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viernes, 11 de marzo de 2011

UNA MEDALLA PARA CÉSAR RINCÓN / Por Andrés Amorós

-César Rincón-
El César del Toreo, que batió un récord -no superado hasta ahora-
al salir cuatro veces consecutivas por la puerta grande de Las Ventas en 1991.En 1995 logró su 5ª Puerta Grande al volver a triunfar con un toro de Astolfi
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UNA MEDALLA PARA CÉSAR RINCÓN 
ABC.-Día 11/03/2011
Hace un mes, el pasado 10 de febrero, publicó ABC una columna con este título: «Una medalla para Pepín». Proponíamos entonces la Medalla de Bellas Artes para Pepín Martín Vázquez: a sus méritos indudables se unía que esa concesión sería acogida positivamente por todo el mundo taurino. La vida, a veces, parece una novela. La propuesta fue asumida por el Ministerio de Cultura pero el destino lo impidió. Se impone ahora pensar en nombres relevantes de la Tauromaquia, estimados por todos. No faltan: Diego Puerta, Paco Ojeda, Pablo Hermoso de Mendoza...

Pero hay uno que nos parece especialmente adecuado: el de César Rincón. A sus méritos como gran lidiador se une el hecho de que, premiarlo a él, supondría, también, premiar a la Tauromaquia en Hispanoamérica. Y una especial oportunidad: Rincón «estalló» en la Feria de San Isidro de 1991, saliendo dos veces seguidas por la puerta grande de Las Ventas. Es una hazaña singularísima, luego repetida, de la que ahora se cumplen los veinte años. La Medalla de Bellas Artes supondría el mejor refrendo para los homenajes que, con este motivo, puedan organizarse.

César ha sido predilecto del público nadrileño por la verdad de su toreo, que implica un notable riesgo: citar al toro desde lejos, dándole el pecho, adelantando la muleta, y conducir la embestida hasta detrás de la cadera: de ese modo, la emoción se une a la belleza. No podremos olvidar, tampoco, su titánica lucha con el bravísimo toro «Bastonito», de Baltasar Ibán, en el San Isidro de 1994; ni cómo volvió a salir a hombros, por la puerta grande madrileña, al año siguiente. Por todo ello, con todo respeto, nos atrevemos de nuevo a proponer un nombre para la Medalla de Bellas Artes: el del gran torero clásico César Rincón.

domingo, 27 de febrero de 2011

Paco Camino con Andrés Amorós: ¡Ya salió el toro! / ABC

-Paco Camino con Andrés Amorós-
-FOTOGRAFÍA: JAIME GARCÍA-

Paco Camino: 

«Zapatero y Rubalcaba son los culpables de los problemas de España» 

"...¿Y si no hubieses sido torero?» «Hubiese sido algo, a lo mejor me hubiese metido en el Partido Socialista y hubiese sido un maleante..." —comentó con sorna—.

El Niño Sabio de Camas repasa su carrera y la actualidad en un brillante «mano a mano» con Andrés Amorós

Domingo, 28 de Febrero de 2011/ABC
Cincuenta años después de su confirmación en Las Ventas, Paco Camino volvió ayer a la plaza donde protagonizó tardes monumentales. Lo hizo en un brillante mano a mano con el crítico taurino de ABC, Andrés Amorós, organizado por la peña «Los de José y Juan». El escritor y catedrático hizo un exhaustivo recorrido por la irrepetible carrera del Niño Sabio de Camas y subrayó su «facilidad y dominio absoluto». «Me viene de naturaleza —respondió el maestro—. He sido capaz de pensar delante del toro en milésimas de segundo. Eso de que el toro embista o no es cuento. Hay que estar bien siempre».
Barbilampiño aún, Camino —«el Mozart del Toreo», como lo bautizó Carlos Abella— creó su propia vereda desde la nada hasta auparse en la cima del toreo. Habló emocionado de sus tardes mágicas en Madrid, como aquella encerrona en la Beneficencia de 1970 en la que cortó ocho orejas. «¿Podía haber llegado más lejos?», preguntó Amorós durante una entrevista que embelesó a todos los que colmaban el Aula Bienvenida. «Mi mentalidad no era mandar, sino durar —contestó el torero—. Nadie me ha impuesto su ley, sino que he tenido la mía propia y he hecho lo que me dio la gana».

Los besos de los toreros

Genio y figura, Camino evocó su época del toreo, aquella en la que la rivalidad era afilada como un puñal. «Ahora se llevan demasiado bien. ¿Dónde se ha visto eso de darse besosy preguntar por la mujer y los hijos en el patio de cuadrillas? Antes, con tíos como Luis Miguel Dominguín, decíamos un hola a secas y nos mirábamos con cara de perros. En la plaza hay que tener carácter». Rememoranzas del histórico trío de Puerta, Camino y El Viti: «Los tres estábamos en un sitio privilegiado y muy picados. Estábamos esperando a que el otro se durmiera para darle leña en el ruedo».
Hicieron también el «paseíllo» por otras plazas clave en su trayectoria, como Zaragoza y Barcelona. Al hablar de la Ciudad Condal la mirada se nubla. Afloran sentimientos: «Debuté en 1959 en Las Arenas, corté una oreja y al repetí al domingo siguiente. Logré un rabo y de ahí fui a la Monumental. La recuerdo llena, aquello era pura gloria, había mucha afición y se veían los duros. Por entonces, toreábamos doce o catorce corrida al año en Barcelona».

Prohibición en Cataluña

Indignado por la prohibición, espetó: «Zapatero es el primer culpable, el más sinvergüenza de todos. Y luego tuvo la desfachatez de decir que él no hubiese prohibido los toros. Cualquiera se fía... La culpa de todo lo que pasa en España la tiene él. ¡Miren cómo está la economía!» Sin pelos en la lengua, también tuvo palabras para el vicepresidente y ministro del Interior: «Rubalcaba es el otro gran sinvergüenza».

Reducción de la velocidad

¿Qué le parece la medida de poner freno para ahorrar? «Eso de reducir la velocidad a 110 kilómetros para ahorrar es la mayor tontería que he oído nunca». ¿Saldremos de la crisis? «Ahora está la tormenta, luego escampará. Esperemos...»
Pese a las críticas en política a la «izquierda» actual, la mano del tenedor fue siempre su predilecta frente al toro: «Aunque es más difícil, me gustaba mucho más torear al natural, con más profundidad y largura», dijo.

