vivimos tiempos de gloria. Uno sobre todos y lleva muchos años sin que ningún otro jinete logre apearle del altísimo e histórico pedestal que ocupa: El navarro de Estella Pablo Hermoso de Mendoza. Hay un antes y un después de su irrupción en los ruedos. Ni siquiera el más reciente e importante contrincante que le ha salido al paso con indudable valor, excepcional caballista y entregadísimo aunque gestualmente abusivo y hasta zafio en no pocos ademanes que tanto prodiga llevado de su irrefrenable entusiasmo, Diego Ventura. Ganador de todo lo ganable, pero no tan elegante ni tan absolutamente magistral como Hermoso de Mendoza. Y junto a estos dos líderes, los varios que engrosan este tipo de corridas a caballo que a tanta gente concitan: Fermín Bohórquez y Antonio Domecq, herederos directos de la mejor tradición, escuela y clasicismo, sin omitir a los que también más destacan en el modernismo a caballo, los más jóvenes Sergio Galán, Andy Cartagena, Leonardo Hernández hijo y los portugueses Rui Fernandes y Joao Moura hijo, muchas tardes en compañía de su magistral padre que persiste en seguir activo pese al paso de los años.

Todos estos son lo que más van a torear y en los que se basarán los carteles de la mayoría de las grandes ferias de una temporada que empieza tras dos grandes polémicas. El intento de acabar con los toros en Cataluña y los por qué del inviable mano a mano entre Enrique Ponce y José Tomás.

LAS GANADERÍAS

Respecto a la situación que atraviesan las ganaderías más importantes tras una temporada muy baja en el rendimiento de la mayoría (demasiados toros sin apenas fuerza para aguantar un levísimo puyazo y muchísimos descastados cuando no rajados), el año pasado sobresalieron tres: Núñez del Cuvillo (Osborne-Domecq), El Pilar (Domecq) y Victoriano del Río (Domecq). La regularidad de estas tres ganaderías fue sobresaliente. Las restantes han padecido mayor o menor desigualdad de sus productos cuando no preocupantes bajas en casos importantes. No obstante, entre las más fiables de este grupo principal, cabe destacar las de Alcurrucén (Nuñez), Puerto de San Lorenzo (Atanasio), Las Ramblas (Domecq), Garcigrande-Domingo Hernández (Domecq), Hermanos García Jiménez (Murube-Domecq), Daniel Ruiz (Domecq) y El Ventorrillo (Domecq). Y con camadas más cortas, las de El Tajo y La Reina (Domecq), Baltasar Ibán (Contreras-Domeq), Ana Romero (Santa Coloma).

Muy a la baja aunque, como siempre, con muy buenos toros sueltos e incluso algún indulto, las de siempre más vendidas y apetecibles de la familia Domecq por originarias de este más que extendidísimo encaste, Jandilla, Juan Pedro y Zalduendo a más de las vacadas de Salvador Domecq, Marqués de Domecq, Martelilla y Torrealta. Hay muchas más de estas mismas procedencias, cada una con su particular fortuna.

Entre las llamadas toristas, se mantuvo arriba Fuente Ymbro (Jandilla) aunque no con tantos éxitos como venía consiguiendo su criador, Ricardo Gallardo; Torrestrella (Nuñez-Domecq), últimamente mejorada aunque incomprensiblemente rechazada por las figuras; en notable alza, la de Dolores Aguirre (Atanasio-Conde de la Corte); bajón de la más cara y famosa de todas, Victorino Martín (Saltillo-Albaserrada); corta y muy desigual la de Samuel Flores (Parladé- Gamero Cívico); e inevitable permanencia de la más temida, la mítica de Miura (Cabrera) gracias a la historia de este encaste único.

Como bien se puede comprobar, el predominio del encaste Domecq es absolutamente irrefutable pese a la altas y bajas de unos y otros. Habría que homenajear a quien creó y crió este encaste, Don Juan Pedro Domecq y Díez
(q. e. p. d.), origen de la mayor parte de las ganaderías actuales que más y mejor embisten y, por tanto, base de La Fiesta desde hace ya mucho años.