«Lo de Cultura es un camelo»

Respecto al trasvase de la Fiesta de Interior a Cultura, manifestó: «Eso de Cultura es un camelo. Yo creo que hace falta una persona que nos encamine a llevar el tema y a cantar a los políticos las verdades».

Devolución de la Medalla

El catedrático preguntó también sobre el episodio de su devolución de la Medalla de Bellas Artes. «Pasó lo siguiente: estábamos José Tomas y yo en la finca y nos cuentan que le han dado la Medalla a Rivera Ordóñez, cuando hay toreros como Puerta, Pepín Martín Vázquez u Ojeda que la merecen mucho más. Yo dije que tiraba la mía, y José Tomás, también». Con tono jocoso y entre las risas del nutrido público, remató: «Además, esa Medalla ni es de oro ni “ná”. Por no ser no es ni de plata, con lo que ni para tabaco me hubiesen dado por ella». Habló el escritor, catedrático y crítico de ABC sobre la posibilidad de que los toreros premiados con dicho galardón se hubiesen presentado en la puerta del Ministerio de Cultura antes de la abolición catalana: «Algunos no sueltan la Medalla ni de broma».

Su hijo Rafi

Claro y contundente fue al hablar de su hijo Rafi Camino como torero: «Aquí, al que no vale, lo echan rápido. Si tienes condiciones, pero ahora te vas para arriba, luego para abajo... ¿cuándo te entrenas? Así no se puede ser torero. Hay que estar metido todo el día en el toro. A mí nadie me ha visto bailando y cantando de madrugada...»
«¿Y si no hubieses sido torero?» «Hubiese sido algo, a lo mejor me hubiese metido en el Partido Socialista y hubiese sido un maleante —comentó con sorna—. La verdad es que lo que más me gusta es que cuando alguien me vea, diga: “Ése fue un buen torero”». «Muy buen torero», remató Amorós entre una estruendosa ovación de la afición madrileña. 

viernes, 7 de enero de 2011

EL EMBUSTERO ZAPATERO RETRATADO POR ANDRÉS AMORÓS

¡Zapatero embustero!

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Zapatero y los toros

Resulta que los representantes del PSOE han votado en contra de todas las iniciativas legales en favor de la Tauromaquia

A una pregunta de Carlos Herrera, ha respondido Zapatero que él hubiera votado «no» a la prohibición de los toros en Barcelona, al margen de las aficiones de cada uno, porque «es una fiesta que tiene tradición»
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Resulta que Barcelona fue declarada ciudad antitaurina por un alcalde del Partido Socialista Catalán.
 
Resulta que han prohibido los toros en Cataluña los nacionalistas, aliados políticos del PSOE.
 
Resulta que el Partido Socialista Catalán incumplió su promesa de votar en bloque a favor de los toros y dio libertad de voto a sus representantes, favoreciendo así la puntilla a la Fiesta.
Resulta que los parlamentarios socialistas no votaron en Bruselas a favor de mantener las subvenciones a los criadores de toros de lidia.
 
Resulta que José Antonio Alonso, portavoz socialista, se negó a defender los toros porque «no nos preocupan los movimientos ciudadanos».
 
Resulta que Carmen Silva, portavoz socialista en el Senado, declaró que los toros no tienen nada que ver con la cultura.
 
Resulta que los representantes del PSOE han votado en contra de todas las iniciativas legales en favor de la Tauromaquia: declaración como Bien de Interés Cultural, proposición de que no se pueda prohibir la Fiesta sin una ley expresamente aprobada en las Cortes Generales, propuesta de que se la atienda adecuadamente en Televisión Española... Quizá la causa de todas esas negativas es que todo ello lo ha propuesto el PP y el PSOE se niega a darle la razón públicamente en nada. O quizá, simplemente, eso muestra lo que de verdad opina el PSOE sobre los toros.
 
Hubiera bastado una palabrita del señor Zapatero para que nada de eso se hubiera producido: no la dijo. No nos sorprende: resulta que ya conocemos lo que se puede confiar en sus palabras.

jueves, 29 de julio de 2010

"En el día de hoy" / Por Andrés Amorós




Los nacionalistas van borrando los símbolos que huelan a España, con el apoyo de un Presidente que respalda lo que llegue de Cataluña


ANDRÉS AMORÓS
Día 29/07/2010
«En el día de hoy, vencido y desarmado el rancio españolismo taurino, las fuerzas nacionalistas catalanas han alcanzado un nuevo objetivo, que no va a ser el último. La guerra por la independencia no ha terminado».
Me ha parecido escuchar la voz de Fernando Fernández de Córdoba, en la radio galena que mi hermano construyó, con una caja de puros, siguiendo las instrucciones de Escuela Radio Maymó; o en el «parte» de Radio Nacional de España, que mis padres seguían todas las noches, junto a la mesa camilla, como única manera de estar al tanto de las noticias...

Han pasado 70 años y no aprendemos... Los franceses han sabido resolver las polémicas sobre los toros con el lógico argumento del respeto a las minorías y las tradiciones culturales. En España, donde no son minoría, los aficionados y profesionales taurinos no han sabido unirse para defender eficazmente sus derechos. Mientras, los nacionalistas van consiguiendo borrar todos los símbolos que huelan a España, con el decidido apoyo de un Presidente del Gobierno que respalda todo lo que llegue de Cataluña, porque así cree poder mantenerse en el poder, y porque, para él, la nación española es sólo un concepto «discutido y discutible». Por todo ello, al comprobar la prohibición decretada por el Parlamento catalán me preocupa, por supuesto, la Fiesta de los Toros. Pero me preocupa mucho más España: lo que está siendo ya y, sobre todo, lo que va a llegar a ser.

miércoles, 9 de junio de 2010

SAN ISIDRO: BALANCE Y FUTURO / Por Andrés Amorós

Toro de la ganadeía "Hermanos Lozano"
Lidiado en Las Ventas el 5 de Junio de 2010

Demasiadas tardes con resultados paupérrimos. El ganado no es excusa: ha habido muchos toros con posibilidades.
A la CAM le toca ahora mover ficha
Propuestas:

1. Unificar San Isidro y una feria de Aniversario sin sentido.

2. Rebajar a la mitad el número de festejos: la realidad de la Fiesta y del público lo impone.

3. Conseguir que las figuras vengan a varias tardes. Hay que pagarles bien y publicar la oferta que se les hace: el que no quiera venir, que cargue con el coste de imagen.

4. Concebir la feria como el terreno en donde compiten los mejores toreros con toros encastados, no como una presunta sucesión de oportunidades para los que se resisten a perder el tren o de rebajas de primavera

ANDRÉS AMORÓS

Después de un mes de mucho aburrimiento, bastantes berrinches y pocas alegrías, se impone el balance. Y, también, sacar alguna lección para el futuro. Esta Feria pasará a la historia, sin duda, por la terrible cornada de Julio Aparicio, que ha conmocionado al mundo entero. Ha sido, también, la Feria de dos ausencias: la de José Tomás, por su grave percance, y la de José María Manzanares, por su operación. Las dos son lamentables pero la primera ha desbaratado especialmente unos carteles que se basaban en buena medida en él.

Todos los abonados con los que he hablado han insistido, sin excepción, en una palabra: aburrimiento. No se olvide que éste es un espectáculo radicalmente popular: aunque se equivoque bastantes veces, el público siempre tiene la razón, en definitiva.

Comencemos por lo positivo. Han triunfado los rejoneadores Ventura y Leonardo Hernández. A pie, ha abierto la Puerta Grande Juan Bautista (¡uno sólo!). Nos ha encandilado el capote de Morante, replicado gallardamente por Luque. Ha «resucitado» El Cid. Han lucido su impávida quietud Castella; su técnica, El Juli; su valor en la pelea Rafaelillo; sus detalles estéticos, Curro Díaz, su avance profesional El Fandi. De los nuevos, la promesa que es Javier Cortés y la confirmación de Juan del Álamo como figura de los novilleros.

Está bien todo esto pero es muy poco para un mes de corridas. El ganado no es excusa: ha habido muchos toros con posibilidades a los que se hubiera debido cortar las orejas. Todos recordamos reses de Cuadri, de El Puerto de San Lorenzo, de Dolores Aguirre, de Victoriano del Río, de El Cortijillo, un gran toro de Palha... Muchos diestros no han estado a la altura. Pero también ha habido demasiados toros flojos, sosos... Otro aspecto decepcionante ha sido el de las corridas que han tenido que ser sustituidas o remendadas. ¿Han fracasado los veedores, los ganaderos o la empresa? Me temo que los tres.

Muchos dijimos que los carteles eran malos y, pese a las declaraciones de algún político, la realidad lo ha confirmado.

La solución no puede ser más de lo mismo. Se discute en los medios cuál es la fórmula jurídica adecuada: todas pueden valer, siempre que no prime el puro criterio económico.

Es la Comunidad de Madrid a la que corresponde ahora mover ficha. No basta con declarar a la Fiesta Bien Cultural. Si todo sigue igual, la afición se lo demandará.

martes, 6 de abril de 2010

PEPE LUIS VÁZQUEZ: "¿LA ÉPOCA ACTUAL? LA VEO CORRIENTONA / ABC

Pepe Luis Vázquez, el torero que debutó con miuras en la Feria de Abril, celebra este año su setenta cumpleaños de alternativa.

".. Lo más cercano a mi ideal podría ser Antonio Bienvenida: sin poner posturas, natural, sencillo, con armonía..."

Habla Pepe Luis Vázquez,
matador de toros, en el LXX aniversario de su alternativa

ANDRÉS AMORÓS
ABC / SEVILLA

Domingo , 04-04-10
Entro en casa de Pepe Luis Vázquez, en Nervión.
El maestro está sentado en una butaca, junto a una mesa camilla: correctamente vestido, con gafas oscuras. A pocos pasos de la Gran Plaza, es un rincón de silencio y paz, muy sevillano. Sé que tiene algún problema de salud y le agradezco que me reciba.

-Ya no doy entrevistas pero no puedo negarme al ABC -en casa lo hemos recibido toda la vida- y a usted.

-Maestro, ¿sigue la actualidad taurina?
-Ahora menos: por la vista, no por falta de interés. Mis hijos me tienen al tanto. Ahora me interesan sobre todo los recuerdos.

-La crítica le ha considerado un artista pero usted siempre ha defendido la necesidad de la técnica.
-La técnica es lo principal.Por mucho arte que tengas, sin técnica estás perdido.

-El inolvidable Marcial Lalanda sentía mucha debilidad por usted: siempre me hablaba de su facilidad para ver al toro. Me contó que un día, cuando lo llevaba, le dio una indicación, usted no le hizo caso... y tenía razón Pepe Luis. (Se ríe el maestro). ¿Cómo se adquiere eso?
-Marcial entendía el toro más bien que la mar... Hay una parte que nace con uno, y otra que se va adquiriendo. Se aprende a fuerza de ver toros. Yo me fijaba mucho en el toro, en el campo y en las plazas. El toro es siempre un gran misterio: crees que sabes de esto y sale uno que lo echa todo abajo. Nunca acabas de aprender.

-El arte no consiste sólo en ponerse bonito.
-Algunos toreros tienen una estética especial. Yo nunca he sido de ponerme bonito. El verdadero arte consiste en la naturalidad...

-Para torear bien hace falta el temple, algo muy difícil.
-El temple, el temple: es fundamental. Es casi un milagro, conseguir que el toro se vaya acomodando al temple del torero. Sobre todo, con el toro de antes, que salía con muchos pies. Ese temple es lo que más llega al público. Para eso, ha de estar tranquilo uno, para poder tranquilizar al toro.

-Usted ha pasado a la historia, entre otras cosas, por el famoso «cartucho de pescao». ¿Cómo se le ocurrió?
-Mi abuelo era muy partidario de El Espartero. Me decía que le salía a todos los toros con la muleta «plegá», pero luego le pegaría cuatro o cinco «lampreazos» y a matar. Yo lo intenté en mi debut de novillero en la Maestranza, sin picadores. Al segundo novillo mío, lo cogí con la mano izquierda, le pegué tres o cuatro naturales y le eché las dos rodillas al suelo: ¡se formó una!...

-Además de crear belleza, el torero ha de transmitir emoción.
-Sin duda. Para torear bien, el torero se ha de poner en un terreno donde el toro le puede coger: de ahí surge la emoción. Cada toro tiene su sitio, su distancia... No se trata de que el toro te coja pero sí de que el público sienta que te puede coger. Pero un toro malo, difícil, nunca te debe coger: tienes que ganarle la partida. Con toros difíciles, yo habré estado más o menos lucido pero nunca he estado aperreado. Es lo que vi hacer a Marcial, a Domingo Ortega, a Pepe Bienvenida: sabían resolver la papeleta.

-¿Se puede enseñar a torear?
-Se puede aprender, hasta cierto punto: el toro es el mejor maestro que uno tiene.