EL PROBLEMA CATALÁN

Aunque por escasa diferencia de votos, una vez admitida a trámite la moción contra La Fiesta en Cataluña que ya tuvo lugar en su Parlamento y a la espera del momento definitivo, los diputados a favor cuentan con mejores y mayores apoyos y argumentos que los contrarios. Va a contar mucho la enorme reacción mediática con repercusiones mundiales que surgió al conocerse la deriva que estaba tomando la disputa y el entusiasmo de los muchísimos profesionales taurinos que ya han mostrado sus opiniones favorables, así como las de diversos estamentos aglutinados con cuantos quieran defender el toreo. Las opiniones manifestadas con notable eco de los intelectuales de varias naciones europeas y americanas con los de Francia a la cabeza, también pesarán lo suyo aunque se echen en falta más nombres. Y, en definitiva, la imparable actividad de los que van defender la permanencia de la Fiesta en Cataluña en el pleno de su Cámara Parlamentaria, contrastará con el progresivo deterioro de la imagen de los que están en contra tras descubrirse, gracias a una encomiable investigación del portal mundoto.com”, que quien maneja a los políticos catalanes y a los antitaurinos que pretenden acabar con La Fiesta en su región es un argentino que desde hace años viene medrando y asesorando al respecto a los partidos y organizaciones antitaurinas de toda índole, por lo que obtiene ganancias millonarias, única y verdadera razón que le mueve en su torvo empeño. Y, últimamente, por la detención del miembro de una de estas organizaciones que ha resultado ser miembro de ETA y, para colmo, anda metido en el narcotráfico. Pero todo va a depender de lo que voten libremente los diputados de “Convergencia i Unió” con las consecuencias que para este partido pudiera tener un resultado contario a los toros, al fin y a la postre por exclusivas razones políticas del ultra-nacionalismo, actualmente en el poder junto a los socialistas pese a que, según dicen, votarán en bloque y a favor del toreo. Veremos.


EL “INVIABLE” MANO A MANO ENTRE PONCE Y TOMÁS


Los intereses y temores de ambos impiden que se celebre lo que todos los aficionados desean fervientemente se produzca. La condición que esgrime Enrique Ponce para llevarlo a cabo es que estos festejos tendrían que ser televisados en directo. Algo lógico en su caso porque resolvería el muy caro presupuesto que supondría la organización de tales eventos y, además, evitaría la posterior manipulación mediática de los resultados al ser vistos por millones de telespectadores en todo el mundo, mientras que José Tomás viene negándose cerrilmente a la presencia de las cámaras no solo por razones económicas que administran los empresarios y los canales que los emiten, sino para no desgastarse ni que sus escasas actuaciones puedan verse en detalle desde la frialdad que supone la retrasmisión en vivo y en directo, sin la ayuda ambiental que tanto pesa en sus corridas vistas exclusivamente por espectadores in-situ, con infinidad de partidarios incondicionalmente radicales a su favor, muchas veces en contra de sus alternantes y, no digamos, de Ponce. Se arguye que José Tomás manda mucho porque lleva más gente que los demás a las taquillas y, por tanto, impone las condiciones que le vienen en gana sin que las empresas ni la mayoría de la crítica se lo reprochen. Pero también se ha de reconocer que Ponce es el torero que más tiempo seguido lleva tirando del carro, resolviendo infinidad de problemas a todas las empresas y dando categoría a todas las plazas del mundo, dejadose televisar en centenares de festejos sin plantear ningún conflicto - lo que no le ha perjudicado lo más mínimo como torero sino todo lo contario. Su impar carrera profesional y su permanente sentido de la responsabilidad merecen todo el respeto del mundo. Por estricto sentido de la dignidad también tiene derecho a exigir y hay que pagarlo.