-¿Qué siente usted al repasar su trayectoria en los ruedos?
-Tengo muchos recuerdos y les sigo dando vueltas, en la cabeza. Son recuerdos bonitos, alegres. Es una de las ventajas que tiene la Tauromaquia: con el tiempo, te olvidas de los momentos duros y te quedas con los ratos buenos.

-Por ejemplo, grandes faenas, como la de Valladolid.
-¡Hombre! Lo he contado muchas veces: con el capote no había podido torear, pero, con la muleta, ¡amigo!... Me acoplé bastante bien con el toro de Villagodio, le pegaría treinta pases, en el centro del ruedo... Yo he toreado siempre con la espada de verdad. Allí mismo, conseguí una media lagartijera y el toro salió de los vuelos de la muleta dando vueltas... Un banderillero que iba conmigo, Enrique Arroyo, recogió la espada y me dijo: «Así se matan los toros». Pero yo no sabía bien lo que había hecho: volví a la barrera como si estuviera borracho. Había un murmullo... Pensé: «¿Dónde estoy yo?»
-¿Se torea para uno o para el público?
-Al público hay que respetarlo. Y aguantarlo, a veces. Pero se torea más bien para uno.

-Y, ¿si sale un toro malo de verdad?
-Si yo veía que no tenía faena, lo lidiaba y lo mataba. La gente se enfadaba, claro... Eso sí, tuve la suerte de que no me echaran ningún toro al corral.

-Antes, eran muy importantes las novilladas.
-Y lo siguen siendo: son la escuela. Yo toreé 135: gracias a eso, llegué a la alternativa con la lección bien aprendida.

-No le costó entrar en Madrid.
-No. El toro era más grande y el público, muy exigente, pero yo estaba ya «preparaete».

-¿Había antes más profesionalidad que ahora?
-Quizá. El toro te obligaba a eso porque presentaba más dificultades.

-Los toros difíciles, ¿suponían una criba?
-Sí. En las Ferias importantes, las figuras elegían alguna corrida que podía permitirle cortar las orejas pero también alguna que podía salir más difícil, precisamente para demostrar su maestría.

-¿Se acuerda de una corrida a la que llamaron «del siglo», en Zaragoza, con Luis Miguel y Ordóñez?
-Luis Miguel y yo no tuvimos suerte con los nuestros. Ordóñez, que había estado bien en un toro y le había cortado la oreja, se fue de la Plaza. Luis Miguel pidió el sobrero. Yo no me fui: era el más antiguo de los tres y a Luis Miguel lo quería mucho. Lo único que yo hice, esa tarde, fue precisamente un quite, en ese sobrero.

-El famoso quite «del perdón»; o «de la escoba», para barrer a todos...
-Je, je, eso decían...

-A pesar de ser un torero artista, usted no le hacía ascos a los toros de Miura.
-No. Eduardo ha sido mi gran amigo, era como un hermano. Mi debut en la Feria fue con un Miura: el mismo día que debutaba Eduardo como ganadero. Me tocó un toro que iba bien por el lado izquierdo, lo toreé a gusto, lo maté pronto y le corté las dos orejas... Siempre lidiaba su corrida en la Feria de Abril. Y también le hacía las tientas.

-¿Había antes más aficionados que ahora?
-Ahora van mucho en las Ferias, para que los vean. Y van el doble de mujeres que cuando yo toreaba... Siempre ha habido una minoría de aficionados y una masa de público. Quizá antes se imponía más el criterio de esa minoría, pesaba más su opinión. Y la masa se queda siempre con lo bonito, con lo superficial.

-¿Qué hace falta para que se emocionen todos?
-Que el toro se mueva y que el torero se ponga en el sitio.

-Sigue soñando con la faena ideal.
-Sí, como la de Valladolid: me aislo del público, aunque sé que están entusiasmados. Pero, a veces, ese sueño se tuerce... Mi hijo, algunas veces, ha toreado con un temple excepcional... Mucha gente ha toreado bien, pero torear perfecto es muy difícil... Lo más cercano a mi ideal podría ser Antonio Bienvenida: sin poner posturas, natural, sencillo, con armonía.

-¿Cómo ve la época actual?
-Siempre ha pasado lo mismo: la Fiesta se viene para arriba, se viene para abajo. ¿La época actual? Yo la veo «corrientona»...

-¿Cree que la Fiesta es cruel, como dicen hoy algunos?
-No lo veo yo así: el toro puede defenderse. Si no muriera en el ruedo, iría al matadero. Los «bistés» le gustan a todo el mundo.

-¿Qué opina del intento de prohibir la Fiesta?
-A mí eso me parece un disparate: el que no quiera, que no vaya a los toros. Yo he toreado en Barcelona una barbaridad de veces y era una afición magnífica. No logro entenderlo: el toreo está tan arraigado en el corazón de los españoles que no se puede perder.

-Y, ¿para usted, personalmente?
-Ha sido la razón de ser de mi existencia. No sólo en lo económico. Lo más importante de mi vida.

-¿Cree que pueden tener éxito estos ataques a los toros?
-No puedo creerlo, por mucho que unos pocos se empeñen. Va contra la realidad de España. Es como si me dijeran que se van a acabar los resfriados...

martes, 9 de febrero de 2010

EL GESTO DE LUQUE / Por Andrés Amorós

El gesto de Luque
ANDRÉS AMORÓS
ABC.-Martes , 09-02-10
La empresa madrileña ha resuelto la papeleta del
Domingo de Resurrección -con grandes carteles en Sevilla y Málaga- anunciando a Daniel Luque, que matará seis toros. Para el empresario, es, sin duda, una buena solución.

Para el aficionado, la corrida tiene notable interés: el joven diestro sevillano es una firme esperanza, por su valor, ambición y arte con el capote.

En el torero, es un gesto que demuestra seguridad en sí mismo y ganas de ser figura. En vez de rehuir Madrid, como tantos, acepta someterse a un examen difícil.

Sin embargo, si yo fuera el apoderado de Luque, quizá no se lo hubiera aconsejado. Puedo equivocarme, ya lo sé: la Tauromaquia no es una ciencia exacta, pero hay que medir las fuerzas. Decía Marcial Lalanda que el torero, a veces, gana más guardando el traje de luces en el baúl. El problema está en acertar cuáles son esas veces.

No hablo de temor o conservadurismo sino de una estricta razón taurina: matar seis toros requiere inexorablemente dominio completo de la técnica y gran variedad de repertorio. Y aún así... Pese a todos los cambios, la afición madrileña conserva -y así debe ser- un nivel de exigencia importante.

No les salió bien esa apuesta en Las Ventas, por ejemplo, a diestros tan «largos» como Luis Miguel y Esplá. Sí triunfaron, en cambio, Antonio Bienvenida, Gregorio Sánchez, Joselito y, sobre todo, Paco Camino, en una tarde inolvidable.
Han cambiado muchas cosas. Antes, mataban seis toros en Madrid sólo las figuras consagradas, en plenitud, para llegar a la cumbre. Ahora, parece ser una estrategia para subir en el escalafón... (No hablemos de algunos diestros que se anuncian ahora con seis toros en otras plazas, para salvar su carrera).

Deseo que el gesto de Luque tenga recompensa.

lunes, 8 de febrero de 2010

UN DECÁLOGO TAURINO / Por Andrés Amorós en ABC

Un decálogo taurino

ABC
ANDRÉS AMORÓS
Madrid.-Domingo, 07-02-10.- En su epílogo al libro de don Gregorio Corrochano «Qué es torear. (Introducción a la Tauromaquia de Joselito)», plantea don Emilio García Gómez una cuestión fundamental: la Tauromaquia es, por definición, un arte efímero. (Añado yo: igual que sucede con el teatro o la música en vivo, frente a otros productos «enlatados», reproducidos y reproducibles mecánicamente).
Por ello, no pueden dar cuenta completa de lo que ha sucedido en el ruedo ni la fotografía, ni el cine, ni el vídeo. Pasado el momento mágico, nos queda sólo - y ya es bastante- el recuerdo, con todas sus deformaciones sentimentales. Sin embargo, el escritor tiene la misión imposible pero necesaria de eternizar esa fugacidad con su palabra.
Aumenta el problema por la grave dificultad que supone simplemente «ver» lo que está sucediendo, en la realidad, y no cualquiera de los prejuicios con que solemos acudir a las Plazas. (Ya lo advirtió Hemingway, aunque a él, luego, en la práctica, también le cegara la pasión).
Es bueno, por supuesto que la Fiesta suscite amores y odios, no indiferencia. Pero también es peligroso para la cabal comprensión de este arte singularísimo. Así llega don Emilio, el insigne arabista, al meollo de la cuestión: «En la Plaza, las potencias del alma están tan enceladas con el espectáculo, que si el entusiasmo puede despachar telegramas urgentes al corazón, en cambio los ojos no pueden enviar placas bien impresionadas a la memoria».
El aficionado puede defender, con Pascal, las razones del corazón que la razón no comprende. Pero el escritor puede también reclamar, con Eugenio d´Ors, los sentires de la razón a los que el corazón no alcanza...
Si aceptamos todo ello, no parece inútil resumir en unas pocas frases, lo más claras y sencillas que sea posible, algunos preceptos básicos. El molde tradicional del decálogo - más descriptivo que normativo- puede servirnos para ello.
1- Como cualquier otro arte, la Tauromaquia supone una adhesión libre: a nadie se le puede imponer que aprecie la faena de un torero, igual que una sinfonía o un soneto. No todos los españoles son aficionados a los toros y sí lo son, y buenos, muchos extranjeros. La Fiesta es hoy universal, pero en todo el mundo se la ve como algo nacido en España (igual, por ejemplo, que el Renacimiento en Florencia o el jazz en Nueva Orleáns).
2 - Forma parte la Fiesta del patrimonio cultural de España - y de la Humanidad - en el ámbito inmaterial. Así se pretende ahora que lo reconozca la Unesco. Como cualquier manifestación artística, merece, por ello, respeto y protección.
3 - La Tauromaquia es la Fiesta del toro bravo: sin el toro, simplemente, no existiría. Como afirma Sáenz Egaña, el toro bravo es «la máxima aportación española a la zootecnia universal». Este hermosísimo animal no es «naturaleza» sino «cultura»: el fruto de un delicadísimo proceso de selección, una creación humana. La desaparición de la Fiesta supondría la extinción de este hermosísimo animal.
4- Posee la Fiesta un valor ecológico absolutamente indiscutible, ha permitido la conservación de una gran extensión de dehesas andaluzas, extremeñas, salmantinas: cerca de 400.000 hectáreas de tierras que no permiten otro cultivo se mantienen hoy gracias a la cría del ganado bravo. Según el estudio de Díaz, Campos y Pulido, es «el ecosistema español más apreciado y conocido en el mundo». Sin corridas de toros, surgirían grandes páramos y veríamos nacer nuevas colonias de chalets pareados o ciudades dormitorios.
5- La Tauromaquia ha sido siempre y sigue siendo hoy una Fiesta popular: del pueblo que somos todos. En ella participan libremente aficionados de todas las ideologías, clases sociales y niveles económicos. Resultaría facilísimo señalar nombres concretos que lo demuestran. Es absolutamente falso identificarla con una tendencia política castiza, reaccionaria y antieuropea.
6- Para el pueblo español, el torero es un verdadero héroe: uno de los pocos que quedan, en un mundo cada vez más prosaico. Realiza lo que ninguno de nosotros haríamos por todo el dinero del mundo: domina a una fiera terrible, creando belleza, y afronta con dignidad esa «hora de la verdad» que a todos nos ha de llegar: eso es, por ejemplo, lo que canta García Lorca en su «Llanto por Ignacio Sánchez Mejías».
7- Como fenómeno artístico y cultural, la Tauromaquia ha ido inexorablemente unida a la Historia de España: es fácil hablar de la Tauromaquia del romanticismo, del 98, del 27, de la guerra, del franquismo, de la democracia... La Fiesta refleja las circunstancias de cada momento histórico. Lo definió de modo tajante Ramón Pérez de Ayala: «En ninguna parte como en los toros cabe estudiar la psicología actual del pueblo español».
8- Como espectáculo popular que atrae a millones de espectadores, la Fiesta supone una importante actividad económica, crea muchos puestos de trabajo y genera muchos ingresos, directos o indirectos. Se suele hablar de cerca de 200.000 personas en empleos directos y de un volumen de dinero anual de unos 1.500 millones de euros. Sin ella, además, no cabe imaginar las Ferias y Fiestas de innumerables ciudades y pueblos de España, con una importantísima repercusión en el turismo. Su hipotética desaparición supondría un muy grave daño para nuestra economía.
9- El léxico taurino impregna nuestro lenguaje coloquial. No es una jerga profesional más - como la de los médicos o los abogados, por ejemplo- porque lo utilizan también los que no son aficionados a la Fiesta. Y lo más interesante, se usa, en sentido metafórico, en todas las esferas de la vida pública; sobre todo, en la política: ¿cuántas veces hemos oído que el Gobierno español debe coger por los cuernos el toro de la crisis cuya existencia negó? De este modo, el lenguaje taurino configura la forma de pensar de nuestro pueblo y es uno de los síntomas más claros de la actitud española ante la vida.
10- Como es bien sabido, la Fiesta ha suscitado infinidad de creaciones culturales de indudable categoría: poemas, novelas, comedias, ensayos, pinturas, esculturas, óperas, música sinfónica, flamenco, canciones populares, películas...
Nombres como Goya y Picasso, Hemingway y Orson Welles, Ortega y Alvarez de Miranda, Manuel Machado y Miguel Hernández, Pérez de Ayala y Tierno Galván, Gerardo Diego, Pemán y Agustín de Foxá... Con tales compañeros, no debemos sentir vergüenza sino proclamar con orgullo nuestra condición de aficionados.
Concluyo. En una fotografía de Cano se ve a dos personajes toreando, al alimón, una vaquilla. Cada uno sostiene el capote por un extremo. Uno de ellos es don José Ortega y Gasset; el otro, don Domingo Ortega. No cabe mejor símbolo de la unión de nuestra cultura con la Tauromaquia.
Alguien tan sensible como Federico García Lorca proclamó que la Tauromaquia es «la fiesta más culta que hay hoy en el mundo». En el mundo entero, se la ve como una de las señas de identidad de la cultura española. Vivimos en «la piel de toro», en el centro del «ruedo ibérico». Y así queremos seguir viviendo.

lunes, 18 de enero de 2010

CARTEL TAURINO Y PINTURA EN SEVILLA / Por Andrés Amorós

Artículo de Andrés Amorós.
"Cartel taurino y pintura en Sevilla".


Diario ABC
Andrés Amorós
Domingo , 17-01-10

Asus innumerables atractivos, Sevilla añade, para los aficionados a la Fiesta, uno muy claro: en sus calles se sigue respirando hoy un aire taurino como en ningún otro lugar. Por ello, cualquier noticia del mundo de la Tauromaquia suscita allí muchísimos comentarios. Y, por supuesto, polémicas.

Hace poco, la Real Maestranza de Caballería de Sevilla ha presentado el cartel taurino para la temporada -no para el año, aunque así reza en su base-, encargado esta vez a Luis Gordillo, reconocido pintor sevillano no figurativo.

Es un collage basado en distintas fotografías de una faena de Manuel Jesús «El Cid», vestido de goyesco, en la Plaza de Antequera: un conjunto de imágenes verticales fragmentadas, como un puzzle. En las calles sevillanas, la polémica está servida.

No es justo identificar la pintura taurina con la línea tradicional o figurativa: ésa ha sido la tendencia predominante pero no la única. Baste con recordar nombres tan ilustres como Pablo Picasso, Van Gogh, Magritte, Max Ernst o Francis Bacon para demostrarlo.

Nuestras vanguardias también se han acercado al mundo taurino: en el surrealismo, Salvador Dalí, Joan Miró, Oscar Domínguez o José Caballero; en el expresionismo, Benjamín Palencia, Antonio Saura o Juan Barjola; en lo abstracto, Tapies, Millares o Guinovart; en una línea poética, Rafael Alberti y Paco Nieva...

Entre los más recientes, Pérez Villalta, Dimitri, Barceló, Chema Cobo, Padorno, Suárez, Bonifacio, Lamazares, Arranz Bravo y Bartolozzi, Badosa, Eduardo Arroyo, Cortijo... Y dos maestros hispanoamericanos, buenos aficionados, como Botero y Oswaldo Viteri.

No es cuestión, pues, de tradición o modernidad. Antonio Burgos lo ha «clavado», como de costumbre: se trata de «la coartada de siempre», para que no nos llamen rancios o casposos.

Añado yo algo que es de sentido común: un cartel taurino posee una función comunicadora, además de estética. Los primeros, de autor anónimo, tipográficos, son del siglo XVIII. Luego, como ha estudiado Rafael Zaldívar, llegan a ser verdaderas obras de arte, con maestros como Ruano Llopis, Roberto Domingo, Martínez de León, Antonio Casero...

La Real Maestranza pretende, sin duda, ir formando con sus encargos un museo de arte taurino contemporáneo. Pero no hay que olvidar que este cartel se va a colocar en las calles y plazas sevillanas -junto a los Venerables, por ejemplo-.

¿Animará a alguien que pase por allí a que disfrute del espectáculo único de una tarde en la Maestranza? La respuesta es obvia.

Ha declarado el artista que su primera idea fue «pintar un hombre con cuernos pero hubiera sido impopular». ¡Imagínense la punta que le hubiera sacado a esto la guasa sevillana!...

El complejo de «progres»sigue infectando muchos aspectos de la vida nacional, no sólo en los toros. Para lograr un buen cartel bastaría con recurrir a uno de los clásicos o encargarlo a un grafista de hoy, sin necesidad de que sea un pintor abstracto de categoría.

¡Quiera Dios que la Feria de Abril de este año sea mejor que la del anterior!: si no, los sevillanos le echarán la culpa al cartel y habrá que resucitar -¡quién pudiera!- al gran Jaime Campmany para que nos diera un remedio contra el mal fario.




Fuente: Diario ABC

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miércoles, 30 de diciembre de 2009

ABC: VUELVE EL DON A LA CRÍTICA TAURINA / Por Antonio Burgos

Don Andrés Amorós Guardiola

Vuelve el Don a la crítica taurina

ANTONIO BURGOS
Miércoles , 30-12-09

Es un escritor tan sobrado que es de los que saben plumear el romance. En un plisplás te enjareta uno, como hizo en verso octosílabo el resumen de la pasada Feria taurina de Sevilla, cuando publicaba en la mundana competencia.
Es un catedrático de Literatura a quien nada de España le es ajeno, de la zarzuela a la copla, de las varietés al teatro. Y como Sevilla en el poema andaluz de Machado: y los toros. Los toros entendidos como un universo literario y desde luego como un trozo irrenunciable de España.
Daré un dato: los dos últimos libros de taurina materia que han entrado en mi biblioteca llevaban su firma. Eran dos ediciones a su cargo: la de «La amargura del triunfo», la novela inédita de Sánchez Mejías, cuya figura rescató mucho antes que los progres a la violeta pusieran de moda a Ignacio el del «Llanto» lorquiano; y la primera entrega de las fotos del archivo del taurino Canito, el que retrató en Linares lo de Manolete, obra reservada a artistas de cine, al Hollywood que aterrizaba en Madrid buscando lo que había contado Don Ernesto y hallaba a Dominguín para mostrárselo y de paso enamorar hembras tan fermosas como Ava Gadner.

Este es Don Andrés Amorós, el nuevo crítico taurino de ABC, a quien me siento unido por tantas cosas, pero fundamentalmente por dos: los toros y Sevilla. No crean que hace tanto que lo conozco. No tuve la suerte de ser su condiscípulo en la Facultad de Filosofía y Letras de la Ciudad Universitaria, donde daba la vuelta en Paraninfo el tranvía 2.
Sin que nos conociéramos, Andrés Amorós y yo coincidimos en el mejor cahíz de tierra durante muchos Viernes Santos. El iba de ruán y esparto, nazareno y oro del Silencio en la Madrugada de Sevilla. Yo estaba en la calle Francos, que es donde también en Sevilla, como en la plaza de los toros, puede escucharse el Silencio, en este caso el Silencio de Dios que nos habla. En un parón de la cofradía, un nazareno se detenía cada año a mi lado. Ese nazareno se me identificó al cabo del tiempo. Cuando nos presentaron, Don Andrés Amorós me dijo: «Sí, hombre, si nosotros nos conocemos. Yo he estado muchas madrugadas parado a tu lado; pero, claro, como iba de nazareno del Silencio, no te podía decir nada...»

Creo que esa Madrugada, querido Don Andrés, no ha terminado todavía. Aunque nos frecuentemos poco, sabemos que seguimos estando juntos en unas cuantas cosas fundamentales, aun sin cruzarnos palabra, en la cofradía del Silencio: del silencio de España, del silencio de ver los toros, del silencio de Dios y de la escritura.
Yo como tú, querido Don Andrés, sigo yendo a los toros porque mi padre también me llevaba cuando tenía pantalón corto, como a ti el tuyo en esa fotografía que he visto no sé si en el Cossío. Los dos tenemos una foto de ese niño que va a los toros con su padre. Lo que entonces ya aprendimos lo contamos ahora en nuestros escritos, para que continúe esa tradición de ver los toros y de saber ver los toros. Que es la más hermosa manera de ver a España.

Me alegro, Don Andrés, que ABC te haya nombrado crítico taurino. Una cosa es la información de toros y otra la crítica, donde echamos en falta lo que te sobra: literatura. Información taurina la hace cualquiera, basta copietear Mundotoro. Lo malo es la crítica.
Para hacer lo que los viejos niños del Arenal entendemos por crítica taurina, plumeada, bien escrita y mejor armada, hay que llegar a ella con el Don ya puesto. Como tú entras. Por la puerta grande.
Hay que haber leído mucho y haber visto muchos toros para poder escribir, como harás, esa pieza literaria que es la crítica de toros. La que hicieron siempre los revisteros de ABC que llevaban el Don por delante: la de don Gregorio Corrochano, la de don Luis Calvo, la de don Antonio Díaz Cañabate. Y ahora, la de don Andrés Amorós. Felicito a los lectores de ABC, que podrán volver a paladear la crítica taurina como género literario, al cañabatesco modo.
Fuente: Diario ABC

martes, 29 de diciembre de 2009

ABC: DE DON GREGORIO A DON ANDRÉS.-AMORÓS NUEVO DIRECTOR TAURINO


Don Andrés Amorós
(Foto Ernesto Agudo-ABC)

Muy buena noticia, sí señor.
La Fiesta Nacional, la Tauromaquia, y los aficionados en general debemos de felicitarnos por el nombramiento de Don Andrés Amorós Guardiola como director de la sección taurina del diario más prestigioso de España, y el más taurino, el centenario ABC.
Ya era hora que a sus páginas de toros retornara la ética profesional, la moralidad, la independencia, la cultura taurina, el conocimiento académico, y la altura literaria que merece tan histórico rotativo, y que, sin duda, conlleva este eximio escritor, catedrático de literatura de la Universidad Complutense de Madrid, de impresionante biografía y de formación enciclopédica, cualidades tan contrastadas a través de tan limpia como dilatada trayectoria, siendo reconocidas en el amplio ámbito dónde brilla con luz propia.
En definitiva, un aficionado con mayúsculas con su pluma al servicio de la Fiesta.
Enhorabuena a Don Andrés y al diario ABC, el periódico de Luca de Tena, de Don Gregorio Corrochano.
De Don Gregorio a Don Andrés.....
Como debe ser.
Por Juan Lamarca
Blog Del toro al infinito
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Diario ABC
29 Diciembre de 2009
Noticia y entrevista
ANTONIO ASTORGA MADRID
Con «enorme honor y responsabilidad» asume su etapa al frente de la crítica taurina de ABC
Con «enorme honor y responsabilidad» asume su nueva etapa al frente de la crítica taurina de ABC.
La pasión se la incardinó su padre desde los 5 años
Hombre de Letras, de Toros, de Teatro, de Música...
Andrés Amorós (Valencia, 1941), Catedrático Emérito de Literatura Española en la Facultad de Filología de la Complutense, es autor de más de 150 libros de narrativa, teatro, ensayo, crítica literaria y Tauromaquia.
Ha sido director cultural de la Fundación Juan March de Madrid, director de la institución «Alfonso El Magnánimo» de Valencia, director de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, y director general del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música.
Premios: Nacional de la Crítica Literaria; Fastenrath de la RAE; Nacional de Ensayo; Letras Valencianas; Eugenio d'Ors; Cossío; Sánchez Mejías; Díaz-Cañabate; Doctor Zúmel; Amigos de la Dinastía Bienvenida y Medalla de la Real Federación Taurina de Madrid.
Obras sobre la Fiesta«Los toros en la literatura: ensayo, novela, teatro y poesía», en Cossío: «Toros y cultura»; «La Tauromaquia de Marcial Lalanda»; «Diez toreros de Madrid»; «Lenguaje taurino y sociedad»; «La Lidia. Diccionario de Tauromaquia»; «Suertes y toreros»; «Ignacio Sánchez Mejías»; «Toros, cultura y lenguaje»; «El “Llanto por Sánchez Mejías”, de Lorca»; «El toreo de frente: Manolo Vázquez»; «Luis Miguel Dominguín: el número uno»; «Introducción a Cela: Torerías»; «Introducción a Corrochano: la Edad de Plata del Toreo»; Edición y estudio de Díaz-Cañabate; Edición y estudio de Ignacio Sánchez Mejías: «La amargura del triunfo» (novela inédita).
Acaba de entregar a la imprenta una biografía nueva de Ignacio Sánchez Mejías, un personaje comparable a Lawrence de Arabia, Chaplin o Picasso, sostiene.
Andrés Amorós ha conocido en persona a Ernest Hemingway y a Marcial Lalanda, a Orson Welles y a Luis Miguel Dominguín, a Lauren Bacall y a Deborah Kerr, a Manolo Vázquez y a Oskar Kokoschka, a Maurice Béjart y a Américo Castro, su maestro. Cine y toros. Arte y toros. Historia y toros. Literatura y toros... ABC y los toros, pasión por la Fiesta Nacional.
Andrés Amorós recuerda estar sentado aún barbilampiño en un café, antes de una corrida en Bayona, junto a su padre y a Hemingway. Y aparece Welles, se sienta, «y nos borró a todos por su genio. Nos enseñó una cicatriz que él decía que era de cornada de toro asegurando que había sido novillero por pueblos de Sevilla».-
¿Y eso es verdad o mentira?-
Welles era tan genial que es posible que fuera verdad o que se lo inventara.
En los toros no cuenta que seas rico o pobre, de derechas o izquierdas, mayor o niño; estás unido por la pasión común.-
Cátedra que usted volcará en ABC, que nunca dejó ni dejará de prestar atención a la Fiesta, y donde ejercerá la crítica taurina. ¿Qué siente en este coso?-
Es un honor y una responsabilidad ejercer la crítica taurina en ABC que, además del prestigio general que tiene, en Tauromaquia, en Teatro y en Cultura general está en la Historia de España. He tenido la fortuna de conocer y ser muy amigo de Luis Calvo, que hizo crítica de toros; Gregorio Corrochano, el más grande crítico de la Historia y escritor fantástico; Antonio Díaz-Cañabate y Vicente Zabala, padre e hijo.
En la actual circunstancia de los ataques a la Fiesta todos los que somos aficionados debemos defenderla.-¿Qué pensarían Welles o Hemingway del intento de prohibición de los toros en Cataluña?-
¡Qué disparate! O se volverían a morir. Américo Castro, mi maestro, si escuchara que un presidente de un Gobierno español dice que el concepto de la nación española es discutido y discutible, también moriría o montaría en cólera.-
¿Por qué atacan los separatistas a los toros? ¿Por qué odian todo lo que huela a España?-
Claro que sí. Lo ha dicho un diputado de Ezquerra Republicana: «Queremos librar a Cataluña de todo lo que huela a España».
Aciertan en considerar que la tauromaquia es una seña de identidad española. Pero se equivocan en no ver que también lo es catalana y en ese independentismo absurdo. El nacionalismo ciega absolutamente. Es una pasión que hace reescribir la Historia e ignorar la realidad.-
Como declaró a ABC «Joselito», los toros están antes de Franco y después de Franco.-
Muchísimo antes de Franco había una gran tradición. Desde la época de Goya por lo menos es el espectáculo moderno. Y desde la Edad Media están los juegos con el toro.
-Sostenía don Ramón Pérez de Ayala que los toros no morirán, que antes moriría España...-
Él era entonces embajador de la Segunda República en Londres y no era fascista, ¡ciertamente que no! Le preguntan: «¿Hay toros en España por el negro carácter español?» Él responde: «No. Hay tauromaquia en España porque hay toros».
«¿Y cree usted que alguna vez desaparecerá la Fiesta?». Y él dice: «No. Moriría España». Yo creo que moriría la España que ha existido en la Historia. España es una realidad histórica de hace cientos de años. Pura creación humana y, si los españoles quieren mayoritariamente, pueden acabar con esa España y la tauromaquia. ¡El ser humano puede hacer las tonterías que quiera!-
A usted su padre le llevaba a las plazas con cinco años y hoy en Cataluña no se permite la entrada a menores de 14.-
Eso es astuto: evitar que surjan futuros aficionados.-El toro bravo es creación cultural, no animal salvaje: la cultura del héroe que es el torero.-
Claro. El toro actual, decía un gran veterinario, es la máxima aportación española a la zootecnia universal. Por sus cualidades contrapuestas de fiereza y dulzura nos identificamos con él. Picasso es el medio hombre, medio toro. El toro es creación refinada.-
Gracias a su padre usted vio torear a gente de primera: Domingo Ortega, Luis Miguel, Pepe Luis y Manolo Vázquez, Ordóñez, Bienvenida, Camino, Viti...-
Y he sido muy amigo de Marcial Lalanda, que tenía una cabeza extraordinaria; de Luis Miguel, persona de inteligencia fuera de lo común; de Manolo Vázquez, magnífico.
Todo eso, más que erudición, lo que te da es criterio. El mundo taurino tiene el problema, muchas veces, del exceso de pasión. La gente se ciega un poco por apasionamiento. Y un crítico de un medio serio como ABC ha de tener un criterio de no dejarse llevar por amores o desamores.
No he ido a los toros para escribir un libro. A veces pasa que hay intelectuales, perdón, que van a una corrida en San Isidro para escribir un artículo.-
Para entender de toros, ¿qué conviene, profesor?-
Ver muchos toros y callarse mucho. Decía Lalanda: «Hay que ser orejero». Escuchar. Lo difícil es comprender al toro. Eso se aprende con intuición. Luis Miguel entendía al toro, tenía una clarividencia extraordinaria, y Paco Camino, y Enrique Ponce la tienen. Los buenos aficionados deben seguir la norma de Corrochano: fijarse en el toro y, según sus condiciones, ver si el torero le da una lidia adecuada.-
Luis Miguel, ¿el número uno?-
Lo era en ese momento. De toda la historia de la tauromaquia: Joselito el Gallo.-
¿El sueño de José Tomás era ser Manolete?-
Sí, y él lo ha dicho. Y no sé si es muy bueno para él. José Tomás es un torero magnífico, con unas condiciones enormes y no creo yo que le favorezca mucho esa obsesión.-
¿Por qué?-
Tiene condiciones, y lo demuestra, toreando al natural, menos rígido, con más naturalidad, que a veces lo hace. Podría ser mejor torero todavía no teniendo tan presente la tauromaquia de Manolete.

Fuente ABC: